MOTRIL RECUPERA LA DEVOCIÓN A SAN ROQUE

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Domingo A. López Fernández

Fotos: EL FARO

La nueva imagen, obra del escultor Valerio Téllez, es bendecida solemnemente en la ermita del Carmen

En la tarde del sábado, 29 de julio, Motril ha recuperado la desaparecida devoción a San Roque, el santo peregrino al que se conoce por ser abogado y protector contra las epidemias, fervor que hunde sus raíces en la antigua villa a mediados del siglo XVI. El acto de la bendición de la nueva imagen tenía lugar en el transcurso de la santa misa que ha sido impartida en la ermita de Nuestra Señora del Carmen y que ha presidido el párroco, D. Alberto Sedano. Impresionante ha sido, sin duda, la masiva presencia de fieles del barrio, así como hermanos de la cofradía de Nuestro Padre Jesús del Perdón y las hermandades de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora de las Angustias, corporaciones que tienen como consiliario al sacerdote oficiante. La nueva imagen es obra del joven escultor malagueño Valerio Téllez y ha sido donada por dos feligreses, Antonio Gómez y María Rosa González, con el fin de hacer retornar a la que fue su primitiva casa al santo peregrino que fue talismán de los motrileños ante las sucesivas epidemias que asolaron Motril durante los siglos XVI y XVII. Desde el punto de vista iconográfico, la figura de San Roque se suele representar como un peregrino que muestra en su muslo las llagas de la enfermedad y que se hace acompañar de un perro que según la leyenda le alimentó con una hogaza de pan y le lamió las heridas del contagio.

Desde el punto de vista histórico, San Roque es uno de los santos que la antropología define como apotropaicos, es decir que alejan los males y previene las enfermedades. El santo había nacido en Montpellier a mediados del siglo XIV y peregrinó a Roma, tiempo en el que se encontró numerosas ciudades afectadas de pestilencia y en las que se dedicó a cuidar a los afectados. El mismo llegó a ser contagiado y, según la leyenda, retirado al bosque, fue visitado por un perro que le ofrecía una hogaza de pan en su boca y le lamía las heridas provocadas por las bubas de la enfermedad.

En Motril, la devoción a San Roque se instituye a mediados del siglo XVI en una pequeña ermita cuyos restos se encuentran anexos a la posteriormente dedicada a la Virgen del Carmen. Según el historiador Tomás de Aquino y Mercado,  se erige con el patronato de la antigua villa de Motril y se le da el nombre de San Roque por voto particular, al ser conocido como abogado contra la pestilencia. Será con motivo de la epidemia de peste de 1583 cuando el común le dedique el voto a Santa Ana, Santo Tomás y San Roque, cuyo protocolo será firmado por la villa y los beneficiados de la iglesia en cabildo de fecha 15 de agosto.

La bendición de la nueva imagen de San Roque se ha verificado en el transcurso de una eucaristía que se ha celebrado en la ermita del Carmen, figurando el titular en un sencillo altar en el que ha sido expuesto junto al presbiterio. Previo al acto del incensado del mismo, el párroco de Nuestra Señora de las Angustias ha incidido en su significación y lo que ello supone para el engrandecimiento del patrimonio imaginero de la ciudad, que no olvidemos, recupera una tradición perdida. Asimismo, ha recordado que el escultor, Valerio Téllez, se encuentra inmerso en estos días en la realización de una imagen del patriarca San José que habrá de acompañar a San Roque junto al altar.

Durante la tarde, imagen de San Roque ha suscitado grandes sensaciones y muy buenos comentarios entre la feligresía presente en la ermita. Se trata de una figura realizada en terracota y con una altura de 1,10 cm que ha sido policromada al óleo y que presenta ojos de cristal. En palabras de su autor, sigue la tradición de las pinturas del periodo barroco del siglo XVII, pero dándole un toque personal, pues a título anecdótico ha inmortalizado a su perrito y fiel amigo a los pies del santo. Según refería a EL FARO, “me he inspirado en el barroco, tanto en la policromía como en la anatomía, los ropajes y poses. En realidad soy muy clásico, a la vez que procuro no desviarme mucho de lo moderno. La obra la he hecho con mucha ilusión y enorme responsabilidad, pues rescata una devoción que estaba olvidada en Motril. La figura presenta el nimbo de su santidad y mantiene la pose de descanso, pero a la vez firme, y capta el momento en el que el santo se quita el sombrero por el cansancio del peregrinaje, dejando ver la típica venera en su frontal. Mantiene San Roque el gesto de andar y se postra a sus pies el perro que le mira con la hogaza del pan en su boca, pues como sabemos, le alimentó mientras estaba enfermo. Asimismo, sostiene en su mano la vara de peregrino con la típica calabaza que cuelga de su parte superior, a la vez que se muestra levantada su túnica para dejar ver la llaga de la enfermedad en su muslo que es representativa de su iconografía”.

Por su parte, la familia Gómez González, donantes de la imagen, referían a EL FARO, que su intención ha sido la de “donar a la parroquia a su antiguo patrón, pues antiguamente era venerado en una pequeña ermita a la que se dio su nombre. Al haberse perdido la devoción, en conversaciones con el párroco surgió la idea de encargar la imagen y donarla, engrandeciendo con ello el patrimonio artístico de la iglesia y el propio de Motril”.

Según refería a esta redacción el actual vicario territorial, D. Alberto Sedano, el encargo se le hizo a este joven escultor del pueblo de Benamocarra, que ya cuenta en la ciudad con otra imagen, el Cristo de los Desamparados, crucificado que desde  el año de 2014 recibe culto en la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza. Por tanto, “un joven escultor que ya cuenta con un bien ganado prestigio en el arte de la escultura en las provincias de Málaga y Granada, pero muy particularmente en su pueblo natal, donde ha dado su creación a la desaparecidas imágenes de la Divina Pastora, Jesús Nazareno de la Pasión y el crucificado de la ermita de Benamocarra”.

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