La Iglesia Mayor acoge la XXX edición del pregón ‘Nazareno’ de 2022

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LA IGLESIA MAYOR ACOGE LA XXX EDICIÓN DEL PREGON “NAZARENO” DE 2022

                                                                                  Domingo A. López Fernández

En la tarde del sábado, 5 de marzo,  la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza convocaba a todos sus hermanos a estar presentes en el templo Mayor parroquial para asistir a la que ya consta como XXXª edición del pregón “Nazareno”. Es ésta una cita anual en la que el sentimiento cofrade hace vibrar de emoción los corazones de todos los hermanos al sentirse partícipes del discurso pleno y vibrante del pregonero que hace realzar con pasión y sentimiento las dos sagradas efigies de su corporación penitencial. La disertación del pregón estaba prevista para las 21:00 hrs de la noche, a la conclusión de la eucaristía de la tarde, y con puntualidad se dio principio al acto ante un completo auditorio dispuesto en los bancos de la nave central del templo.

Fue el hermano mayor de la cofradía, Adrián Martín, quien accedía hasta el ambón del altar para dar la bienvenida a todos los presentes e invitar al estrado al presentador del pregonero, el joven hermano de hermandad Fernando Rodríguez Salguero. Con un discurso pleno, sereno y directo, el presentador quiso recordar los años de amistad que le unen al pregonero, 13 en concreto, y su coincidente sentimiento cofrade que a ambos les hizo ser parte integrante del cortejo penitencial de la Borriquita en el Domingo de Ramos. Del pregonero quiso resaltar su fe y hondos sentimientos religiosos, aspectos que le han llevado a ingresar en el Seminario de San Cecilio de Granada. Igualmente, su extenso currículum cofrade, que arranca en sus primeros años como hermano en el citado cortejo del Domingo de Ramos y que en el año de 2017 le hará colocarse bajo el paso de su titular hasta el año de 2020. Igualmente, en el año de 2014, se hace integrar en las trabajaderas de Nuestro Padre Jesús del Perdón y un año más tarde lo hará como costalero del paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno. En 2016 será la hermandad de gloria de la Divina Pastora quien le acoja como hermano portador del paso. Este mismo año se integra en la hermandad del Dulce Nombre de Jesús, donde será  partícipe de la salida extraordinaria del 25º aniversario de la hermandad. Y como no, hablar de la conmemoración del ‘’Ecce Agnus Dei’’ en el año de 2017, procesión magna en la que será la voz que marca el suave caminar de su titular nazareno. Su espíritu cofrade queda ensalzado en lo más grande al ser nombrado capataz y pregonero de su corporación penitencial. Las palabras del presentador culminan con  un ruego al pregonero, para que hables “desde el corazón/ no te pido más/sólo como tú sabes/sé que lo vas a bordar, hermano, tuyo es este atril, tuya es la palabra/para que pregones con alegría /al Señor de Motril”.

El pregonero, Juan Aguado Gallego, accedía al altar y se fundía en un intenso abrazo con su presentador. Ya frente al ambón, tomaba un corto respiro e iniciaba su discurso. Sus primeras palabras son un canto a Motril, a sus iglesias, a sus sagrados titulares, a sus cofradías y hermandades y a sus bondades como ciudad que le vio nacer. Y como no, a su titular Nazareno, que ya se encuentra presto a salir en su ejercicio penitencial tras dos años de obligada ausencia. Y a su lado Nuestra Señora de la Esperanza, su madre. Como bien dice, “con vosotros siempre quiero estar/seguiros hasta morir/pues en vosotros he crecido/por las calles de Motril/el Nazareno y la Esperanza son mi forma de vivir”.

Entrando de lleno en el contenido de su pregón, Juan Aguado aludía al tiempo de cuaresma que estamos viviendo y la necesidad de paz en el mundo ante el grave conflicto que enfrenta a Rusia con la república de Ucrania. Por eso rogó a su titular que ”tires del caballo, al igual que hiciste con San Pablo, a todos aquellos que empuñan un arma defendiendo una idea que es sinónima de idiotez, a todos que 2022 años después siguen eligiendo a Barrabás”. Con ello el pregonero pidió guardar unos segundos de oración rogando a María que interceda por este conflicto y por todos los que han perdido la vida en él.

Tuvo, igualmente, palabras de agradecimiento a la corporación nazarena por designarle como pregonero “y poner así la cruz guía de la palabra en la calle”, a su presentador, al consiliario de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, a su formador en el seminario, Moisés Fernández, a sus compañeros de curso y a toda su familia, a la que supo reconocer los valores cristianos que han sabido inculcarle.

Como nazareno quiso señalar la senda que como cristianos hemos de seguir, pues Él entregó su vida para morir en la cruz y ese es el tiempo que vivimos en estos días como preparación al mensaje que nos trasladó en vida. Comienzan ahora, dijo, los días de bullicio, de ensayos, de reencuentros, de reparto de túnicas…etc. Todo el trabajo cofrade tiene un final, la tarde del jueves santo, momento en el que hace una pregunta a su titular, ¿Cuál es tu cruz verdadera?, la de madera o  la de las miserias de quienes te desprecian. El pensamiento del pregonero vuela alto al recordar la serie de sentimientos que le hacen vibrar en esa noche del jueves santo bajo su caminar. “Te miro, señor, y al mirarte sé que me hablas, como le hablas a quien busca en tu rostro el calor de tu mirada…, me hablas con el amor que me das en cada pisada, en las santas marchas que anticipan tu llegada…, Nazareno bendito, Nazareno de mi devoción, ante tu nombre se humilla y ante tu paso arrodilla este Motril con su corazón”.

María Santísima de la Esperanza, su madre, constituye la segunda parte de su discurso. Ella es para el pregonero su mejor sentimiento porque “eres la primera flor de la primavera”. En ella tienen los motrileños reflejada su confianza y serenidad; ella es nuestra Madre, la Reina de la paz. Eres, como bien dijo, “el faro que nos aporta luz y consuelo, el pábilo vacilante, la vela que no se consume y alumbra sin cansarse hasta la eternidad”. Afirmó que  para Motril Esperanza representa el amor infinito, la que socorre, la que calma el llanto, el soplido que da fuerzas y la que nos guía. Ella es la que alumbra el jueves santo con su luz al caer la tarde, aunque el sol se haya escondido. Ese es sin duda, nuestro día grande.

El pregonero aludió asimismo a la trascendencia que tiene la palabra hermandad. Fue en el año de 2010 cuando la cofradía le abrió sus puertas para asistir al cortejo penitencial revestido de monaguillo junto a la representación eclesiástica de la parroquia. Fue un momento único e irrepetible aquella tarde de jueves santo en el interior de la casa hermandad, y “desde ese momento empecé a sentir, empecé a vivir la magia del jueves santo”. Las vivencias de aquella tarde afloran en su mente como si la salida penitencial se estuviese reiterando en esos mismos momentos. Y afirmó a los cuatro vientos que “cuando vi la emoción de aquellos costaleros del Señor abrazándose antes de entrar al paso y rezándole, supe que no iba a pasar mucho tiempo para que yo también formase parte de esa cuadrilla”. En la parte final de su discurso tuvo momentos de recuerdo a los hermanos cofrades fallecidos, Diego Rodríguez, Pablo Funes, Claudia Palomares, Juanjo Escribano, María Victoria del Valle, Olvera y todos aquellos que han vivido con intensidad los colores del morado y verde, el morado de pasión y el verde de Esperanza.

Finalmente, Juan Aguado, tuvo palabras de fervor para sus dos titulares sagrados, dos flores que cada noche miro, “una verde, con aroma a incienso y azahar, a la que llamé Esperanza, porque nunca se pierde, y una morada que carga con un madero, a la que llaman Jesús el Nazareno”. Con ello daba fin a su discurso que fue granjeado por un intenso aplauso del público presente.

El acto no se daba por concluido aquí, ya que de nuevo accedía al ambón el hermano mayor de la cofradía para proceder a la entrega de los premios “Nazareno Señor de Motril”. Son éstos unos reconocimientos con los que la corporación nazarena quiere encomiar la labor de personas, entidades y colectivos que contribuyen a potenciar los aspectos devocionales, históricos y patrimoniales de sus dos titulares. Su primera edición tuvo lugar en el año 2014, siendo la presente su séptima edición dado que la pandemia ha provocado su suspensión por tiempo de dos años consecutivos. Los galardones de este año de 2020 han recaído en las personas de María Isabel Cruz Santaella y Guadalupe Omiste Gálvez, ambas por su labor en el cuerpo de Camareras de la Virgen de la Esperanza y Francisco David Cortes Zayas por su disposición y el espíritu de hermandad que rige entre la cofradía nazarena y el Escuadrón de Vigilancia Aérea nº 9.

Con la entrega de estos reconocimientos que son obra del escultor Ventura Gómez Rodríguez, se daba por terminado el acto en la iglesia Mayor, pronunciándose entonces las incesantes felicitaciones al pregonero, su presentador y los galardonados. Desde luego, momentos únicos e irrepetibles que han quedado retratados para la posteridad en las innumerables fotografías que le han tenido como protagonistas.

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