EL FARO, CON MOTRIL Y POR SU SEMANA SANTA: BUENA MUERTE

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EL FARO

EL FARO, CON MOTRIL Y POR SU SEMANA SANTA

EL FARO, CON MOTRIL Y POR SU SEMANA SANTA: BUENA MUERTE (EL FARO)

Desde sus orígenes fundacionales, la cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte tiene fijada su estación de penitencia para las 0:00 horas del ya viernes santo, aunque todos los programas oficiales suelen referir que lo hace a las 0:00 del día que le ha precedido, el jueves santo. Es una hora, pues que podemos definir como de tránsito  entre las dos festividades señeras de la semana santa y, por tanto, catalizadora de lo que en ambos días se conmemora. Por un lado, el jueves santo es el día en el que se celebra la institución de la eucaristía en la última cena, el lavatorio de los pies y la oración en el huerto de Getsemaní. El viernes santo, sin embargo, es un día de luto pues los cristianos recordamos la crucifixión de Jesús y su muerte en el monte Calvario. Esta es pues la escena que plasma en su constitución la cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, de ahí esa significativa hora de partida para cumplir la estación de penitencia que todos los años ejercitan. Lo hace de una manera muy especial, concretamente a toque de silencio de corneta, por lo que esta procesión señera de la madrugada del viernes es conocida con el sobrenombre del “Silencio”.

La cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte remonta su fundación al año de 1981, aunque inaugura su desfile penitencial un año más tarde. Es éste un momento clave de nuestra semana santa, pues con su iniciativa comienza a renovarse la configuración de la fiesta mayor motrileña. Así se puede afirmar, pues tradicionalmente eran tres las corporaciones penitenciales que efectuaban su ejercicio de fe por las calles de la ciudad. A partir de ahora, con la incorporación del “Silencio”, se inaugura una nueva etapa que señala el camino a seguir a nuevas cofradías para lograr engrandecer la semana mayor de la ciudad.

Puede afirmarse que la cofradía se reviste de un modo muy peculiar para efectuar su estación de penitencia. La austeridad, la oscuridad de sus calles al paso de la imagen titular, el silencio de sus hermanos en el cortejo, el aparecer unidos de su cíngulo mediante una cuerda, el paso en estilo malagueño que ya es una excepción en nuestra ciudad, la ausencia de música, el toque de oración final…etc. confieren a la corporación una identidad propia que le distingue del resto de instituciones pasionistas.  La cofradía organiza su cortejo con un único paso procesional en el que se alza la impresionante imagen de Cristo crucificado que es obra del escultor granadino Domingo Sánchez Mesa y que actualmente preside el altar mayor de la iglesia de la Encarnación.

La cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte es, por tanto, la corporación señera de la “madrugá” del viernes santo. La institución está presidida hoy en día por Pablo Javier Fernández, que desempeña el cargo de hermano mayor y con el que EL FARO ha podido departir para que nos informe de las peculiares características de su corporación, sus logros, sus proyectos y su visión particular de los duros momentos por los que estamos pasando. He aquí sus impresiones.

1.- Pablo Javier Fernández es actualmente el hermano mayor de la Cofradía del Cristo de la Buena Muerte. Cuándo accede al cargo y hasta cuando tiene vigencia su mandato. 

            Las elecciones fueron a finales de 2018, pero es una fecha que no suelo retener, pues en la cofradía estoy desde el año 81, ya que con 9 años portaba la cuerda sobrante de los penitentes. Los cargos en esta cofradía son algo anecdóticos. Ahora me ha tocado a mí, dentro de 2 años le tocará a otro y así sucesivamente. Lo verdaderamente importante es que contamos con un magnífico equipo en la junta de gobierno y cualquiera de ellos podría continuar con dicho cargo de la mejor manera. Diría que la clave es contar con suficientes años o experiencia en la junta e impregnarse de lo que en realidad fue, es y debe ser esta cofradía.

2.- La pandemia del Covid-19 está causando estragos en todos los niveles de la sociedad. En el caso de la cofradía, ¿Cómo le ha afectado a la corporación que preside con usted en el cargo?

            -Supongo que en general como a todos en cuanto a cultos y estaciones de penitencia. Particularmente, a nosotros nos ha afectado solo en cuanto a la presencialidad de las reuniones semanales, pues nos hemos tenido que reinventar y hacerlas de forma telemática. Eso sí, en ellas continuamos cada jueves acordando importantes acciones y proyectos tal y como se hacían anteriormente en la casa de hermandad. Hoy en día debemos aprovechar las tecnologías para no demorar dichas acciones que tanto hacen falta en algunas viviendas o entidades que a su vez, se dedican a los demás.

3.- La cofradía del Cristo de la Buena Muerte se caracteriza por el marcado espíritu penitencia en la que los hermanos van atados con un cíngulo de esparto. Tiene, asimismo, unas reglas bastante  estrictas para engrosar como hermano. Nos puede referir cómo se puede afiliar una persona a la cofradía.

            -Me alegra que me hagas esa pregunta, pues hay gente que cree que es complicado, pero nada más lejos de la realidad. Para ser hermano de la cofradía solo hay que ir a la casa de hermandad y darse de alta. Por otro lado, debes leer y respetar lo que dice la Tarjeta de Sitio en cuanto al respeto y silencio que debe uno mantener mientras desfila. No hay más.

 4.-Desde sus inicios la cofradía inauguró una forma muy particular de practicar en la calle su ejercicio penitencial que entre otras características obliga a apagar la iluminación de las calles al paso de la imagen titular. Cómo surge esa práctica que ya se ha hecho obligada en la ciudad.

            -Pues era el último bastión que nos quedaba por alcanzar. Con él cerramos el círculo en cuanto a lo que entendemos y pretendemos representar en la calle. Portamos en el Paso al Señor que acaba de morir en la Cruz. El respeto hacia Él, el silencio y la oscuridad son pilares indispensables en la estampa de la Buena Muerte. Nada debe brillar en ese instante, solo Él. Las tinieblas acuden y lo cubren todo en ese absorto instante de las 12 de la noche del Jueves Santo.

EL FARO, CON MOTRIL Y POR SU SEMANA SANTA: BUENA MUERTE (EL FARO)

5.-El paso del Cristo de la Buena Muerte es el único que marcha en la semana santa de Motril a varal malagueño. Es un signo de identidad, desde luego, de forma que creo no tienen pensado modificar a pesar de las modas imperantes a costal. Qué nos puede decir de ello.

            Siempre hemos intentado obviar las modas y nuevas tendencias, hemos intentado continuar la misma línea que nos marcaron las personas que fundaron la cofradía. Contamos con 40 años de vida y aún hay algún miembro en la junta que no ha dejado de asistir desde aquel 1981. No obstante, la evolución fue evidente sobre todo en los primeros años como por ejemplo a la hora de poner el hábito completo al portador, quitar los guantes y calcetines…, el escudo también sufrió cambios respecto al inicial. Todo eso queda ya lejano y… digamos que nos plantamos ahí. Pensamos que es lo más sensato para la Cofradía.

6.- Su titular muestra al Hijo de Dios muerto y crucificado. Es hora de luto y por eso el cortejo marcha a los sones de un timbal que marca el paso de los hermanos portadores. ¿Es la forma que tiene la hermandad de transmitir al pueblo  el dolor por la muerte de Cristo?

            -Así es. Dos bombos marcan la llegada del cortejo y un ronco tambor marca el paso de nuestro titular con un redoble sencillo y lentos movimientos. Por otro lado, el hábito negro como luto, las albarcas y el cíngulo de pleita transmiten esa austeridad y respeto por «El Crucificado», así como la unión de todos los hermanos por medio de la cuerda, formando un pasillo una y otra vez, para que todos los hermanos puedan contemplarlo una y otra vez.

7.-Antes de la salida procesional los cofrades de la Buena Muerte practican en la iglesia unos breves minutos de oración y rezo. En qué consiste esta práctica.

            -Momentos antes de la salida rezamos todos por los que cada año nos dejan y así lo indica el crespón negro que abraza el hachón. A continuación, el sacerdote nos introduce en la oración con unas palabras acordes al momento en el que el significado de la Cruz vuelve a tomar forma en nuestra mente y corazones. Cabría destacar el respeto e interioridad de algunos hermanos portadores no muy cercanos a la iglesia e, incluso, algunos no creyentes.

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8.- La cofradía ha erigido un sencillo altar en el presbiterio que es el lugar que tradicionalmente ocupa la imagen del Cristo de la Buena Muerte en la iglesia. Defina que han querido transmitir a los fieles con esa marcada sencillez y la austeridad que refleja.

            -Precisamente eso. Siempre que tenemos que confeccionar un pequeño altar pensamos en la austeridad que debe marcar la cofradía. No tenemos grandes alhajas, solo un puñado de toscos enseres que queremos que acompañen al verdadero foco que es la imagen de nuestro Cristo.

9.-Tras estos dos años de parón en sus ejercicios de penitencia, qué innovaciones y qué proyectos más inmediatos tiene planteados la cofradía.

            -Durante la pandemia hemos intentado llegar a todos los lugares que nos han solicitado o que nos hemos enterado que tenían ciertas dificultades. Se han hecho mascarillas y caretas en 3D cuando no habían para la policía y sanitarios. Asimismo,  mantenemos siempre el contacto con las Monjas Nazarenas y Jesús Abandonado, también hemos colaborado en la compra de un ascensor para una joven de Castell que se encuentra con problemas de movilidad y compramos una silla especial para una de nuestras residencias, con la cual, nuestros mayores han podido desplazarse al patio exterior a ver a sus familiares… etc. Los proyectos más inmediatos, supongo que ya irán surgiendo.

10.- Qué palabras de esperanza puede dirigir a sus hermanos y al mundo cofrade en general sobre la situación que estamos viviendo.

-Todo esto va a pasar y volveremos a ser los de antes. Si cabe, más humanos, más considerados con los demás. En definitiva, nos hace falta una sociedad más solidaria y confío en que sea con la mayor prontitud. Lo importante no es que no hayamos podido procesionar o realizar algún acto, lo importante es que esto pase y que nos demos tantos abrazos como deseemos y que ayudemos a los que les queden secuelas que no le permitan vivir con dignidad.

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