El Santo Sepulcro da a conocer sus orígenes como corporación cofrade

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Redacción EL FARO

Fotos: EL FARO

El Centro de Arte José Hernández Quero acoge la segunda conferencia del ciclo programado

Dentro de los actos programados por la cofradía del Santo Sepulcro para conmemorar el LXXV aniversario de la hechura de su imagen titular, el Santo Cristo Yacente, realizada por el insigne imaginero Domingo Sánchez Mesa, tenía lugar la segunda conferencia del ciclo, que ha sido impartida por Domingo A. López Fernández, cronista oficial de Motril y que lleva por título “La Hermandad de Caridad del Santo Sepulcro de Motril y sus estatutos de 1816”. El acto tenía lugar el pasado viernes, 2 de marzo, en el Centro de Arte José Hernández Quero, sede en la que se dieron cita numerosos hermanos de la cofradía y público en general.

El acto daba comienzo con la presentación realizada por el hermano mayor de la corporación, David Correa Galeote, quien agradecía al público presente la acogida que ha tenido el ciclo y el apoyo ya otorgado a la primera charla, que se celebró el pasado 19 de enero y que estuvo a cargo de D. José Gabriel Martín Rodríguez, Delegado Episcopal para Hermandades y Cofradías, bajo el título de “Hermandades y Cofradía. Nos formamos en evangelización”.

Tras una breve presentación del ponente, daba comienzo la conferencia con un recordatorio al beneficiado motrileño Tomás de Aquino y Mercado, autor del manuscrito Historia de las Antigüedades y Excelencias de la villa de Motril, antigua Sexi, obra compilatoria en la que se consigna de modo sintético la celebración de los actos conmemorativos de la pasión y muerte de Cristo en el siglo XVII. En su introducción, aludía igualmente a los tipos iconográficos imagineros que, desde finales el siglo XVI, han venido caracterizando la Semana Santa motrileña. En concreto, cuatro de ellos, el crucificado titular de la hermandad de la Santa Vera Cruz, el Nazareno, titular de la cofradía fundada en el año de 1635 y la Dolorosa y la imagen de Cristo Yacente para el Santo Entierro que, como corporación penitencial, iban a quedar desvelados en los contenidos de la conferencia. Incidiendo directamente en estos últimos, el investigador motrileño expuso uno de los primeros textos que aluden a su hermandad. Concretamente, una sesión del antiguo ayuntamiento de 1686, en la que se informa que la procesión del Santo Entierro no pudo salir el año anterior por falta de fondos, por lo que se solicitaba al cabildo que para que no se vuelva a repetir este hecho, salgan en ella los capitulares portando hachas de cera para iluminar el cortejo.

Con la exposición de otros textos representativos, el ponente entraba de lleno en el tema central de la conferencia,  “La Hermandad de Caridad del Santo Sepulcro de Motril y sus estatutos de 1816”, reglas totalmente novedosas que han sido encontradas recientemente en el archivo de la Curia granadina. Según avanzaba, estas constituciones fueron redactadas en fecha de 24 de julio de 1816 y firmadas por numerosos vecinos de la ciudad, en su mayor parte de origen catalán, que llegaron a la ciudad para fomentar el cultivo y comercio del algodón. En su fundamento se trataba de una hermandad de las llamadas de tipo cerrado, puesto que solo podían pertenecer a ella personas ligadas al gremio del comercio. Dichas reglas se conocen por su inserción en una provisión real de Fernando VII que se remite al arzobispado de Granada para requerir su aprobación. Domingo López Fernández avanzó que según exponen sus contenidos, la hermandad tenía dos fines primordiales, uno, dar culto público a Nuestro Señor Jesucristo del Santo Sepulcro que se veneraba en la iglesia Mayor y, entre otras disposiciones, procesionarle en la tarde del viernes santo, así como mantener la imagen con la decencia debida en su capilla. Y, en segundo lugar, practicar la caridad cristiana y el socorro a los pobres de la ciudad, encargándose igualmente del entierro de los ajusticiados cuyas sentencias se había de cumplir en Motril. Según su articulado, la hermandad quedaría gobernada por un hermano mayor, dos diputados, un secretario y un depositario. Siguiendo su relato, el ponente hizo posteriormente una concisa relación de los veinticuatro artículos de que constan las reglas, exponiendo en su conclusión que desde la Curia granadina se reclamaron una serie de reformas en su articulado.

Tras realizar una descripción de la procesión del Santo Entierro de Cristo en los siglos XIX y XX, el ponente centró su discurso en la etapa de la II República. Relató como en el año de 1931 se pudo organizar la cofradía del Santo Sepulcro con ayuda de los motrileños, pues se solicitaron ayudas económicas para su constitución y la compra de enseres penitenciales. Asimismo, cómo en el año de 1935 se aprobaron sus estatutos por la Curia granadina para, a continuación, describir con detalle la procesión que se pudo verificar en ese año, la última que tuvo lugar, pues en 1936 este tipo de manifestaciones religiosas fueron suspendidas. Posteriormente, en la etapa final de posguerra, el ponente hilvanó la historia de su reorganización corporativa con la compra de las imágenes titulares y su trayectoria cofrade hasta los años actuales.

Concluido el acto se dio paso a un turno de palabras en el que se pudieron aclarar aspectos históricos y cofrades que no fueron mencionados en la charla. Finalmente, el hermano mayor, hacía entrega al ponente de dos cuadros representativos de sus titulares y la imposición de la medalla de la cofradía del Santo Sepulcro.

Para concluir, David Correa invitaba al público presente a acompañarles en la tercera conferencia del ciclo, que tendrá lugar el viernes, 9 de febrero, a cargo de D. David Martín López, profesor de historia de la Universidad de Granada y que lleva por título “El Santo Entierro y su representación artística en la historia”.

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