EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA

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Domingo, 6 de noviembre de 2022

Antonio Gómez Romera

EN EL 86 ANIVERSARIO DEL TRASLADO DEL GOBIERNO REPUBLICANO A LA CIUDAD DE VALENCIA EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

Mural – Plaza Emilio Castelar – Valencia.

Hoy se cumplen 86 años, de aquel domingo, 6 de noviembre de 1936, día 112 de la Guerra Civil Española, en que el Gobierno Republicano del Frente Popular, ante el avance de las tropas “nacionales” insurgentes, abandona Madrid, la capital de España, y se traslada a Valencia.

Antecedentes

Nueve días antes, el jueves, 29 de octubre, se produce un contraataque republicano en Seseña (Toledo), en el que interviene la 1ª. Brigada Mixta del mayor de milicias Enrique Líster Forján (Ameneiro, La Coruña, 21 abril 1907 – Madrid, 8 diciembre 1994) y las Columnas de Milicias Burillo y Uribarri, acompañadas por una columna blindada de 15 carros de combate T-26 soviéticos, que intervienen por primera vez en la Guerra Civil. Se encuentran al mando del comandante ruso Paul Maisevich Arman, alias «Greisser», y cuentan con el apoyo de la aviación soviética. Pese a avanzar protegidos por la neblina, serán rechazadas por los nacionales, que emplean, por primera vez, una nueva arma antitanque, que consiste en paquetes explosivos con gasolina y un trapo, que tres años después, durante la guerra ruso-finlandesa, va a ser “bautizada”, con el nombre de «cóctel Molotov», en honor al Ministro de Exteriores soviético Vyacheslav Molotov (1890-1986). La falta de coordinación entre la infantería y los carros republicanos y la determinación y alta moral de los defensores nacionales, hace posible lo imposible. El viernes, día 30, la acción principal se traslada al extremo norte del dispositivo bélico, donde las tropas del coronel Juan Yagüe Blanco (1891-1952) se apoderan de Brunete y Sevilla la Nueva. Un día después, en el extremo contrario, el teniente coronel Fernando Barrón Ortiz (1892-1953) y el coronel comandante del regimiento de caballería “Castillejos” nº. 9, José Monasterio Ituarte (1882-1952) se adueñan de Parla y Valdemoro.

Capitanía General – Plaza de Tetuán – Valencia.

El lunes, 2 noviembre, las tropas del general José Enrique Varela Iglesias (San Fernando, Cádiz, 17 abril 1891 – Tánger, 24 marzo 1951), toman Pinto, Fuenlabrada y Móstoles. Al día siguiente llegan a Madrid los primeros cazas soviéticos, «Polikarpov I-15», pagados con el oro del Banco de España. El miércoles, 4 noviembre, Francisco Largo Caballero (1869-1946) forma su segundo y último Gobierno, el 4º durante la Guerra Civil y el 24º de la Segunda República Española, en el que para incorporar a los anarquistas, los ministros pasan de 14 a 18. Ese día, los «nacionales» entran en Leganés, Getafe y Alcorcón. El pesimismo es absoluto y el «Gobierno de la Victoria«, en una de las decisiones más discutibles de la guerra, decide abandonar Madrid la noche del domingo al lunes (6 al 7 noviembre). Deja una Junta de Defensa de Madrid, presidida por el general José Miaja Menant (Oviedo, 20 abril 1878 – Ciudad de México, 14 enero 1958). Éste y el general Sebastián Pozas Perea (Zaragoza, 1876 – Ciudad de México, 1946), jefe del Ejército de Operaciones del Centro, reciben de manos del general José Asensio Torrado (La Coruña, 1892 – Nueva York, 1961), subsecretario del Ministerio de la Guerra (del que era jefe operativo, ya que el ministro era Largo Caballero) dos sobres, con instrucciones para abrirlos a la mañana siguiente. Ambos generales descubren que el Gobierno socialista – comunista – anarquista – peneuvista – republicano, da a Madrid por perdida. A Miaja se le ordena resistir al menos una semana y a Pozas se le permite replegarse y establecer la línea de defensa donde considere oportuno. Ambos generales deciden resistir cuando en todo el mundo se da por inminente la caída de Madrid.

Palacio Benicarló ó de los Borja – Valencia.

El traslado

Durante la tarde noche del domingo 6 de noviembre, comienza el traslado a Valencia del Gobierno Republicano. El Gobierno se desplaza por la carretera de Madrid a Valencia que, por aquel tiempo se llama «carretera radial de primer orden de Madrid a Castellón por Valencia«, que no sólo une la capital con la tercera ciudad más importante de España, sino que es la vía más accesible al mar y la principal vía de abastecimientos, tanto militares como de víveres de Madrid. En el control de Tarancón (Cuenca), establecido por una partida de milicianos anarquistas, se detiene a la caravana y proceden a identificar a los pasajeros y la indignación de los milicianos aumenta conforme van descubriendo que, bajo esas lujosas prendas de abrigo, se ocultan los «ministros del pueblo«, que escapan del Madrid sitiado como las ratas de un barco que se hunde entre ellos. Van dos ministros de la CNT: Juan Peiró Belis (Barcelona, 18 febrero 1887 – Paterna, 24 julio 1942), de Justicia, y Juan López Sánchez (Bullas, Murcia, 16 enero 1900 – Madrid, 1972), de Comercio, y el alcalde de Madrid, Pedro Rico López (Madrid, 1888 – Aix – en – Provence, 1957), que en los mítines y las arengas pronunciadas en las semanas anteriores, ha prometido morir antes de abandonar la ciudad. Los anarquistas les obligaran a volver, a punta de pistola.

Sala de Contrataciones de la Lonja – Valencia.

De esta manera, la ciudad de Valencia se convierte, durante un año, desde el día siguiente, sábado 7 de noviembre y hasta el domingo, 31 de octubre de 1937, en sede del Gobierno legítimo y capital, en la práctica, de la República Española. Valencia es una ciudad de larga tradición republicana. Desde 1898, año en el que es elegido Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) como Diputado «republicano» en Cortes, ya siempre ha habido representación republicana valenciana en las Cortes de la Monarquía. En Valencia, frente al Golpe Militar del 17/18 de julio, y ante la parálisis del Gobierno Republicano del Frente Popular, las organizaciones obreras CNT y UGT toman la iniciativa de convocar una Huelga General Indefinida, ampliamente secundada por la población que se traduce en la formación de un Gobierno Revolucionario «de facto«, el «Comité Ejecutivo Popular» (C.E.P.). Integran éste las organizaciones republicanas y de izquierda bajo el liderazgo de los sindicatos, que impulsa la formación de milicias antifascistas de voluntarios para hacer frente a los militares sublevados. La llegada del segundo gobierno de Largo Caballero a Valencia supone una profunda transformación de la ciudad y se produce una enorme efervescencia cultural: se construyen el Ateneo Mercantil y el Teatro Rialto, llegando a tener abiertas sus puertas una decena de Ateneos distintos. Surgen, igualmente, numerosos proyectos educativos como la Escuela de Artesanos y el Instituto Obrero.

 Salón de Plenos del Ayuntamiento de Valencia.

Desde el punto de vista político, se produce el desplazamiento progresivo de las instituciones revolucionarias, como el CEP (Comité Ejecutivo Popular), que tras integrarse en el marco oficial, acaba disolviéndose en enero de 1937 y es reemplazado por dos Consejos: uno local, que asume las funciones municipales, presidido por Domingo Torres Maeso (1895-1980), de la CNT, como alcalde presidente; y otro provincial, que está presidido por el Gobernador Civil y ugetista, Ricardo Zabalza Elorga (1898-1940). Numerosos edificios públicos se ponen al servicio de las nuevas instituciones, mientras que otros privados “incautados”, frecuentemente abandonados por sus propietarios derechistas, son ocupados por organizaciones políticas, sindicales, grupos juveniles, organizaciones de mujeres, periódicos e instituciones culturales varias.

Torres de Serranos – Valencia.

La Presidencia de la República se establece en el edificio de la Capitanía General, en la plaza de Tetuán, junto al curso del río Turia, rebautizada como «plaza Roja». El Gobierno se instala en el Palacio de Benicarló, también conocido como “Palacio de los Borja”, actual sede de las Cortes valencianas, que se encuentra en la plaza de San Lorenzo, también llamada Plaza de la Inquisición, porque aquí tenía su sede dicha institución. Las Cortes de la República celebran alguna sesión en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Valencia y tras los bombardeos sufridos, trasladan su sede a la Lonja de la Seda o de Mercaderes, en cuya Sala de Contrataciones, sala hipóstila de columnas helicoidales de las que arrancan en forma de palmera los arcos ojivales de crucería, se celebran varias sesiones parlamentarias. Entre otras instituciones relevantes cabe señalar la sede del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social que ocupa el palacio de los condes de Berbedel, antes palacio del marqués de Campo y hoy Museo de la Ciudad. El Ministerio estaba situado en la plaza del Arzobispo, renombrada como plaza de los Trabajadores, y era dirigido por la pensadora, escritora y política anarquista Federica Montseny Mañé (1905-1994), una de las primeras mujeres en desempeñar un cargo gubernamental en Europa, de la que se cuenta que, enfadada por ver rechazado por sus colegas de gobierno su proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (la práctica del aborto, aunque había sido despenalizada, no estaba regulada), salió al balcón, frente al edificio del Arzobispado, con los pechos al aire como gesto de protesta. La embajada soviética se instala en el edificio de un hotel de reciente construcción en la época, el “Metropol”, en la calle Játiva, muy cerca de la Estación del Norte. Valencia también va a acoger el tesoro artístico del Museo del Prado y de otras instituciones como el Palacio de Liria, El Escorial, etc., para protegerlo de los bombardeos de la aviación franquista (alemana e italiana), que entre el 14 y el 25 de noviembre de 1936 llega a bombardear intensamente el Museo del Prado y la Biblioteca Nacional, además de otras zonas de Madrid. El traslado, realizado bajo la supervisión de José Renau Berenguer (1907-1982), Director General de Bellas Artes, va a ser encomendado al “5° Regimiento”, formado por el Partido Comunista, y por el también comunista ministro de Instrucción Pública y Cultura, Jesús Hernández Tomás (1907-1971)

 II Congreso de Intelectuales.

El traslado, realizado con gran eficacia, comenzó el 10 de noviembre. Para acoger el tesoro artístico se van a habilitar y reforzar dos edificaciones históricas de la ciudad: las Torres de Serranos y el Colegio del Patriarca, con el fin de resistir los posibles bombardeos. Las obras de mayor dimensión, por ejemplo “Las Meninas”, de Velázquez, se llevan al Colegio del Patriarca, donde algunas de ellas son expuestas en las galerías del claustro y para amortiguar el efecto de la onda expansiva de las bombas sobre las obras de arte, se van a utilizar sacos rellenos de paja de arroz.

Como hecho anecdótico, el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad de 1936 se celebra en Valencia, en un almacén de maderas situado en la calle de Troya, cerca de la calle de San Vicente y es cantado por los huérfanos acogidos en el Colegio Imperial de San Vicente Ferrer, vestidos para la ocasión con pantalón bombacho, calcetines y suéteres de lana. Se traen los bombos desde Madrid en camiones blindados y decoran el espacio con un dosel con una enseña roja, la bandera republicana y la Senyera valenciana. El premio Gordo, de 15 millones de pesetas, toca al número 5.287, que se ha vendido en Madrid, y no es fácil saber quién ha sido el agraciado. Ya a lo largo de 1937, Valencia va a sufrir los efectos devastadores de los bombardeos, tanto de los buques de guerra, como de la aviación italiana, los famosos “Savoia”, procedentes de Palma de Mallorca. La zona más castigada es el puerto y los barrios aledaños, tales como el Cabañal, Nazaret o Cantarranas, éste último totalmente arrasado y desaparecido definitivamente del plano de la ciudad para tratar de esta manera de colapsar la vía de suministro marítimo a la ciudad. Para hacer frente a los bombardeos se va a construir una importante red de refugios, de los que no pocos se siguen conservando en la actualidad. La mayor parte de ellos con un llamativo diseño “Art déco” en sus letreros de señalización, lo que al parecer estaba motivado por una cuestión práctica, además de estética: que fueran fácilmente reconocibles por niños y analfabetos.

Cartel II Congreso Internacional de Escritores.

Colofón

En Junio de 1935 se celebra en París, el Primer Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura para debatir sobre el compromiso de los intelectuales en la lucha contra el fascismo. Tras la sublevación militar contra la República, se acuerda celebrar el “II Congreso Internacional en Defensa de la Cultura” en la España republicana, que va a transcurrir a caballo en varias ciudades: Valencia, Madrid, Barcelona y París. Acudirán 110 delegados, de 28 países. La sesión inaugural se celebra el 4 de julio de 1937 en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Valencia. En la mesa presidencial va a estar Antonio Machado, que lee un discurso en homenaje a Federico García Lorca, “El crimen fue en Granada”, asesinado en agosto de 1936 y, tras finalizar la sesión, se representa su obra “Mariana Pineda”. Muchos de los escritores participantes, como Rafael Alberti, Louis Aragón, Max Aub, Wystan Hugh Auden, Jacinto Benavente, José Bergamín, Luis Buñuel, Alejo Carpentier, Luis Cernuda, John Dos Passos, Elena Garro, Ramón Gaya, Juan Gil-Albert, Nicolás Guillén, Miguel Hernández, Ernest Hemingway, Vicente Huidobro, Teresa de León, André Malraux, José Mancisidor, Heinrich Mann, Juan Marinello, Pablo Neruda, Octavio Paz, Carlos Pellicer, Anna Seghers, Anna Louise Strong, Alexis Tolstoi, Tristán Tzara, César Vallejo, Silvia Townsend Warner o María Zambrano, se van a alojar en la Casa de la Cultura, que ocupa las instalaciones del hotel Palace, en el n° 42 de la calle de la Paz, que va a ser conocido popularmente como “Casal dels sabuts de tota mena”, Casa de los Sabios -o sabelotodo- de todas clases. El café “Ideal Room”, en la misma calle y cercano al hotel, se convierte en el centro de las tertulias literarias e intelectuales de la ciudad en las que participan conocidos escritores y artistas como Antonio Machado, León Felipe, Ernest Hemingway o Josep Renau, célebre cartelista valenciano además de Director General de Bellas Artes en el gobierno Caballero. También es el lugar de cita habitual de los corresponsales de guerra y uno de los sitios preferidos por el espionaje internacional. En este contexto, de creciente castigo de la aviación y de avance de las tropas “nacionales” insurgentes hacia el Mediterráneo, tras la toma y consolidación de Teruel, Negrín decide el traslado del Gobierno de Valencia a Barcelona el día 31 de octubre de 1937.

Proclamación de la Segunda República en Valencia.

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