SEGÚN DEL LADO DE LOS 50 CM

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EL OTRO DÍA…

Manuel María -Articulista-

El otro día leí en un diario nacional o regional, en su sección Cartas al Director, una carta, valga la redundancia. Que venia a decir más o menos que no había que echarle la culpa a los dirigentes. Cosa esta con la que, por supuesto, no estoy de acuerdo. Pues a saber, si estoy a favor de echarle la culpa a los dirigentes. Si no de todo lo que ocurre en nuestro país, de casi todo. Me explico.

A un dirigente, si bien hay que alabarle lo bueno que haga, también, hay que exigirle un mínimo de coherencia en sus decisiones. Es decir, hay que exigirle, un poco de responsabilidad en las medidas a tomar. Hay que exigirle un mínimo de respeto a ese pueblo que gobierna. No dejándolo solo en las duras decisiones. No tomándolo por tonto.

Hay que exigirle, en resumen: un poco de responsabilidad; hay que exigirles, un poco de bonhomía; hay que exigirles una pizca de buen hacer; hay que exigirles como digo, un poco de coherencia en la toma de decisiones que vayan a tomar, y que de alguna manera afecten al resto del pueblo…

Hay que hacerles participes de todas y cada una, de las cosas que afecten a su pueblo; ese pueblo, soberano, que ha decidido encomendarles a ellos, a los dirigentes, la tarea de dirigir el futuro de su país. Tomando una o varias directrices, según el momento, o la hora. Y no me refiero a la hora física, que más bien a la otra hora.

Nunca debe imperar la toma de decisiones pensando en los otros políticos o partidos. Nunca. No debe imperar: “el ahí lo tienes báilalo”. Nunca debemos de decidir echar balones fuera. Nunca, y repito, nunca, debemos de dejar hacer a otros lo que nosotros no queremos. Jamás de los jamases debemos de dejar en la estacada a un compañero. Sea este del partido que sea, sea de la ideología que sea. Debemos ir todos a una por un bien común. Nunca sale bien, nunca ha salido bien, y nunca saldrá. El hecho de ceder el testigo a otro, no debe debilitarnos, no debe dejarnos resquemor. Si no todo lo contrario, debe ensalzarnos, envalentonarnos si puede.

Yo ya tengo puesta la tercera dosis de la maldita vacuna.

Y vengo a decir esto. Porque creo que estamos colaborando; sí señores políticos el pueblo llano, está colaborando con ustedes, a la par que estamos debilitándonos.

Todos sabemos que lo del “pasaporte” ese, no es sino un invento para vacunarnos a todos. Porque, según la ley de protección de datos, recientemente creada, prohíbe, el mostrar tal o cual documento en el que se señale el hecho de ser portador de tal o cual enfermedad llámese SIDA, o llámese como ustedes quieran.

Por qué si no ¿no se puede manifestar la tenencia o sufrimiento de este mal? Y si por el contrario el ser positivo en ¿tal o cual prueba?, a ver me lo expliquen. Díganmelo ustedes, que son los que saben, a ver, que alguien me lo diga, porfa…

Bueno, en realidad, acaso, esto es demasiado para mí. A lo mejor, o peor, no debo de conocer, o no debo de meterme en honduras a estas alturas. No sé. Solo les dejo material para pensar, y ojo, que como esto salga bien estoy viendo venir la cuarta dosis.

Y eso sí que no, de verdad, eso sí que no ha lugar. La cuarta dosis para el que la quiera, u ordene ponérsela.

Un saludo, un cariñoso abrazo (virtual por supuesto). Ánimo. ¡Ah! Y por favor, no lo olviden… INTERACTUEN

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