EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA

✍Antonio Gómez Romera

Domingo, 15 de marzo de 2026

En el XC aniversario del nacimiento de Francisco Ibáñez, historietista creador de Mortadelo y Filemón y otros personajes de ficción

Hoy domingo, 15 de marzo, festividad de San Zacarías (Siglo VIII), último pontífice romano del papado bizantino que frenó el ímpetu de los lombardos, que indicó quién debía ocupar el trono de los francos, proveyó de iglesias a los germanos y procuró el entendimiento con los griegos, en la que ya es undécima semana de 2026, se cumplen 90 años (domingo, 1936), del nacimiento en la ciudad de Barcelona, del gran historietista Francisco Ibáñez Talavera, quien durante más de 6 décadas va a derrochar su ingente creatividad para divertimento y estímulo de nuestra imaginación.

Prácticamente todos los españoles de la segunda mitad del siglo XX y sus descendientes han disfrutado de sus viñetas, en especial, sin duda, de “Mortadelo y Filemón, agencia de información”, pareja que creó hace 67 años, en 1958, en las páginas de la revista “Pulgarcito”.

Francisco Ibáñez junto a Mortadelo y Filemón.

Breves Notas Biográficas

Francisco Ibáñez nace en el seno de una familia humilde. Su padre, Firmo Ibáñez, es alicantino, aficionado al teatro y a la fotografía y trabaja como contable para diversas empresas de Barcelona. Su madre, Herminia Talavera, es andaluza y ha sido costurera de profesión. Tiene 2 hermanos: Firmo y Ana María. Desde muy pequeño da muestras muy precoces de su habilidad con el lápiz. En 1940, recién finalizada la Guerra Civil, Paquito tiene 4 años y agarra un día la hoja de un periódico de su padre y dibuja una ratita. Al ver su padre el garabato, piensa que es un dibujo muy bueno para tratarse de un niño tan pequeño, por lo que decide recortar esa esquina y guardarlo de recuerdo en su cartera. En aquellos años tiene la inmensa suerte de que el quiosquero de su barrio, al que han robado en varias ocasiones, confíe a su familia, todas las noches, varias cajas llenas de tebeos, lo que hace que se aficione apasionadamente por ellos.

Cursa estudios primarios en las escuelas Ángel Guimerá, sita en calle de la Boquería, nº 28 de su ciudad natal. Como en el colegio se aburre, dibuja de memoria algunas de las aventuras de “El Guerrero del Antifaz” o “Roberto Alcázar y Pedrín”. Tal es su destreza, que con 11 años le publican su primer dibujo, la cabeza de un indio Sioux, copiado de una historieta de “Cuto” del dibujante Jesús Blasco Monterde (1919 -1995), en la sección “Colaboraciones de nuestros lectores” de la revista “Chicos” de Consuelo Gil Roësset (1905 – 1995). Por aquel dibujo Ibáñez comenta haber recibido un premio de unos 5 duros que ayudaron a solucionar el hambre de su familia durante una semana.

Foto familiar Ibáñez Talavera.

Durante su infancia y adolescencia es un ferviente admirador de las películas norteamericanas de humor. Sus personajes favoritos son: Charles Chaplin (“Charlot”, 1889 – 1977), Buster Keaton (1895 – 1966), Harold Lloyd (1893 – 1971), Stan Laurel (1890 – 1965) y Oliver Hardy (1892 – 1957). Con el paso del tiempo el joven aficionado se convierte en un devorador de todo cómic humorístico que cae en sus manos.

A los 14 años (1950) ingresa como botones en el Banco Español de Crédito (Banesto), con un sueldo de 146 pesetas mensuales. A la vez, realiza algunos estudios de Contabilidad, Banca y Peritaje Mercantil. Posteriormente, ocupa en Banesto el puesto de ayudante administrativo de Cartera y Riesgos, aunque, como él mismo ha reconocido en numerosas entrevistas, en su trabajo dedicaba más tiempo a dibujar que a realizar cuentas. Hacia 1952, con 16 años, y después de pasar por diferentes editoriales de Barcelona dejando muestras de su trabajo, consigue publicar su primera historieta, una tira cómica,

“Mucho ruido y pocas nueces”, publicada en el nº 95 de la revista “Nicolas”, de Ediciones

Francisco Ibáñez Talavera.

Clíper. A finales de ese mismo año, aparece en la revista “La Risa”, de Editorial Marco, el que puede considerarse su primer personaje de serial fijo: “Kokolo”, un simpático negrito en taparrabos siempre tiranizado por un cazador de raza blanca. El personaje podría haberse inspirado en “Coco”, el popular negrito de la serie de Puigmiquel (Ángel Puigmiquel Lis, 1922 – 2009 / «Pepe Carter y Coco») publicada en el semanario “Chicos” entre 1942 y 1947, o en los conocidos personajes de la revista «TBO» “Eustaquio Morcillón y Babali”, creados por Benejam (Marino Benejam Ferrer, 1890 – 1975). Tal y como sugiere Fernando Javier de la Cruz Pérez, de la Universidad Complutense, en su tesis doctoral “Los cómics de Francisco Ibáñez” (2005): “Muchas de estas historietas humorísticas que buscaron su escenario en el África colonial fueron propicias a un modelo pedagógico racista donde la superioridad blanca frente a la estupidez nativa era evidente, por lo que sirvieron, a menudo, de forma inconsciente, a los intereses ideológicos de la doctrina oficial del régimen (franquista). España conservaba aún ciertas posiciones en el continente africano, como restos de un imperio añorado”.

A través de sus personajes y su absoluta dedicación a ellos vive todo tipo de aventuras. El mismo Francisco Ibáñez comenta que “Mis personajes se mueven por todas partes, recorren el mundo entero, y yo, debido precisamente a la profesión, he sido siempre como uno de esos trapenses que hacen voto de silencio… Mi mujer sabe que estoy vivo porque escucha de vez en cuando los lápices moverse y tal. Porque la vida nuestra ha sido siempre muy de quietecitos: de la cama a la silla, de la silla al comedor, para comer; y vuelta a la silla, al trabajo”.

Francisco Ibáñez y su 13 Rue del Percebe.

En los primeros meses de 1953 Ibáñez se incorpora a la agencia Histograf, S.L. junto a un equipo de autores liderados por Josep Toutain Vila (1932 – 1997). Semanalmente confeccionan un suplemento de 4 páginas con historietas de acción, fantasía y tiras humorísticas titulado “A todo color”. En diciembre de 1953, aún con 18 años, Francisco consigue publicar una nueva y breve historieta: “El empleíto”, en el nº 42 de la revista “La Risa”, de editorial Marco.

A finales de 1953 se publican varios chistes de Francisco en el “Almanaque para 1954” de la revista “Picolín”, de la editorial Símbolo: “Reporte accidentado”, “Un trabajo en balde”, “El cuadro surrealista” y “El Purito de Don Gaspar”. En el nº 82 de la revista “La Risa”, Francisco ilustra la página de Bech (Carlos Narciso Bech Abadías, 1914 – 1999) “Reportajes extraordinarios”. Se trata de una sección ilustrada con noticias humorísticas ficticias en las que Bech hace las veces de reportero e Ibáñez de fotógrafo y en ella aparecen a menudo ambos caricaturizados. La página cambia de estructura con la entrada de Ibáñez, que sustituye a Boix  (Emilio Boix Pagès, 1908 – 1976), manteniendo la parte superior con “La noticia y sus fotos” y debajo una historieta corta en forma de tira y varios chistes. En el nº 84 aparece en escena el caco “Rafflitos”, que en sus posteriores apariciones será rebautizado como “Cacotín”. Parece un claro precedente de “Ceferino Raffles”, el ladrón que habita en el “13 Rúe del Percebe”. A partir del nº 87 de la revista, Ibáñez también ilustra otra sección de Bech, “Reportajes de todo el mundo”, pasando de ser una sección seria con curiosidades realizada por dibujantes de la casa, Aurelio Beviá, Antonio García o J. Ripoll, a convertirse en una serie de noticias totalmente surrealistas y estrambóticas.

Francisco Ibáñez y su esposa Remedios Solera.

Durante el sexenio comprendido entre los años 1952 y 1957, Ibáñez, aún empleado de Banesto, colabora con la editorial Marco no sólo en la mencionada revista “La Risa”, sino también para la revista “Hipo, Monito y Fifí” en la que, hacia 1954, da vida a “Melenas”, que personifica a un león vestido con pantalón y camiseta a rayas que presenta un carácter muy diferente al que se esperaría de un rey de la selva.

Ibáñez también crea para “La Risa” numerosas tiras de humor: “El monstruo de tiempos remotos” (1955), “Vecino chafardero” (1955), “El faquir” (1955), “¿Vaca o toro?”  (1955), “Los Piratas del Queen Pepet” (1957), y otros personajes de vida efímera como “La Odisea del tío Tadeo” (1955), “El borrachín” (1955), “Patro, sirvienta modelo” (1956), “Pérez” o “Fulcio Batracio” (1956). También creará páginas con felicitaciones para varios Almanaques de dicha revista (1957 y 1958).

A comienzos de los 60 se reeditan más páginas en una tercera época del semanario La Risa. Además de Melenas, Francisco Ibáñez crea para la misma publicación la serie Dreson (1955) y otros personajes como “El mosquito Pérez” (1955), “Demetrio, el Gendarme” (1955), “Fulcio Batracio” (1956), “Puko” (1956), “Orejón” (1956) o “Mike Gorilo” (1959). Años después, cuando Emilio Boix, principal animador de las publicaciones de Marco, deja la editorial para “hacer las Américas”, recae sobre Ibáñez una mayor responsabilidad y asume el cargo de series abandonadas por este dibujante como las historietas de “Nicrostato Mochales”, “Nicomedes Camueso”, “Bob-Ayna y Pat-Acón” y “Cartapacio y Seguidilla”. Precisamente, éstos últimos podrían considerarse precursores de “Mortadelo y Filemón”. Hay una aventura de 1955. “El coleccionista de relojes” publicada en el nº 82 de la revista “La Risa”, en la que aparecen esta pareja de detectives que tienen que resolver un caso y terminan corriendo a causa de su torpeza. Aquella es una etapa abrumadora de producir y producir páginas y más páginas, portadas, ilustraciones, aceptando todo lo que le proponen.

Mural de homenaje al historietista Francisco Ibáñez en la fachada del Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy de Cartagena (España), creado en 2021 por Raúl Estal.

Ibáñez trata de mejorar y pulir su estilo. Trabaja de forma acelerada, consciente de que es el camino a seguir para llegar a ser conocido en el mundo editorial y adquirir experiencia. En estos primeros trabajos es posible detectar aún cierta “tosquedad en el trazo del dibujo” y “rigidez” en la estructura de la página, aunque ya asoma algo del talento y la garra del dibujante. Durante estos años, han surgido en Barcelona una serie de tebeos y semanarios de humor procedentes de diversas editoriales e Ibáñez colabora en varios: “Chicolino” (Ed. Símbolo, 1951), “Alex” (Ed. Símbolo, 1955), “Paseo Infantil» (Eds. Generales, 1956) y “El Barbas» (1957). La revista “Alex”, creada en 1955 por un Enrique Badía Romero (1930 – 2024) de tan solo 25 años, homenajea con su cabecera a su admirado Alex Raymond (1909 – 1956) y en ella colaboran verdaderos ases del dibujo como Emilio Freixas, Longaron, Coll, Florencio Clavé y Jobaro, entre otros. La revista incluye tiras de cómic, artículos, relatos, mini entrevistas e, incluso, secretos para aprender a dibujar. Enrique conoce a Francisco porque han estudiado en el mismo colegio. La página central de la revista está dedicada a un tema en concreto donde los dibujantes realizan algunos chistes gráficos y es en dicha sección en la que aparecen algunos de los primeros trabajos de Francisco para dicha revista cuando tan sólo cuenta con 19 años. En 1955 Francisco firma sus trabajos para la revista “Lilliput”, de Ediciones Símbolo, bajo el seudónimo de “PIF” (números 10 y 20), protagonizados por “Don Eulalio”. El seudónimo de “PIF” no se limita a esta publicación. También aparece en los números 73 y 74 de la revista “La Risa”.

A finales de 1956 comienza las colaboraciones en el semanario “Paseo Infantil”, concretamente desde el nº 30, en la última etapa de la revista. Crea personajes como “El caballero Buscabollos” (1956?), “Abraham Pérez” (1956?), “Joe Tranca” (1957), “Ludovico Barrigón” (1957), “Juan Desdichas” (1957), “El tío Tranca” (1957), “Pepe Rabieta” (1957), “Rufo Chocolatín” (1957) o “Pepe Roña” (1957) y sustituye a Alfons Figueras en la serie Loony (1957). Colabora durante cerca de un año, hasta que empieza con Bruguera, donde va a crear a sus “hijos predilectos”, “Mortadelo y Filemón”.

Auto-caricatura de Francisco Ibáñez.

Notas finales

El viernes, 27 de mayo de 1966, Francisco contrae matrimonio con Remedios Solera Sánchez. Cuatro años después (1970), nace su hija Nuria, y un año después (1971), su segunda hija, Sonia (2022).

Ibáñez hace pandilla con una tropa irrepetible de dibujantes equipados con su propia cascada de biotipos eternos: Vázquez (Manuel Vázquez Gallego, 1930 – 1995), con Anacleto, Hermanas Gilda, Familia Cebolleta, Familia Churumbel…; Escobar (José Escobar Saliente, 1908 – 1994), con Zipi y Zape, Carpanta, Toby, Petra Criada para Todo…); Segura (Roberto Segura Monje, 1927 – 2011), con Rigoberto Picaporte solterón de mucho porte, La Panda…; Raf (Juan Rafart Roldán, 1928 – 1997), con Doña Lío Portapartes, Sir Tim O ́Theo, Manolón Conductor de Camión…; Peñarroya (José Peñarroya Peñarroya, 1910 – 1975) con Don Pío, Gordito Relleno…; Estivill (Alejandro Santamaría Estivill, 1926 – 2011), con Agamenón y La terrible Fifí; o Conti (Carlos Conti Alcántara, 1916 – 1975), con el Loco Carioco.

Autorretrato de Francisco Ibáñez en La Risa – Sección Nuestros Dibujantes – Almanaque 1956 Editorial Marco.

Francisco Ibáñez ejerce su oficio en condiciones extremas, todo a mano, sin copistas ni medios técnicos; se revela también como un apasionado resistente frente a las más despiadadas condiciones de trabajo. Ibáñez es un raro caso de artista español socialmente transversal. Intergeneracional, interterritorial y universal. Singularmente cohesivo, destello de un punto de unión de todas las Españas posibles. Indiscutiblemente nuestro Ibáñez y “sus criaturas” son Patrimonio Nacional, como ha acabado siendo él mismo. Víctima de la explotación laboral de sus editores, que le obligaban a trabajar sin descanso, hasta 40 páginas semanales. Además, hasta la aprobación de la Ley 22/1987, de 11 de noviembre, de Propiedad Intelectual, los derechos de sus personajes no le pertenecieron. Aunque vendió más de 100 millones de ejemplares de sus álbumes, injustamente no cobró como creador y siempre vivió de forma humilde. En sus historietas se dibuja a sí mismo con ironía como un tipo engreído que recibe muchos millones por dibujar. El reverso de su suerte real y su carácter auténtico, siempre afable.

Cabeceras de algunas de las revistas en las que Ibáñez publicó sus primeros trabajos.

A lo largo de su dilatada carrera ha recibido varios reconocimientos. En los años 1969, 1974, 1975 y 1976 recibe el premio “Aro de Oro” a los personajes infantiles más populares del año por “Mortadelo y Filemón”; el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona al conjunto de su obra (1994), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2002) y la “Creu de Sant Jordi” que le entregó la Generalitat en 2021. El 4 de octubre de 2023, su viuda, Remedios, y su hija Nuria, reciben la Medalla de Oro al Mérito Cultural del Ayuntamiento de Barcelona a título póstumo, en reconocimiento de su larga trayectoria como historietista y creador de series de cómics. En una entrevista realizada en El Diario.es, de julio de 2018, Ibáñez reconoce que “Para mí el premio de verdad es cuando veo a aquel niño que viene a que le firme el librito, que me está mirando encantado con los ojos como platos pensando que está como con una especie de héroe y la madre le dice: «Pero, Pepito, ¿no querías decirle algo al señor Ibáñez?». Pero Pepito no dice nada, está con aquellos ojos abiertos y se lleva el libro firmado como si fuera el tesoro más grande del mundo. Los premios oficiales o los certificados… yo tengo aquí un certificado que dice: «Francisco Ibáñez está vacunado contra la viruela», ese es el único certificado que vale”.

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