Las ondas de plata de Radio Salobreña

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por Javier Pérez
La emisora municipal más longeva de la provincia cumple 25 años y lo celebra  hoy en una  gala en la que se entregarán los Premios Alta Voz.
Será una noche especial. Una noche de reencuentros y agradecimientos. Con los tiempos que corren no es fácil que un medio de comunicación cumpla 25 años.  Radio Salobreña,  que nació en 1988 y tiene el privilegio de ser la más antigua de la provincia en emisión ininterrumpida, lo ha logrado. La gala será un homenaje a los técnicos, periodistas, colaboradores y amigos que han pasado por sus estudios durante un cuarto de siglo. También será la puesta de largo de los Premios Alta Voz con los que la emisora pretende distinguir la trayectoria  social y profesional de personas y colectivos ligados a la ciudad. Los premiados en esta primera edición son el Club Internacional de Salobreña;  el empresario y restaurador, Francisco Izquierdo Bascuñana; la Peña de Veteranos de Salobreña; ; el artista y diseñador Colin Bertholet y la cantante estadounidense Patricia P. Arnold.
APRINCIPIOS DE LOS NOVENTA, RADIO SALOBREÑA FUE LA LÍDER DE AUDIENCIA EN LA COSTA DE GRANADA. (de izquierda a derecha, Eduardo Cruz y Gerardo Pérez)
La génesis
Los mejores momentos de mi vida profesional están ligados a Radio Salobreña. Fueron cortos pero intensos.  Y de aquellos tiempos vienen algunas amistades irrompibles y mucho de lo poco que sé sobre periodismo.  Estoy allí arriba, en la espectacular atalaya desde donde emite. Es como volver a casa. Un hogar con vistas de pájaro. Con el mar,  la ciudad y la vega al fondo, me siento en la cabina del comandante de un boeing en pleno vuelo.  En el estudio me esperan Gerardo Pérez y Eduardo Cruz. Gerardo es el padre del invento, su primer director, la radio es parte de su carne. Eduardo lleva 13 años dirigiendo el medio, pacienteando con concejales y oyentes.
Aunque parezca mentira, hubo un tiempo en que las emisoras municipales estaban fuera de la ley. De hecho, la primera emisión de Radio Salobreña se efectúa con un equipo precintado a Radio Guadalfeo, un proyecto clausurado poco antes por orden judicial. Ese arriesgado parto, transmitido desde el castillo árabe para promocionar la semana cultural, será la semilla. Gerardo Pérez se plantea la emisora como un taller de radio y va por los institutos «buscando chavales». Allí estaban Antonio Pulido, Joaquín Suárez, Lourdes y Enka Tripiana, Encarni Pérez,… «Me reunía con ellos  en el salón de actos de la Casa de la Cultura y les explicaba cómo se hacía un reportaje o cuáles eran los elementos estructurales de la noticia», cuenta el periodista. La parrilla  se completa con  con las colaboraciones musicales de Colín, Pepe Armada o  Antonio Rojas,  que tuvieron gran impacto en la audiencia. Y así, en menos de dos años la emisora no solo tiene una programación «decente», si no que varias oleadas del Estudio General de Medios la colocaban como líder de audiencia en la Costa, por encima de la SER.
Son días emocionantes, con la vanidad y la ilusión bien alimentada. Las reuniones después de los programas para aprender de los errores y los aciertos.  Gerardo pidiéndoles cada día más, elevando sus volcánicos chillidos  hasta la primera planta de la Casa de la Cultura cuando algo no funcionaba. Aquel teléfono de monedas . El sencillo control técnico. El martillear con dos dedos de las  máquinas de escribir que obligaban a meditarlo muy bien antes de ponerse a teclear. La artesanal preparación de los casetes para que la cuña publicitaria o las declaraciones de la alcaldesa de Torrenueva entraran en el momento justo. Inventando programas, guionizando radionovelas. Llamando a todas las compañías discográficas sin descanso. De aquel utópico taller de radio han salido, y siguen saliendo, profesionales que hoy trabajan en otros  medios de comunicación. El éxito debe parecerse mucho a eso.
«Miras la situación hace 25 años y parece imposible —recuerda Eduardo Cruz—.  Era fantástico ver como la gente se movía con el disco, con las cintas…». Ahora casi todo está informatizado. La escaleta publicitaria, por ejemplo,  se puede alterar desde un teléfono móvil. Gerardo Pérez recuerda las dificultades técnicas. Los problemas de interferencias por aquel tsunami de 5000 watios de Radio Mijas y Radio Elegido porque nadie respetaba las limitaciones impuestas por la Ley.  «El espacio radioeléctrico se hizo con la uña del dedo gordo», afirma gráficamente el creador del medio.
Convivir con el poder
La independencia de los medios municipales siempre está en entredicho. La mano del poder que las financia está a  menos de cinco minutos. La tentación de servirse de ellos está aún más cerca. « Seguro que no me van a creer,—dice el actual director de la emisora— pero no he tenido problemas. Tampoco soy quién para decir que la radio es plural y objetiva, porque habrá quien vea nuestras lagunas, pero la línea de informativos la hemos mantenido dándole cabida a todo el mundo. Lógicamente, los gobiernos y  las administraciones son los que generan más noticias, pero nunca hemos recibido ningún tipo de presión, ni unas directrices». Se declara también como un firme defensor de los medios públicos, de los que dice que son más libres que los medios privados.
Sin embargo, la experiencia de Gerardo Pérez es otra. Más dolorosa. «Me echó a la calle una mayoría antinatura, que se decía de izquierdas». Asegura que durante su dirección la radio fue plural en sus contenidos. Que el peligro está  en aquellos que entienden que el medio público ha de ponerse al servicio del equipo de gobierno de turno. Que la credibilidad es la línea de flotación del barco «y no puedes llevar siempre un barco escorado porque acabas naufragando. Te pueden echar, pero si tienes credibilidad el medio se salva. Y prueba de ello es que el medio está aquí, con sus avatares». El escritor y periodista, habla también del difícil papel del profesional en ese juego. Un profesional que ha de entender que trabaja en un medio público y que se debe a todo el mundo «porque lo pagan los de derechas, los de izquierdas y los de en medio».
Sobrevivir a la cercanía
La proximidad  en los medios locales requiere valor, porque es un arma de doble filo.  Gerardo acierta con el ejemplo, «vivir en Madrid es muy fácil».  Aquí, sin embargo, todo el mundo se conoce y te conoce. Todos son protagonistas porque todos tiene un familiar o un amigo relacionado con la noticia. Lo describe muy bien Eduardo Cruz después de trece años de brega: «sacas cualquier información y siempre hay alguien que dice que estás vendido porque no sacas lo otro… Y uno debe quedarse frío y callar, porque tiene la conciencia tranquila. Pero, normalmente, tendemos a explicarnos, y a dar argumentos suficientes como para desmontar su crítica».  Gerardo Pérez va más allá  y afirma que, a veces, se critica la noticia sin haberla escuchado, tergiversada, por tanto. Es el espinado latiguillo del «es que me han dicho que han oído…». Para él, los adláteres, que buscan hacer méritos delante del que tiene cualquier tipo de poder, son el peligro. «Pero el periodismo es el arte de lo posible, —dice— porque los matices son infinitos. Por eso , si separas la información de la opinión, estás salvado en el 80 por ciento.Y que la opinión se canalice de forma plural. No hay más. Y eliminar adjetivos». «Sí, sí, —añade Eduardo Cruz— que hay gabinetes de prensa muy aficionados a eso».
Los dos directores abundan en el esfuerzo que supone hacer información diaria sobre un territorio pequeño. «Uno de los problemas de la cercanía, aunque parezca una contradicción,—indica Gerardo— es que los oyentes tienen muchos más datos que tú, que te dedicas a informarles sobre ese hecho concreto; y lo saben antes». Una partida en la que el profesional juega siempre en desventaja porque no puede estar permanentemente en la calle».
«LOS MEDIOS PÚBLICOS SON MÁS LIBRES QUE LOS PRIVADOS» (EDUARDO CRUZ). «RADIO SALOBREÑA HA CREADO SENTIMIENTO DE PUEBLO» (GERARDO PÉREZ).
Haciendo pueblo
Radio Salobreña parece haber ayudado también a vertebrar la ciudad. Una ciudad de compartimentos estancos en los que es difícil penetrar por su estructura física, de calles pequeñas, imposibles para el tráfico. En ese duro contexto, y en palabras de Gerardo Pérez, la radio ha sido como un paraguas que los ha comunicado. «Era fácil poner en marcha un proyecto cultural porque no había nada —afirma —. Sin élla, hubiera sido imposible vertebrar esos minimundos. La emisora ha creado sentimiento de pueblo». Una Salobreña dividida, según el periodista, por la guerra civil y sus rencillas , «con una mentalidad cainita que no ha desaparecido, porque es muy profunda, pero que se ha mitigado».
El futuro
Es delicado hablar del futuro de los medio públicos locales cuando están cerrando emisoras de gran recorrido como Radio Albolote o Radio Contadero. En el caso de Radio Salobreña, el objetivo de la autofinanciación no se ha cumplido y , además, la crisis ha endurecido la competencia. «Antes, las cadenas privadas y la emisoras locales podían convivir publicitariamente, cada una con sus precios —dice Eduardo Cruz—. La crisis ha hecho todo más difícil porque el pastel es el mismo y los precios se han igualado. Lo ideal es que el medio público se financie a través de los presupuestos».  Gerardo Pérez rubrica ese planteamiento, y lo justifica: «La información es un derecho del ciudadano. Y tiene que ser un servicio público como el abastecimiento de agua o el trasporte urbano, si no se entiende eso, el político de turno no dejará de ser un paleto».
El gestor durante trece años de los destinos de la emisora tiene la impresión de que el ciudadano, tras  años de desinterés, y gracias a las nuevas tecnologías y a las redes sociales, está más informado de lo que pasa en su pueblo y vuelve a interesarse por lo cercano. Y se sincera: «No sabemos muy bien cómo torear con las redes. Todos decimos que están muy bien pero no es verdad que sean un sustitutivo de los medios convencionales. Lo que hemos hecho es incorporarlas. Al final la radio tiene facebook y página web». «Pero si la gente no participa de forma directa, no hace suya la radio, — dice Gerardo Pérez, radical y escéptico respecto al papel de las redes sociales—. Si  no penetras con los teléfonos, contando los problemas que la gente vive todos los días, mejor cierras la puerta y te dedicas a vender pescao». Para el periodista, estas plataformas son, básicamente, una válvula de escape para el anonimato y un obstáculo para las relaciones personales, «y a mí me gusta hablar cara a cara con la gente».
Eduardo Cruz , sin embargo, cree que facebook es también una fuente de información para los profesionales porque, entre otras cosas, hay usuarios que cuelgan noticias o artículos de opinión a los que el periodista no ha tenido acceso. Además, en los medios nacionales se han convertido en una herramienta masiva de participación muy valorada por las empresas.
Quizá la explotación de esas redes sea un eficaz antídoto contra la mayor pesadilla de un locutor de radio:  la de abrir micrófonos y que no te llame nadie. «Que no es miedo, es que pasa», como dice Eduardo Cruz.
Para Gerardo, Cronista Oficial de Salobreña, el medio tiene que ser un producto imaginativo y en constante evolución, «porque una radio estancada, se agota». Y es optimista: una emisora con 25 años a sus espaldas, con la seriedad y la credibilidad que siempre ha tenido, no debe temer al futuro, asegura el periodista.
Al final de la conversación, y antes de entrar al locutorio en el que Moisés Franco se mueve como pez en el agua  mientras presenta el programa Ultrasonidos, Eduardo Cruz habla de la magia de la radio y elogia a los colaboradores. Que no cobran y asumen los gastos y el esfuerzo de acudir a su cita con los oyentes. «Es que la radio —afirma Gerardo Pérez, que a estas alturas de su vida dice lo que piensa— es una puta entrañable que te engancha».

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