EL ADIÓS DE UN TORERO…

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Por, Kiko Rodríguez

Fotos: J.F. Valdivieso

EL ADIÓS DE UN TORERO…

KIKO RODRÍGUEZ…

Tal día como hoy, un 28 de Abril del año 2014 pasada la vespertina del lunes, un rosario de alamares y caireles en azabache, nos anticipaba que la noche vendría cargada de tragedia. A las 22:00h. un fulminante infarto, se llevaba la vida de José Rodríguez Castellano «Pepe Berenjeno».

Pepe, nació en nuestro Motril un catorce de septiembre de 1932. Deportista de toda la vida, estuvo metido de lleno en el mundo del boxeo, las artes marciales y hasta su desaparición, en el atletismo, disciplina en la que llegó a ostentar bastantes galardones en su categoría.  A los 39 años, para mayor honra y orgullo, se «bautizó» como el único torero motrileño que puede llevar a gala haber vivido una tarde gloriosa de alternativa. Pepe, un 25 de Julio de 1971, recogía los trastos y se le concedió la alternativa por parte de Victoriano Valencia y como testigo José Luís Román, en el antiguo coso motrileño. El ganao era de Bernardino Jiménez, a los que les cortó las dos orejas y los dos rabos. A partir de ahí, fueron muchas las tardes de gloria que atesoraba Pepe, hasta que el paso de los años y la vida, no le brindaban muchas tardes de afición.

Berenjeno, es todavía parte del patrimonio de Motril y así se lo ha estado demostrando su ciudad cada vez que salía a la palestra por algún motivo. Su forma física, hasta casi sus últimos días, la podía llevar a gala y, como buen motrileño, cuando le preguntabas o se le echaba algún piropo su contestación era: «Hombreeee, he hecho mucho deporte, he boxeado… aaaaahhhh y me baño en la playa en invierno, ¡¡esa es la madre del cordero!!».

Precisamente un año antes, siendo nueve de Agosto del año 2013, el coso motrileño del «Cortijo del Conde» casi llenaba su aforo para rendirle un merecido homenaje. El cartel estaba rematao con las figuras: Manuel Díaz El Cordobés, que cortó tres orejas, David Fandila El Fandi, que se llevaría cuatro orejas y un rabo, y el joven cordobés José Luis torres, que se llevaría para su «esportón», una merecida ovación del primero y una oreja en su segundo antagonista. El festejo, en el que sus clarines empezaron a sonar a las 8 y media de la tarde, fue organizado con motivo de las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Cabeza, y se brindó la tarde para un reconocido homenaje a «Pepe El Berenjeno».

En la tarde de la despedida, justo después de haber escuchado el «corpore insepulto», los restos mortales de Pepe fueron trasladados a la Plaza de Toros motrileña en la que amigos, conocidos, familiares y parte del equipo de gobierno motrileño, acompañaron el féretro llevado a hombros, como despedida y última vuelta al ruedo del coso motrileño. Acto seguido sería trasladado hasta Vélez Málaga para su posterior incineración.

Tres días después de la triste desaparición, siendo el 30 de Abril de 2014, el Pleno del Ayuntamiento de Motril presidido por Luisa García Chamorro, aprueba conceder la distinción honorífica a D. José Rodríguez Castellano, en la que se rubricaba la propuesta de nombrar el edificio multifuncional y coso motrileño como «Plaza de Toros Pepe Berenjeno».

Pasado un tiempo de su fallecimiento, en agosto de ese mismo año, se organizaba el «I Pregón Taurino» que nos ofrecería el conocido torero Javier Conde, y la «I Exposición de Cartelería Taurina» que también sirvió como homenaje a «Berenjeno», ya que se mostraron parte de sus «trastos», trajes, cartelería, fotos…etc. en una concurrida “Casa de las Condesas de Torre Isabel”.

La corrida, organizada para las Fiestas Patronales, nos presentaba un cartel bien rematao por parte de la empresa Vientobravo; ponía sobre un recién estrenado albero, a Javier Conde, que se llevó un silencio y una oreja. Antonio Ferrera, se ganaría cuatro orejas y un rabo, y Juan Vicente, que tomaba la alternativa en tierras motrileñas, el cual atesoró una oreja después de una larga faena, dando lugar a que los metales de la banda de música hicieran que escuchara su primer aviso, y un silencio en el segundo de su lote. Los toros, un poco justos de fuerza, fueron de la prestigiosa Ganadería gaditana «Núñez del Cuvillo».

Valgan estas escuetas palabras, de las muchas que se le podrían dedicar, como recuerdo que ya dejó atrás un merecido obituario, al que llevara el nombre de Motril por bandera, en lo personal, en lo profesional y en lo deportivo, pero sobre todo al que fuera una buena persona. Su recuerdo lo tenemos presente en innumerables anécdotas, viendo a sus familiares y, como no, en el edificio que siempre llevará su nombre: “Plaza de Toros Pepe Berenjeno”.

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