EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA

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Domingo, 18 de septiembre de 2022

Antonio Gómez Romera

EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA: 54 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DEL POETA LEÓN FELIPE

Felipe Camino, a los 20 años.

Tal día como hoy, hace 54 años (miércoles, 1968), fallece en Ciudad de México (Colonia San Rafael, calle Miguel Schultz, 73, 3º), a la edad de 84 años, León Felipe (Felipe Camino Galicia, Tábara, Zamora, 11 abril 1884), decano de la poesía republicana en el exilio, cuya obra destaca por ser una mezcla de arrebato místico y compromiso político, defendiendo la dignidad del hombre y la justicia social.

León Felipe, es una de las voces poéticas más relevantes del siglo XX español. Es conocido como el “poeta del éxodo y el llanto” y “el poeta caminante de la libertad”, pues su vida, profundamente agitada, está marcada con un eterno viaje de viejo pastor trashumante: “Anduve… anduve… anduve… / descalzo muchas veces, / bajo la lluvia y sin albergue… / solitario. / Y también en el carro itinerario / más humilde de la farándula española. / Así recorrí España. / Vi entonces muchos cementerios, / estuve en humildes velorios aldeanos / y aprendí cómo se llora en los distintos pueblos españoles. / Blasfemé. / Viví tres años en la cárcel… / no como prisionero político, / sino como delincuente vulgar… / Comí el rancho de castigo con ladrones y grandes asesinos… / viajé en la bodega de los barcos; / les oí cantar sus aventuras a los marineros / y su historia de hambre a los miserables emigrantes”. (José Gabriel López Antuñano, “Lágrimas sobre el viento (a partir de la obra poética de León Felipe)” Nueva Revista – núm. 155).

Higinio Camino y sus hijos: Julio y Felipe

El mismo León Felipe, en su libro “¡Oh, este viejo y roto violín!” (1966) reafirma su españolidad: “¿Quién ha dicho que yo no soy español? / ¡Soy español! / Tal vez soy el español desconocido…/ Me echaron un día de la casa, / dijeron que yo era la oveja negra de la familia, / y nadie se ha acordado ya de mí. / Pero soy español… Nací en Castilla”. Y Rafael Alberti, en un artículo publicado en El País el día 4 de mayo de 1976, afirma que con él desaparece «Uno de los hombres más puros. Uno de los poetas más buenos de España». Otro gran exponente, Alberto Martín Márquez, comisario de la exposición «León Felipe: ¿Quién soy yo?», rescata parte de su vida al relatar que “León Felipe se marchó de España en 1.920 y tras su paso por Guinea Ecuatorial y Estados Unidos, fijó su residencia en México. Es cierto que mantuvo el contacto con España realizando varios viajes, pero el eco de su voz fue siendo poco a poco cada vez más lejano. Su venida tras el estallido de la Guerra Civil fue aclamada por la prensa. Con ello quiero decir que León Felipe no fue un exiliado al uso, sino que él había abandonado España tres lustros antes. Ese distanciamiento, la dictadura franquista y su difícil encuadramiento poético fueron las causas de que su obra quedara relegada”.

María e Irene de Lámbarri

Notas biográficas

Felipe es el tercer hijo de un matrimonio acomodado formado por Higinio Camino de la Rosa (Notario – Herrín de Campos, Valladolid, 1850-Santander, 1908) y Valeriana Galicia Ayala (Estella, Navarra, 1854-Valladolid, 1918). Tiene un hermano, Julio (1882-1956) y cuatro hermanas: Consuelo (1880-1956), Salustiana (Salud) Priscila (1894 – / ), María y María Cristina (1895-1976). Con solo 2 años de edad, comienza con su familia un periplo que le traslada a la localidad salmantina de Sequeros y, desde allí, a la ciudad de Santander en 1893, ya con 9 años de edad.

Estudia bachillerato en el Instituto y en el Colegio Calasanz de los PP. Escolapios de Villacarriedo, situado a 26 km de Santander. En el año 1900, con 16 años de edad, inicia su formación universitaria. Escoge la carrera de Farmacia, la más breve de las que se cursan entonces. Completa el primer año preparatorio en Valladolid y los continúa en la Universidad Central de Madrid, donde se licencia en 1905. Con la excusa de realizar el Doctorado, Felipe permanece en Madrid hasta finales de 1907, empapándose de su ambiente literario, asistiendo a estrenos teatrales y descubriendo la obra de Shakespeare que más tarde va a adaptar. Poco después de su vuelta a Santander y tras abrir su primera farmacia, fallece su padre en el mes de marzo de 1908, lo que le obliga a hacerse cargo de su madre y sus hermanas. Acosado por la deuda de un crédito que le ha permitido establecerse y la presión familiar, en noviembre de 1912 vende su farmacia de la Plaza de la Esperanza cuando ésta ya no le pertenece y sale huyendo de la ciudad para unirse a una compañía de cómicos. Durante dos años recorre ciudades como Barcelona, Valencia y Madrid, donde es finalmente detenido y enviado a Santander para ser juzgado por estafa. Felipe es condenado a 1 año y 8 meses de prisión, que cumple en la prisión santanderina de Santa María Egipciaca. Aquí encuentra el reposo suficiente para entregarse a la meditación, la lectura detenida de los clásicos como El Quijote y esbozar los primeros borradores de lo que después ha de ser su poesía incipiente y dolorida.

 Foto de Felipe y Berta Gamboa

Tras su puesta en libertad, a mediados de 1916, con 32 años de edad, retoma su actividad farmacéutica en Balmaseda, hermosa y vetusta villa vizcaína cercana a Bilbao, donde reside su hermana Consuelo con su marido, Jesús Cadenas Cadenas, oficial de juzgado (1872-1939), en el local de la calle de Don Pío Bermejillo, nº 11, planta baja.

Felipe mantiene unas breves relaciones con Irene de Lámbarri, joven de 24 años de edad, hermosa, elegante, distinguida, donairosa, alta, de ojos azules transparentes, pelo rubio y una delgadez impresionante, hija de un indiano adinerado y nacida en Perú, que ha venido de vacaciones veraniegas a visitar a su tío Silvestre,  hasta que llega a oídos de su tío el rumor del amorío de su sobrina, custodiada bajo su responsabilidad, con el boticario bohemio, farandulero, casquivano y ex presidiario. Felipe, apaleado y maltrecho, decide cambiar de modo de vida y lugar de residencia. Como bien reconoce Luís Rius Caso, su biógrafo y autor de “León Felipe, poeta de barro», «Un día, sin avisarle a nadie, se fue del pueblo y no volvió más».

En 1918, se instala de nuevo en Madrid, donde alterna una vida entre la indigencia y la subsistencia gracias a diversas traducciones y sustituciones temporales en farmacias de Toledo (Villaluenga de la Sagra) y Ávila (Piedralaves y Arenas de San Pedro). En el verano de 1919 acepta la regencia de la farmacia de la familia Fernández Heredia, en Almonacid de Zorita (Guadalajara), donde permanece un año. Adopta el nombre literario definitivo de “León Felipe”,y escribe parte de su primer libro, editado un año después en la imprenta madrileña de Juan Pérez con el título “Versos y oraciones de un caminante”, que es muy bien acogido por la crítica. Según Miguel Nieto Nuño, estudioso de León Felipe “en un pueblo de la Alcarria, encontró León Felipe la lección y el reposo de la poesía, que luego echó a los caminos del mundo, con un ardor infatigable”.

Foto de Antonio Machado y León Felipe

Entre 1920 y 1922, León Felipe trabaja como farmacéutico con funciones de administrador y depositario en los Territorios Españoles del Golfo de Guinea, concretamente en el Hospital de San Carlos, actual Luba, y en reconocimiento a su trabajo le conceden la Medalla de África. Acabada su permanencia en Guinea, decide emigrar a México, donde residen dos de sus hermanas, con una carta de Alfonso Reyes Ochoa  que le abren las puertas del ambiente intelectual mexicano y logra impartir clases en la Escuela de Verano de la Universidad de México. Allí conoce a Berta Gamboa (Ciudad de México, 1888-1957), profesora de español en Estados Unidos, con quien contrae matrimonio en 1923 en Nueva York (Brooklyn). Por mediación del hispanista Federico de Onís Sánchez (1885-1966), se forma como docente en la Universidad de Columbia, obteniendo una plaza de literatura española en la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York). León Felipe retoma su actividad literaria y allí coincidirá con Federico García Lorca.

León Felipe en Madrid durante la Guerra Civil

Colofón

Quizá, el hecho más desconocido sobre el carácter “mediático” de la figura de León Felipe, es que su poesía fue recitada en los teatros, ya en la década de 1920: actrices como Margarita Robles Menéndez (Muros de Nalón, Asturias, 20 mayo 1894-Madrid, 11 julio 1989) declama sus versos, en una actividad cultural hoy perdida, pero que en la época causa furor. Para el citado Alberto Martín Márquez, comisario de la exposición «León Felipe: ¿Quién soy yo?» «Era un hombre que no dejaba indiferente a nadie. Desde muy temprano su voz estuvo en la radio, en los recitales poéticos de los teatros y en las canciones». Es más,las obras de León Felipe, son la lectura de cabecera de Ernesto “Che” Guevara (1928-1967).

 León Felipe y su esposa Berta Gamboa

León Felipe nunca regresó a España, pese a los esfuerzos realizados por su sobrino, el torero Carlos Arruza (Carlos Ruiz Camino, México, D. F., 17 febrero 1920-Toluca de Lerdo, Estado de México, 20 mayo 1966), hijo de su hermana Cristina, para que al menos visitara el nuevo Santander, reconstruido después del incendio de febrero de 1941, pero Felipe se negó a última hora, aduciendo que ya no conocería a nadie y que extrañaría sus viejas calles. León Felipe reconocerá en su obra que “Así es mi vida, piedra, como tú. Como tú, piedra pequeña; como tú, piedra ligera; como tú, canto que ruedas por las calzadas y por las veredas; como tú, guijarro humilde de las carreteras; como tú, que en días de tormenta te hundes en el cieno de la tierra y luego centelleas bajo los cascos y bajo las ruedas; como tú, que no has servido para ser ni piedra de una lonja, ni piedra de una audiencia, ni piedra de un palacio, ni piedra de una iglesia; como tú, piedra aventurera; como tú, que tal vez estás hecha sólo para una honda, piedra pequeña y ligera…”.“¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos, las mismas ventas, los mismos rebaños, las mismas recuas! ¡Qué pena si esta vida tuviera —esta vida nuestra— mil años de existencia! ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protesta? ¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha? Los mismos hombres, las mismas guerras, los mismos tiranos, las mismas cadenas, y los mismos farsantes, las mismas sectas ¡y los mismos, los mismos poetas! ¡Qué pena, que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!”.

Finalmente, tras una dilatada vida, León Felipe, el genial poeta a caballo entre la Generación del 98 y la del 27, dejará el mundo terrenal en Ciudad de México, un ya lejano 18 de septiembre de 1968.

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