EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA

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Autor: Antonio Gómez Romera

Domingo, 10 de marzo de 2024

EN EL CCLXIV ANIVERSARIO DEL NACIMINETO DEL DRAMATURGO Y POETA LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN

Leandro Fernández de Moratín, aguafuerte de José María Galván Candela.

Hoy domingo, 10 de marzo, festividad de Santa María Eugenia de Jesús, monja francesa que fundó en 1.839 la Congregación de Hermanas de la Asunción, canonizada por el Papa Benedicto XVI en 2.007, tiene lugar en Huétor Tájar, el Poniente Granadino, el homenaje popular en Memoria de Jorge Jesús Moreno Cáceres (1.972 – 2.023) Maestro de Educación Primaria en el Colegio “Elena Martín Vivaldi” (La Malagona) de Loja y miembro de la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Huétor Tájar desde 1.999. En este 10 de marzo, décima semana del año 2.024, se cumplen 264 años (1.760) del nacimiento en Madrid del dramaturgo y poeta Leandro Fernández de Moratín (Leandro Eulogio Melitón Fernández de Moratín y Cabo, Madrid, 1.760 – París, 1.828), uno de los fundadores de la historiografía teatral española.

El año del nacimiento de Leandro (1.760), llega a España, procedente de Nápoles, el Rey Carlos III (1.716 – 1.788), para suceder a su hermanastro Fernando VI (1.713 – 1.759). Tres hechos, fueron decisivos en la vida de Leandro:

1 – La viruela que le dejó marcas en la cara. En 1.764 contrae unas viruelas que le apartan del contacto de la gente y le marcan físicamente. Llega a peligrar su vida. La viruela amargó al entonces niño y le hicieron poco o nada dado a participar en los juegos y distracciones propias de su edad.

2 – La condición de escritor de su padre. Leandro, de la escuela iba directamente a su casa, donde se refugiaba en la biblioteca o escuchaba atentamente las tertulias de su padre.

3 – El oficio de joyero que había desempeñado tradicionalmente su familia. Su abuelo paterno, Nicolás Fernández de Moratín (1.737 – 1.780), además de literato, era jefe de guardajoyas de la Casa Real.

Retrato de Leandro Fernández de Moratín, obra de Bernardo Blanco Pérez.

De un muchacho tímido, que apenas participa en juegos, que está bajo el influjo de una tertulia literaria de gran calidad intelectual y que es joyero, con la minuciosidad y el virtuosismo que éste oficio comporta, no puede extrañar que acabe creando su propio mundo interior y lo describa con todo lujo de detalles. Así, Leandro comienza a escribir poesías y, más tarde, obras de teatro como “La derrota de los pedantes” o “El sí de las niñas”, que fueron lo mejor de la producción teatral española en el siglo XVIII.

Por otra parte, Leandro, que toma partido por los “afrancesados” durante la invasión francesa y la guerra de la independencia, fue nombrado por José Bonaparte (1.768 – 1.844) bibliotecario de la Real Biblioteca. Es, por otra parte, un excelente traductor y adaptador de obras teatrales inglesas y francesas.

Breves notas biográficas

Hijo del poeta, dramaturgo y abogado, Nicolás Fernández de Moratín (1.737 – 1.780) y de Isidora Cabo Conde ( / – 1.785). Su familia paterna, tiene raíces asturianas, es noble y está adscrita al servicio de Guardajoyas de la Reina. La de su madre es una familia honrada de labradores con raíces en Pastrana (Guadalajara). Isidora es sobrina de Mateo de las Nogueras, capellán de Palacio y de la Colegiata de La Granja.

Leandro recuerda del barrio madrileño donde nació que “Estaba lleno de criados, de empleados en las secretarías, de dependientes, de cómicos y de músicos de teatro: entre esta gente nací yo” y de sus primeros años de niñez: “Era yo el embeleso de mi familia: mi hermosura, mis gracias y mi talento natural me tenían siempre al lado de mis abuelos; allí comía, allí dormía cuasi habitualmente (…) Jugar y hablar con mi abuelo, e ir con él por las tardes a la huerta de Jesús, eran mis principales ocupaciones”.

Leandro Fernández de Moratín, retrato al óleo de Francisco de Goya.

Es el primogénito y único superviviente de cuatro hermanos, Miguel, María y Facunda, fallecidos los menores con corta edad. Y él mismo estuvo a punto de morir a los 4 años, enfermo de viruela: “Quedé feo, pelón, colorado, débil, caprichoso, llorón, impaciente, tan distinto del que era antes, que no parecía el mismo”.

En 1.769, con 9 años de edad, la familia se traslada a la calle de la Puebla. Conoce a Ignazio Bernascone, erudito y arquitecto militar italiano, cuya sobrina, Sabina Conti Bernascone, va a ser su primer amor infantil. “Salí de la escuela sin haber adquirido (…) ninguna amistad (…) ni supe jugar al trompo, ni a la taba, ni a la rayuela, ni a las aleluyas”.

Es buen dibujante, y aunque se trunca la idea de perfeccionarse en Italia al lado del pintor neoclásico Anton Raphael Mengs (1.728 – 1.779), esta aptitud le sirve para trabajar en el taller de joyería que regenta su tío.

Con 19 años de edad (1.779), el año de la Declaración de guerra a Inglaterra y del inicio del asedio a Gibraltar, el tercero desde la pérdida del Peñón, su romance endecasílabo “La toma de Granada por los Reyes Católicos” merece un accésit en un concurso convocado por la Real Academia Española.

El 11 de mayo de 1.780, fallece su padre, quedando en una difícil situación económica y su sueldo como diseñador de joyas, apenas le permite vivir a él y a su madre. Escribe su “Oda a la muerte de don Nicolás Fernández de Moratín”.

En 1.785, fallece su madre y Leandro se va a vivir con su tío Miguel, cerca de la Joyería Real, donde trabajan ambos. Al año siguiente, Leandro entra como Secretario al servicio del conde de Cabarrús, Francisco Cabarrús Lalanne, (1.752 – 1.810), rico financiero y político, por recomendación de su amigo Jovellanos (Melchor Gaspar de Jovellanos, 1.744 – 1.811).

Leandro Fernández de Moratín, miniatura de Guillermo Ducker.

En 1.787, inicia su primer viaje a París (Francia) como secretario de Cabarrús; allí conoce al célebre dramaturgo italiano Carlo Goldoni (1.707 – 1.793). Y termina, por encargo, la zarzuela “El barón”. Vuelve a Madrid (1.788) y concursa sin éxito para la plaza de Bibliotecario de los Reales Estudios de San Isidro. Fallece el rey Carlos III y le sucede su hijo Carlos IV (1.748 – 1.819). Se ordena de primera tonsura, las llamadas Órdenes Menores, en 1.789, para poder disfrutar de una renta eclesiástica del obispado de Burgos que le procura el conde de Floridablanca (José Moñino y Redondo, 1.728 – 1.808). Se publica “La derrota de los pedantes”.

En el año 1.790, Cabarrús es encarcelado, después de ser denunciado a la Inquisición y Leandro es presentado a Godoy (Manuel Godoy y Álvarez de Faria Ríos, 1.767 – 1.851). Al año siguiente Godoy le consigue otra renta más sustanciosa de la parroquia de Montoro (Córdoba) y una pensión del obispado de Oviedo que luego perdería.

Con 31 años (1.791) solicita al conde de Floridablanca formar parte de la Academia de las Ciencias. Se retira a Pastrana (Guadalajara) y escribe las comedias “La comedia nueva” y «La mojigata”, de las cuales circulan copias manuscritas.

En 1.792 y, gracias a la ayuda de Godoy, inicia un largo viaje que le lleva a Francia, donde queda impresionado por la violencia de la Revolución, pues Luis XVI es guillotinado. También visita Inglaterra, cuyos habitantes considera orgullosos y de cuya lengua opina que “es infernal, y casi pierdo las esperanzas de aprenderla”. Y pasa también por Flandes, Alemania, donde le llama la atención lo mucho que fuman, Suiza y sus paisajes apacibles, e Italia, país en el que va a permanecer casi tres años, admirando sus ciudades y su ambiente artístico.

Fachada casa de Moratín en la madrileña plazuela de San Juan.

Leandro regresa a España en 1.796. Godoy le ha nombrado Secretario de Interpretación de Lenguas, puesto que toma posesión en 1.797. Es nombrado miembro de la Junta Gubernativa para la Reforma del Teatro, pero, cuando más tarde, le nombran Director de Teatros, renuncia. Un año después, conoce al genial pintor Francisco de Goya (Francisco José de Goya y Lucientes, 1.746 – 1.828), que pintará más tarde su retrato, y entabla relaciones amorosas con Paquita Muñoz (Francisca Gertrudis Muñoz Ortíz, de 18 años de edad, quien vive con sus padres en la calle de Silva. Sale con ella de paseo, van al teatro o a ver a los ahorcados, y le hace algunos regalos, como un abanico o unos pendientes. Con 38 años, Leandro no se decide a proponerle matrimonio y, poco a poco, se distancian. A Paquita Muñoz, con la que conserva siempre una buena amistad, confiará su retrato pintado por Goya.

En tiempos de José Bonaparte figura como Bibliotecario Mayor de la Biblioteca Real, y también como Consejero Público de varias Juntas. En el verano de 1.812, cuando su seguridad corre peligro en Madrid al ser acusado de “afrancesado”, enfermo y con poco dinero, se traslada a Valencia. Y, al cabo de un tiempo se marcha a Peñíscola (1.813), donde sufre el asedio de las tropas españolas. De allí va a Barcelona (1.814). “Yo sigo haciendo aquí la vida tonta, sin otra diversión que la de leer un rato por la mañana, pasear una hora por la tarde y clavarme a la luneta (butaca del teatro) por la noche”.

Tras la derrota de José I en la batalla de Vitoria (21 Junio 1.813), la mayor parte de los afrancesados salen de España con el derrotado ejército francés en 1.814, conformando el que es considerado el primero de los exilios masivos por motivos políticos que han tenido lugar en España a lo largo de la Historia. Se calcula que cerca de 12.000 españoles se encontraban en Francia en el momento álgido de la emigración de afrancesados, entre ellos eclesiásticos, miembros de la nobleza, militares, juristas, artistas y escritores.

En 1.817, Leandro sale hacia Montpellier, París y Bolonia. Regresa 3 años más tarde, tras el triunfo de Riego (Rafael del Riego y Flórez, 1.784 – 1.823) pero vuelve a abandonar Barcelona en 1.821, cuando se declara la peste. Reside luego en Bayona y Burdeos, donde trata con frecuencia a Goya. Reveladores de su estado de ánimo ante los avatares políticos y su caída en desgracia son estos versos del soneto “La despedida”:

Homenaje a Leandro Fernández de Moratín.

“Dócil, veraz, de muchos ofendido, /de ninguno ofensor, las Musas bellas/mi pasión fueron, el honor mi guía. /Pero si así las leyes atropellas, /si para ti los méritos han sido/culpas; adiós, ingrata patria mía.”

Finalmente se traslada a París (1.827), repuesto parcialmente del ataque de apoplejía que le sobreviene a finales de 1.823 y que le deja muy mermado en movilidad. “Nadie viene a verme, porque yo no voy a ver a nadie, y los placeres del teatro que yo disfruto se reducen a ver los títulos de las piezas que se echan, en la lista que ponen los diarios”.

Colofón

El 16 de abril de 1.828, fallece en Burdeos, Goya; y dos meses después, el 21 de junio, lo hace en París, Leandro. Es enterrado en el cementerio parisino de Père Lachaise. Allí tuvo una hermosa sepultura, comprada por Silvela (Manuel Silvela y García de Aragón, 1.781 – 1.832), entre las de Molière y Lafontaine, en la que se leía: “Aquí yace Leandro Fernández de Moratín, insigne poeta cómico y lírico, delicias del teatro español, de inocentes costumbres y de amenísimo ingenio. Murió el 21 de Junio de 1.828”.

Un Real Decreto del 15 de julio de 1.853 dispone el traslado de los restos de Leandro a España. Tras la exhumación en el cementerio Père Lachaise su cadáver es depositado en la parisina iglesia de San Felipe de Roule. De allí son trasladados al cementerio extramuros de la Puerta de Bilbao el 8 de octubre y el 12 de octubre de 1.853 los restos de Moratín son llevados hasta la colegiata de San Isidro.

Portada de El sí de las niñas.

Finalmente, en 1.900, se construye en el cementerio sacramental de San Isidro, el Panteón de Hombres Ilustres, proyecto arquitectónico de Joaquín de la Concha Alcalde (1.849 – 1.918). Las esculturas son obra de Ricardo Bellver Ramón, (1.845 – 1.924), y el Panteón, situado en el Patio Cuarto, de la Purísima Concepción, va a acoger los restos de cuatro grandes personajes de la historia de España:

Francisco de Goya, Juan Meléndez Valdés (1.754 – 1.817), Juan Donoso Cortés (1.809 – 1.853) y Leandro Fernández de Moratín. Los cuatro habían fallecido fuera de nuestras fronteras.

El 11 de mayo tiene lugar el solemne traslado a San Isidro de los restos de los cuatro que, previamente, se han depositado en la capilla de Nuestra Señora del Buen Consejo. Tras una ceremonia en la catedral de San Isidro, un imponente cortejo con cuatro carrozas, inicia el camino hacia el cementerio. José Echegaray (1.832 – 1.916), Ricardo de la Vega (1.839 – 1.910), Eugenio Sellés (1.842 – 1.926) y Luis Silvela (1.865 – 1.928) llevan las cintas de Leandro Fernández de Moratín, el gran dramaturgo y poeta español.

Tumba de Moratín en el Cementerio de San Isidro de Madrid.

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