EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA

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Antonio Gómez Romera

Domingo, 26 de marzo de 2023

En el CXCVI aniversario del fallecimiento del genial compositor Ludwig Van Beethoven

Beethoven.

Tal día como hoy, un 26 de marzo, festividad de Santa Máxima, décimo segunda semana del año 2.023, pero hace ya 196 años (lunes, 1.827), fallece en su apartamento de la Schwarzspanierhaus de Viena (Imperio austríaco, actual Austria), el compositor y pianista alemán Ludwig Van Beethoven, a la edad de 56 años. En la medicina moderna, la causa de su muerte sería diagnosticada como un fallo multisistémico, originado por una insuficiencia hepática. Ludwig, está considerado como el último gran representante, del clasicismo musical vienés, después de Christoph Willibald Gluck (1.714 a 1.787), Joseph Haydn (1.732 a 1.809) y Wolfgang Amadeus Mozart, (1.756 a 1.791). Él, consigue trascender la música del Romanticismo, e influye en diversidad de obras musicales del siglo XIX. Su obra está llena de innovación y dificultad técnica tal y como se puede comprobar en su  Sonata No 29 «Hammerklavier», el Cuarteto de Cuerdas No 29 Op 131 y su célebre «Novena Sinfonía en Re Menor, op 125”, declarada en 2.001 Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, en la que, por primera vez, se incorpora un coro al conjunto de la orquesta, haciendo de la voz humana un instrumento más.

Estatua de Beethoven en el jardín de su casa.

El jueves, 22 de marzo, el doctor Andreas Ignaz Wawruch (1.772 a 1.842) le sugiere a Ludwig, que un sacerdote le administre la extremaunción, a lo cual accede. El sábado, 24 de marzo, recibe la extremaunción y la comunión, según el rito católico. Y, después de la ceremonia, tiene la presencia de ánimo para decirle al cura, en tono de broma: “¡Os estoy muy agradecido, espectral señor! ¡Me habéis proporcionado un gran
bienestar!”.

Esa misma tarde entra en coma y no vuelve a despertar hasta dos días después.
En la tarde del lunes, 26 de marzo, una implacable tormenta, con relámpagos, nieve y
granizo, se desata sobre Viena. En ese momento, Anselm Hüttenbrenner (1.794 a 1.868), joven compositor y amigo incondicional de Ludwig y una mujer, en la que una versión diceque es Johanna, su cuñada y madre de Karl; otra, que es Sali, su doncella, le hacen compañía a éste, ya que sus pocos amigos han salido a buscar una tumba para Ludwig.
Hacia las 17:45 horas, según la versión de Hüttenbrenner, un relámpago ilumina la
habitación y, un segundo después, se oye el estallido de un trueno. En ese instante, Ludwig recobra la conciencia, abre los ojos y levanta un brazo con el puño cerrado. Unos instantes después, su brazo cae y sus ojos se cierran definitivamente.

Grabado de Beethoven.

El martes, 27 de Marzo, Anselm Hüttenbrenner, relata los últimos momentos de Ludwig, con éstas palabras: «Permaneció tumbado, sin conocimiento, desde las 3 de la tarde hasta las 5 pasadas. De repente hubo un relámpago, acompañado de un violento trueno, y la habitación del moribundo quedó iluminada por una luz cegadora. Tras ese repentino fenómeno, Beethoven abrió los ojos, levantó la mano derecha, con el puño cerrado, y una expresión amenazadora, como si tratara de decir: “¡Potencias hostiles, os desafío! ¡Marchaos! ¡Dios está conmigo!” o como si estuviera dispuesto a gritar, cual un jefe valeroso a sus tropas “¡Valor, soldados! ¡Confianza! ¡La victoria es nuestra!”. Cuando dejó caer de nuevo la mano sobre la cama, los ojos estaban ya cerrados. Yo le sostenía la cabeza con mi mano derecha, mientras mi izquierda reposaba sobre su pecho. Ya no pude sentir el hálito de su respiración; el corazón había dejado de latir».

Lápida de su tumba.

Tres días después de su fallecimiento, el jueves, 29 de marzo, tiene lugar el funeral en la iglesia parroquial de Alsergrund, y es enterrado en el cementerio de Währing, al Noroeste de Viena. En su funeral se interpreta el «Réquiem en re menor», de Wolfgang Amadeus Mozart; acuden más de 20.000 personas, entre ellas Franz Schubert, quien va a morir al año siguiente y descansa al lado de su admirado Ludwig. Antes de que el féretro sea bajado a la fosa abierta, el actor Heinrich Anschütz (1.785 a 1.865) lee una oración fúnebre, escrita por el poeta y dramaturgo Franz Grillparzer (1.791 a 1.882): «Cuando la puerta de la vida se cierra detrás de nosotros, las puertas del templo de la inmortalidad saltan hacia delante. Allí está ahora con los grandes de todos los tiempos; intocable para siempre».

Ludwig van Beethoven con el manuscrito de la Missa solemnis, pintura de Joseph Karl Stieler (1.781 – 1.858), 1.820.

Sus restos mortales son trasladados 61 años después (1.888) al cementerio Zentralfriedhof de Viena. En el monumento-lápida, erigido sobre su tumba, se lee a manera de epitafio, una sola palabra: «Beethoven».

Ludwig van Beethoven, 1.802. Reproducción de una xilografía de Alfred Hanf a partir de la miniatura de Christian Horneman (1.765 – 1.844).

Colofón

Beethoven tiene una complexión robusta, talla baja, ancho de hombros, cuello corto, nariz redonda, tez morena y frente ancha y prominente. Camina algo inclinado hacia adelante. A causa de su tez morena, su familia suele llamarlo “Der Spagnol”, ‘el español’.

Ludwig van Beethoven, hacia 1.817. Litografía de Carl Fischer, 1.822, según un dibujo de August von Kloeber (1.793 – 1.864).

Ludwig es obstinado, irritable, combativo y arrogante. Al igual que su padre y su abuela paterna, desde los 17 años de edad ingiere alcohol, particularmente durante sus períodos de depresión. Su bebida favorita es un vino húngaro, un vino de mala calidad que, en esos tiempos, se adultera con plomo para mejorar su aroma y sabor.

Ludwig van Beethoven, pintura de Willibrord Joseph Mähler (1.778 – 1.860), 1.815.

La sordera de Ludwig, es descrita por primera vez el año 1.801, en la correspondencia personal de Beethoven hacia su amigo de la infancia, el doctor Franz Gerhardt Wegeler (1.765 a 1.848). Sordera, que va a producir en Ludwig una pérdida de autoestima, labilidad emocional y aislamiento progresivo, llegando a manifestar ideas suicidas. Según una investigación basada en un análisis de cabellos de Ludwig, efectuada por el médico patólogo forense vienés Christian Reiter, en cooperación con la Universidad de Edafología de Viena, el plomo presente en los medicamentos para tratar una pulmonía fue la causa de la muerte de Ludwig van Beethoven (1.770-1.827), unido a un estilo de vida que le acarreó una cirrosis hepática. Cuando Ludwig fallece, deja su última sinfonía, la décima, sin terminar: solo se conservan algunos bocetos manuscritos y fragmentos cortos e inacabados.  La Empresa alemana de telecomunicaciones “Telekom”, con sede en Bonn, ciudad natal de Beethoven, con motivo de la celebración del 250 aniversario de su nacimiento (2.020-16 diciembre 1.770) reúne a un equipo de expertos, entre los que se encuentran musicólogos, compositores e informáticos para analizar y aprender su estilo y poder completar la sinfonía «inconclusa» mediante la inteligencia artificial.

Retrato de Beethoven realizado en 1.823 por Ferdinand Georg Waldmüller.

El 9 de octubre de 2.021, 194 años después del fallecimiento de Ludwig, tiene lugar el estreno mundial de su “Décima Sinfonía”, en el Telekom Forum de Bonn, interpretada por “The Beethoven Orchestra”, bajo la dirección de Dirk Kaftan, con Cameron Carpenter.

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