EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA

✍Antonio Gómez Romera

Domingo, 11 de enero de 2026

En el XCVI aniversario del estreno de “El misterio de la puerta del sol”, la primera película sonora rodada en España

Lee De Forest.

Tal día como hoy, domingo, 11 de enero, festividad de Santa Hortensia de Aquitania, Mártir de la Fe (siglo III), en la segunda semana de 2025, se cumplen 96 años (sábado, 1930) del estreno en el “Coliseo Castilla” de Burgos (a las 7 de la tarde), de “El misterio de la Puerta del Sol”, la primera película largometraje sonora rodada en España que ha llegado hasta nuestros días. El día de su estreno, se llenan por completo las 1258 butacas del “Coliseo Castilla”. Otro film, “Fútbol, amor y toros”, dirigido por Florián Rey (Antonio Martínez del Castillo, 1894 – 1962) y protagonizado por Blanquita Rodríguez Calvo (1914 – 1987) y Ricardo Núñez Lissarrague (1904 – 1998), se había estrenado 4 días, el martes, 7 de enero de 1930, en el madrileño “Teatro de la Zarzuela”, siendo la primera película sonora española rodada con el sistema nacional “Filmófono”. A pesar del éxito que tuvo en su día, no se ha conservado ninguna copia. Realmente hay muy poca información en Internet, pero he encontrado que la joven actriz madrileña Blanquita Rodríguez Calvo es hija del gran actor cómico teatral Lino Rodríguez del Río y hermana de la actriz Olvido Rodríguez Calvo (Sevilla, 1910 – Madrid, 1996).

Cartel del film «El cantor del Jazz» (1927).

Antecedentes

En febrero de 1927, el ingeniero norteamericano Lee De Forest (1873 – 1961) llega a España para promocionar uno de sus inventos que ha bautizado con el nombre de “Phonofilm”, que va a ser utilizado exitosamente, pocos meses después, en el montaje de la película “El cantor de Jazz”, “The Jazz Singer”, estrenada el jueves, 6 de octubre de 1927, el primer film sonoro de la Historia.

Lee es una personalidad científica de renombre internacional, gracias al enorme impulso que su invento de la válvula de tres electrodos (“audión”, 1906) ha supuesto para la amplificación del sonido en radiodifusión. En el sistema “Phonofilm”, también conocido como “Fonofilm” o “Cinefon”, patentado por De Forest en 1920, las vibraciones sonoras convertidas en eléctricas, generan oscilaciones luminosas que van marcando fotográficamente sobre el celuloide una secuencia de líneas horizontales de mayor o menor densidad. Esta tira o código de barras del sonido se imprime junto a la imagen en la copia positiva final.

Foto del Director durante el rodaje.

Durante su visita a España, Lee De Forest hace unos pocos pases privados, siendo el dictador Miguel Primo de Rivera Orbaneja (1870 – 1930), uno de sus privilegiados espectadores. El empresario burgalés Feliciano Manuel Vítores Puras, natural de Belorado, considerado como la capital de la “Riojilla Burgalesa”, junto a Enrique Urazandi y Agustín Bellapart, compran a Lee De Forest su invento. Esto les otorga las patentes en España y Portugal, sus derechos durante 10 años y la posesión de un paquete de películas.

Vítores, Urazandi y Bellapart crean la Sociedad Anónima “Hispano De Forest Fonofilm” con centro de operaciones en Barcelona, donde crean unos estudios y deciden dar a conocer el “Fonofilm” de forma itinerante por toda España. Madrid, Burgos, Bilbao, San Sebastián, Barcelona o Logroño son algunas de las ciudades en las que se exhibe el nuevo invento. Los empresario realizan varios cortometrajes y documentales, tales como “Discurso del Marqués de Estella” (1928), “Cuando fui león” (1928), “Va usted en punto con el banco” (1928) o “El Orador” (1928). Sin embargo, la compleja instalación y el arcaico funcionamiento del aparataje convierten cada exhibición en un desastre. Las críticas son duras y aunque las giras continúan, la empresa entra en crisis y se precipita su liquidación. Sin embargo, Vitores no se da por vencido y decide quedarse como único propietario del “Fonofilm”.  La única salida posible para remontar la situación de la “Hispano De Forest Fonofilm”, es la producción de un largometraje sonoro en español.

Cartel de la película.

La película

Feliciano Manuel Vítores logra reunir la importante suma de 18000 pesetas y contrata como director y guionista al onubense Francisco Elías Riquelme (Huelva, 1890 – Barcelona, 1977), que ya ha dirigido varias películas mudas. Y como “cameraman” u operador, es decir, director de fotografía, al albaceteño Tomás Duch Belmonte (1899 – ). Mientras, la dirección musical se la encarga al Maestro Penella (Manuel Penella Moreno, 1880 – 1939). Francisco Elías escribe el guion de la película, que es una comedia con ciertos elementos de intriga: Los jóvenes Pompeyo Pimpollo y Rodolfo Bambolino trabajan como linotipistas en el Heraldo de Madrid, pero sueñan con ser actores de cine. Por la lectura de la prensa diaria se enteran de una noticia que les llena de alegría: la visita a Madrid del director norteamericano Edward S. Carawa y su estrella, Lía de Golfi, que, “aunque nacida en Torrejón de Ardoz y criada en Encomienda Street, se dice de Moscovia”, para rodar la nueva película de “Super-Carawa Productions”, “La moderna Salomé”. Se alojan en el Hotel Ritz, donde van a hacer el casting de actores y actrices para el que son citados a las 9 de la mañana con “traje de etiqueta y cuello de pajarita”. Tras esperar horas y horas su turno ambos son rechazados. Necesitan actores “mucho más populares” y se marchan “con un triste bagaje de ilusiones rotas y esperanzas fallidas”. De regreso a una Puerta del Sol abarrotada de viandantes y vehículos les viene a la mente una idea para hacerse célebres de la noche a la mañana: fingir un asesinato. Para ello, poco antes de las 4 de la tarde, van a entrar en casa del tío de Rodolfo, el profesor de biología que se encuentra de viaje en el Mar Negro, y van a meter los huesos del esqueleto que tiene en el desván en una maleta. Mandaran un mensaje anónimo al Juez y los periódicos se encargarán del resto. Después escriben el mensaje anónimo informando del horroroso crimen cometido y que los restos calcinados de la víctima se encuentran en el desván de la casa número 101 de la Puerta del Sol. Pompeyo, disfrazado con gafas oscuras y tupida barba, viaja en tren a Barcelona. Y, 48 horas después, las portadas de los periódicos diarios publican: “El misterio de la Puerta del Sol. Descubierto la identidad de la víctima. Se espera de un momento a otro la detención del autor del espantoso crimen”. Rodolfo es detenido y acusado del asesinato y le espera ser condenado al patíbulo. El desenlace final no lo voy a desvelar; solo indicar que es “sorprendente”.

Cartel de la película – Filmoteca Española.

La película se filma entre octubre y noviembre de 1929. Los exteriores se graban en la Puerta del Sol y en la Gran Vía, mientras que los interiores se toman en un hotelito propiedad de Feliciano en la Ciudad Lineal, el nº 181 de la calle Oriental, el Caserón de San Vitores, así como en las imprentas de dos periódicos: el Heraldo de Madrid y El Liberal. Contiene algunas escenas coloreadas y al final de la película se puede ver una vista aérea del Madrid de 1929.

Debido al enorme peso de la cámara y su dificultad de manejo, no es posible desplazarla, salvo en ocasiones excepcionales y son los decorados los que se montan y cambian frente al objetivo de la cámara. Según declaraciones a la prensa de Vitores, se rodaron 2600 m de metraje, unos 95 minutos de duración, de los cuales 2000 son hablados o sonoros, concretamente unos 73 minutos. El montaje final, creado mano a mano por Vitores y Elías, se realiza creando un híbrido entre cine mudo y hablado para poder ser visionado de ambas maneras. La película comienza con unas imágenes de la cadena de impresión de “El Heraldo” en funcionamiento. En el taller, el linotipista Pompeyo Pimpollo, personaje protagonizado por el actor de moda, Juan de Orduña (Juan de Orduña y Fernández-Shaw, 1900 – 1974) se ha quedado dormido sobre el teclado de la máquina en la que trabaja y el encargado le llama la atención y pronuncia las primeras palabras que el espectador escucha. Se trata de ésta castiza y peculiar frase: “Oiga, pollo, pa’ dormir se va pa’l Ateneo” Intervienen además los actores y actrices que por orden de reparto son: Nita Moreno en el papel de Lia de Golfi, Jack Castello (Jesús Movellán Varela, 1905 – 1967), en el de Edward S. Carawa, Antonio Barber en el de Rodolfo Bambolino, Teresita Silva (María Teresa Penella Silva, 1911 – 1960), en los papeles de La Terele y La Tirana, Carlos Rufart (1887 – 1957), en el del Juez de Instrucción, Federico Kirkpatrick en el del Sacerdote, Pablo de la Cruz en el del Abogado Defensor, Jesús Baños Ebro (1894 – 1951), en el de El Niño del Mausoleo y Diego Moreno “El Personita” en el de cantaor flamenco.

Fotograma de la película.

Tras su estreno en el “Coliseo Castilla”, situado en la confluencia de las calles San Juan, Santander y La Moneda, el “Diario de Burgos”, publica en sus páginas: “La sincronización conseguida es perfecta; la palabra se corresponde exactamente con los movimientos de los labios. La amplitud precisa de los sonidos es algo más difícil de conseguir (…) La lucha que el señor Vitores ha emprendido por la producción española de la película hablada es digna de aliento y estímulo, y el rasgo de ofrecer a Burgos la virginidad de su primera obra es de agradecer y de aplaudir”.

Una segunda proyección de “El misterio de la Puerta del Sol”, tiene lugar el 4 de febrero de 1930 en el Teatro Principal de Zamora. Y, “El Heraldo de Zamora”, publica dos días después, el 6 de febrero: “Ayer volvió a repetirse la proyección de la película sincronizada “El misterio de la Puerta del Sol” (…) debemos achacar que el cine sonoro, tal como se exhibe hoy en los grandes cines, no tiene punto de comparación con el que se nos presentó en estos días en el Principal (…) No puede, pues, aceptarse como tal una cinta que adolece de grandes defectos y que se proyectó con aparatos instalados en condiciones inadmisibles (…) produciendo estridencias de sonido que el público pudo apreciar”.

Fotograma de la película.

A pesar de sus avances técnicos, el Sistema “Phonofilm” es todo un fracaso desde el punto de vista económico y supuso la ruina de Feliciano Manuel Vítores Puras, que abandona aquí su participación en la industria cinematográfica. Pero, puede decirse que gracias a esta primera experiencia, el director de la película, Francisco Elías Riquelme, crea en Barcelona (1932, “Palacio de la Química”) el primer estudio de cine sonoro, el “Orphea”. Enrique Sánchez Oliveira, profesor titular del Departamento de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Sevilla y realizador audiovisual, afirma en su artículo “Aproximación histórica al cineasta Francisco Elías Riquelme (1890 – 1977)”, que “La causa de que “El misterio de la Puerta del Sol” no pudiera exhibirse con normalidad se debió fundamentalmente a la incompatibilidad tecnológica del sistema de sonido “Phonofilm” con los que se estaban instalando mayoritariamente en las salas españolas, y como el productor no pudo o no quiso meterse en nuevos gastos para darle el paso sincrónico adoptado como estándar, la película sólo pudo exhibirse en ciudades y pueblos de provincias, en cines que acondicionaba previamente con sus aparatos de proyección y amplificación. La precariedad en la explotación del film es remarcada por Elías en una entrevista que concedió a TVE para el programa “El día que se estrenó la primera película hablada en español”, donde afirma que de la película solo se tiró una copia que explotaba directamente Vítores por los pueblos. […] Hubo diversos intentos por parte de Feliciano Vitores para sacar partido a este ruinoso proyecto que había sido “El misterio de la Puerta del Sol”. Uno de ellos pretendía tirar copias en el sistema sonoro Movietone, estándar de la Fox y de amplia implantación en los cines españoles, pero la falta de dinero lo impidió. En 1931, según refleja puntualmente la correspondencia del Legado Vitores, el abogado y distribuidor asturiano José de Mier intentó comprar el film a bajo precio, pero no llegó a ningún acuerdo con Feliciano Vitores. “El misterio de la Puerta del Sol” supuso para el productor burgalés la ruina y el definitivo alejamiento de los negocios cinematográficos”.

Fotograma de la película 1.

Por otra parte, en la “Historia del cine español” (Editorial Cátedra – Colección Signo e Imagen), de Román Gubern, José Enrique Monterde, Julio Pérez Perucha, Esteve Riambau y Casimiro Torreiro,  se afirma que: “El último film mudo español fue “Los hijos mandan” (1930), producido y dirigido en Valencia por Antonio Martínez Ferry. En aquella fecha los experimentos sonoros ya habían menudeado en la Península, pero todos habían fracasado. Si la primera proyección sonora de un film norteamericano tuvo lugar el 19 de septiembre de 1929 en Barcelona, con 58 de Richard Wallace y con Maurice Chevalier, ninguna película española sonorizada había conseguido por entonces una exhibición normal. No obstante, el ingeniero norteamericano Lee De Forest, inventor del Phonofilm con sonido fotográfico, había viajado a España, en donde presentó, en junio de 1927 en el cine Kursaal de Barcelona y en noviembre en Madrid, varios cortometrajes. En 1928 se rodaron con este sistema nuevos cortos cómicos locales y se fundó en Barcelona la “Hispano De Forest Phonofilms”, para consolidar esta patente. Pero cuando De Forest abandonó la Península tras vender su equipo a Feliciano Vitores, el único largometraje que pudo rodarse con él fue la farsa onírica “El misterio de la Puerta del Sol” (1929), realizado en Madrid por Francisco Elías y que aparentemente solo tuvo una exhibición pública en Burgos, en razón de su incompatibilidad técnica con las salas”.

Caricatura del Maestro Penella – Tovar – 1918.

Colofón

1981. Belorado (Burgos). Casa de la familia Vitores (calle Hipólito Ruiz López). Cristina, nieta de Feliciano, hace limpieza en el ático familiar y encuentra 4 latas metálicas ostensiblemente oxidadas que su abuelo había guardado allí. Durante una reunión de conservación en el Ateneo de Madrid, contacta con el restaurador cinematográfico Ramón Rubio Lucia (Madrid, 1947) responsable del Departamento de Recuperación de la Filmoteca Española (Madrid, Palacio del marqués de Perales, calle de la Magdalena, 10) y le comunica su hallazgo. Ramón Rubio examina cuidadosamente las latas polvorientas y comprueba, con gran sorpresa, que contienen la única copia existente de la película “El misterio de la Puerta del Sol”, que se creía perdida desde hace 50 años. A los pocos meses de ultimar los trámites de donación a la Filmoteca Española, fallece Cristina, víctima de un cáncer. Tras largos años de minuciosa y compleja tarea de rehabilitación y restauración, la película de nitrato recobra la vida, permitiendo así la posibilidad de estudiar los orígenes del cine sonoro en España. La película será presentada por primera vez dentro de “El bazar de las sorpresas”, en la 43 Edición del Festival de San Sebastián que se celebra entre el 14 y el 23 de septiembre de 1995.

YOUTUBE

● 1929 El Misterio de la Puerta del Sol – EL ROMBO MÚSICAL 1960

● Tomas Duch Belmonte, un albacetense pionero en el cine sonoro español – Cuentos

de Cine.

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