CUARESMA 2023: LA COFRADIA DE JESUS NAZARENO CELEBRA SU TRADICIONAL PREGON Y LA ENTREGA DE PREMIOS “SEÑOR DE MOTRIL” 2023

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Domingo A. López Fernández

  Fotografías: Cofradía Nuestro Padre Jesús Nazareno

CUARESMA 2023: LA COFRADIA DE JESUS NAZARENO CELEBRA SU TRADICIONAL PREGON Y LA ENTREGA DE PREMIOS “SEÑOR DE MOTRIL” 2023

Fin de semana intenso el vivido en la ciudad de Motril desde el punto de vista cofrade, pues tres cofradías penitenciales ofrecían a sus respectivos titulares los tradicionales pregones de semana santa. Dos de ellos tuvieron lugar en la noche del sábado, concretamente el de la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza y el de la Hermandad de Penitencia de Nuestro Padre Jesús de Pasión y María Santísima de la Amargura. Y el domingo, en la mañana, el testigo era recogido por la Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Perdón, María Santísima de la Misericordia, Nuestra Señora del Carmen y San Juan Evangelista, en la que ya es XIX edición de su pregón de exaltación a sus titulares, todos ellos celebrados en sus respectivas sedes canónicas.

La señera cofradía del jueves santo, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, aderezaba ya en la tarde del viernes la capilla de su titular con sus estandartes representativos en orden a dejar su ornato listo para la edición del que ya es XXXI pregón nazareno que iba a tener lugar al día siguiente, 4 de marzo, frente a sus imágenes y en el espacio abierto que deja el crucero junto a su estancia sagrada. El pregón tenía fijada su hora de inicio a las 21:00 hrs, momento en el que había congregados numerosos hermanos de hermandad, cofradías de la ciudad y feligreses de la parroquia para escuchar las excelencias que iba a pronunciar un nazareno de pro, el joven pregonero de este año de 2023, Juan Horrillo Hernández. En verdad, el espacio habilitado para el pregón fue insuficiente para acomodar al público asistente, de forma que tuvieron que disponerse nuevos bancos en su lateral y dar cabida así  a todos los presentes, aunque aun así, muchos tuvieron que escuchar el pregón de pie.

El acto daba comienzo con la presentación del hermano mayor, Adrián Martín Muñoz, quien con los saludos de rigor recordaba esta noble cita cofrade que tiene lugar todos los años el segundo sábado de cuaresma y que se verifica en su propia capilla, en la que se encuentran expuestos sus dos titulares que asisten, a modo de testigos, al buen hacer del pregonero designado para este año, el hermano cofrade Juan Horrillo Hernández. De seguida, daba paso al presentador del pregonero, el hermano en hermandad Javier Hernández Jiménez, a quien unen fuertes lazos familiares con el protagonista del día.

Sus primeras palabras quisieron destacar el sentimiento motrileño que anida en el pregonero, pues aunque nació en la villa de Madrid, le ligan a nuestra ciudad lazos de sangre dado que su madre es motrileña. Por ello, afirmó que Juan Horrillo es “un motrileño más, que Motril es su hogar y su cuna y no hay mejor motrileño que aquel que lo es por pura devoción”. De sus rasgos biográficos destacó que el pregonero nació en la capital madrileña el día del jueves santo del año de 1987, efeméride que ya dejaba ver cuál habría de ser su seña devocional en la ciudad. Es licenciado en derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y allí ejerce su actividad laboral.

Desde el punto de vista cofrade, Javier Hernández exponía a los presentes que Juan Horrillo vive la esencia pasionista en la corporación nazarena desde pequeño como penitente del señero cortejo del jueves santo. Cumplida su mayoría de edad, pasa a ser hermano costalero de la cofradía de Jesús Nazareno y la propia del Santo Sepulcro, así como la Borriquita, la Santa Cena y Perdón y Misericordia. Tras exponer su extraordinaria calidad humana, vino a referir que “entre la villa de Madrid y la ciudad de Motril andan los amores de quien hoy viene a pregonar a nuestros sagrados titulares…, y aquí, en nuestra ciudad, que es la suya, ha sabido encontrar todo aquello que le hace sentir un motrileño más”. Con un recuerdo emocionado a los familiares que dejaron su existencia terrenal, quiso aludir al fuerte sentimiento que anida en su corazón, ligazón que le viene de otro nazareno de pro, José Antonio Hernández Marín, Pepe Marín, pregonero de la cofradía nazarena en el año 2016, que es quien le ha inculcado el amor y la pasión a Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen de la Esperanza. Javier Hernández finalizaba su discurso  afirmando que por su trayectoria, Juan Horrillo “se ha ganado a pulso su hueco en nuestra cofradía, en nuestra Semana Santa y en el corazón de todo aquel que lo conoce…, pues los 486 km que separan su casa de su querido Motril no es motivo suficiente que le impida plantarse en un ensayo y volverse con las mismas. Y es que no hay distancia que derrote la verdad de su fe”. Sin más, el presentador cedía el atril al pregonero, teniendo como testigos a Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen de la Esperanza, y se fundía en un fuerte abrazo con él.

Frente al atril, Juan Horrillo daba comienzo al preámbulo de su pregón con la lectura del célebre soneto de autor anónimo “no me mueve, mi Dios, para quererte”, que fue escrito a fines del siglo XVI y que es modelo de sensibilidad poética en la mística religiosa. Ya entrando de lleno en su discurso, sus primeras palabras fueron de agradecimiento a la cofradía nazarena por haberle designado para pronunciar su XXXI pregón, “ya  que ni en mis mejores sueños me habría podido imaginar estar delante de ustedes, de vosotros, pregonando y ensalzando al Nazareno, a la Esperanza y la Semana Santa de Motril”. También a  su presentador, con el que además de juventud comparte gustos, sintonía y…, trabajaderas, Y, finalmente, a su familia, que ha sido la que le ha inculcado su devoción al Nazareno y la Semana Santa en general.

El pregonero, con voz firme y cercana declaró su amor incondicional a Motril y su cofradía, pues sin haber nacido en ellas “me han tratado y me tratan como a un hijo más”. Y con ello comenzó a recordar su pasado cofrade, ya que con seis años repetía en casa los golpes sobre el martillo que le enseñaba quien fuera capataz del “Señor de Motril”, su tío, Pepe Marín. Fue éste el momento que le despertó el amor a la Semana Santa motrileña, pasión que sigue hasta el día de hoy. El paso siguiente fue el de salir de “capuchón”, pero solo y exclusivamente acompañando al Nazareno. Sus recuerdos afloran ahora para recordar aquellos momentos sublimes en los que en la calle Gloria no cabía ni un alfiler y donde con emoción asistía a los tres golpes que el hermano mayor daba en la casa hermandad para dar principio a la procesión.

Juan Horrillo hace trasladar ahora sus recuerdos como si volviera a vivir la procesión en los ojos de un niño. La cruz guía abre el camino a las filas de nazarenos de hábitos de color morado y verde “que quieren iluminar el camino a su Señor y su Bendita Madre”. Fue un jueves santo que ha quedado grabado en la mente del pregonero, pues según afirmó, “me diste la oportunidad de conocer el amor en todo su esplendor. Y aunque han pasado muchos años desde aquel entonces, en mi corazón sigue presente lo que por Puerta Graná sentí al verte caminar”. Por eso espetó, “Nazareno, acuérdate siempre de ese niño que te veneró con devoción”. En su exposición quiso trasladar a los presentes que su Nazareno, su Virgen de la Esperanza y el Jueves Santo son los ejes de la fe que profesa desde pequeño, alejando de sí esos comentarios que “hablan de mucho folclore y poco cristianismo”.

Pasan los años y el pregonero revive en su mente los tradicionales encuentros del Nazareno y la Virgen de la Esperanza en la plaza de España, “uno de los mayores espectáculos que han visto mis ojos” y que trasmitieron, sin duda, un productivo caldo de cultivo y el germen de los días que hoy vivimos. Desde luego, pues según expone, se ha de venir a Motril para deleitarse de uno de los mayores y más bonitos ejemplos de la representación de la pasión, muerte y resurrección del Señor.

El pregonero tiene ahora palabras que definen perfectamente lo que es la cofradía de la que forma parte, corporación que “no para de desarrollar su labor de dedicación a los desfavorecidos, de evangelización y de formación”.  Y según expone, “son muchos los puntos de encuentro donde siguen siendo jueves santo a lo largo del año, y donde se sigue haciendo hermandad” y, en ello, el Nazareno y la Esperanza son el ancla, faro y guía de nuestra devoción.

Su discurso se centra ahora en las alabanzas a su titular mariana, la Virgen de la Esperanza. Esa “Esperanza de Motril, luz divina. Eres consuelo y, para el alma mía, eres faro en la noche más oscura, brisa que calma y alegra mi melancolía. En ti encuentro fuerza y seguridad en tu mirada, dulzura y bondad, tu amor me envuelve con ternura y calma, y me llenas de paz en medio de la tempestad.” La Virgen de la Esperanza es, en lo más hondo de su ser “el ancla nazarena que de verde impregna el sentir de Motril, la esencia de nuestra fe, la Esperanza en que creemos y en cuyos ojos se refleja el amor que el pueblo te profesa”.

Juan Horrillo hace ahora trasladar a los presentes el sentimiento que anida en su pensamiento sobre Motril y su semana santa. Es tan rica, llegó a decir, “que podemos disfrutar desde el sábado de pasión al domingo de Resurrección de uno de los mayores ejemplos de evangelización de nuestro tiempo”. Y en ello quiso aclarar que no se trata de rezar a un Dios diferente cada día de la semana, ni ver quien puede más, sino más bien de hermanarse unos con otros para ayudarnos fraternalmente y fomentar uno de los patrimonios más grandes que tiene la ciudad de Motril.

Como anteriormente hizo con la titular mariana, ahora le toca el turno a Nuestro Padre Jesús Nazareno, al que compone unos versos que salen de su mismo corazón: “un jueves santo Señor/como tantos otros años/salí a tu encuentro y te vi/Yo miraba tu semblante/tú me mirabas a mi/fue un diálogo sin voz/fue un mensaje contundente/mientras vas con tu cruz hacia la muerte/me dijiste pausadamente,/ que el mensaje es el de siempre,/ que el amor incondicional/ es la clave para vivir en paz.

Su discurso toca ya a su fin, y fija ahora su mirada en su papel de costalero. La que debía ser su primera experiencia bajo el paso del Señor no pudo verificarse por causa de la lluvia, una lluvia intensa que obligó a “que Paco Barrera anunciara la decisión de la junta de gobierno de no salir ese año” y, por eso, en la casa hermandad y “mirándote a los ojos te prometí que si todo iba bien al año siguiente estaría bajo tus pies”. Desde entonces, y son ya muchos años, el pregonero se ha convertido en tu servidor costalero. Y como bien dijo, “espero que sean muchos más y que cada jueves santo nos volvamos a encontrar Motril, tu y yo, para poder predicar al mundo tu mensaje de perdón y amor a los demás”.

Con ello acababa su discurso, “este viaje de ida y vuelta sin fin a Motril, viaje que recorre año tras año el camino al calvario de quien para salvar a la humanidad ha de morir y resucitar”. Y ello con un ruego al Nazareno para que le deje seguir acompañándolo y, también a la Virgen de la Esperanza, que es luz y guía de su vida, conminando a todos los presentes a que “esta Semana Santa vuelva a ser de nuevo una semana de amor, fe, hermandad, resurrección y paz”. El epílogo no pudo ser más emotivo y sentimental, pues gritó a los cuatro vientos “que en Motril no nací, pero en Motril he de morir junto a mi Esperanza y mi Nazareno que me han visto crecer, reír, llorar, rezar y amar a los demás”. Sin más, espetó: “Viva Motril, Viva la Esperanza, Viva el Nazareno. Ayer, hoy y por toda la eternidad”.

El aplauso encendido del público presente, puesto de pie, brindó al pregonero sus felicitaciones más fervientes, pues su mensaje caló hondamente en todos los corazones. Fue un continuo rizo de frases, sentimientos, recuerdos y sensaciones que, por momentos, hicieron revivir a todos el sentimiento nazareno que recorre la ciudad en la tarde del jueves santo inundando sus rincones con los colores morado y verde de sus penitentes y sus sagrados titulares.

Tras un breve receso, el pregonero recibía de manos de “Pepe Marín” el reconocimiento corporativo de toda la junta de gobierno por haberles deleitado con un pregón salido del corazón de un joven nazareno. Inmediatamente se daba paso a la entrega de los premios “Nazareno Señor de Motril 2023”, galardones que nacen en el año de 2014 y con los que la cofradía quiere reconocer públicamente la labor, el esfuerzo y el compromiso de personas, entidades y colectivos que contribuyen a potenciar todos los aspectos devocionales, históricos, patrimoniales y culturales en torno a las figuras de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María  Santísima de la Esperanza. El primer galardón era entregado a Dª Angustias Correa Ruiz,  camarera de la Virgen de la Esperanza, de manos de María del Carmen Olvera García, por su entrega y amor a los titulares a lo largo de muchos años de vida cofrade. El segundo galardón era entregado por la hermana de hermandad María del Carmen Ferrer García a D. Miguel Antonio Castro Arjona, en representación del Escuadrón de Vigilancia Aérea EVA 9, que desde el año de 1971 es Hermano Honorario de la cofradía. Finalmente, el último reconocimiento era entregado por D. Rafael Fernández Suarez, “Fali”, capataz del paso, a D. Joaquín Bustos Rodríguez, hermano del Gran Poder y miembro de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa, por su labor desinteresada en pro de la cofradía nazarena.

Finalizaba así una jornada señera para la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en la que un año más, ha cumplido con la ofrenda de exaltación a sus titulares y la propia a las personas que todos los años muestran su devoción, apoyo y colaboración a la que es señera corporación del jueves santo motrileño.         

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