Nazareno y Esperanza imponen fervor en su camino al Calvario

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   Domingo A. López Fernández/EL FARO

Salobreña celebra un miércoles santo solemne y devoto por sus calles

Foto: Joaquín Suarez Robles

Tras dos años de obligado parón en lo que a ejercicios penitenciales se refiere,  la villa de Salobreña ha vuelto a renovar la tradición de vivir en sus calles los pasajes más significativos de la pasión y muerte de Cristo. Lo ha hecho en un día muy señalado, el miércoles santo, jornada en la que finaliza la cuaresma y prepara a los cristianos para la inauguración del triduo pascual, tres días que son claves para rememorar los momentos más representativos de la pasión y muerte de Cristo. El miércoles santo, pues, dos corporaciones penitenciales de la villa anticipan en su iconografía pasionista los trágicos instantes en los que el Hijo de Dios padece su martirio, concretamente, el  del “Ecce Homo” flagelado y escarnecido tras la sentencia de Poncio Pilato y, asimismo, la de Jesús Nazareno portando la cruz al hombro camino del Monte Calvario. Ambas, por tanto, ejemplo vivo de catequesis en la calle para hacer recordar al pueblo que nos encontramos en Semana Santa.

La primera cofradía en salir a la calle fue la del Santísimo Cristo de la Humillación, que lo hizo tempranamente desde el templo de San Juan Bautista. Posteriormente, fue la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza la que efectuaba su salida penitencial desde el templo patronal para recorrer  las calles del casco antiguo del pueblo. Ambas, esperadas y ansiadas por vecinos y visitantes, puesto que desde hace años forman parte de su ser y de su particular devoción.

Foto: Joaquín Suarez Robles

Desde las 20:30 hrs de la tarde ya se notaba un movimiento fuera de lo normal en la parte alta del pueblo, donde un constante ir y venir de gentes vaticinaba ya la próxima salida penitencial de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Desde luego, de forma anticipada, si bien, a las 21:00 hrs de la tarde, ya se dejaba ver perfectamente formado el cortejo penitencial en la calle Bóveda ante la mirada atenta de vecinos y visitantes. Minutos antes de las 21:30 hrs se ponía en marcha el cortejo nazareno, que dirigía sus pasos hacia la plaza de la iglesia para aguardar allí la que ya era inminente salida penitencial.

Puntualmente, se acercaba hasta el pórtico de la iglesia el cofrade Joaquín Suarez Robles, pregonero oficial de la Semana Santa de Salobreña, para efectuar los tres golpes consabidos que llaman a salir a la calle la procesión. Es en ese instante en el que tiene lugar un momento único e irrepetible, pues se da pie a la lectura de la sentencia a Jesús Nazareno. Al golpe, con voz firme y pronunciada, el “gladiador de Cristo” pregunta ¿Está ahí Jesús llamado por la plebe Cristo Nazareno? Desde dentro de la iglesia otra voz, la del capataz del paso, Ángel Rufino Hidalgo, se deja escuchar ¡Si, aquí se encuentra¡, a lo que responde el pregonero ¡pues que salga vestido de purpura y coronado de espinas con la propia cruz a los hombros hacia el pueblo, monte de justicia llamado Calvario¡ A continuación, quedan abiertas las puertas del templo para poner el trono de Cristo en la calle a los sones del himno de España que interpreta la Agrupación Musical “Nuestra Señora de la Soledad” de Huéscar. De seguida inicia su marcha el cortejo, que se hace desfilar frente al paso para contemplar las imágenes sagradas, ya que no lo van a poder hacer más hasta el mismo momento de su encierro.

Foto: Paula Bosch

Iniciada la procesión, tiene lugar la primera “levantá” al cielo que ordena el capataz, Ángel Rufino, que va dedicada al pueblo de Ucrania y a la paz del mundo. Abre el cortejo la cruz guía, que muestra en su cruceta la corona de espinas que ciño sobre sus sienes el Salvador, flanqueada  por dos faroles que se estrenan en este año. A continuación se disponen dos largas filas de hermanos de luz en traje penitencial, en el que destacan los colores propios de la corporación, túnica de color morado y capillo y fajín de color rojo. En su centro, el estandarte de la sección cristífera que muestra en su ovalo la efigie de Jesús Nazareno que ejecutase la pintora Dª Patricia Santos Sanjuán en tiempos en que era hermano mayor D. Manuel Sánchez García. Dicho lienzo ha sido restaurado este año por el artista motrileño Jesús Ortega Fernández, al que se le ha añadido un nuevo soporte textil que ha sido confeccionado en damasco de color morado y exornado con motivos vegetales. Igualmente le han sido incorporadas dos capillas a los lados que representan la puerta de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario con dos ánimas benditas, una masculina y otra femenina, además de dos emblemas de la pasión, la corona de espinas y los tres clavos de la cruz. Asimismo, también le ha sido añadido un cíngulo de canutillo de oro que se hace pender de la cruceta de orfebrería que portará este emblema pasionista.

Se dispone ahora en el cortejo un penitente descalzo que marcha cargado con una pesada cruz al hombro y cadenas asidas a sus pies. Nadie conoce su nombre y todos los años acude al cortejo de forma anónima para cumplir con su “manda” y hacer cumplir el evangelio de San Mateo cuando refiere que “El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”.

Foto: Paula Bosch

La sección de la Virgen de la Esperanza queda ahora abierta con el estandarte mariano, dos banderines con el monograma JHS, “Jesús Hombre Salvador”, y el propio de la Madre del Hijo de Dios, al que sigue el cuerpo de camareras de la Virgen que preside su “madrina” mayor, Lidia Ruiz, en traje de mantilla. Finalmente, el propio cuerpo de acólitos que portan los incensarios y que precede al  paso titular sobre el que se muestran las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno, obra del escultor José Navas Parejo (1940), y la de Nuestra Señora de la Esperanza (1993), que lo es del reputado escultor granadino Antonio Díaz Fernández. El Nazareno porta sobre sus hombros el instrumento de su martirio, la cruz arbórea que en su día elaborara completamente a mano D. Miguel Ángel Orantes, uno de los escasos artesanos ebanistas que ofrece la ciudad de Granada y cuyo taller se encuentra en la vecina localidad de Lanjarón. Respecto a los estrenos hay que hacer destacar los remates en orfebrería de la cruz del Nazareno, el broche ceñidor de su cíngulo en oro con incrustaciones de amatista en cristal “Swarovki”, obra de la reputada casa “Hermanos Cosano Cejas” de Puente Genil y el libro de venias que ha sido realizado por el artista motrileño Jesús Ortega Fernández. Por lo que respecta a la Virgen de la Esperanza, viste el antiguo manto de color verde “de estrellas” que es conocido popularmente como “Manto del pueblo”, ya que cada una de sus estrellas fue donada para su confección por devotos vecinos del pueblo. Asimismo, corona imperial obra del insigne taller granadino de Rafael Moreno y una cinturilla bordada en oro que ha sido donada por varios hermanos.

El solemne paso de misterio marcha portado a estilo malagueño por una cuadrilla mixta que forman cuarenta hermanos y hermanas y va dirigido por su capataz, Ángel Rufino, asistido en labores de contraguía por Antonio López. Se hace destacar este año, sin duda, el cambio de posición de ambas imágenes, que han ganado en frontalidad y son perfectamente accesibles a la mirada de los fieles desde cualquier posición y lugar. Finalmente, cierra la marcha la Agrupación Musical “Nuestra Señora de la Soledad” de Huéscar, que ha dado buena cuenta de su profesionalidad y buen hacer en la interpretación musical con marchas tan sonadas como “Pescador de Hombres” en la calle Bóveda, la de “Nazareno y Gitano” al paso por tribuna oficial o “A los pies de Sor Ángela” junto al museo.

Foto: Paula Bosch

El itinerario dispuesto por la junta de gobierno de la cofradía para este año ha partido desde el templo patronal, para continuar por Paseo de la iglesia y seguir por calle Torre, Gloria, Plaza del Pescado, Muralla, Puerta de la Villa, Real, Plaza del Museo, Bóveda, Martín Recuerda, Callejón Estación, Plaza de la Iglesia y desde aquí proceder a su encierro en el templo. En total, tres horas de ejercicio penitencial en el que el cortejo se ha visto arropado en todo su recorrido por vecinos y visitantes, muy particularmente en el momento de su salida penitencial y en calles típicas como Bóveda, donde le fue ofrendada a los titulares una sentida “petalá”,  o Torre, aunque muy especialmente a su encierro, tras haberse verificado la clausura de la procesión del Santísimo Cristo de la Humillación. Otros sentidos momentos han sido la “levantá” brazo en alto en la antigua plaza del ayuntamiento y la última, en la puerta de la iglesia, a los sones de “La Saeta”. Finalmente solo resta decir que el cortejo sacro ultimaba su estación de penitencia cuando el reloj marcaba las 0:30 hrs de la madrugada.

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