EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA

✍Antonio Gómez Romera

Domingo, 5 de julio de 2026

EN EL CLV ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE MIGUEL ASÍN PALACIOS, EL GRAN ARABISTA DE LA ESPAÑA PENINSULAR

Tal día como hoy, domingo, 5 de julio, festividad de San Antonio María Zaccaría (siglo XVI), médico, presbítero y fundador de la Congregación de los Clérigos Regulares de San Pablo o Barnabitas para la reforma de las costumbres de los fieles cristianos, así como de las Hermanas Angélicas de San Pablo, en la vigésimo séptima semana de 2026, se cumplen 155 años (miércoles, 1871) del nacimiento en Zaragoza, de Miguel Asín Palacios, sacerdote considerado como uno de los más destacados arabistas españoles, académico de número de la Real Academia Española, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y de la Real Academia de la Historia.

Miguel Asín Palacios.

Breves Notas Biográficas

Su alumno, Emilio García Gómez (1905 – 1995), escribe “Don Miguel Asín. 1871 – 1944 (Esquema de una biografía)”, publicado en la revista “Al-Andalus” (IX, 1944), y de  él dice que “Nació don Miguel Asín Palacios en Zaragoza el 5 julio de 1871, en una casa de la calle de las Danzas, de una familia de modestos comerciantes de orígenes aragoneses y riojanos. Su padre, don Pablo Asín, en plena juventud, volvió una noche de una excursión a caballo herido de muerte por una pulmonía. Dejaba a su esposa, doña Filomena Palacios, con tres niños pequeños: Luis, Miguel y Dolores. Era preciso seguir adelante, y la joven viuda lo hizo ayudada por una sirvienta ejemplar, Ramona Bes y Tegel, que había de morir luego octogenaria, siempre al lado de don Miguel. El negocio, dentro de su modestia, prosperó lo suficiente para mantener con holgado decoro a la maltrecha familia. Don Miguel gustaba de evocar las escenas de aquella infancia suya en la vieja Zaragoza del mercado, como en el primer cuadro de Gigantes y Cabezudos, cuando se subía al sobrado un carro entero de melones de cuelga o de roscaderos de melocotones; cuando las columnillas de duros se transformaban en cubiertos de plata; cuando correteaba por la plaza del Pilar, o iba los veranos con su madre a tomar baños a San Sebastián, todavía un niño, aficionándose a la ciudad en la que había de morir”.

Realiza los primeros estudios en las Escuelas de las Hermanas de San Vicente de Paúl y el bachillerato en los colegios de los Escolapios y los Jesuitas de su ciudad natal, que fomentan su interés por las matemáticas. Las buenas dotes que pronto manifiesta para éstas llevan a su profesor de Matemáticas y Física a orientarle al terminar el bachillerato para estudiar la carrera de Ingeniero Industrial en Barcelona. Pero la falta de medios económicos en su familia le llevan a matricularse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza (1886), y a ingresar al mismo tiempo en el Seminario Conciliar de San Valero como alumno externo para estudiar la carrera eclesiástica.

Retrato de Miguel Asín Palacios en la Real Academia Española,

En la Facultad de Letras de la Universidad de Zaragoza, es discípulo predilecto del catedrático Julián Ribera y Tarragó (1858 – 1934) y sobresale bien pronto en la especialidad cultivada por el ilustre arabista-islamólogo. También recibe las enseñanzas de los arabistas-islamólogos Eduardo Saavedra y Moragas (1829 – 1912) y Francisco Codera y Zaidín (1836 – 1917), que son los primeros en hacer un revisionismo de la historia de Al-Ándalus, la España musulmana, marcando sus influencias en la idiosincrasia y costumbres del pueblo español.

Licenciado en la Universidad de Zaragoza (1894), se ordena como sacerdote y oficia su primera misa el 29 de septiembre de 1895 cuando cuenta  24 años de edad. Se doctora en Madrid el día 23 de abril de 1896 con una tesis sobre “Algazel: Dogmática, moral y ascética”, en cuyo Tribunal está el filólogo, historiador, filósofo, crítico literario, historiador de las ideas, político y escritor Marcelino Menéndez Pelayo (1856 – 1912) y que origina una estrecha amistad entre ambos. Igualmente, se doctora en Sagrada Teología por Valencia (1897) y es profesor de Filosofía y Humanidades en el Seminario de Zaragoza (1896 – 1902) y capellán del colegio de religiosas del Sagrado Corazón de Zaragoza. En la citada obra de Emilio García Gómez se hace una somera descripción de D. Miguel Asín en la que se expresa que: “Era don Miguel Asín de buena estatura y presencia. En la cabeza, de facciones correctas, coronada por hebrillas de plata, brillaban con rara intensidad los ojos negros, bajo las cejas poderosas. Fue esbelto en su juventud y noblemente corpulento en su vejez. Iba siempre impecablemente vestido con ropa talar, y avanzaba erguido y elegante, con energía, con un aire […] «entre cardenal y torero». […] Dos elementos coincidían extrañamente, sin zona intermedia o de fusión, en su carácter. De un lado, era a veces nervioso y brusco, aunque nunca dejó de arrepentirse al punto de su involuntario ímpetu. Del otro, casi siempre, era un niño grande, humilde, cordial; alegre por sistema, melancólico en ocasiones, cuando le vencía el insomnio; con todos los poros abiertos a la admiración de la obra ajena, a la generosidad, al interés por todo, a la amistad. […] Tenía en la amistad una fe proporcional a la que puso siempre -con la medida adecuada- en sus creencias religiosas o en sus opiniones científicas. Creía o no en las cosas; las quería o no, sin distingos o términos medios. […] Su piedad era infinita y su religiosidad sacerdotal, de la mejor ley: ejemplo y consuelo de cuantos lo trataban. Adoraba a su poético y penetrante Newman”.

Monumento a Asín Palacios – Zaragoza.

El 24 de abril de 1903, obtiene la Cátedra de Lengua Arábiga de la Universidad Central de Madrid, en la que sucede a Francisco Codera Zaidín. En 1905 participa en el Congreso Internacional de Orientalistas de Argel y en 1908 asiste al Congreso de Copenhague. El 29 de marzo de 1914 ingresa en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Y es admitido como miembro de número en la Real Academia Española de la Lengua, tras leer, el 26 de enero de 1919, su discurso sobre “La escatología musulmana en la Divina Comedia”. Le responde, en nombre de la institución, el filólogo, arabista y musicólogo Julián Ribera y Tarragó: «Las aptitudes y los méritos del Sr. Asín no se prestan a ser divulgados ni reconocidos por las muchedumbres. Mas no por ser menos conocidas pierden valor las virtudes: hay joyas de subidísimo precio que no pueden ser debidamente estimadas más que por corto número de personas expertas».

Según su discípulo, el arabista y crítico literario, Cándido Ángel González Palencia (1889 – 1949), Miguel Asín Palacios: “Trabajaba en el amplio despacho de su biblioteca y conocía el sitio donde estaban todos sus libros. Madrugaba y dormía la siesta. Era muy frugal en la comida y no solía gustarle comer fuera de casa. Gustaba de la vida modesta y recatada. No tenía apego al dinero, pensando, como Séneca, que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. No reparaba en gasto alguno cuando se trataba de adquirir libros de su especialidad o instrumentos para su trabajo”.

El 25 de noviembre de 1932 se publica el Reglamento de la Escuela de Estudios Árabes de Granada, punto de partida técnico de su labor científica. La propia legislación fundacional establece que se instale en la Casa del Chapiz, propiedad que fue de los moriscos Hernán López el-Ferri y Lorenzo el-Chapiz, restaurada por Leopoldo Torres Balbás (1888 – 1960), a quien tanto deben los monumentos árabes granadinos. Se establece que la Escuela de Granada sea «aneja, aunque independiente, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad granadina». «Por conservar más vestigios árabes que ninguna, por su naturaleza espléndida y variada, por haber sostenido en su Universidad, casi sin interrupción, cátedra de árabe, de tradición gloriosa» (Marcelino Domingo Sanjuán, 1884 – 1939, maestro, periodista y Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes).

Portadas de las obras más significativas de Miguel Asín Palacios, uno de los pioneros de los estudios árabes.

Durante los años de la Guerra Civil (1936 – 1939), con las universidades cerradas y forzosamente prolongado por tres años su veraneo en San Sebastián, don Miguel da clases de latín en el Instituto de Segunda Enseñanza “Peñaflorida”. Dirige la Escuela de Estudios Árabes de Madrid y la revista “Al Andalus”. Publica entre otras obras, “El Islam cristianizado” (1931), donde desvela la ascendencia cristiana de la mística sufí de Ibn al-Arabi, Abén Massara y Abentofail, “Huellas del Islam” (1941) o “Contribución a la toponimia árabe de España” (1944). Es también miembro de numerosas sociedades científicas extranjeras, como la “Hispanic Society of America”, de la “Koninkhje Akademia van Watenschappen de Amsterdam”, de “The Medieval Academy of America”, del “Comité International d’Histoire des Sciences”, de la “Royal Asiatic Society de Londres”, de la “Société Asiatique de París” y de la “Academia Árabe de Damasco”.

Llega su jubilación reglamentaria el 5 de julio de 1941. Al final de su vida, en el prólogo a “Huellas del Islam”, aparecido en 1941, reflexiona sobre el hilo conductor de su trabajo como islamólogo, llegando a la conclusión de que en la historia de la cultura jamás hay solución de continuidad que sea definitiva e irremediable. «Todos mis ensayos tendieron, en efecto, a demostrar los influjos del pensamiento islámico en la cultura cristiana occidental, a la vez que, recíprocamente, el caudal, no menos copioso, de influjos que el Islam recibió de la cultura clásica y cristiana en el Oriente».

Asín muere en su residencia del Paseo de Salamanca, 12 (San Sebastián), el 12 de agosto de 1944, de una afección hepática. A sus funerales, celebrados en la iglesia de San Vicente, asisten figuras del ámbito religioso, político y cultural. Está presente el alcalde de San Sebastián, Rafael Lataillade Aldecoa (1879 – 1967), en representación del de Granada, sede de la Escuela de Estudios Árabes. También acuden sus amigos de tertulias, como Julio Urquijo Ibarra (1871 – 1950), Académico de la Historia, Modesto López Otero (1885 – 1962), de Ciencias Morales y Políticas, y el sacerdote, periodista y filósofo Juan Zaragüeta Bengoechea (1883 – 1974). Acompañan a la familia, entre la que se encuentra su sobrino y discípulo Jaime Oliver Asín (1905 – 1980), catedrático de Lengua y Literatura Española y director de la Escuela de Estudios Árabes, quien fue nombrado miembro de la Academia de la Historia tras su muerte. En su obituario se le recuerda paseando bajo los tamarindos del Paseo de la Concha junto a sus amigos de tertulias. Es enterrado en el cementerio de Polloe, situado en la parte más alta del barrio de Eguía (San Sebastián).

Retrato de Miguel Asín Palacios, publicado en ABC.

Colofón

Unos meses antes, acaba de preparar la edición y traducción de una obra fundamental de la filosofía hispano-musulmana, “El régimen del solitario” de Avempace (1080 – 1139), que aparece publicada póstumamente en 1946. Por su parte, el CSIC, pocos meses después de su fallecimiento, le honra con la creación del “Instituto Miguel Asín” (18 de noviembre de 1944), nombre que a partir de este momento lleva la Escuela de Estudios Árabes de Madrid y Granada. En 1946 se inaugura el “Monumento a Miguel Asín Palacios”, un busto de bronce (83 x 0,56 x 0,40 cm.), sobre un pedestal de piedra (1,12 x 0,56 x 0,40 cm.), obra del escultor Félix Burriel Marín (1888 – 1976), situado en el Campus Plaza de San Francisco de la Universidad de Zaragoza, concretamente en el jardín, ante la fachada de la Facultad de Filosofía y Letras. Su archivo personal y biblioteca, que incluye los ricos legados de los archivos de los también arabistas Francisco Codera y de Julián Ribera, se encuentran en la actualidad en la Biblioteca de la UNED.

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