«La madrugada era otra cosa», primer premio del XIX Certamen de Cartas de Amor y Desamor de Almuñécar

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OLGA RUANO CONCEJALA DE EDUCACION Y CULTURA

Ha sido remitida por Martina Bastos Adreu desde Redondela (Pontevedra)

El premio especial local ha correspondido a Pamela Pérez Bernal por su misiva «Cartas viejas».

La entrega de premios tendrá lugar este próximo sábado en la Casa de la Cultura

La carta «La madrugada era otra cosa» remitida por Martina Bastos Andreu, de Redondela (Pontevedra), presentada bajo el seudónimo de «Moraima Piaggio», ha conseguido el primer premio, dotado con 800 euros y diploma así como alojamiento para dos persona en un hotel de Almuñécar y cena para dos personas, en la decimonovena edición del Certamen de Cartas de Amor y Desamor, que convoca la Concejalía de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almuñécar,

Así lo ha dado a conocer la concejala del Área, Olga Ruano (PA), tras la lectura del acta del jurado, que ha tenido como presidente de honor al escritor, Fernando Valverde y cuyo presidente ejecutivo ha sido el también escritor y poeta local, Reinaldo Jiménez Morales, actuando como secretario, Javier Sánchez.

El jurado concedió el segundo premio, dotado con 500 euros y diploma, alojamiento para dos personas en un hotel de Almuñécar y una cena para dos personas, a la carta «Desamor Absoluto» presentada bajo el seudónimo «Vigilia para un cordero blanca» y remitida por Miguel Sánchez Robles desde Caravaca de la Cruz (Murcia).

En cuanto al premio especial al mejor trabajo local con una dotación de 350 euros y diploma así como cena para dos personas, correspondió a Pamela Pérez Bernal por su carta «Viejas cartas» que presentó al Certamen bajo el seudónimo de «Claudia Pimentel».

Este año, por segunda vez consecutiva, también se premiaba el mejor tuits con una cuantía de 140 euros y una cena para dos personas, que el jurado premio al remitido por Tatiana Sánchez Garland, desde Jerez de la Frontera (Cádiz).

La concejala de Cultura manifestó que para esta edición, del Certamen de Cartas de Amor y Desamor de Almuñécar se presentaron más de 300 cartas y un centenar de tuits, remitidas desde toda España, e incluso, desde otros países europeos y americanos «siempre en lengua castellana, por personas mayores de 16 años y siempre que no hubieran sido publicados ni premiados en otros concursos», señaló la edil almuñequera.

Olga Ruano informó que la entrega de premios se realizará este próximo sábado, «con la finalidad de que asistan los galardonados». El acto que tendrá lugar en la Casa de la Cultura sexitana, a partir de las 19,30 horas. Ruano recordó que este certamen, aunque es uno de los más veteranos que se celebran en España, se ha actualizado a los nuevos tiempos, y así a las propuestas, de cartas, el año pasado se incorporó el apartado de mensajes de tuits, «y este años se suma también un certamen de monólogos de Amor y Desamor, que se celebrará los días 22 y 23 de este mes», avanzó.

TEXTO OBRA GANADORA:

La madrugada era otra cosa

De eso.

Del verso y la harina, de un grillo exacto, de un tiempo breve.

De eso -tan poca cosa- vengo a hablarte.

De eso vengo a hablarte.

Era la noche quieta. Era el aire caliente y la luz a medias. Eran los grillos buscándose a gritos. Era la luna una mitad. Era un hotel mustio y un patio y sus paredes. Era una tierra ajena, las horas lentas, algún insomnio. Éramos todavía dos extraños. Éramos todavía invulnerables.

Me miras toda, te miro entero: maneras de reconocerse.

Y ése, así, pudo haber sido el principio.

Tú eres panadero y yo junto palabras, y la madrugada -el espacio donde crecen poemas y panes- nos vino a reunir en un patio de hotel.

El patio es alargado. Las puertas son diez y ocho están cerradas. Adentro, criaturas duermen, sueñan, aman: nada raro. Afuera hay un calor cansado. Y plantas. Y un grillo insistente entre el calor y las plantas. Desafina tanto que nos hace gracia. La risa se derrama y sentimos algo que -tal vez- sea un cosquilleo. Las plantas respiran. Transpiramos. El patio es un horno manso en el que -ambos sabemos- se está cocinando algo.

No es lo mismo la harina de trigo que la de centeno. Su pan es más oscuro, más denso, más amargo -explicas- y el pan de centeno parece de pronto un animal lastimado. Lo trago con cierta compasión; pienso en toda su oscuridad, su densidad, en toda su amargura.

Pienso además -sin que te enteres- que Lihn tenía razón, que no debe ser lo mismo estar sola que estar sola en una habitación de la que acabas de salir. Que seguramente tú no sabes quién es Lihn ni quién salió de su habitación para que él repitiese, como un mantra: no es lo mismo estar solo que estar sin ti. Que tampoco yo sé cuánto tiempo hay que amasar la harina de maíz para transformarla en aquello que cruza de tu mano a la mía: una empanada.

Yo nunca metí las manos en la masa.

Tú nunca leíste a Lihn.

Pero eso, supongo, no tiene ninguna importancia.

La distancia de tu mano a la mía es un trayecto menor: allí donde suelen ocurrir los accidentes.

A veces sucede simple: una mano tropieza en otra y pone la noche quieta en movimiento, vuelve ligeras las horas.

La madrugada puede ser eso: compartir una empanada y entender la ligereza del tiempo, el orden del mundo, el peso de todas las piedras; rendirse al pan y a la poesía como lo que son: placeres primarios; trabajar la masa y las palabras: ablandarlas, molerlas, variar el molde, retorcerlas hasta su forma definitiva, bailar con ellas en la pirueta final.

La madrugada puede ser eso: mezclar agua, harina y levadura como un nombre, un verbo y un adverbio, enfrentar un balance de ingredientes a un revoltijo de versos, deslindar lo intrascendente de lo fundamental, hablar de cosas simples y elementales y dejar que el resto suceda lejos:

-Que ni poco ni demasiado: amasar hasta el punto justo, obtener una textura lisa como plastilina y ven, hagamos el amor así se acorta la noche.-Que hay que apretar con la parte de la mano que se une a la muñeca y ven, guardemos esta noche para cuando no haya.-Que la levadura es un hongo, un organismo vivo y también, si quieres, podemos tener hijos.-Que un exceso de sal endurece la corteza y que no, no volverá nunca al mundo una noche como esta noche.No vuelven al mundo las noches así.

No cantarán los grillos otra vez.

Y quizás -sólo quizás- sea mejor así. Pero ahora, en un patio largo, entre el calor y las plantas y un grillo terco, el milagro toma esta forma; instala un silencio estricto.

Me dices poco, te digo nada: maneras de decirse todo.

Me miras -panadero- como un aullido.

Y eso, supongo, debe tener algún significado.

Nuestro pan último es una marraqueta que rompes en dos. Para entonces, la madrugada ya es sólo un resto frágil, algo que agoniza demasido rápido. Se va dejando la mañana a nuestros pies, envueltos en migajas.

Te miro -panadero- como un aullido.

Tal vez la madrugada sea eso: la fuerza con la que aúllan los lobos.

La palabra «compañía» proviene del latin panis: se refiere a la acción de comer de un mismo pan. Un compañero es, etimológicamente, «aquél con quien se comparte el pan».

La mañana llega como una frontera.

Y ahora dime -compañero- qué hacemos con todo esto. Quiero decir: qué hacemos con la frontera, la línea cruel entre seis horas livianas y la mediocridad del resto de los días. El se acabó la suerte y cada uno se va por donde vino: tú con los panes a otra parte y yo a recitarle a nadie, a caer de tu cuerpo al precipicio, a creer que la ternura es impropia y que sí, que es posible regresar de ti a cualquier parte, como si el amor no fuera una cosa cierta y nosotros hubiéramos nacido en vano.

Moraima Piaggio

2 Comentarios

  1. Me ha gustado la parte del poema que une el hacer de panes con el hacer de poemas, y la lección etimológica de ‘compañía’. Pero si todas las cartas son sin cerebro como ésta, que lastima! ¿Qué dice Martina sobre “la ligereza del tiempo”? ¿El tiempo tiene peso? ¿Y si es ligero llega a un punto donde no existe? Una frase muy primitiva con respeto a un tema muy grande . . .

    ¿Y “. . . donde suelen ocurrir accidentes”? ¿Las palabras de esta carta fueron ‘accidentales’? Si es si, entonces Martina es médium, y no escritora. Si ella ha elegido las palabras, entonces implica que el Fabricante de ‘los espacios donde suelen ocurrir accidentes’ ha hecho este mundo casualmente, y ahora esta escritora tiene más consciente que el mismo Fabricante con respecto a sus creaciones artísticas. Lo que implica que ella es más inteligente que la persona que construyó este mundo, y básicamente, si eso es verdad, ella tiene cáncer.

    De donde yo soy, no te dejan decir cosas tan tontas como, “como si el amor no fuera una cosa cierta y nosotros hubiéramos nacido en vano”. Y para utilizar eso como la frase nihilista para concluir la carta, es una insulta a los artistas creativos de este mundo, especialmente al hombre que pintó el cielo con sus estrellas que a ella le gusta tanto.

    Esta vez, porque es su primera ofensa que encuentro, sólo le doy a la escritora una multa de 100€ de su ‘premio’. Pero la próxima vez no voy a ser tan ligero.

    D. Webster
    Policía Literaria

    P.S. Me gustaría leer las otras cartas que ha ganado premios. ¿Hay sitio para leerlas?

  2. Señor crítico: no sé si llega usted a darse cuenta del mal olor de boca que impregna sus palabras. Me ha obligado a rociar con ambientador la pantalla.

    Aprenda usted a escribir más correctamente antes de criticar, hombre. Repase sus escritos, por favor, antes de publicarlos.

    Permítame una pregunta: ¿participó usted en el concurso?

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