El Faro

El Yacente y la Soledad ultiman su estación de penitencia en la hora previa a la gloriosa resurrección de Cristo

DOMINGO LÓPEZ FERNÁNDEZ
En la recta final de la conmemoración de la pasión del Señor, el sábado santo ve desfilar una única y señera cofradía de gran tradición en la ciudad, pues su imagen titular, la Virgen de la Soledad, solía salir en la calle en tiempos de la II república para significar el sentido espiritual del día, es decir, el papel de una Madre en el trance doloroso de ver como su hijo ha muerto y ha sido descendido de la cruz.

Iconográficamente se le representa al pie de ella, generalmente posada a sus espaldas y con el sudario blanco colgado de sus brazos. Por tanto, un momento concreto de la pasión del Señor que es previo a la gloria de su resurrección. Pues bien, con un horario nada habitual y bastante tardío con respecto a otros años, efectuaba su estación de penitencia la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santísimo Cristo Yacente en ese sábado santo en el que curiosamente y en la madrugada culminaría el horario invernal.

Con la puntualidad de que siempre hace gala, el cortejo penitencial comenzaba a organizarse en la calle Santa Ana desplegando a su frente la cruz guía y los tres faroles que le dan escolta, para disponer a continuación a un nutrido tramo infantil con pequeñas cruces y atributos de la pasión. Marchan supervisados por sus correspondientes diputados «paveros» y le siguen los banderines de sección que abren las filas de hermanos de luz portando farolillos encendidos, el estandarte del Cristo Yacente escoltado por mazas y la figura tradicional de la «Chia» flanqueada por las típica bocinas que han de anunciar el cortejo fúnebre del Hijo de Dios. Tras ellos, una amplia representación de la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil, dos hermanos de la hermandad de Jesús de Pasión, confraternidad con la que se halla hermanada la cofradía, y miembros del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil. En un tramo posterior el equipo de gobierno municipal prácticamente al completo y la comisión de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de la ciudad.

El incensario da paso al monumental paso de misterio en el que figura la imagen del Yacente, que fue adquirida por la cofradía en 1952 y de la que se desconoce su autor. Figura éste sobre un túmulo acompañada de las imágenes de la Virgen, María Magdalena y San Juan Evangelista, obras todas del imaginero granadino Antonio Díaz Fernández. El paso estrena en esta ocasión capataz, cargo que ostenta Juan Luque, asistido por el contraguía Hilario Peña, y marcha en modalidad de trabajadera granadina con sesenta y cinco costaleros bajo el mismo.

Finalmente cierra la sección la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Expiración de Huéscar (Granada), que repite actuación por sexto año consecutivo dada la calidad que confieren a sus interpretaciones musicales.

La sección de la Virgen de la Soledad aparece abierta por los faroles del frente de procesión y las banderolas que dan paso a los hermanos de luz y el estandarte de la titular mariana con dos mazas de escolta. A continuación el cuerpo de camareras en traje de mantilla, que anteceden a los mayordomos de honor de la cofradía y la propia camarera mayor. Finalmente el paso de la Virgen de la Soledad, que en esta ocasión marcha codirigido por dos capataces, Antonio y Francisco Díaz, asistidos por el contraguía Francisco José Serrano Gállego. Como es tradicional el paso marcha con su propio cuerpo de costaleros que en número de cuarenta y cuatro portadores le conducen en varal estilo malagueño. Cierra la marcha la Banda de Música de San Juan Bautista de Nigüelas- Lecrín (Granada), que debuta por primera vez en los desfiles procesionales de nuestra ciudad.

Este año, como novedad la cofradía estrena en el paso de la Virgen una nueva cruz de carácter arbóreo que ha sido realizada en Industria Elite de la Rinconada (Sevilla), reputado establecimiento especializado en enseres procesionales y artículos cofrades. Además, en su aderezo destaca la cartela y el dorado de ésta, que ha sido donación de varios hermanos, conjunto ornamental que se espera completar con los casquetes de la cruz para el próximo año. Ha sido éste, pues, el único estreno dado que la cofradía ha venido intensificando durante todo el año la colaboración con la entidad Caritas Diocesana, de la que su padre conciliarlo, D. Diego Molina Quesada, es Delegado Arciprestal. Es más, durante el periodo de retirada de hábitos penitenciales, la cofradía ha mantenido abierto una campaña de depósito de alimentos no perecederos en su misma casa-hermandad con el fin de hacerles entregar a familias necesitadas del barrio.

El itinerario fijado por la junta de gobierno de la cofradía para este año 2013 ha partido desde su casa hermandad, sita en la calle Santa Ana y ha continuado por Manuel de Falla, Pío XII, Rambla de Capuchinos, Fundición, Nueva, Teatro, Marqués de Vistabella, Plaza Javier de Burgos, Catalanes, Emilio Moré (Carrera Oficial), Plaza de Gaspar Esteva, Bustamante, Matadero Viejo, Nueva, Cuevas, Santa Ana y de aquí se procedía a su encierro en la casa hermandad pasado unos minutos de la hora inicialmente prevista.
 

 

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Escrito por ElFaro en 31 mar 2013. Archivado bajo Cultura y Sociedad, Destacados, Galerías, Imágenes, Portada. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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