EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA

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Antonio Gómez Romera

Domingo, 14 de enero de 2024

EN EL CLVII ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL GENIAL PINTOR JEAN AUGUSTE DOMINIQUE INGRES

Autorretrato a los 24 años.

Hoy domingo, 14 de enero, festividad de San Eufrasio (siglo I), obispo de Andújar y uno de los Siete Varones Apostólicos, segunda semana del año 2.024, se cumplen 157 años (lunes, 1.867) del fallecimiento en París, a causa de una pulmonía, del gran dibujante y pintor francés Jean Auguste Dominique Ingres, el último representante de los grandes pintores de la vieja escuela del Neoclasicismo.

Considerado el mejor pintor de su tiempo, ha pasado a la Historia del Arte como un genio de la pintura académica y caligráfica. Fallece a la edad de 86 años (Montauban, 1.780) y es enterrado en el cementerio de Père Lachaise de París. Durante su larga vida, sobrevive a la Revolución Francesa, conoce el gobierno y el Imperio de Napoleón Bonaparte, la Restauración, la Revolución de 1.830, la de 1.848 y el Segundo Imperio de Napoleón III. Por todos esos momentos históricos, Jean Auguste Dominique Ingres pasa sin involucrarse en ellos. Decía que le era completamente indiferente quién estaba en el poder y qué forma de gobierno había en el país; lo más importante para él era pintar.

Dibujo de Ingres y su violín.

Breves notas biográficas

Es el mayor de los siete hijos del escultor, pintor y decorador Jean – Marie – Joseph Ingres (1.754 – 1.814) y de Anne Moulet (1.758 – 1.817). El pequeño Jean – Auguste – Dominique recibe instrucción en el dibujo y la música, sus dos grandes aficiones. Sus primeros estudios los cursa en la escuela local, sin embargo, la llegada a la Revolución Francesa (1.789 – 1.799) lo obliga a interrumpirlos con el cierre de su escuela en 1.791, razón por la que su padre decide llevarlo a Toulouse, donde con 11 años ingresa en la Academia Royal de Pintura, Escultura y Arquitectura. Jean es instruido por el escultor Jean – Pierre Vigan (1.754 – 1.829), el paisajista Jean Briant (1.760 – 1.799) y el pintor Guillaume Joseph Roques (1.757 – 1.847), y aprende a tocar el violín, instrumento con el que se presenta con la Orquesta del Capitole de Toulouse en la Sala “Jeu de Spectacle”.

En 1.797 consigue el primer premio de dibujo de la Academia y ese mismo año viaja a París para estudiar en el taller del gran pintor Jacques – Louis David (1.748 – 1.825), quien le introduce en la corriente neoclásica. Tiene 16 años de edad y ya posee todas las cualidades que van a caracterizar su obra: la finura de los contornos y el sentimiento de la forma. En París conoce por primera vez al maestro del Renacimiento italiano, Rafael (Rafael Sanzio, 1.483 – 1.520), que pronto se va a convertir en su mayor fuente de inspiración al ir al Museo del Louvre, en su tiempo libre, a copiar sus pinturas. Para él, Rafael había sido el primero en captar las proporciones ideales y universales de la Naturaleza, cuya correcta imitación estaba solo al alcance de las personas de superior entendimiento.

Autorretrato a los setenta y ocho años.

En el taller de David conoce al destacado escultor José Álvarez Cubero (Priego de Córdoba, 1.768 – 1.827) y al pintor José Aparicio (Alicante, 1.773 – 1.838). En Octubre de 1.799 es admitido en el prestigioso Departamento de Pintura de la “Ecole des Beaux – Arts” y en 1.801 gana el Gran Premio de Roma, beca escolar creada en 1.663 por el rey Luis XIV y que el Gobierno francés concede a estudiantes de Arte: pintores, escultores y arquitectos, con su óleo sobre tela “Aquiles recibiendo a los embajadores de Agamenón”. El premio consiste en una estancia de cuatro años en la Academia Francesa en Roma (Palais Mancini), fundada por el ministro Jean – Baptiste Colbert (1.619 – 1.683) y el pintor Charles Le Brun (1.619 – 1.690) en 1.666. Pero el viaje que incluye este galardón, debido a la escasez de fondos estatales, es pospuesto hasta el año 1.806. El debut público que se hace en el Salón de París de 1.802 con un retrato de mujer deja indiferente a la crítica. El único articulista que se molesta en comentar el cuadro recomienda a sus lectores que se lo ahorrasen, pues no había nada que decir de la pieza. Pero, no obstante, aumenta enormemente su popularidad y le proporciona trabajos por encargo para promover su carrera.

Napoleón en su trono imperial – 1.806.

Al año siguiente es seleccionado junto a los artistas Jean – Baptiste Greuze (1.725 – 1.805), Robert Lefèvre (1.755 – 1.830), Charles Meynier (1.763 – 1.832) y Marie – Guillemine Benoist (1.768 – 1.826) para pintar retratos de Napoleón Bonaparte (1.769 – 1.821) como Primer Cónsul. Jean – Auguste – Dominique concede más importancia al dibujo que al color: “una cosa bien dibujada siempre estará bastante bien pintada”. Él se considera un fiel copista de la realidad. Se dice que una vez acudió a su taller un amigo pintor y al admirar un hermoso cuadro que representaba una escena mitológica reconoció al modelo utilizado para pintar uno de los personajes: “Es Marcel, ¿no? Pues lo has pintado muy favorecido”. “¿Muy favorecido? Represento las cosas tal como son”. En 1.806, antes de partir hacia Roma, se compromete con una alumna de Jacques – Louis David, la pintora Marie – Anne – Julie Forestier (1.782 – 1.953). Llega a Roma, a mediados de octubre, después de haber visitado Turín, Milán, Lodi, Piacenza, Parma, Reggio, Módena, Bolonia y Florencia. Y nueve meses después, rompe su compromiso, alegando su falta de voluntad para regresar a París, después de las severas críticas que han provocado sus obras sobre Napoleón.

Continúa con sus estudios en Roma y envía diversas obras a París para que su trabajo sea juzgado, entre ellas “Edipo y la Esfinge” y “La Gran Bañista”, piezas en las que demuestra su dominio e interés por el desnudo. En Roma conoce a Carlos Miguel Fitz – James Stuart y de Silva – Fernández de Híjar (1.794 – 1.835), XIV duque de Alba y VII duque de Berwick, quien en junio de 1.817, le encarga tres obras: “Felipe V impone al duque de Berwick el Toisón de Oro en 1.707”, “El duque de Alba recibe el Toisón y el Galero en Santa Gúdula” y “Bernardo de Cabrera restaura en el trono al rey Martín de Aragón”.

Rafael y la Fornarina – 1.813.

Tras una estancia de cuatro años en Florencia a partir de 1.820, regresa a París. En 1.824, el “Voto de Luis XIII”, de Ingres, se expone en el Salón de París, al lado de “La Matanza de Quíos”, de Eugène Delacroix (1.798 – 1.863); el contraste entre ambas obras da un gran prestigio a Ingres, que abre un estudio en París. En 1.826 se le encarga la decoración de algunos techos del Palacio del Louvre, ya convertido en Museo Nacional, donde pinta “La apoteosis de Homero”. Sólo abandona la capital francesa durante un breve período (1.835 – 1.841) para dirigir la Academia de Francia en Roma. En 1.845 se le concede la Legión de Honor. Y, en la Exposición Universal de París de 1.855 recibe, junto con Delacroix, la Medalla de Oro.

Ruggiero liberando a Angelica – 1.819.

Ingres destaca en 3 géneros: El retrato, que enamora a la nobleza y alta burguesía de la época; la pintura histórica, en la que intenta imitar a su maestro David; y el desnudo, exclusivamente femenino, en el que deja claro que como dibujante es uno de los mejores artistas de todos los tiempos. Los desnudos de Ingres están considerados como los más eróticos de la época. Entre ellos se cuenta “La bañista de Valpinçon”, “La gran odalisca”, “La fuente” y “El baño turco”. Pintores posteriores, como Paul Cézanne (1.839 – 1.906) o Pierre – Auguste Renoir (1.841 – 1.919), subrayaron la importancia de Ingres y Pablo Picasso (1.881 – 1.973) llegó a decir: “Ingres ha sido el maestro de todos nosotros”. Jean Auguste Dominique Ingres que tuvo un inmenso éxito debido principalmente a sus retratos de purísimas líneas… para relajarse… tocaba su violín…

 Apoteosis de Homero – 1.827.

Colofón

En el francés coloquial, la expresión «le violón de Ingres» se estableció en el siglo XIX, y significa un pasatiempo que se ejecuta por puro entretenimiento con brío y pasión. Proviene del curioso dato biográfico sobre el pintor Jean – Auguste – Dominique Ingres, famosísimo por obras como “La gran odalisca” (1.814), que tenía una segunda pasión artística, la de tocar el violín. Según el músico y filósofo Carlos Antonio Farraces Ortega, la expresión “violín de Ingres” se utiliza cuando se hace referencia a la gran afición que, más allá de su actividad reconocida sienten o practican los sabios de una u otra faceta. Una de las fotografías más icónicas de la historia es “Le Violon d’Ingres” (1.924), del artista estadounidense Man Ray (Emanuel Rabinovich, 1.890 – 1.976), publicada por primera vez en la revista “Littérature” que dirige André Breton (1.896 – 1.966) y hoy conservada en el Museo “Centre Pompidou” de París. Es un fotomontaje, una imagen con una técnica innovadora en la época, un homenaje a los voluptuosos desnudos de Ingres, al deseo erótico con apariencia de elegante sensibilidad, transitando por la fascinación por la música y la danza, retratando la espada desnuda su amante, la maravillosa Kiki de Montparnasse (Alice Ernestine Prin, 1.901 – 1.953), con un turbante parecido al de la odalisca de Ingres y transformando el cuerpo femenino en un instrumento de cuerda, todo en un soporte exiguo que solo mide 10 x 15 cm. Es un ejemplo perfecto de la primera época del Surrealismo (1.924 – 1.938) y la fotografía más cara de la historia, propiedad de Peggy Jacobs Bader. Forma parte del lote “El mundo surrealista de Rosalind Gersten Jacobs y Melvin Jacobs” y es subastada el sábado, 14 de mayo de 2.022, en la casa Christie’s de Nueva York por un precio de salida de 5 millones de dólares y cuyo precio de remate final subió hasta los 12,4 millones de dólares.

Odalisca con esclava – 1.839.

Entre el 24 de febrero y el 15 de mayo de 2.006 el Museo del Louvre realiza la gran exposición antológica “Ingres, 1.780 – 1.867”, que, en palabras del comisario Vincent Pomarède, pretende «presentar todo Ingres». Y, en palabras de Stéphane Guégan, curador de la exposición: «Queremos mostrar el Ingres total. Cada aspecto de su obra se merece ser analizado. Además, con esta exposición queremos mostrar que Ingres no era el pintor académico, estricto y frío por el que incluso hoy se lo toma». En ella se exponen 79 óleos y 101 dibujos pertenecientes a toda su trayectoria.

YOUTUBE: Jean-Auguste-Dominique Ingres / UFVedu

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