SALOBREÑA REMEMORA CON SENTIMIENTO Y FE EL DIA DEL CORPUS CHRISTI

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Domingo A. López Fernández

Fotografías: Daniel López Rodríguez

SALOBREÑA REMEMORA CON SENTIMIENTO Y FE EL DIA DEL CORPUS CHRISTI

El domingo, 2 de junio, amanecía Salobreña con extraordinario gozo y fe, para conmemorar la festividad del día del Corpus Christi. Un cielo radiante y una temperatura fresca en la mañana pronosticaban una jornada excelsa para la celebración cristiana que recuerda la presencia de Cristo en la eucaristía. En verdad, con la luz del día, ya se notaba una extraordinaria animación en las calles del casco antiguo, pues las cofradías y hermandades instituidas en la villa, juntamente con numerosos vecinos, comenzaban a erigir los altares conmemorativos que ennoblecen el paso de la sagrada custodia. Este año han sido ocho, uno más que el pasado Corpus, destacando en todos ellos la laboriosidad, la buena estética y, sobretodo, el fervor que se deja ver en la gran cantidad de elementos eucarísticos que se exponen.

Antiguamente, la celebración del Corpus Christi coincidía con uno de esos jueves que según la tradición relucen más que el sol, aunque hoy en día, tras los acuerdos verificados en 1989 entre el gobierno y la Conferencia Episcopal, la festividad se  trasladó al domingo siguiente a ese jueves sagrado. Solo unas cuantas ciudades han resistido a esta resolución y continúan celebrando el Corpus Christi en ese día grande tal y como pueden ser Toledo, Sevilla o Granada, por nombrar solo algunas. El sentir de la fiesta sagrada recuerda intrínsecamente la institución de la eucaristía en el día del jueves santo, celebración en la que tuvo lugar la última Cena del Señor. En Salobreña, la organización de la procesión del Corpus es organizada por la parroquia y la Agrupación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa.

Como se acostumbra en la villa, la santa misa conmemorativa del día se inicia a temprana hora, las diez de la mañana. Desde al menos una hora antes, numerosos fieles se encuentran presentes en el interior de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario para ocupar con tiempo más que prudencial los bancos de su nave central. Cercana la hora de su inicio, el templo presenta un aspecto grandioso, el propio de las grandes celebraciones, pues hasta allí han llegado feligreses desde todos los rincones de la villa y de los propios anejos. La función sacra ha sido presidida por el párroco, D. Jorge Nieto García, y ha estado acompañada en el plano musical por los dos grupos corales que pertenecen a las iglesias de la villa.

La solemnidad de la celebración ha marcado todo el ritual sacro, y en él se han encontrado presentes los niños que han tomado este año su primera comunión, juntamente con las juntas de gobierno de las hermandades y cofradías de la villa. Momento de especial significación ha sido el de la consagración del pan y el vino, pues al momento de la elevación de la sagrada forma la banda de música municipal ha interpretado la “Marcha Real”. Finalizada la santa misa, D. Jorge Nieto ha procedido a insertar en el ostensorio la sagrada forma, tras lo que ha podido ser incensada, dedicándose posteriormente unos momentos de oración.

Minutos más tarde ha dado comienzo la organización de la procesión, momento en el que las personas encargadas de llevar el palio de respeto se han acercado al altar para integrarse en el cortejo. Su disposición y control de filas ha quedado a cargo de María Jiménez y Daniel López, hermanos cofrades, y se ha conformado el interior de la iglesia. Se hace preciso destacar que ha iniciado su marcha por la puerta principal que da a la plaza, siendo ésta manifestación de fe que porta a Jesús Sacramentado la única que lo hace por este lugar.

La procesión ha abierto su cabeza con la cruz parroquial, que ha sido alzada por Juan Esparrel en representación de la cofradía de María Santísima de las Penas y San Juan Evangelista, y dos antiguos ciriales del siglo XVIII, que han portado Antonio Espín en representación de la cofradía del Cristo de la Humillación y Francisco Villaescusa por la cofradía del Cristo del Perdón. A continuación se ha dispuesto la cohorte de niños y niñas que han tomado su primera comunión y que, en ordenada formación, han marchado vestidos con sus trajes de gala. Tras este tramo ha marchado el estandarte sacramental que ha sido confeccionado en seda de color blanco y que hace destacar en su óvalo central el emblema eucarístico. Seguidamente, el cuerpo de incensarios, ha precedido a la sagrada custodia, quedando a su cargo Francisco Llanas en representación de la Hermandad de la Virgen del Rosario y José Martin por la cofradía de las Penas. El palio de respeto se ha dispuesto a continuación para cubrir con la solemnidad que requiere  el paso de la custodia “chica” que exhibe la hostia sagrada y que es portada a mano por el párroco revestido de paño de hombros. Se ha de hacer constar que la custodia ha sido sometida este año a un proceso de restauración en los talleres granadinos de Rafael Moreno, y se trata de una autentica obra de arte del siglo XVIII de estilo barroco que está confeccionada en plata sobredorada. Por lo que respecta al porte del palio, ha correspondido, igualmente, a los representantes de las corporaciones penitenciales de la villa, figurando en el mismo Francisco Blanco por la cofradía de las Penas, Luis Miguel Aneas por la del Cristo de Humillación, Julio Espín por el Cristo del Perdón y Antonio Alonso por la cofradía del Santo Sepulcro. Seguidamente, multitud de fieles han seguido en silencio al sagrado emblema eucarístico de Jesús Sacramentado. Ha cerrado finalmente el cortejo la Banda de Música Municipal, que ha interpretado conocidas marchas de tono alegre y jubiloso, tal y como se corresponde con la conmemoración del día. Como marcan los sagrados cánones, la sagrada custodia ha detenido su paso frente a los altares erigidos en las calles, en los que el párroco ha dispuesto una oración sagrada, a la vez que el coro parroquial, acompañado de guitarra, entonaba conocidos cánticos religiosos. Se ha de hacer constar que Salobreña es villa que deja ver en sus calles la fe del pueblo. Los altares son la arraigada muestra de su devoción, en suma, bellas composiciones de un arte efímero que se mantiene expuesto solo por unas horas. Como se ha referido, han sido erigido ocho a lo largo de todo el itinerario de la procesión. El primero de ellos se ha ubicado en la calle Torre y ha sido montado por las cofradías de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísimo Cristo de la Humildad y  María Santísima de las Penas. En él ha presidido una imagen del Sagrado Corazón de Jesús a tamaño natural que antiguamente salía en procesión  el domingo de Resurrección y que es propiedad de un particular. Sigue a éste otra bella composición que ha sido alzada en la Plaza del Pescado por las cofradías del Santísimo Cristo del Perdón y la del Cristo de la Humillación. De nuevo, otra imagen del Sagrado Corazón de Jesús que es obra del reputado escultor D. José Navas Parejo, ha presidido su frontal. En la calle Muralla, un nuevo ejemplo de monumentalidad artística ha sido ejecutado por la cofradía de la Virgen de los Dolores que ha estado presidido por una  imagen de Cristo Rey. En la misma calle Muralla ha sido erigido otro bello altar a iniciativa de los vecinos, en el que ha figurado la imagen de la Virgen del Rosario junto a una sagrada forma con un cáliz y un Niño Jesús de vestir. Ya en la calle Real, en la conocida “placeta”, los vecinos de la misma han sido los protagonistas de otro singular altar en el que ha ostentado su presidencia un Niño Jesús que porta una paloma blanca en las manos y el símbolo eucarístico del racimo de uvas, así como una pequeña Inmaculada en talla. Ya en la plaza del antiguo ayuntamiento, la hermandad de la Virgen del Rosario ha confeccionado otro preciosista altar que ha presidido un Sagrado Corazón de Jesús bajo templete, y una antiquísima imagen de la Patrona que procede de los talleres religiosos de Olot. En la calle Albaicín,  los vecinos  han dado  buena muestra de su gusto estético con otro altar en el que figura la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, Cristo Rey y el Niño Jesús de la granada.  Finalmente, la cofradía del Santo Sepulcro ha concluido el sentir devocional de su religiosidad con un altar donde con majestuosidad se han dejado ver las imágenes de Cristo Rey, un Niño Jesús de Pasión y la Virgen de Fátima. En síntesis, estas manifestaciones de fe en la calle son, sin duda, un homenaje público a la presencia de Cristo en la eucaristía en este día emblemático que es conocido igualmente con el sobrenombre de “Corpus Domine” o “Cuerpo del Señor”.

El itinerario seguido por la procesión que ha dispuesto su organización ha partido desde el Paseo Iglesia, para seguir por calle Torre, Gloria, Plaza del Pescado, Muralla Puerta de la Villa, Real, Plaza del Museo, Bóveda, Martin Recuerda, Callejón Estación, Paseo de la Iglesia y, desde aquí, su regreso a la iglesia. El acto de su clausura tenía lugar a las 12:30 h, donde ya dentro del templo se dedicó una oración y se dejó sentir con fuerza entre los fieles el himno de los Adoradores Nocturnos “Cantemos al amor de los amores”, a cuya conclusión tuvo lugar la bendición con el santísimo sacramento y su reserva en el sagrario. La festividad del día concluyó con una jornada de convivencia en los salones parroquiales de la calle Bóveda, en la que se pudo compartir un pequeño ágape ofrecido por vecinos y corporaciones presentes.

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