DIARIO DE UNA CIUDAD EN ‘CUARENTENA’

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DIARIO DE UNA CIUDAD EN ‘CUARENTENA’

Desde el día de ayer la nación vive una situación excepcional con motivo de la crisis sanitaria que está provocando el ya bien conocido Covid-19. Se trata de una pandemia que en estos momentos está afectando gravemente a España y que ha inducido al presidente de Gobierno a decretar el estado de alarma en todo el territorio nacional. Sólo una vez en la historia se había visto en nuestro país una situación de emergencia de similar calado, la motivada por el cierre del espacio aéreo que acaudillaron los controladores de aeropuertos en la huelga que llevaron a cabo en el mes de diciembre de 2010. En el caso del coronavirus y tras una dilatada espera en la tarde del sábado se hicieron públicas las medidas que lleva aparejado el real Decreto 463/2020. En él se ordenan, entre otras prescripciones, el cierre de establecimientos comerciales salvo los estrictamente necesarios tales como farmacias, gasolineras o grandes superficies dedicadas a la alimentación y la reclusión de las personas en sus respectivos domicilios para evitar la propagación del virus. El estado de alarma se ha decretado por quince días y podría ser ampliado si las circunstancias de la pandemia así lo aconsejan.

Afortunadamente, en Motril todavía no se ha dado ningún caso de contagio por coronavirus, al menos así lo ha dado a conocer la alcaldesa de la ciudad, Luisa María García Chamorro, tras entrevistarse con el gerente del Hospital General Básico de Motril. Sí que es verdad que se está a la espera de los resultados analíticos de varios enfermos que presentan signos parecidos a los del Covid-19, pero hasta ahora sus reportes han sido negativos.

En nuestra ciudad el sábado fue un día de extremo movimiento por parte de las familias en las compras habituales que se realizan fundamentalmente en las grandes superficies. Es verdad que el día anterior se había hecho pública la declaración del estado de alarma pero sin las medidas concretas a desarrollar, con lo cual la población hizo vida normal y no se pudieron notar restricciones de tráfico ni de personas. Como en días anteriores los estantes de los supermercados mostraron carencias en determinados productos tales como patatas, cereales, verduras, frutas y pastas y por curioso que parezca, papel higiénico. En las primeras horas de la noche Pedro Sánchez hacía públicas las prescripciones del estado de alarma e inmediatamente comenzaba a notarse la ausencia de personas en las calles. Las medidas tomadas son justas para hacer remitir el contagio, pero se ha echado en falta la información de las ayudas a las pequeñas empresas para paliar en lo posible el cierre empresarial durante esos quince días.

A primeras horas de la mañana del domingo la ciudad ya evidenciaba la excepcionalidad de la medida, pues el cierre de establecimientos era la nota más destacada juntamente con la escasa circulación de personas. La realidad es que ésta quedaba reducida a la mera anécdota en un día festivo. Aun así la Policía Local ha hecho un seguimiento exhaustivo del estado de la ciudad y ha conminado a varios locales que permanecían abiertos a su cierre en cumplimiento del Real Decreto de Alarma vigente en España. Al mismo tiempo y por megafonía se comunicaba a la población que debía de permanecer recluida en sus domicilios.

Con la intención de dar una información veraz de lo que ha ocurrido en esa misma mañana conscientemente hemos “incumplido” las órdenes del decreto y hemos practicado un recorrido por sus calles. A las doce horas Motril simulaba ser una ciudad que todavía dormitaba, pues sus barrios se encontraban ausentes de personas, aunque las principales vías mostraban algo de movimiento, aunque sólo fuese anecdótico. A la entrada de la calle Cuevas unas cuantas personas recorrían las aceras no para pasear, sino posiblemente para realizar alguna gestión de compra. La circulación igualmente era prácticamente nula y enfilando la avenida Andalucía se volvían a reiterar unas escasas personas en sus aceras, algunas de ellas con mascarillas higiénicas para prevenir contagios. Llamativo resulta igualmente el acceso a la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, sin nadie en su empinada cuesta y con la evidencia de su pórtico clausurado. La circulación por la carretera de la playa es totalmente nula, de la misma forma que los accesos al puerto, aunque existen algunas personas que se encuentran a la espera del embarque hacia Melilla. Todo el recorrido por el camino del Pelaillo es igualmente desolador para un domingo en el que las escasas plazas de aparcamiento allí existentes suelen estar repletas. Hoy, ningún coche se encuentra aparcado a la hora señalada y los accesos a la playa se encuentran clausurados.

Ya en Motril, la avenida de Salobreña reitera la sintomatología de la crisis que se vive en la ciudad. Muy pocas personas deambulan por sus aceras en dirección a los comercios que se encuentran abiertos. En todos existen colas de personas que siguen las prescripciones dadas, pues se encuentran separadas con distancia de seguridad de un metro y solo se atiende a una persona en su interior. Así se constata en la expendeduría de tabacos y la panadería adyacente. La calle Cañas se encuentra igualmente desolada, así como la avenida Martín Cuevas, que evidencia en toda su extensión la ausencia de personas. En el hospital, la sala de urgencias se encuentra repleta de personas con diversa sintomatología, todas ellas con mascarillas higiénicas que proporciona su gerencia. La calle Nueva es también zona “de guerra”, pues sus tradicionales cafeterías se muestran cerradas, una estampa insólita para una mañana de domingo.

Esta es la angustiada situación de Motril a esa mencionada hora del ángelus. Tras contactar con varias familias conocidas la impresión de todas es muy similar: “va a ser un día muy largo pero no queda otra opción. Lo peor de todo es que éste es el día inicial. Ha empezado la cuenta atrás y todavía faltan por llegar catorce duros días que no sabemos cómo vamos a soportar, aunque lo primordial es que no llegue el contagio”. En verdad eso es lo que esperamos todos.

  Domingo A. López Fernández,

Cronista Oficial de la Ciudad de Motril

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