MEDIA SONRISA

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MEDIA SONRISA

María Robles -Psicóloga clínica especialista en Terapia Breve Estratégica y Codirectora de Essentia, Psicología y Bienestar

Si nos cruzamos por la calle y te dedico media sonrisa 🫦 no pienses que ahora solo me alegro la mitad de verte. Es que hace unas semanas me dio una parálisis facial periférica en el nervio facial izquierdo. Suena muy chungo pero es algo más frecuente de lo que yo creía y afortunadamente reversible, aunque imaginarás el susto….

Una buena mañana te despiertas con una leve sensación de acorchamiento en esa parte de la lengua…ese día el desayuno te sabe un poco a cartón y no sabes muy bien porque, te vas a trabajar y durante el día comienzas a notar que se te cansa mucho un ojo, te molesta, lo sientes irritado y seco, y cuando te lo miras en el espejo te das cuenta de que el problema es que has perdido el reflejo de parpadear. Es entonces cuando te empiezas a mosquear y pones a prueba tu boca haciendo diferentes mohínes delante del espejo y ¡oh, my God! 😱

Te vas corriendo a urgencias y cuando llegas allí te ponen el pulsometro y la máquina parece que va a dar premio. Supongo que con esos síntomas, todos pensamos en tres palabras, pero ninguno las pronunciamos: ACV

Afortunadamente, después de hacer un diagnóstico diferencial y de comprobar que puedo tocarme con los ojos cerrados la punta de la nariz con cada mano, descartan que se trate de un problema en el Sistema Nervioso Central, todo queda en un susto, un “no sabemos con claridad porque ocurre esto”, una receta de corticoides y unos cuantos síntomas muy molestos con los que te vas a tu casa….incluido el que descubres cuando, al llegar, tu perro 🐶 te ladra cerca de ese oído y el sonido se te clava en el sentido como si estuviera multiplicado por 10.

Ya me han comentado que este cuadro remite lentamente y me puede durar meses 🤷🏼‍♀️

Y diréis… ¿por qué nos cuenta su vida? Pues bien, todo esta situación me ha hecho reflexionar sobre algunas cosas…por ejemplo, que nunca le había dado importancia al hecho de poder parpadear….en serio…que me perdonen l@s señoras y señores oculistas del mundo, pero nunca me había parado a pensar “¡oh, que bien que puedo parpadear, gracias 🙏🏻!” y sin embargo, no sabéis lo que fastidia (y lo peligroso que puede ser para el ojo) no poder hacerlo. Y he reflexionado también sobre lo poco que nos paramos, en general, a ser conscientes de la importancia que tienen las cosas cotidianas, que damos por hecho, y a las que estamos tan acostumbrados.

Una de las cosas que trabajamos en terapia es precisamente eso, ayudar a la persona a que aprenda a dirigir su foco hacia lo que ya tiene, a valorar lo que ya puede disfrutar, y a no estar tan obsesionada con lo que le falta. Algo aparentemente tan sencillo, no es fácil viviendo en un “mundo” que se alimenta de nuestra capacidad de desear más y más y que está constantemente creándonos necesidades de todo tipo.

Y desear es fácil….pero satisfacer esos constantes deseos, no siempre depende de nosotros, por lo que al final hay un exceso de deseos insatisfechos y muchas frustraciones.

Si a eso le unimos el pernicioso hábito de la queja gratuita, el mal rollo está servido. La queja es un hábito que pone tu atención y energía en pensamientos y sentimientos de carencia, sin embargo el agradecimiento estimula regiones cerebrales que regulan el estrés, y que juegan un papel importante en el sistema de recompensa produciendo sentimientos de placer, plenitud y abundancia.

Para equilibrar la balanza entre desear y agradecer podemos por ejemplo acostumbrarnos a pensar antes de dormir en las cosas de ese día por las que nos hemos sentido agradecidos con la vida, con los demás y con nosotros mismos.

Recuerda que hasta el día más desagradable mejorará cuando aprendas a agradecer. Yo, por ejemplo, agradezco que lo mío no haya sido algo más grave.

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