Motril, uno de los pocos puertos que cuenta con servicio de Calafate, o carpintero de ribera, de manera “estable y permanente”

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R.E.F.

Motril es uno de los pocos puertos en los que aún se presta el servicio, que el presidente García Fuentes a puesto en valor

García Fuentes visita el taller del Calafate (EL FARO)

El Puerto de Motril ha recuperado la figura del Calafate, o carpintero de ribera, oficio dedicado a la construcción artesanal de embarcaciones de madera, convirtiéndose en uno de los pocos lugares de España y Europa donde el servicio se presta de manera “estable y permanente”. Ello ha sido posible a partir del establecimiento de Marina Motril y la puesta en funcionamiento de una nueva zona de varadero, treinta años después, que atiende las necesidades de la flota pesquera y la actividad náutica y deportiva. Antonio Sánchez, con un currículum de más de cuatro décadas dedicado a la profesión, está al frente de un equipo formado por seis personas, a las que se suman otras tantas en labores de electricidad y mecánica.

El presidente de la Autoridad Portuaria, José García Fuentes, ha puesto en valor el oficio de Calafate y el hecho de que “Motril sea de los pocos puertos en los que aún se presta el servicio, toda vez que la proliferación de la fibra frente a la madera esté provocando un retroceso de esta profesión”, indicaba.   

En España, las necesidades de construcción naval después del descubrimiento de América, y durante todo el siglo XVI se incrementó fuertemente por lo fue necesaria mano de obra especializada, específicamente de carpinteros de ribera. Pero no solo en la península, sino que cruzaron el Atlántico para establecerse principalmente en la costa del Pacífico.

La carpintería de ribera nace con la navegación. El primer pueblo del cual se conocen las técnicas de construcción son los antiguos egipcios, que fabricaban barcos en madera desde el 3000 a. C.

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