NADIE DEBERÍA MORIR SOLO

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NADIE DEBERÍA MORIR SOLO

GABRIEL HERAS…

La pandemia causada por el SARS-CoV 2 arrasó con la humanización de la asistencia sanitaria. Todo el trabajo de Proyecto HU-CI, desarrollado en los últimos seis años día a día con el objetivo de mejorar la experiencia de pacientes, familiares y profesionales, desapareció de golpe arrasado por este trágico tsunami.

Se cerraron las puertas de los hospitales, desapareció la comunicación tal y cómo la entendíamos y todo se nubló con una especie de humo negro y denso: la pesada y trágica soledad. Quedó muy claro que nadie se preocupaba de cuidar al cuidador, que no solo se trata de sobrevivir, que es fundamental el cómo se sobrevive y que los espacios sanitarios no están diseñados para las personas.

Pero si algo ha sido absolutamente inaceptable, eso ha sido la muerte en soledad. Nadie debería morir solo, y si esto ocurrió por la indecente distancia de disponer de un equipo de protección individual para las familias, debería servir para hacernos reflexionar sobre qué clase de sociedad somos y queremos ser. Porque nada ni nadie nos puede robar el derecho a la despedida, a ese viaje apasionante y a compartir con nuestros seres queridos el proceso de morir.

Se habla de números estos días con una indiferencia que asusta. Pues bien, detrás de cada estadística trágica hay una persona que se ha ido, una familia destrozada y un sufrimiento incrementado por la ausencia de despedidas. Y en nuestra cultura necesitamos de esos espacios, de esos momentos, de ese último adiós. A todas horas hablamos del coronavirus, sin ser realmente conscientes del efecto y las graves secuelas afectivas, emocionales y psicológicas que el bicho está causando en nuestra sociedad. Quizás ya es tiempo de cambiar el foco y centrarnos en las personas.

Y como aprender es algo muy sabio, desde la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC) y la Federación Panamericana e Ibérica de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, se ha publicado un plan para mejorar lo que en la primera ola fue muy mejorable. En español, abierto, descargable y compartible para todos los países.

Este plan cuenta con un capítulo extenso para la Humanización de los cuidados intensivos, que recoge cada una de las líneas de trabajo e investigación de Proyecto HU-CI. En él se aborda frontalmente el proceso de morir y cómo mejorarlo: la importancia de los cuidados paliativos y su integración en todos los niveles de la asistencia, entender y explicar que la muerte no es un fracaso sino parte de nuestra condición humana, la toma de decisiones compartida y la planificación anticipada a través de los documentos de instrucciones previas.

Porque el día que este proceso sea para todos los ciudadanos tan importante como el proceso de vivir, realmente habremos dado un paso de gigante para la humanización de la Sanidad.

Por Gabriel Heras

Jefe de Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Comarcal de Santa Ana.

Director de Proyecto HU-CI

Escritor de “En Primera Línea” Un testimonio de la crisis del Coronavirus

(gabi@proyectohuci.com)

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