JUEVES SANTO La Buena ;uerte impone respeto y solemnidad a la madrugada del Viernes Santo

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DOMINGO LÓPEZ FERNANDEZ
Silencio en la madrugada, sale en procesión el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, manifestación de fe que impresiona por su solemnidad, su peculiar paso en la calle y el amargo sonido del timbal que anuncia la inminente llegada de Cristo muerto en la cruz. La ciudad se presta a esta hora a contemplar el regreso de las dos corporaciones nazarenas que le han precedido en el orden del día, Jesús de Pasión y el Nazareno, pero son muchos los motrileños que se posicionan en la plaza de la Libertad para ver salir la que es conocida como procesión del «Silencio».
La madrugada sorprende por la tibieza de la temperatura y la ausencia de viento, aspecto que ha conseguido brindar una extraordinaria acogida a la salida del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, al margen de que la iluminación del paso ha estado presente con lucimiento en todo el recorrido procesional. Resulta importante destacar que de forma paralela a la salida penitencial se ha asistido en la iglesia Mayor a la tradicional vigilia que todos los años dedica al Santísimo la sección de la Adoración Nocturna Motrileña. Los adoradores nocturnos se han concentrado en la capilla del Sagrario y han dirigido sus rezos durante tres horas, dando por finalizada su ofrenda en el mismo momento del regreso de la cofradía al templo.
Tinieblas en la noche marcan la salida penitencial de esta corporación nazarena en el tránsito justo a la jornada del viernes santo. A las 00:00 hrs. de la madrugada ya se encuentran perfectamente atajados los hermanos a su cíngulo con la soga de esparto que les condiciona su caminar en el cumplimiento de su estación de fe. El rezo de una oración en el interior del templo marca la marcha del cortejo, aunque es el toque de trompeta «A Silencio» el que dispone la salida del paso mientras la imagen de Cristo es izada sobre el mismo. En plena oscuridad la cruz-guía y dos tambores a toque tañido abren el paso a la comitiva mientras los penitentes iluminan su caminar con los cirios que portan en la mano. En su centro el estandarte de la cofradía precede a la representación oficial que ostenta el párroco de la Encarnación, D. José Albaladejo, juntamente con el cuerpo de la policía local en traje de gala. Inmediatamente detrás, el paso del Cristo de la Buena Muerte portado en estilo malagueño y que muestra a su titular en la cruz instantes después de haber expirado. La efigie es obra del escultor Domingo Sánchez Mesa y sigue el modelo iconográfico preconizado por José de Mora con la particularidad de lograr resaltar con profundo sentimiento el rasgo mortis de su rostro. El crucificado aparece iluminado en el paso únicamente por cuatro hachones de cera roja en los vértices, al margen del fulgor que de forma indirecta incide sobre el mismo. Un lazo negro recuerda igualmente al hermano ausente, en este caso a José Salcedo, tambor que tradicionalmente les ha acompañado durante bastantes años y que ha fallecido recientemente. Por lo que respecta al exorno floral y fiel a su gusto estético, compone éste un frondoso tapiz de claveles rojos y varios conjuntos de «estatis» de color morado en sus esquinas. Dados los tiempos que corren y la austeridad que imprime la junta de gobierno que preside su hermano mayor, Miguel Ángel Royo, no existe ningún estreno corporativo, habiendo seguido la cofradía su línea asistencial en la colaboración parroquial con Cáritas y la ayuda a familias en riesgo de exclusión social.
Como es habitual desde el año 1994, el cortejo sacro del Santísimo Cristo de la Buena Muerte marcha en la calle en total oscuridad y en un peculiar paso que hace desplazar el trono por el interior de las filas de penitentes mientras éstos se encuentran detenidos. El orden, el respeto y el silencio del público son las notas que más destacan en la estación de penitencia, aunque en determinados  momentos del recorrido se ha visto alterado este último por el rasgado sonido de la saeta que espontáneamente han dedicado al Cristo titular.
Tal como nos tiene habituados, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte no ha impuesto cambios en su ya tradicional recorrido procesional, que ha partido desde la iglesia Mayor por su puerta norte y ha continuado por la Plaza de la Libertad, Cardenal Belluga, Canalejas, Cruz de Conchas, Pozuelo, Plaza Garrido, Plaza del Ciprés, Milanesa, Marqués de Vistabella, Bustamante, Cruz Verde, Plaza de Gaspar Esteva (carrera oficial), Emilio Moré, Díaz Moreu, Romero Civantos, Plaza de España y de aquí el regreso a su iglesia que se ha verificado por la puerta principal minutos antes de las 03:00 hrs. de la madrugada. Con numeroso público aprestado en la plaza de España se  verificaba el tradicional toque del silencio a trompeta y el rezo de un padre nuestro por parte del padre conciliarlo de la cofradía, D. José Albadalejo Hernández, dando así fin a la estación de penitencia.

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