EL TERNO DEL MARQUÉS DE VISTABELLA. UNA DONACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA QUE CUMPLE 125 AÑOS

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EL FARO

Hoy, 15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen a los cielos, es el día de Nuestra Señora de la Cabeza y, como todos los años, nuestra Patrona recorre las calles en procesión de alabanza con el acompañamiento fiel y devoto de todo el pueblo de Motril. El día de hoy, 15 de agosto de 2023, rememora, igualmente, una señalada efeméride, el 125 aniversario del estreno del manto y la saya que le fue donada a la Virgen en el año de 1898 por D. José Martínez de Roda, el Marqués de Vistabella. Con tal motivo, el historiador motrileño Pablo Castilla Domínguez ha llevado a cabo un laborioso trabajo de investigación bajo el título de “El terno del Marqués de Vistabella”, en el que pone de manifiesto cómo se gestó aquella donación y, muy particularmente, el origen de estas prendas de la Virgen, hasta ahora desconocido y atribuido erróneamente a diversos talleres.

En conmemoración de esta efeméride, la Real Hermandad de Nuestra Señora de la Cabeza Coronada y su Real Cuerpo de Camareras ha tenido la noble decisión de vestir a la Patrona con el mencionado terno en recuerdo del Marqués y en acción de gracias por aquel preclaro gesto que vino a engrandecer el patrimonio de nuestra Patrona.

Es todo un lujo para la hermandad contar en el ajuar de la Virgen con estas dos prendas que tienen un gran valor sentimental al margen del propiamente artístico. En este aspecto hemos de señalar su gran estima fuera de nuestras fronteras, pues como muy bien reseñaba el semanario EL FARO en el mes de noviembre de 2008, dicho manto fue requerido por el conocido bordador Cesar Gómez Höhrn, Comisario de la exposición que se celebró en Granada bajo el título “Llena eras de Gracia”, que tuvo lugar en la iglesia de la Madre de Dios de las Comendadoras de Santiago.  Con ello, el manto  permaneció expuesto junto a conocidas prendas de ajuar de Vírgenes y Patronas de reconocido fervor en toda Andalucía, como la Virgen de la Capilla de Jaén, la Virgen de la Cabeza de Andújar, la Virgen del Mar de Almería, la Divina Pastora de los Capuchinos de Sevilla, la Virgen del Rosario de la Esperanza Macarena de Sevilla o la Virgen del Pilar y del Rosario de Cádiz, entre otras.

El terno del Marqués de Vistabella. Una donación a Nuestra Señora de la Cabeza que cumple 125 años

Pablo Castilla Domínguez

El Marqués de Vistabella (Museo del Prado).

A lo largo de los cinco últimos siglos la Virgen de la Cabeza ha recibido multitud de ofrendas y donaciones, fruto de la devoción de muchos motrileños. Por desgracia, la mayor parte de ellas fueron destruidas en la persecución cristiana que tuvo lugar en los años treinta del siglo pasado. Aun así, la valentía y el ingenio de su Camarera Mayor lograron salvaguardar del fuego tres conjuntos textiles, verdaderas obras de arte del bordado, formados cada uno por manto y saya para la Virgen, además del traje del Niño Jesús. Son los que hoy día conocemos como «de la reina Isabel de Braganza» (o «de las sedas»), «de la Marquesa de Squilache» y «del Marqués de Vistabella».

Confeccionados los tres en el siglo XIX, es precisamente del último de ellos del que mayor información poseemos gracias a la prensa escrita. Con el presente artículo nos proponemos recordar su historia cuando en estos días se cumplen 125 años de su donación por parte del motrileño José Martínez de Roda, primer Marqués de Vistabella (imagen 1).

La primera noticia que tenemos sobre este terno la hallamos a finales de diciembre del año 1897, cuando «El Defensor de Granada» refiere cómo las camareras de la Virgen habían decidido elaborar un nuevo manto para la Patrona. Desconocemos el motivo de este piadoso propósito, pero quizá influyese que por entonces en Granada también se estaba empezando a ejecutar para la Virgen de las Angustias el conocido como «Manto del Pueblo». Sea como fuere, estas «distinguidas señoritas motrileñas» –así se refería a ellas el periódico– asumieron como primera tarea la búsqueda de donativos para financiarlo. Una de las personas a las que acudieron buscando colaboración fue el Marqués de Vistabella.

El «Quetzal» a comienzos del S. XX (Diario de Cádiz)

En su respuesta el político motrileño aceptó participar en su ejecución, pero no asumiendo una parte, sino su totalidad: eso sí, siempre y cuando la Hermandad estuviera de acuerdo. De esta forma, el conjunto en su origen promovido por las camareras acabó convirtiéndose en donación exclusiva del Marqués de Vistabella.

En los meses que siguieron a la asunción del proyecto por parte de Martínez de Roda la prensa no dio ninguna nueva información. Habría que esperar hasta comienzos de agosto de 1898. En efecto, el día 7 el corresponsal motrileño de «El Defensor de Granada» informaba de los cultos a la Virgen de la Cabeza organizados por su Hermandad, por los mayordomos nombrados para ese año –Gerardo Esteva Ravassa y Manuel Rosende– y por el Ayuntamiento. En el mismo apunte de prensa se informaba que el día 15 la Virgen estrenaría «el magnífico manto regalo de los Marqueses de Vistabella». Precisamente, y con objeto de recogerlo, el día 5 había partido desde Motril hacia Barcelona Juan González Cuenca, capitán del «Quetzal», el yate de recreo de los marqueses.

El terno llegó al puerto de Motril en la víspera del día de la Virgen, efectuando el viaje desde Barcelona a bordo del «Quetzal» (imagen 2). A las seis de la tarde del 14 de agosto su capitán saltó a tierra entregando la preciada carga a Mariana Jiménez Caballero, de la Hermandad de señoras de Nuestra Señora de la Cabeza. Asimismo, junto con el terno le entregó «una expresiva carta de los marqueses» que más tarde fue contestada por la Hermandad con un telegrama. Desgraciadamente no conocemos el contenido ni de aquella ni de este último.

Manto del Marqués de Vistabella (foto del autor).

El 15 de agosto, día de la Virgen, los acontecimientos se sucedieron rápidamente: a primera hora del día el traslado de la Patrona a la Iglesia Mayor; a las diez la Función Principal, para la cual el trono con la Sagrada Imagen había sido ubicado en el lado del Evangelio del Altar Mayor «rodeado de flores e iluminado con suntuosa esplendidez»; a las seis de la tarde, y por espacio de tres horas, había tenido lugar la procesión desde la antigua Colegiata hasta el Santuario. Pero si algo fue comentado a lo largo de toda la jornada fue la vestimenta que portaba la Virgen: «el hermosísimo manto que le habían regalado los Marqueses de Vistabella».

Efectivamente, la prensa hablaba de un manto «riquísimo, de terciopelo azul, con grandes y artísticos bordados en oro y guarnecido de piedras preciosas», detallándose estas últimas en «brillantes, ópalos, rubíes y topacios». Por su parte, del vestido se afirmaba que era «de raso blanco primorosamente bordado en oro y pedrería». Respecto a su valor, escuetamente se afirmaba que había costado «miles de duros al generoso marqués».

Por todo ello, tal como afirmábamos al principio de estas líneas, el terno del Marqués de Vistabella es el conjunto textil del ajuar de Nuestra Señora de la Cabeza del que más datos tenemos: la decisión de su elaboración, el ofrecimiento del marqués, las fechas de su llegada y estreno, las reacciones ante su contemplación. Sin embargo hasta el presente había un dato desconocido: quién lo había realizado.

Escudo bordado del Marqués (foto del autor).

Es cierto que la prensa del momento ofreció ciertos datos. Así, en la misma noticia en la que se informaba de la asunción del proyecto por parte del motrileño marqués se afirmaba escuetamente que «se está confeccionando ya en Madrid». Sin embargo, meses después esto era desmentido, diciendo que había sido bordado en la Ciudad Condal, concretamente en «un convento de Barcelona». En fechas más recientes algún autor llegó a identificar este convento barcelonés con el de «la Visitación de las Madres Salesas». Pero es cierto que en ninguna de estas citas se aportaba documentación que lo corroborase.

Para desvelar esta incógnita y rellenar así una página de nuestra historia local hasta ahora en blanco traemos aquí dos apuntes de la prensa catalana, ambos de comienzos de agosto de 1898. El primero dice así:

«En el taller de bordador de la señora viuda de Antonio Oller, en la Plaza de la Merced, hemos visto un vestido y manto de mucha riqueza, que los señores marqueses de Vistabella ofrecen a una imagen de la Virgen Santísima muy venerada en Andalucía. Las dos piezas están bordadas en oro, con piedras intercaladas y con algunos toques en sedas de colores, siendo muy primoroso el bordado y produciendo el conjunto magnífica impresión. En el dibujo se ha adoptado el estilo del Renacimiento, con alguna reminiscencia gótica muy bien aplicada, dominando en las orlas espléndidos ramajes de notable elegancia. En la cola del manto, que es muy holgado, figura el escudo de armas de los marqueses donadores. Esta obra acreditará en Andalucía la pericia de los bordadores barceloneses y en especial de la casa Oller, que la ha ejecutado en sus talleres».

Saya del conjunto (Antonio J. Hernández Camacho).

El segundo es el siguiente:

«En los talleres de la señora viuda de Oller e hijos, de Barcelona, está expuesto un primoroso trabajo que llama con justicia la atención del público por la riqueza y arte de su confección. Consiste en un vestido para una Virgen muy venerada en una de las capitales de Andalucía, y ha sido encargado a la casa Oller por el señor marqués de Vistabella, quien, llevado de su devoción, ofrece a María un regalo notable por todos conceptos. Se distingue por su carácter el manto de grandes dimensiones que ostenta una riquísima cola bordada en oro puro, como todo el trabajo, formando un conjunto sumamente artístico. Aparece el escudo del señor marqués de Vistabella, esmerado trabajo que demuestra una paciencia pasmosa y un acierto y propiedad irreprochables. El dibujo no puede ser más serio, ni mejor desarrollado su estilo de renacimiento, destacándose con gallardía en el azul del manto y deslumbrando con su riqueza los tonos y pedrería que tiene. El vestido de la Virgen, blanco, no desmerece en nada del manto y tiene también dibujada una corona de marqués, que constituye el centro de su ornamentación».

En estos textos en ningún momento se menciona a Motril o a nuestra Virgen de la Cabeza, sino a «una imagen de la Virgen Santísima muy venerada en Andalucía» o, incluso, «en una de las capitales de Andalucía». A pesar de ello, la descripción de la obra no deja lugar a dudas: detalles como los colores de los tejidos –el manto azul y la saya blanca–, la mención del manto bordado en su contorno con «espléndidos ramajes de notable elegancia» y con una «riquísima cola bordada en oro puro» (imagen 3) conteniendo «el escudo de armas de los marqueses donadores» (imagen 4) o la saya con «una corona de marqués» (imagen 5) hacen que podamos estar seguros de que las piezas expuestas en aquel escaparate fueron las mismas que hoy pueden contemplarse en el Real Santuario.

De manera paralela, las fechas también corroboran la identidad. Efectivamente, desde que se informara de su encargo a finales del año previo hasta inicios de agosto en que fue expuesto en el escaparate habrían transcurrido meses suficientes para su confección. Igualmente, sabemos que la intención era que la Virgen de la Cabeza portase esta donación para la fiesta del 15 de agosto de 1898, por lo que pocos días después de su exposición serían entregados por el taller a Juan González para que los transportase a Motril.

Publicidad de «Oller e Hijos» (Archivo Histórico de Barcelona).

En conclusión, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el terno bordado del Marqués de Vistabella fue confeccionado hace exactamente 125 años en los talleres «Oller e Hijos», situados en la plaza de la Merced de la Ciudad Condal (imagen 6). Un establecimiento con una larga tradición, especializado en la confección y bordado de ornamentos y vestiduras para imágenes sagradas. Un dato que sale a la luz en este aniversario y que rescata un episodio más de la devoción a Nuestra Señora de la Cabeza, Patrona de Motril.

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El presente artículo es un extracto de otro del autor que lleva por título «El Marqués de Vistabella, Hijo Predilecto de Motril. Cinco motivos para su nombramiento», de próxima publicación.

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