Entrevista a Ricardo Puerta Rodríguez, ajedrecista

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RICARDO PUERTA

TEXTO y ENTREVISTA:

Manuel Martín Gálvez

          Ricardo Puerta Rodríguez, ajedrecista. 72 años, de Madrid, del barrio de Chamberí, cuarenta años residiendo en Almuñécar, periodista, organizador y arbitro de torneos durante muchos años en el Hotel San Cristóbal de Almuñecar. Reparte la sabiduría que le ha dado la práctica del ajedrez entre los aficionados que se acercan las tardes de los sábados en la cafetería de los Apartamentos Chinasol. Lo conocí en el abierto de La Palma gracias al jugador almuñequero Andrés Palacios Moya y ante el caudal de anécdotas sobre su conocimiento del noble juego, no dude en encontrarme con él en Salobreña en unas rápidas que allí se organizaron.
-¿De dónde te viene la afición por el ajedrez?
– Yo ya jugaba con mi hermano cuando era muy pequeño, luego en el seminario jugaba con mi amigo Cardona en los recreos.  Después lo abandoné mucho tiempo hasta los diecinueve o veinte años cuando me encontré con un amigo Carlos Lorite que fue compañero de club y que más tarde jugó en el Schwepps Club con Román Torán, Jesús Díez del Corral, Fernando Visier Segovia, López Luna, Crespo,Carlos Pérez del Pulgar y aquella gente. Fue su influencia la que me llevó a un club en la calle Espíritu Santo de Madrid que se llamaba Impetu O.A.R. . Había poco dinero pero mucho entusiasmo, se trataba de una especie de variable de la Acción Católica y el propósito era sacar chicos de la calle, de los billares, sitios así, y bueno allí empezamos a jugar una serie de amigos y poquillo a poquillo fuimos haciendo un equipo…
– ¿Esto en que año fue?
– En los últimos años sesenta. Lo que sucedió fue muy curioso, empezó a haber más interés por el ajedrez y aumentó el número de jugadores; el club estaba en segunda cuando yo lo conocí primitivamente, jugamos una liga, la ganamos y subimos a Primera. Entonces decidimos, porque en el grupo de jugadores estaban los buenos y los menos buenos que los buenos subirían a Primera y que los demás nos bajaríamos a Tercera, estudiaríamos teoría y nos prepararíamos bien. Eran los tiempos en que se jugaban a 39 jugadas la hora y media en Tercera, 33 en Segunda, en Primera 2 horas para 40 jugadas y en el Internacional 45 jugadas para dos horas y media; esta era la velocidad de juego que se jugaba en aquella época. Lo cierto es que nos bajamos a Tercera alguna gente que con tan buena fortuna que el equipo eran jugadores con capacidad unos estudiantes y otros no, pero dotados de gran entusiasmo. Así se ganó imbatidos el campeonato en Tercera y Segunda; por tanto el equipo que estaba en Segunda subió también a Primera con algunos refuerzos, por influencias de algunos jugadores De modo que por primera vez en la historia un mismo club presentaba dos equipos en Primera categoría. El club era multidisciplinar con cantidad de actividades, tenía teatro leído, teatro representado, biblioteca, tenis de mesa, montañismo etc. etc.…, no sentando nada bien que hubiera gente de fuera, ya que parecía que iba a ser algo comercial y no se estaba muy por la labor.
-¿Qué jugadores había en esa época de nivel y fuerza?
– Estaba Martín, un chico que estudiaba ingeniería, que era un finalista de bigote, buenísimo; luego estaba, Van der Hans, Ángel Sotillos, taxista castizo y divertido, el canario Néstor García Caballero, Luis Azorín y muchos otros y no quiero olvidarme de mi amigo del alma el ingeniero Sánchez Cuervo, que poseía tal sentido del humor que convertía sus derrotas en un relato hilarante.
– Madrid se estaba convirtiendo ya en un crisol de mucha gente venida de diferentes sitios…
– Bueno, Van der Hans era de origen holandés, nacionalidad panameña, de piel negroide, alto, bien parecido…
– ¿Cómo contactas con el ajedrez de Almuñécar?
– Simplemente, cuando llegué, me había retirado porque en el Campeonato de España por Equipos del 71 en Valencia hubo una serie de irregularidades por parte de los federativos y de los jugadores y directivos del Ateneo Marítimo de Valencia. Aquello me sentó como a cuerno quemado,… chanchullos, historias, por lo que decidí retirarme. Eran tiempos en que le costaba a uno el dinero participar. Cuando llegué a Almuñécar tenía una peña de extranjeros y ahí haciendo una especie de trueque, yo les enseñaba ajedrez y ellos perfeccionaban mi inglés; era un trueque más o menos cómodo. Poco a poco iba jugando partidillas de café, pero siempre sin jugar torneos. Yo ya prometí que nunca más jugaría al ajedrez en plan competición oficial.
– Por Almuñécar ha pasado siempre jugadores muy fuertes, muchos de ellos extranjero, me estoy acordando del Sr.  Georges Delsuphe…
– El Sr Delsuphe era una persona muy querida en el mundillo del ajedrez porque era un caballero a la vieja usanza, lo quería todo el mundo por su manera de comportarse y porque era un buen hombre, como dicen los franceses “bonne homme”; muy tranquilo, y  muy pausado, en su manera de expresarse y luego siempre propicio a la broma, a pasarlo bien, jamás se enfadaba, jamás una palabra de más, ya digo una persona  fenomenal.
… En Madrid tuve la fortuna de conocer a gente como Jesús Diez del Corral, José Luís Fernández, Fernando Visier que es actualmente el comentarista de ABC y ha heredado el puesto de su íntimo amigo y patrón Román Torán.
Con Torán tuve en principio una historia de conflicto que luego se convirtió en una buena amistad, del él aprendí mucho, iba a su sede, la cafetería Luna adonde iban jugadores a nivel de maestros internacionales para arriba.
– Román Torán fue un gran divulgador del ajedrez…
– Él hizo la famosa cartilla, tenía la revista Jaque, siempre fue un hombre muy entregado al ajedrez, era asturiano. La época en la que en España estuvo de moda el ajedrez con la precocidad de  Arturo Pomar, había también un maestro catalán: Antonio Medina y junto a Torán, los tres hicieron “las américas”; Me contaba de vez en cuando que habían ido a Buenos Aires o a Montevideo, en el tiempo en que el ajedrez argentino estaba en la élite, a mi me hablaba de: Julio Bolbochán, Raúl Carlos Sanguineti, Miguel Najdorf, vamos: todos los grandes jugadores de Argentina de aquella época. Torán ha sido un hombre que en un momento dado me dijo que volviera llevaba quince años retirado. Pero a mi me apeó del ajedrez simplemente la injusticia federativa y eso no iba a cambiar.
– ¿Qué es lo que a ti más te ha gustado dentro de la vivencias que te ha dado el ajedrez?
-El ajedrez aparte de quitarte de muchas cosas malas, pone orden en tu vida, el ajedrez precisa de un sistema organizativo pues yo diría bastante sofisticado y eso es una cosa que siempre merece la pena. Aconsejaría a cualquier muchacho, a cualquier persona que juegue al ajedrez porque el ajedrez es una disciplina que enriquece el espíritu y claro esto es una gran ventaja.
– ¿Dónde os reunís para jugar al ajedrez en Almuñécar?
– Ahora no tenemos sitio fijo, estamos jugando en cafetería de los Apartamentos Chinasol. Durante años he sido redactor jefe de un periódico de Almuñécar “Costa 21”, yo estudié periodismo y me hace gracia la entrevista porque hemos sido colegas tu y yo en estas labores.
– Ricardo: ¿Quieres decir algo más?
– Si, creo que cualquier esfuerzo por parte de las autoridades por promocionar el ajedrez no haría sino redundar en beneficio de una juventud que ha perdido un poco de vista los valores fundamentales y no solamente eso, yo veo una mecánica y una dinámica en la sociedad actual que a mí no me gusta excesivamente. Creo que cualquier esfuerzo que se hiciera por promocionar el ajedrez ayudaría mucho a encaminar a las nuevas generaciones.
– Lo que si vemos en nuestro trabajo aquí en Motril es como los niños que participan y juegan al ajedrez sacan muy buenas notas o mejoran sus niveles académicos.
– Eso indudablemente, está fuera de toda duda, es una cosa que se ve, que está comprobada, es buenísimo. Tener sentido organizativo, acostumbrarse al esfuerzo, a la concentración, a la realización de tareas y decisiones con un agobio de tiempo, todo esto es una de las características del ajedrez. Hay una pregunta muy común de todas las personas que conocen el tema sobre el empleo de un reloj, ¿para qué? Si no hubiera un reloj el campeón del mundo no nos podría ganar porque utilizaríamos infinito tiempo para pensar las jugadas; luego el tiempo es una componente más que le hace al jugador joven adquirir unos ciertos hábitos. De cualquier modo, no hay duda ninguna que el ajedrez tiene valores muy considerables que habría que promocionar más.
-¿Por qué no tenemos un Rafael Nadal en el ajedrez?
– Eso es un producto de la casualidad y también del desencanto, porque hay que tener en cuenta que el ajedrez es una disciplina que roba muchas horas
Yo he visto perder muchas carreras y en el supuesto caso de alcanzar un determinado nivel o categoría es muy difícil poder vivir del ajedrez a menos que se tenga un nivel altísimo y eso resulta evidente; pero además, el dinero del ajedrez tampoco es un dinero considerable salvo en caso de torneos de muchísima altura mientras en otras disciplinas como el golf o el tenis a poca categoría que tengas ganas un torneo “challenge” y ya estás ganando del orden de miles de dólares.
– Tampoco vemos un apoyo económico a la gente que destaca…
-Hablando de fenómenos en el ajedrez se tienen que dar, pero con el nivel que se está empezando alcanzar estoy claramente convencido de que entre la clase y las facultades que suelen tener los jugadores latinos, como el ajedrez no solo es técnica sino que se necesita imaginación, de la cuál los españoles no carecemos, no me cabe duda que están saliendo, tienen que salir y saldrán. Como salieron Vallejos, Illescas,… que en el conjunto mundial son gente de peso. El ajedrez tiene futuro en España, las circunstancias económicas propiciaron que hubiese muchos torneos, aunque actualmente la situación ya no da para más.

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