MEMORIA DE ANIVERSARIO FRANCISCO DE PAULA PEÑA MILLAN: FOTÓGRAFO Y REPORTERO GRÁFICO (1948-2023) (III)

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Domingo A. López Fernández

Cronista oficial de la ciudad de Motril

En los inicios de los años setenta, Francisco Peña da un cambio sustancial a su vida y decide establecer su nuevo estudio de fotografía en la calle Rambla de Capuchinos. Su visión comercial le ha llevado a trasladarse a un lugar más céntrico y establecerse junto a una arteria principal que conecta con los barrios ubicados al norte de la ciudad. El establecimiento engancha comercialmente con la población y su proyección es inmediata; el éxito, pues le va a sonreír como fotógrafo profesional, labor en la que le acompaña su entonces novia, Magdalena Ferres Sánchez, a la que ha conocido en los bailes de juventud que se organizan por aquel tiempo en Carchuna, anejo en el que ella tiene su domicilio.

Paco Peña en su estudio fotográfico de las Casas Nuevas junto a su cámara de gran formato de 13×18 cm de negativo (1968), máquina profesional de estudio para cualquier buen profesional de la fotografía que se precie.

ESTUDIO FOTOGRÁFICO EN CAPUCHINOS

Por este tiempo, sus padres abandonan las “Casas Nuevas” y trasladan el domicilio familiar a la calle Rodríguez Acosta. Su padre, igualmente, ha adquirido dos inmuebles lindantes en la calle Rambla de Capuchinos, concretamente en el nº 42, en cuyo primer piso Paco Peña establece su nuevo estudio fotográfico y, en el lindante, su domicilio particular. En el estudio comienza a tener como colaboradora en las tareas de revelado, reportajes y trato con el público a su entonces novia, Magdalena Ferres Sánchez, que como mano derecha que es, también será nombrada corresponsal gráfica de los medios periodísticos de Ideal y Patria. La realidad es que el nuevo establecimiento, más cercano al centro comercial, consigue un gran éxito y los encargos, reportajes, revelados y fotografías de estudio se multiplican, lo que va a motivar que la pareja decida contraer matrimonio cuando él está a punto de cumplir los 23 años de edad.

Paco Peña y Magdalena Ferres en su domicilio de Rambla de Capuchinos nº 42, ubicado en planta lindante a su estudio fotográfico. Fotografía de posado tomada con retardo automático en el mes de abril de 1971.

BODA CON MAGDALENA FERRES

Siguiendo la costumbre de la época, los padres de Paco Peña, Luis Peña Ocaña y Carmen Millán Pérez, realizan formalmente la petición de mano a los de la novia, Miguel Ferrer Moreno y Carmen Sánchez Estévez, en los días que preceden a la navidad de 1970, acto en el que se cruzan entre ambos los oportunos regalos. Se ha de hacer notar que por un error de grafía en el registro civil, Magdalena lucirá para siempre el apellido Ferres, a diferencia del de su padre, Ferrer, que es el que le había de corresponder. La nota de prensa del hecho es publicada en EL FARO, en el número correspondiente al día 22 de diciembre, insertándose en el mismo una foto de la joven novia. El enlace matrimonial tiene lugar el día 31 de enero de 1971 en la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, oficiando el mismo D. Antonio González de Córdoba, coadjutor de la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, que es familiar  del contrayente. Como no podía ser menos, al acto concurren numerosas personas relacionadas con los medios de comunicación que actúan de testigos, entre ellos el gerente de EL FARO, Antonio Montero Barranco, Francisco Mejías López, colaborador del mismo medio, Pedro José Feixas Cañas, Carlos Centeno Centeno y el escritor Jesús Sánchez-León Herrera, compañeros de Ideal y EL FARO, y José Mesa Rubiño, “Pepe Aly”, amigo personal y fotógrafo de Motril. Como era de prever, Ideal insertó en sus páginas la correspondiente crónica de sociedad en su número correspondiente al día 6 de febrero de 1971. E, igualmente, EL FARO, medio en el que ejercitaba Paco Peña su trabajo de reportero gráfico, hacía su obligada reseña en su número correspondiente al día 9 de febrero de 1971, crónica que firmó el periodista Carlos Centeno, publicando en ella la fotografía del enlace matrimonial que pudo plasmar su otro amigo y compañero de profesión, José Antonio Maldonado. En ella, Carlos Centeno afirmaba que “el periódico y quien esto firma tienen razones para que la buena nueva vaya más lejos de la obligación y la rutina de una simple gacetilla: para todos nosotros se trata de un acontecimiento feliz y entrañable, pues Francisco Peña, además de ser compañero en la Prensa, es un gran amigo. Y, a Peña, lo conoce todo el mundo en Motril debido a su profesión”. Igualmente refería el periodista que Paco Peña, a nivel profesional, había “conseguido ya bastantes éxitos. Corresponsal de las agencias Cifra y Efe, lleva a toda España, y fuera de ella, cualquier acontecimiento importante o simplemente humano de Motril y de toda la zona. En la prensa provincial también existe el testimonio de su quehacer gráfico, lo mismo que de Magdalena, que también sabe de cámaras, de objetivos y de laboratorios”. La nota anecdótica se refería a la conclusión de la crónica, al afirmar que “nuestro compañero, mientras el sacerdote lo unía para siempre con la que hoy es su esposa, daba de vez en cuando signos de ser  un fotógrafo con sonrisa fotográfica, como lo ha definido alguna vez afectuosamente D. Francisco Pérez García”.

Paco Peña en su estudio de fotografía ubicado en la calle Rambla de Capuchinos, nº 42. La fotografía es tomada por su mujer, Magdalena Ferres.

OCIO Y DISFRUTE EN SU VIDA PERSONAL

Desde muy joven, Paco Peña supo diferenciar lo que es su labor profesional de los aspectos de la vida que podían ocupar su ocio y disfrute personal y que habían de gratificarle enormemente en su ser. Es un gran aficionado al motociclismo, y por sus manos pasan gran cantidad de motocicletas que van aumentando su caballaje a medida que pasan los años. Fruto de esta afición pudo practicar la modalidad de trial y motocrós, y se hizo asiduo a las concentraciones moteras que se organizaban en España. Desde Valencia hacia el sur, quedó inscrito en la mayor parte de ellas, haciéndose presente en Murcia, Almería, Granada, Málaga, Marbella, Jaén…etc., y ello sin contar con infinidad de pueblos y ciudades de menor categoría. En las vacaciones, también disfruto de su afición motera acudiendo con su BMW a Ibiza en dos ocasiones y la isla de Formentera, como es lógico, con el obligado pasaje en barco. También intervino como piloto aficionado en rallyes como el celebrado en las Alpujarras, donde entrando por la carretera de Granada siguieron la ruta hasta salir por la de Almería, resultando él su ganador. O el organizado en Lanjarón que patrocinaban “Talleres Oliveros” y “Electroade”, establecimientos comerciales de Motril. Esa particular afición le llevó a obtener en 1974 la licencia nacional de piloto de la Real Federación Motociclista Española en calidad de independiente, es decir, como no inscrito en ningún club asociado. Tras varias renovaciones, en 1985 volverá a validarlo como piloto de competición, aunque esta vez adscrito al club Caña-D.

Campeonato de España de Vela en clase olímpica 470 que se celebra en aguas de Motril del 6 al 12 de octubre de 1973. Paco Peña se encuentra en la embarcación junto a Salvador Romano Camacho, director de Radio Motril (Cadena Ser) y José Martín González, que es quien realiza la fotografía, y que actúan como representantes de los medios de comunicación para dar cuenta del desarrollo de las distintas mangas en la competición.

Afición secundaria fue, igualmente, la del mar. Paco Peña obtuvo el certificado de aptitud de la Federación Española de Motonáutica para pilotar embarcaciones de hasta 8HP  fiscales y una tonelada de desplazamiento. El mencionado carnet le fue rubricado en Málaga el día 1 de octubre de 1973, con el visto bueno de la Comandancia Militar de Marina. Bajo esta capacitación pudo adquirir un barco de recreo con su amigo alemán Rolf Gleiber, con el que salía a disfrutar la pesca deportiva, aunque reconocía que no le agradaba mucho “matar” peces. Profesionalidad en su trabajo y disfrute de ocio personal fueron constantes en su vida, pero también la de la inquietud de quien en su adolescencia no pudo estudiar carrera en las difíciles condiciones de la época. Fue, ésta, una constante en su vida, ya que seguía muy de cerca la situación política de España en la etapa final de la dictadura, factor que le llevo a estudiar derecho en la Universidad Nacional a Distancia tras aprobar el ingreso para mayores de 25 años. Cumplió provechosamente hasta el segundo curso, pero las circunstancias familiares, concretamente la pérdida de un hijo recién nacido, le obligaron a dejar los estudios para cuidar con gran esmero y cariño a su esposa Magdalena.

Paco Peña con su máquina Rolleiflex de formato 120 al cuello, una de las mejores alternativas de los años 60 y 70 para las fotografías de reportaje. La instantánea está realizada por su mujer, Magdalena Ferres.

TRASCENDENCIA COMO REPORTERO DE AMBITO NACIONAL

Tras el mencionado año de 1970, Paco Peña intensifica su labor de reportero gráfico en los medios periodísticos, tanto EL FARO como el diario Ideal y, más tardíamente, Patria, así como también algunos nacionales, donde hechos y acontecimientos relativos a la ciudad figuran retratados gráficamente, aunque en éstos últimos su firma no aparece, pero sí la agencia a la que pertenece, ya sea Cifra-EFE o Europa Press, con la que también colabora. En sus aportaciones gráficas, Paco Peña se convierte en fedatario público de una ciudad que se abre al desarrollismo y al progreso, desterrando el atraso que le ha caracterizado hasta ahora, aspecto que será extensible a toda la costa granadina. En todo momento está presto a acudir a la noticia, al hecho y a la convocatoria de prensa para plasmar ese instante que se puede convertir en histórico para Motril, sin ser consciente de su trascendencia y de ignorar el importante legado fotográfico que va a dejar para la ciudad. En EL FARO, por ejemplo, en 1972, reporta noticias de actualidad como pueden ser la llegada del mercante japonés “Hoelsan Maru”, que procedente de Barcelona carga celestina para la ciudad de Osaka. También los preparativos de la II Semana Verde en el Paseo de las Explanadas, la inauguración del Club Social de la Empresa Nacional de Celulosas, la grada del estadio Escribano Castilla repleta de aficionados en un histórico encuentro que enfrentó al C.D. Motril y la A.D. Almería que para la memoria queda y que supuso la derrota del equipo local por 1-2. También, rincones típicos de la ciudad para su promoción cultural, las fiestas patronales en la costa, o la clausura de los Juegos Escolares en el estadio Escribano Castilla. Otras noticias de mayor calado y con una trascendencia que las convierten en históricas pueden ser la proyección de Motril y su vega con la construcción de amplios caminos que comienzan a desterrar las múltiples veredas por las que solo podía transitar una bestia para las labores agrícolas y que dan una visión de una ciudad que busca salir del atraso y la postergación sobrevenida de la guerra civil y los duros años de posguerra. Asimismo, asiste como actor y “documentalista” del nombramiento de Motril como ciudad universitaria, concierto que promueve la construcción del Instituto de Biología Marina, un acuario y una escuela de Ingenieros Técnicos Agrícolas, aunque nada de ello se podrá llevar a cabo. También, a dar cuenta de la importancia y trascendencia de la Ayudantía Militar de Marina, o la presentación de la maqueta del hospital que se prevé para la comarca, cuyas obras han sido presupuestadas en una cantidad cercana a los sesenta millones de pesetas. Para él, como tristemente afectado, la noticia llega tarde por la pérdida de su hijo, pero es consciente que este centro hospitalario ha de cumplir una gran labor para toda la comarca y que no es otra que salvar vidas humanas. En 1973, por ejemplo, siguen sus colaboraciones gráficas que muestran la inauguración de los silos de cemento en el Puerto de Motril, la III Semana de Cine Médico, la inauguración de la III Semana Verde de Motril por el ministro de agricultura, D. Tomás Allende y García Baxter, la inauguración del acto en el que Motril se constituye en Centro Regional de la UNED por parte del ministro de Educación y Ciencia, D. Julio Rodríguez Martínez, que constituye una jornada histórica, el destierro del chabolismo con la construcción de 120 viviendas por parte del Grupo Sindical “Almirante Cervera” en el Varadero, que va a suscitar la destrucción de las inhóspitas chozas levantadas en la Playa de Poniente, o la celebración de los festivales de España en la ciudad entre otras muchas noticias más.

Fotografía artística de Paco Peña en “Peluquería Lupe”, propiedad de Guadalupe Pino Martín, sita en la calle Burgos, realizada por su autor en 1966.

En este año de 1973, por el alcance nacional que tiene, merece la pena citar su papel como reportero gráfico en el Campeonato de España de Vela de clase olímpica 470 que se celebra en aguas de Motril y que ha sido organizado por el Club Náutico de la ciudad. Durante el desarrollo del mismo, Paco Peña va a estar acompañado por el redactor de EL FARO e Ideal, José Martín González, quienes a bordo de una embarcación cedida por la Cruz Roja de Málaga van a ir dando cuenta de las distintas mangas que realizan los deportistas. Concretamente, a Motril han llegado 130 participantes que compiten con 65 embarcaciones que proceden de las federaciones de la zona centro, norte, sur, Levante, Balear y Canarias, vencedores todos en sus respectivas competiciones regionales. Desde luego, todo un acontecimiento nacional para una ciudad que no está preparada para acoger a esta ingente cantidad de personas en cuanto a plazas hoteleras, de modo que va a contar con el apoyo de la gerencia de la urbanización Salomar 2000 de Salobreña para alojar a los participantes y sus cuerpos directivos. De gran interés en medios deportivos va a ser, igualmente, la entrevista que ambos realizan a dos excelentes regatistas, José María Benavides Alcíbar y Antonio Gorostegui Ceballos, este último campeón junior del mundo, interviú que va a aparecer publicada en Ideal en su número correspondiente al día 6 de octubre con fotografía de Paco Peña. La realidad es que este campeonato nacional causa una gran expectación en Motril y ahí se encuentran presentes los dos reporteros, José Martín González y Paco Peña, para trasladar al ámbito local, provincial y nacional el detalle y las evoluciones de las distintas mangas dispuestas, campeonato que tendrá como ganadores, en su primer puesto, a los regatistas Antonio Gorostegui y Pedro Millet, pertenecientes al Club Marítimo de Santander y que han competido a bordo de la embarcación “Petite Queue”. A ambos hay que recordarlos por haber obtenido medalla de plata en esta misma categoría de 470 en los juegos olímpicos de Montreal celebrados en 1976. Finalmente, concluido el campeonato, los dos reporteros motrileños se encuentran presentes en el acto de clausura y reparto de premios que ha tenido lugar en el Club Náutico, ceremonia que preside el gobernador civil de la provincia, D. Alberto Leyva Rey y el alcalde de Motril, D. Juan Antonio Escribano Castilla en unión de otras autoridades (continuará).

Carnet de colaborador gráfico de EL FARO, expedido el día 1 de julio de 1973.
Foto de boda de Francisco Peña y Magdalena Ferres el día 31 de enero de 1971. La fotografía es realizada por José Antonio Maldonado, amigo y compañero de profesión en Motril.
Crónica de sociedad de Ideal dando cuenta de la boda de su corresponsal gráfico, Francisco Peña, con Magdalena Ferres, que es publicada el día 6 de febrero de 1971.
Paco Peña y Magdalena Ferres en el nuevo establecimiento comercial de la calle Vilchez, en su estado original antes de su reforma. La fotografía está tomada por su amigo José Marín Herrera en el mes de abril de 1982.

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