La chispa divina

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CONCHA CASAS

En el camino hacia la evolución, el ser humano ha pasado por muchas etapas. Algunas de ellas confusas. Ese momento en que la chispa divina de la inteligencia humana se impregna en las células de alguno de los homos, para dar lugar a quienes somos hoy, está todavía misteriosamente perdido y parece que lo seguirá estando mucho tiempo.

Desde entonces hasta ahora, esa chispa supuestamente divina la hemos utilizado para salir de las cuevas y llegar a donde estamos hoy. Aunque bien es cierto que los métodos no han sido siempre los más acertados.
Si fuésemos criaturas a estudiar por otras civilizaciones más avanzadas, supongo que llamaría la atención nuestra interacción con el medio que supuestamente nos da vida y nos permite desarrollar todas nuestras actitudes, que es evidente que son muchas.
Sin embargo y contra toda lógica, nuestra evolución tecnológica ha sido inversamente proporcional al respeto que como inquilinos de este planeta, le deberíamos a la tierra que nos acoge y nos permite existir y desarrollarnos.
La evolución tanto del pensamiento, como del desarrollo en cualquiera de sus formas, debería caracterizarse por un sentido de la responsabilidad universal, no solo entre pueblos o naciones, ni tan siquiera de humanos a humanos, como bien decía el Dalai Lama, sino de los humanos a todas las formas de vida.
El menosprecio sistemático que manifestamos como sociedad hacia la madre tierra, es tan lamentable como incomprensible. A estas alturas, sobre todo quienes nos gobiernan, deberían tener la suficiente sensibilidad para entender algo tan simple, lógico y humano como eso. No podemos seguir destruyendo el planeta, porque cada herida que le hacemos a él, nos la estamos haciendo a nosotros mismos. ¿Cómo pueden no ver algo tan sencillo y evidente?
Con el nombre de Prospecciones de hidrocarburos, quieren seguir asesinando nuestro planeta ahora frente a las costas de Granada, Málaga y Almería. Con técnicas tan invasivas como agresivas de consecuencias catastróficas para la fauna, la flora, los caladeros de pesca… para la vida en general.
¿Es que nos hemos vuelto todos locos? ¿En manos de quienes estamos?….
No sé si esa chispa que nos dio el entendimiento fue divina o no, pero si lo hubiese sido, si hubiese un dios creador que nos hizo como somos, debe estar más que arrepentido de haberlo hecho, de haber dejado en nuestras manos este maravilloso planeta que no solo no hemos sabido valorar, sino que nos empeñamos en destruir cada día.
Por eso, en nombre de lo que de humanos nos quede, si es que nos queda algo, desde aquí lanzo un grito de socorro. ¡Por favor, paren tanta locura!

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