RELATOS DE LA HISTORIA DE MOTRIL

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EL CASTILLO DEL VARADERO EN EL SIGLO XVIII ANTECEDENTE DEL PUERTO DE MOTRIL

MANOLO DOMÍNGUEZ -Historiador y Cronista Oficial de la Ciudad de Motril-

El concejo de la villa de Motril había elevado en 1612 una petición a la Corona, explicando la necesidad que tenían de que, para la seguridad y defensa de los navíos que fondeaban en la rada del Varadero, convenía que se construyese un fortín o fuerte terraplenado junto a la torre que ya existía en esa playa desde principios del siglo XVI. En este nuevo castillo, según los regidores motrileños, se deberían colocar cuatro cañones y una guarnición de seis soldados, además del alcaide. La villa ofrecía al rey que todos los gastos que conllevasen la citada obra y el mantenimiento de los soldados correría por cuenta del Ayuntamiento.

El rey pidió informes al respecto a Diego López de Iñigo, a la sazón gobernador de la gente de guerra de la costa del reino de Granada y a Iñigo Briceño de la Cueva, su lugarteniente en ese cargo. Los dos coincidieron que habría que consultar a un ingeniero militar para decidir cómo se debería edificar el citado castillo.

El estudio técnico para la construcción del castillo fue encargado a Gerónimo de Solo, que visitó detenidamente  nuestra comarca para estudiar las necesidades de  la defensa costera. Este ingeniero realizó el proyecto necesario para la edificación de la nueva fortaleza costera, determinando que a  la torre existente en el Varadero se le añadiese una extensión semejante al recinto murado que la protegía, haciendo la muralla más alta con el fin de evitar su escalo por los enemigos que intentasen asaltarla. Quedaría al final un recinto rectangular donde la antigua atalaya actuaria un poco como la torre de homenaje del castillo y sería capaz para cuatro cañones culebrinas y en los ángulos delanteros del mencionado reducto se levantarían dos baluartes, haciendo entre los dos una plataforma o muralla para la artillería. En estos baluartes no se colocarían cañones, ya que estaba previsto que desde ellos se pudiese defender la plataforma artillera con arcabuces y mosquetes. Para cerrar el reducto se levantaría por la parte de atrás, un edificio con cabellerizas para  veinte caballos y viviendas para el alcaide y la guarnición.

Por otra parte, el ingeniero señalaba que los almacenes y alfolí de la sal que estaba construidos cerca de la antigua torre se tendrían que trasformar, también, en reductos aspillerados con troneras que posibilitaren su defensa.

Además de lo señalado con respecto a la construcción de un nuevo castillo en el Varadero, Gerónimo de Solo, y según un informe enviado por el concejo municipal, señalaba que toda la villa estaba cercada a casa-muro, a excepción de los arrabales que no poseían ninguna defensa y hacia hincapié en que se debería conservar en buen estado lo ya fortificado y que se reparase lo que estuviese en ruinas, de manera que estuviese toda la población cercada, disponiéndose la muralla en forma que la pudiesen rodear los soldados  por dentro sin que les estorbasen las casas ni las estrechas calles.

Proyectos para la construcción de un castillo en el Varadero de Motril. Siglo XVIII…

Al final en 1618 Felipe III concedería la licencia para edificar el citado castillo costero del Varadero, pero cuando en 1741 se copia esta real licencia en el libro de cabildo del Ayuntamiento de Motril, aún no se había construido en la playa ninguna fortificación y únicamente se tenía para la defensa la vieja torre en ruinas. Las obras del castillo del Varadero  no comenzarían realmente hasta 1779 y  se no se concluyeron hasta 1783.

La razón por la que, la entonces villa motrileña, no pudo contribuir con sus recursos económicos a la construcción de esta fortaleza  y al mantenimiento de los soldados, parece que estuvo explicada porque nunca, en estos años, tuvo los presupuestos municipales necesarios  para conseguir realizar las obras y cuando ya parecía que habían conseguido los caudales necesarios en 1679, se desencadenó en Motril  una mortífera epidemia de peste que diezmó su población y produjo casi el total despoblamiento de la ciudad. Los dineros recaudados tuvieron que dedicarse finalmente a socorrer al gran número de enfermos pobres, a la compra de alimentos y medicinas para el enorme números de afectados por el contagio que sobrepasó, en los cálculos más moderados, las 5.000 personas.

Seguramente la construcción de una fortificación en el Varadero, responde a la idea de defender mejor la playa de Motril y es posible que desde época musulmana existiese en la desembocadura de la rambla de los Álamos una torre que se derribaría en algún momento a fines del siglo XV, quedando únicamente la torre de Trafarramal en la zona próxima a la boca del Guadalfeo.

Esta única torre era insuficiente para defender la extensa playa motrileña y el 22 de agosto de 1526, Carlos V va a conceder a los motrileños la licencia para que levantasen una nueva torre defensiva en la Varadero, pero, por falta de los medios económicos del Ayuntamiento, la fortificación no quedaría concluida hasta 1554.

Pero ya a primeros del siglo XVII se consideraba esta torre como insuficiente para defender una playa tan abierta y comienzan por parte de los motrileños una serie de peticiones a la Corona para que se construyesen un fuerte, como la realizada en 1617 para que se edificase una fortificación donde colocar al menos cuatro cañones.

Proyectos para la construcción de un castillo en el Varadero de Motril. Siglo XVIII…

En 1621 la torre del Varadero estaba ruinosa, ya que la artillería de un barco turco le había producido una importante brecha en su fábrica y es abandonada casi a su suerte y a pesar que Felipe IV ordena que se arregle en 1646, para 1651 seguía estando en ruinas y no tenía guardias ni cañones.

Cuando comienza el siglo XVIII la torre seguía sin reconstruirse y no fue hasta 1741 cuando el Ayuntamiento realiza en ella grandes reparaciones, aunque sin dejar de solicitar al Rey que se construyese un castillo.

Al mediar este siglo, 1761, el capitán general de la Costa del reino de Granada, Antonio Bucareli y Ursúa, realiza una inspección a las defensas costeras e informa que la torre del Varadero estaba en buen estado pero que no podía tener artillería, con lo que recomendaba a la Corona que, en lugar de la torre, se construyese una batería capaz de tener cuatro cañones y alojamiento para un oficial y 30 hombres de caballería.

No es hasta 1773 cuando se ordena definitivamente la construcción del tan deseado castillo, aprovechándose para ello la antigua torre que sería el baluarte central de la fortificación. El proyecto de construcción se le encarga al reputado ingeniero militar Francisco de Gozar, quien realiza en 1778  dos proyectos sin que sepamos exactamente cuál de los dos se realizó para la edificación de citado castillo que estuvo terminado en 1783.

Sólo conocemos la descripción que se hace de este castillo en el Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España” de Pascual Madoz, que en 1848 lo describe como: “Un cuadrilongo de mediana elevación con baluarte en el centro, cerca aspillerada a sus costados y una batería al mar, donde hay dos piezas montadas y de bronce de calibre de a 24. Fue construido en 1783 y alcanzan sus fuegos desde la Torre Nueva al castillo de Salobreña con quien comunica por señales”.

Esta fortaleza, tantas veces pedida por los motrileños a lo largo de 200 años, cumplió perfectamente su función, librando para siempre de asaltos de piratas y corsarios la playa motrileña.

Desde mediados del siglo XIX, el castillo, dejó de tener funciones militares y en él se situó la aduana del fondeadero de la rada del Varadero, cada vez más importante para el comercio marítimo. A fines de este siglo estaba ruinoso y se terminó derribando para construir en su solar la fábrica de azúcar “San José” hoy también desaparecida.

De este castillo en la memoria histórica de Motril no se conserva nada, únicamente el recuerdo de su nombre en un pago de la vega y hace unos poco años, con ocasión de la construcción de un edificio en el Varadero, aparecieron parte de sus aljibes para el agua, pero gracias a que se han conservado los planos de Gozar, podemos hacernos una idea de cómo fue aquel famoso castillo del Varadero que defendió tan eficazmente nuestra costa y posibilitó que la playa motrileña tuviese la seguridad necesaria para que en un futuro se empezase a pensar que lo ideal para el desarrollo económico de nuestra ciudad, sería construir un gran puerto en el Varadero sustituyendo al de Calahonda que, desde mediados del siglo XVIII, era el puerto de Motril pero con los inconvenientes de las dificultades de ampliación y de comunicación con la ciudad.

El puerto de Motril tenía que ser en el Varadero, era de lógica. La historia para conseguirlo no fue fácil, habría que esperar hasta el siglo XX, colocándose la primera piedra de las obras el 21 de octubre de 1908.

(Dedicado a D. José García Fuentes. Presidente de la Autoridad Portuaria de Motril)

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