La Soledad de Capuchinos pone el colofón a las procesiones conmemorativas de la Pasión del Señor

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DOMINGO LOPEZ FERNANDEZ

            La procesión de Nuestra Señora de la Soledad ha marcado durante años el epílogo a los actos externos que conmemoran la pasión y muerte de Cristo. Así ha sido al menos hasta hace algo más de una década en que un nuevo cortejo, el del Niño Jesús, ha querido mostrar al pueblo la alegría de la resurrección y la esperanza en la vida eterna. Para el católico el domingo en la madrugada tiene lugar el comienzo de la vigilia pascual, rito que motiva que el cortejo del Cristo Yacente tenga que estar ya encerrado en su casa hermandad. Sí, en verdad, Nuestra Señora de la Soledad pone pues el triste final a las procesiones de Semana Santa, pero dándole sentido cristiano a su función sacra tendríamos que entender que nos prepara para ese día grande que marca el definitivo triunfo de Jesús sobre la muerte. 

            Desde el punto de vista de la historia la cofradía de la Soledad tiene una larga trayectoria en lo que es el ámbito pasionista de la ciudad. Concretamente su fundación se remonta al año 1948, si bien su primera estación de fe tiene lugar el día 15 de abril de 1949. Por aquel entonces la recién instaurada junta de gobierno de la cofradía sacaba a la calle un único paso, el de la Virgen de la Soledad, con idea de rescatar la esencia de la procesión que en tiempos de la república recordaba el momento más amargo de la Madre del Señor. El luto, el sentimiento y el pesar hicieron mella en el cortejo sacro, de forma que fue conocida por aquel tiempo como la procesión de “El Silencio”. Aún así, años después, incorporará un nuevo paso, el de Cristo Yacente, y escenas vivientes de la pasión que le confirieron una peculiar forma de ejercer su estación de penitencia  en la calle.

            La procesión de Nuestra Señora de la Soledad tenía fijada su salida desde la casa hermandad a las 20:00 hrs. de la tarde, momento en el que comenzó a formarse el cortejo a todo lo largo de la calle Santa Ana. Minutos después quedaba configurado con la cruz guía a la cabeza y los tres faroles del frente de procesión junto a un grupo de niños que portan los atributos de la pasión. Le siguen las filas de penitentes con los tradicionales farolillos que son característicos de esta corporación nazarena desde su fundación y la figura de la “La Chía” con su bocina al hombro para anunciar la inmediatez del séquito fúnebre. A continuación el estandarte de la sección del Cristo Yacente, la representación oficial de invitados, entre los que se cuentan miembros de la Agrupación de Cofradías y Hermandades de la ciudad, ayuntamiento y la Guardia Civil. Finalmente, el cuerpo de incensarios precede al paso de misterio en el que figura el túmulo del Redentor, cuya imagen es de autor desconocido y está rodeada por las de la Virgen, María Magdalena y San Juan Evangelista, obras todas del escultor granadino Antonio Díaz Fernández. El impresionante paso que les sustenta va portado por su propio cuerpo de costaleros en modalidad de trabajadera granadina y es su capataz el motrileño  Hilario Peña. Por quinto año consecutivo la sección del Cristo Yacente lleva como acompañamiento musical a la banda de cornetas y tambores de la Expiración de Huéscar (Granada).

            La sección de la Virgen figura con su estandarte al frente escoltado por mazas, las filas de penitentes y su tradicional cuerpo de camareras. Finalmente el paso de la titular mariana en porte malagueño que sustentan cincuenta costaleros comandados por su capataz, Antonio Díaz. La Virgen de la Soledad, como es costumbre, marcha sin palio y es una de las más bellas y antiguas Dolorosas que reciben culto en la ciudad. Ultima la marcha la banda de música de Molvizar, que es tradición acompañe a este cortejo en el sábado santo.

El itinerario fijado por la junta de gobierno de la cofradía para su jornada penitencial partía de su casa hermandad, sita en la calle Santa Ana, y continuaba por Manuel de Falla, Pío XII, Rambla de Capuchinos, Fundición, Nueva, Teatro, Marqués de Vistabella, Plaza Javier de Burgos, Catalanes, Emilio Moré, Plaza de Gaspar Esteva (carrera oficial), Bustamante, Matadero Viejo, Nueva, Cuevas y Santa Ana, para proceder a su encierro.

La cofradía de Nuestra Señora de la Soledad radica en el barrio de Capuchinos y cuenta con una gran tradición en Motril. Espectacular resulta, sin duda, su salida penitencial desde la casa hermandad y el paso por la parroquia donde reciben culto sus titulares, además del paso por la tribuna oficial. No se puede olvidar también el momento de su encierro en la casa hermandad, acto que suele congregar una gran multitud de personas en los aledaños de la calle Cuevas. La nota triste de la jornada la ponía el desvanecimiento de un joven costalero del paso de Cristo Yacente que a su paso por la calle Nueva tuvo que ser evacuado para recibir asistencia médica en el hospital de la ciudad. Como es habitual en esta cofradía el ejercicio penitencial quedaba clausurado pasados unos minutos de las 0:00 hrs. del que ya era domingo de resurrección.

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