EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA

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Antonio Gómez Romera

Domingo, 9 de junio de 2024

EN EL LXXIX ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE LUIS OCAÑA, GANADOR DEL TOUR DE FRANCIA EN 1973

Luís Ocaña (1945 – 1994).

Hoy domingo, 9 de junio, festividad de San Efrén (306 – 373), intelectual, poeta, músico, hombre de acción y de caridad y doctor de la Iglesia, en la vigésimo tercera semana de 2024, se cumplen 79 años (martes, 1945), del nacimiento en Priego (Cuenca) del ciclista Luís Ocaña (Jesús Luis Ocaña Pernía), el segundo ciclista español tras Federico Martín Bahamontes en ganar el Tour de Francia (1973). Fue conocido como “el Hidalgo” o el “Toreador” de Priego. En Francia le llamaban “l’Espagnol” y en España, “El Francés”. Uno de los mejores ciclistas de todos los tiempos y el único que, en la década de 1970, compite de igual a igual con Eddy Merckx (1945), conocido como “El Caníbal”, “El Ogro de Tervueren” y “El Monstruo Belga”. Gran escalador y muy competente en la contrarreloj y el llano, suma 110 victorias a lo largo de una carrera profesional que abarca desde 1967 (Fagor) a 1977 (Super Ser).

Luís Ocaña de maillot amarillo en el Tour de Francia.

Breves Notas Biográficas

Nace en Priego, entre la Serranía y la Alcarria conquense, en el seno de una familia muy humilde. Sus padres, Luís Ocaña y Julia Pernía, republicanos, pertenecen al bando perdedor de la Guerra Civil Española. Su infancia está marcada por el hambre y la enfermedad: supera una tuberculosis, con la secuela de un asma crónica que le marca por el resto de su vida y que le deja desdentado, con una apariencia débil y un cuerpo enclenque. Su evidente debilidad es compensada con un carácter rebelde, tozudo, indomable y muy difícil; su cara y cruz, al mismo tiempo.

Luís tiene cuatro hermanos menores, Amparo, Antonio, Marie France y Michel. Los difíciles años de posguerra llevan a su familia a emigrar, primero a Viella (Valle de Arán), en el Pirineo aragonés (1951), cuando Luís tiene 6 años, donde su padre trabaja en una central hidroeléctrica como carpintero-encofrador. Según reconocía, “En España trabajábamos como negros y no ganábamos para vivir. Habíamos perdido la guerra. Un kilo de pan al día le daban a mi padre por su trabajo. Nos vimos forzados a emigrar”. Posteriormente marcha  al sur de Francia en busca de las oportunidades que no tienen en España. “Primero fuimos a Magnan, en el Gers, al Norte de Pau, donde estuvimos dos años, y luego a Le Houga, el pueblo de al lado. Para un emigrante no hay mucho donde elegir, o las minas, o los pinos, o jornalero en el campo. Fui a la escuela en España y no se me daba mal, pero en Francia no fui mucho tiempo. Es muy difícil comenzar todo de cero. Sólo mantengo la pasión por la pintura y el dibujo”.

Luís Ocaña llegando a meta.

Allí, en Mont de Marsan, con 12 años, el pequeño Luís, sin hablar una palabra de francés, aprende a montar en bicicleta, y lo hace él solo, sin ayuda de nadie. El periodista deportivo Carlos Arribas Lázaro (Valladolid, 1958) en su biografía novelada, “Ocaña” (2014), refiere que: “Luís Ocaña era una persona de trato difícil, por su mucho temperamento, forjado desde su infancia. Su despótico padre un republicano duramente represaliado, le educó sin concesiones en el trabajo, conformando en el adolescente un carácter indomable y combativo, en permanente pelea contra cualquier tipo de autoridad, incluida la de su padre”.

A los Ocaña no les va mal en Francia y de vez en cuando regresan de vacaciones a España. Una de esas visitas cambia la historia vital de Luis y del ciclismo. Bahamontes acaba de ganar el Tour de Francia y da una exhibición el viernes, 28 de agosto de 1959, en el madrileño Estadio Santiago Bernabéu ante 40.000 personas, donde se improvisa un robusto velódromo. En el evento deportivo también se homenajea a Guillermo Timoner, campeón del mundo en pista en carrera tras moto y participan prestigiosos ciclistas como Jacques Anquetil (1934 – 1987), Roger Riviere (1936 – 1976), Charly Gaul (1932 – 2005),

Luís ayudado por sus compañeros.

Miguel Poblet (1928 – 2013) o Antonio Suárez (1932 – 1981). Allí, el pequeño Ocaña decide que quiere ser ciclista y pone todo su empeño, como siempre hace cuando algo le motiva, por conseguirlo. Tres años después, recién cumplidos los 15, sus padres le colocan para que aprenda el oficio en una carpintería. Con el dinero que gana, además del que logra ayudando en la vendimia, se compra su primera bicicleta, una “Automoto”, amarilla, de 14 kilogramos de peso, la bici de los campeones de la época, y comienza a correr con su primer club, el “l’Avenir Aturin d’Aire – sur – l’Adour”, con el que gana su primera carrera: el Premio de la Primavera (Mimizan, 1 de abril de 1962). Logra llamar la atención de “Antonin” Magne (1904 – 1983), ganador del “Tour de France”, en 1931 y 1934, además de campeón mundial en 1936, quien ve unas condiciones extraordinarias de fondo y escalada en el frágil corredor español. Magne se las apaña para convencer a su padre de que lo deje ir a correr bajo sus órdenes. Su fama empieza a traspasar fronteras y un descubridor de talentos, “Pierrot” Cescutti (1919 – 2015), presidente del “Mont Club ciclista de Marsan”, un excombatiente de la Segunda Guerra Mundial, condecorado como héroe de guerra por el general De Gaulle (1891 – 1970) y uno de los pocos que entró en el búnker de Hitler, se convierte en su manager, su entrenador, su amigo y su consejero y confidente para el resto de su vida. Según Cescutti, Ocaña “corría como una perra rabiosa. Un talento excepcional y frágil”.

Luís Ocaña (Bic) y José Manuel Fuente (Kas).

Luís conoce a Josiane Calède en junio de 1965, con 20 años recién cumplidos, y se casa con ella el día de Nochebuena de 1966 en “Norte Dame des Cyclistes”, la Ermita de los Ciclistas, en Labastide d’Armagnac, no lejos de Mont de Marsan. Hay que recordar que en 1948, Pío XII (1876 – 1958) proclama a la Virgen del Ghisallo, “Patrona Mundial de los Ciclistas”. En 1958 el padre Joseph Massie intenta revivir su pequeña capilla de Géou,de finales siglo XI, construida sobre las ruinas de una fortaleza templaria a 4 kilómetros deLabastide d’Armagnac, en las Landas. Y va en bicicleta desde Labastide hasta el Vaticanopidiendo ayuda a Juan XXIII (1881 – 1963), que le otorga el derecho de llamar a la Capillade “Notre Dame des Cyclistes”. Es inaugurada el 8 de mayo de 1959. Catalogada comoSitio de Interés Pintoresco (26 marzo 1980) y Monumento Histórico (27 febrero 1996), hoyes Museo del Ciclismo.

Luís Ocaña y Eddye Merckx.

Luis Ocaña, tras destacar en todas las categorías, hasta sub 23, debuta a esa edad como profesional (1968), siendo campeón de España élite, a la primera. Luís es un rebelde que no soporta la autoridad de su padre, con quien mantiene una ardua relación, pero al que siempre respeta. Fue tal el respeto que en el lecho de muerte de su padre le entrega el maillot de campeón de España que ha conquistado hace unos días.

La época de su admirado Anquetil toca a su fin y comienza a “reinar” un belga con sed infinita de triunfos. Eddy Merckx, que se convierte en un dictador del pelotón. Lo gana todo: etapas, general, sprints intermedios, clásicas, carreras por etapas. Todo. Y esa “autoridad” es la que odia Ocaña durante toda su vida. Autoridad contra la que Luís se rebela y se convierte en su obsesión: derrotar a Eddy Merckx.

Luis Ocaña, ganador de etapa.

En 1969, Luís es segundo en la ronda ibérica y gana varias vueltas menores. En el Tour de Francia de ese mismo año se ve obligado a abandonar por una caída. Es el inicio de una mala suerte crónica que le acompaña durante toda su vida. En 1970 se sube a lo más alto del podio en Madrid, demostrando unas condiciones para la escalada fuera de serie y en el Tour está al borde del abandono a causa de unas hemorroides, aunque acaba la prueba y logra una notable victoria en la etapa de St. Gaudens. Defendiendo los colores del Bic, sus mano a mano con Eddy Merckx son leyenda viva del deporte. Luís Ocaña conecta con la afición y se encumbra como el único capaz de derrotar al “dictador” Merckx. El escritor y periodista Marcos Pereda Herrera (Torrelavega, 1981), refiere en “Un hidalgo en bicicleta: sobre Luís Ocaña”: Tenía ojos tristes y mirada huidiza. Rostro muy moreno, patillas que se van engrosando año tras año. Aspecto frágil, quebradizo. El clásico chico que siempre está un poco apartado en las fiestas, ese que a veces se queda mucho rato observando el cielo. A lo suyo. Así era Luís Ocaña. Sólo que luego se subía en una bici. Y cambiaba. Por completo. Sobre su máquina Ocaña resultaba hermoso, etéreo. Resultaba bello”.

En 1971 el drama y la grandeza que siempre acompaña la vida de Ocaña alcanzan su cénit. Luis tiene el Tour al alcance de la mano. Camino de Merlette Orcieres, Ocaña distancia en casi 9 minutos a su gran rival. Parece que ése Tour está destinado para Ocaña, pero su “obsesión” por derrotar a Merckx, es tal que sigue al belga a todas partes, incluso en el descenso del Col de Menté, donde tras una lluvia torrencial, en una curva de herradura cubierta por completo de agua y barro, una grave caída le obliga a retirarse de la prueba cuando era el “virtual vencedor”. Merckx no quiso al día siguiente lucir el maillot amarillo.

Durante el “Tour de France 1972”, los médicos le prohíben a Ocaña seguir en la competición después de acabar una etapa escupiendo sangre. Pero Luis llega el 30 de junio de 1973 a la salida del 60º Tour de Francia en los Países Bajos con el mismo “hambre” y ambición que ha demostrado en los 4 Tours que ha disputado hasta entonces. Está dispuesto a dejar atrás esa aura de maldito que arrastra y que parece cebarse con él. Pero en la primera etapa (domingo, 1 de Julio), entre Scheveningen (Holanda) y Sint – Niklaas (Bélgica) de 84 + 137,5 km, un perro que cruza la carretera hace que Luís caiga al asfalto. Se levanta dolorido, sigue pedaleando y el pelotón tiene el gesto de esperarlo porque es uno de los corredores más respetados y no está bien aprovecharse de la desgracia ajena. Mientras tanto, en Mont-de-Marsan, Josiane deja a sus hijos Jean – Louis y Sophie con su madre nada más escuchar la noticia de la caída por la radio y sale en coche rumbo a Rotterdam. A partir de ese día se cuela cada noche en la habitación de su marido y lo sigue en cada etapa del Tour.

En la tercera etapa, entre Roubaix y Reims, con algunos tramos de pavé, el Bic sorprende a sus rivales cuando Ocaña se mete en una escapada junto a 4 compañeros: Johny Schleck (1942), José Catieau (1946 – 2023), Alain Vasseur (1948) y Leif Mortensen (1947). En la meta, Catieau consigue el maillot amarillo y Ocaña aventaja en 2:34 al grupo de favoritos. Al «Tarangu» (José Manuel Fuente Lavandera, 1945 – 1996), líder del Kas, le saca 7:17 y éste se siente “traicionado” por un pacto previo entre el líder del Bic y los dos equipos españoles (Kas y La Casera) y ahí empieza una rivalidad que se va a prolongar durante mucho tiempo. “El Tarangu”, apodo heredado de su abuelo, en bable significa “persona despreocupada por sí misma”.

Luis y su bici junto al cartel de su pueblo.

En la séptima etapa, dividida en dos sectores, Luís Ocaña aprovecha la subida al Salève para dejar atrás a todos sus rivales y llegar solo a meta. Primera victoria de etapa y maillot amarillo. Por la tarde, tiene que responder a los ataques del “Tarangu” y Thevenet, para terminar cediendo únicamente 15 segundos con el francés. «Con el sol de Salève operación maillot amarillo, bajo la tormenta en Meribel operación prestigio» titula la revista francesa “Miroir du Cyclisme”. «Sin Eddy Merckx, creíamos que al Tour de Francia 73 le faltaba un jefe. En la ascensión al Salève, Luis Ocana afirma que él será, sin duda, el indicado». Ese año, Merckx ha renunciado al Tour para incluir la Vuelta en su palmarés y ganar un nuevo Giro de Italia. Al día siguiente, lunes, 9 de julio, el Tour ha preparado una de esas etapas, la 8ª, tan temida por los ciclistas. Consta de 237’5 kilómetros y 6.200 metros de desnivel acumulado, en la que se atravesará los Alpes, ascendiendo la Madeleine, Télégraphe, Galibier, Izoard y Les Orres. Ocaña cuenta con una buena renta en la clasificación general que le permite hacer un ciclismo más conservador, pero su orgullo, ese que le traiciona tantas veces, le impide ser calculador. Por eso sale a la rueda del “Tarangu” cuando éste ataca en la Madeleine y vuelve a responder a cada uno de sus ataques, mientras Poulidor, Van Impe, Zoetemelk o Thevenet se van quedando atrás. Y cuando el “Tarangu” y Ocaña se quedan solos, todavía faltan más de 100 kilómetros de etapa, pero Fuente sigue atacando y Ocaña sigue respondiendo. Hasta que un pinchazo termina con las opciones del asturiano y Ocaña asciende sólo, en cabeza, el puerto de Les Orres. “Ocaña ha entrado en la leyenda grande del Tour” titula la prensa francesa. “Ha ganado a lo Fausto Coppi”. Igual que hizo en el 71 en Orcières-Merlette, cuando, en otra etapa para la historia, derrotó a Merckx por aplastamiento, Ocaña ha dado una nueva exhibición. Esta vez, no para ganar un Tour que ya está decidido, sino para demostrar que es el mejor y dejar claro que, aunque Merckx hubiera estado presente, el Tour del 73 tiene un solo dominador.

En la etapa 13, se ponen a prueba los “fantasmas” de Ocaña. El Tour vuelve a ascender el Col de Menté y a descenderlo por la misma vertiente en la que cayó en el 71. Pero esta vez sí llegó a la meta de Luchon y lo hizo, además, en solitario. Es su cuarta victoria de etapa y el segundo clasificado en la general, el “Tarangu”, queda ya a más de 14 minutos. Con el Tour ya decidido, en la jornada 18ª, Ocaña se da el lujo de ganar la etapa que termina en el Puy de Dôme, igual que hizo en el 71 el día que logró dejar de rueda a Merckx. Finalmente, el 22 de julio, el Tour llega a París, con una contrarreloj matinal en Versalles y una etapa en línea con final en el velódromo de la Cipale. A Ocaña todavía le da tiempo de ganar una de sus especialidades, la contrarreloj. Es su sexta victoria de etapa y deja la general con 15’51’’ de ventaja frente a Thevenet y 17’15’’ frente al “Tarangu”. «¡Y ahora Ocaña – Merckx!», es el título de L’Equipe, pero, ese duelo, no concluido en el 71 y que no fue posible en el 73, al año siguiente, en una prueba intrascendente, un ciclista cae delante de Ocaña, tira al español y una fractura lo deja fuera del Tour.

Luís junto a su esposa Josiane, ganador del Tour 1973

Las ganancias en la bici le permiten cumplir su sueño y adquirir 60 hectáreas de terreno en Bretagne de Marsan para cultivar Armagnac, un conocido tipo de brandy.“Domaine de Miselle”,antigua propiedad gascona en Capenne d’Armagnac, que data del siglo XVIII, se dedica a la viticultura, y produce armagnac desde el siglo XIX. Es adquirida en 1974 por Luis Ocaña y, bajo su impulso, la bodega se reestructura y se diversifica hacia la producción de vino blanco. Las lesiones y la mala salud le impiden volver a brillar en posteriores ediciones de la ronda francesa pero, en su palmarés, además de grandes actuaciones en la Vuelta Ciclista a España, ya que fue segundo en 1969, edición en la que, además, se proclamó Rey de la Montaña, 1973 y 1976, y tercero en 1971, también figuran la “Midi Libre” (1969), el Gran Premio de las Naciones (1971), tres “Dauphiné Libéré” (1970, 1971 y 1973), dos Vueltas al País Vasco, dos Semanas Catalanas (1969 y 1973) o una Vuelta a Cataluña (1971).

Luis Ocaña pone fin a su carrera deportiva en 1978 y trabaja ocasionalmente como comentarista de radio y televisión. En 1979, trabajando para “Antenne 2”, sufre un aparatoso accidente de automóvil que a punto está de costarle la vida. Sus problemas de salud le sumen en estados de ánimo depresivos, y el 19 de mayo de 1994 se suicida, en la localidad francesa de Caupenne de Armagnac, de un disparo en la cabeza, a los 48 años de edad. Trasladado a un hospital de Mont de Marsan, su reanimación es imposible. Muere 3 horas después. Varios allegados suyos declaran que padecía una cirrosis hepática producida por una hepatitis que se generó a raíz de una transfusión de sangre.

En su funeral, Eddy Merckx, con quien hizo las paces años antes, es uno de los que portan su féretro. Unas 350 personas, entre las que se encuentran los ex ciclistas Bernard Thevenet y José Manuel Fuente, “El Tarangu”,asisten a sus funerales, que se ofician en una pequeña capilla cercana a La Bastide d’Armagnac, en el Sur de Francia. Tras el funeral, sus restos son incinerados. Sus cenizas son esparcidas por los Pirineos, depositadas en el monumento de su pueblo nata  y conservadas por su viuda, Josiane, en su casa de Pau. En palabras de José Ramón de la Morena: “A Ocaña le mató su rebeldía contra todo, contra el cariño que necesitaba y no le dieron, contra el mundo que le venía en sentido contrario, contra la salud que, por primera vez, comenzaba a fallarle; pero todo eso Monsieur lo hubiese curado con la paz personal, que nunca encontraba, y con el amor que se le negaba. Luis pertenecía a esa especie de hombres que parecen necesitarlo todo y se conformaban con nada cuando alguien les restriega un poco de ternura. La ternura era su antídoto….y la risa. Tenía una risa silenciosa que le humedecía los ojos hasta tener que quitarse las gafas y restregárselos con el dorso de la mano…”.

Ocaña y Fuente, un día apoteósico en los Pirineos.

Colofón

En la ciudad de Cuenca, la Piscina Municipal lleva su nombre y en Miranda de Ebro (Burgos) se le rinde homenaje, el 12 de mayo de 1973, poniendo su nombre a un puente elevado del ferrocarril.

El 27 de mayo de 2008, recibe a título póstumo la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo en un acto presidido por la ministra de Educación Política Social y Deporte, Mercedes Cabrera Calvo – Sotelo, y el Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky Díez.

Antes del inicio de la Etapa 7 del “Tour de France 2023”, se inaugura en Mont-de-Marsan el «Velódromo Luis Ocaña» con la presencia del alcalde de la localidad Charles Dayot, el director del Tour de Francia Christian Prudhomme y del quíntuple ganador de la «Tour» Bernard Thevenet.

El próximo domingo 16 de Junio se va a celebrar la “Marcha Cicloturista Memorial Luís Ocaña”, para conmemorar el 50 Aniversario de su victoria en el “Tour de Francia 1973”. Los500 ciclistas participantes, después de hacer una ofrenda floral en la estatua de Luís Ocaña(Parque de Priego) y visitar su casa, iniciarán la Marcha circular de 98 kilómetros que lesllevará con inicio y final en Priego, pasando por las localidades de Cañamares, Puente deVadillos, Beteta, Masegosa, Lagunaseca, Santa María del Val, Poyatos y Fuertescusa.

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