SOLEMNES CULTOS AL CRISTO DE MEDINACELI EN LA IGLESIA MAYOR

✍Domingo A. López Fernández

Cronista Oficial de la Ciudad de Motril

Fotografías: EL FARO MOTRIL

Este año se siente la ausencia de su tradicional custodio, Pepe Gómez, fallecido el pasado 1 de marzo

El primer viernes del mes de marzo es tradición en toda España celebrar los cultos al Santísimo Cristo de Medinaceli. Son célebres los de Madrid, donde los fieles se aprestan durante toda la madrugada para poder estar presentes en el multitudinario “besapié” al que se somete la imagen. Durante todo el día, la basílica de Jesús de Medinaceli ha permanecido abierta para permitir la visita de esos miles de devotos que no tienen reparo en sufrir las inclemencias meteorológicas para poder estar junto a la imagen por breves minutos. Imbuida en esa tradición popular se encuentra la leyenda de este Cristo Cautivo al que se le piden tres deseos con la certeza de que uno de ellos le ha de ser concedido. Como todos los años, la casa real ha estado presente en el besapié a Jesús de Medinaceli con la visita realizada por la reina emérita, Dª Sofía, que igualmente ha recibido la aclamación de todos los fieles presentes.

Junto a Madrid, poblaciones de referencia como Málaga, Almería, Albacete, Lorca, Ceuta, Torrevieja, Montilla, Talavera de la Reina y tantas otras más, concentran en ese primer mes de marzo la devoción a este Cristo Nazareno que resulta ejemplar para acrecentar la fe de los fieles.

La ciudad de Motril es otro centro de devoción al Cristo de Medinaceli y ya se cuentan  82 años ininterrumpidos. Sus antecedentes se remontan al mes de noviembre de 1943, año en el que una familia de motrileños residentes en Madrid hacen donación a la iglesia de la Encarnación de una imagen del Cristo cautivo junto a sus ornamentos para el culto. Se trata de dos grandes devotos al Cristo de Medinaceli de la capital de España, D. Vicente Sevilla Cazorla y Dª Concepción Lachica Cuevas, quienes la adquieren en Madrid. Se trata de una imagen de tamaño casi al natural que será bendecida solemnemente por el entonces párroco, D. Salvador Huertas Baena. De ella, la prensa local dijo que se trataba de “una talla interesante y fidedigna reproducción del famoso Cristo de tan castiza veneración en Madrid”. Ante la carencia de imágenes sagradas tras la guerra civil, durante algunos años el Cristo de Medinaceli llegó a salir en procesión durante la semana santa y, pasadas unas décadas, se erige en custodio de la imagen el entonces hermano mayor de la hermandad de Jesús Preso, Manuel Mota, a quien su familia siempre estuvo ligada en su devoción. Manuel Mota, ya mayor, refirió a José Gómez Martín que fuese el quien se hiciera cargo de la imagen cuando él faltara, y así se cumplió.

Pepe Gómez, “el cartero” como popularmente era conocido, se convirtió en el nuevo custodio de la imagen sagrada y con una gran dedicación consiguió engrandecer los cultos dedicados al Cristo. Fue su gran protector y mecenas, pues con gran carencia de medios consiguió dedicarle sus cultos, erigirle un altar digno en la iglesia y difundir la fe y devoción a la imagen, a la vez que promovió numerosos objetos de culto en una pequeña mesa de “merchandising” que se exponía al público en el atrio. Lamentablemente, este año, Pepe Gómez fallecía en la madrugada del domingo, 1 de marzo, sin poder organizar los cultos del año. Pepe Gómez fue velado en el tanatorio de Motril de forma multitudinaria y recibía la misa “corpore in sepulto” el lunes, día 2, en la iglesia Mayor de la Encarnación, la que fue su segunda casa y en la que ha estado dedicado en cuerpo y alma como sacristán. Como no podía ser menos, fue una misa concelebrada en la que estuvieron presentes el vicario parroquial, D. Alberto Sedano Rodríguez, el párroco de la Encarnación, D. José Ignacio Martínez Garzón, el de Capuchinos, D. Antonio Rodríguez Hervás, los padres agustinos D. Antonio Martín Blanco y D. Bonifacio Diez Pérez, y el sacerdote castrense D. José Herrera. Sin duda, una eucaristía solemne y muy sentida que la familia ha sabido agradecer profundamente y que ha sido muestra del gran cariño que se le ha tenido a Pepe Gómez desde todos los ámbitos de la ciudad. Todos  han sentido entrañablemente su pérdida.

A pesar de su fallecimiento y como todos los años, se ha organizado un triduo en al Santo Cristo de Medinaceli en la iglesia de la Encarnación que se ha celebrado del 4 al 6 de marzo ante la extensa cohorte de fieles que le siguen. El viernes, jornada dedicada en exclusividad al Cristo, se ha dado por clausurado el triduo con dos eucaristías, una en la mañana, a las 11:00 hrs, para facilitar la presencia de personas de edad que en la tarde, debido al frio, no pueden acudir a los cultos. La otra ha sido a la tarde, a las 20:00 hrs y ha sido más multitudinaria y con numerosa presencia de cofradías y hermandades.

En la mañana del viernes, la iglesia abría sus puertas a las diez de la mañana, donde ya había numerosas personas esperando. Como novedad, este año, como todos los viernes de cuaresma, se ha realizado una colecta de alimentos, principalmente leche y aceite, con destino al comedor social de Jesús Abandonado. Por la tarde, le fue ofrecido al Cristo un santo vía crucis en el que ejercitaron las lecturas miembros representativos de las cofradías del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de los Dolores y la popular hermandad de la Borriquita. Con posterioridad, a las 20:00 hrs, tenía lugar la santa misa ante una iglesia totalmente abarrotada de fieles, a cuya conclusión fueron muy numerosas personas las que se acercaron al altar para besar en sus manos al Cristo de Medinaceli. La iglesia permaneció abierta todavía un prolongado tiempo, hasta que a las 21:30 hrs se procedió al cierre de sus puertas.

Con ello se daban por clausurados los cultos al Santo Cristo de Medinaceli de este año de 2026. Como ha quedado señalado, este año, con la nostalgia de no ver presente a su anterior organizador, Pepe Gómez. En verdad, tenía ilusión por organizarlos y, de hecho, abatido por la enfermedad, pudo visitar la iglesia la semana anterior con grandes dificultades. El mismo día de su fallecimiento, la cofradía de la Borriquita realizaba el altar de cultos para que el Cristo, su Cristo de Medinaceli, estuviese presente en su despedida. El altar erigido este año ha sido muy sencillo, pues la imagen se alza sobre la peana de adviento, rodeada de candelabros y con dos ánforas en sus extremos repletas de flores, a la vez que un llamativo centro figura a los pies del Cristo. En la mañana, una representación de la familia de Pepe Gómez se hizo presente en la iglesia para acompañar al Cristo en su memoria.            

La devoción al Santísimo Cristo de Medinaceli sigue y así debe de continuar en el tiempo. En la bendición del altar que en su día se hizo, el entonces párroco, D. José Albaladejo, ya lo dijo, el día que falte Pepe, alguien tendrá que continuar su labor, y con prestancia se dirigió a uno de sus más estrechos colaboradores, Eduardo Rodríguez Pérez, que si todo sigue bien, se ha de erigir en el próximo custodio del Santísimo Cristo de Medinaceli.

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