✍Antonio Gómez Romera
Domingo, 16 de noviembre de 2025
En el LXXX aniversario del nacimiento de la organización de las naciones unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ‘UNESCO’

Hoy domingo, 16 de noviembre, festividad de Santa Gertrudis de Helfta (1256 – 1302), monja benedictina cisterciense y escritora mística, también conocida como Gertrudis la Grande o Gertrudis Magna, en la cuadragésimo sexta semana de 2025, se cumplen 80 años (viernes, 1945), de la constitución en Londres (Reino Unido) de la “UNESCO” (“United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization”). La Organización de las Naciones Unidas promueve la cooperación en Educación, Ciencia, Cultura y Comunicación para el fomento de la paz en todo el mundo.
Quince días antes, el jueves, 1 de noviembre, se reúnen los representantes de 44 países en Londres en la Conferencia preparatoria celebrada en la sede de la Institución de Ingenieros Civiles, sita en “One Great George Street”. Treinta y siete países deciden su fundación. “La Organización se propone contribuir a la paz y a la seguridad estrechando, mediante la educación, la ciencia y la cultura, la colaboración entre las naciones, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades fundamentales que sin distinción de raza, sexo, idioma o religión, la Carta de las Naciones Unidas reconoce a todos los pueblos del mundo” (Constitución de la UNESCO, Artículo 1).
Un año después, el lunes, 4 de noviembre de 1946, entra en vigor la UNESCO al cumplirse el requisito del artículo 15.3 de la Constitución y ser ratificada por 20 países: Arabia Saudí, Australia, Brasil, Canadá, Checoslovaquia, China, Dinamarca, Egipto, Estados Unidos, Francia, Grecia, India, Líbano, México, Noruega, Nueva Zelanda, República Dominicana, Reino Unido, Sudáfrica y Turquía. La Sede de la Organización se establece en París (Francia), en las instalaciones del antiguo Hotel Majestic (Avenida Kléber, 19), que fue residencia y Palacio Real de Isabel II entre 1868 y 1904. El histórico edificio alberga hoy al Hotel Península.

Evolución de la UNESCO
Seis años después de su entrada en vigor, el sábado, 6 de septiembre de 1952, la nueva Organización comienza a dar sus primeros frutos al crearse en Ginebra (Suiza) la Convención Universal sobre Derecho de Autor con el deseo de asegurar en todos los países la protección del derecho de autor sobre las obras literarias, científicas y artísticas. Éste primer gran acuerdo entra en vigor el viernes, 16 de septiembre de 1955, al cumplirse lo que dispone el artículo IX.1, y pasar 3 meses desde la aceptación por los 12 primeros Estados.
España se incorpora a la UNESCO como miembro el viernes, 30 de enero de 1953. Y crea la Comisión Nacional Española de Cooperación con la UNESCO por Decreto de la Presidencia del Gobierno con fecha de 20 de febrero de 1953. El decreto fue publicado en el BOE el martes, 7 de abril (número 97), firmado por el Subsecretario de la Presidencia, don Luís Carrero Blanco (1904 – 1973). Y ratifica la Convención Universal sobre Derecho de Autor el miércoles, 27 de octubre de 1954.
El lunes, 3 de noviembre de 1958, se inaugura la sede principal permanente de la UNESCO, en el número 7 de la Plaza de Fontenoy en París (Distrito VII). Es construida en una parcela con 3 hectáreas de superficie y con forma de Y o “estrella de tres puntas”. Tiene 7 plantas de 3270 m2 cada una, y 28’75 metros de altura. Es obra de los arquitectos Marcel Lajos Breuer (1902 – 1981), Pier Luigi Nervi (1891 – 1979) y Bernard Zehrfuss (1911 – 1996).

El martes, 8 de marzo de 1960, la UNESCO lanza en Egipto y Sudán el primer proyecto internacional de grandes dimensiones: el traslado de templos de Nubia por la inundación que iba a producir la construcción de la Presa de Aswan, cuyo muro tiene casi 4 km de longitud y más de 100 m de altura en la primera catarata del Nilo. Se crea así el Lago Nasser, con una capacidad de hasta 150.000 millones de metros cúbicos de agua, que va a ser una labor conjunta encabezada por expertos de 50 naciones en ingeniería arqueológica. La Misión Arqueológica Española es encabezada por el prestigioso arqueólogo y prehistoriador Martín Almagro Basch (1911 – 1984) y prestará sus servicios de rescate durante 6 campañas (1961 – 1966). René Maheu (1905 – 1975) Director General de la Unesco, declarará a la prensa: “Ocho años después del llamamiento hecho por mi eminente predecesor Vittorino Veronese, el Gobierno de la República Árabe Unida y la Unesco inauguraron solemnemente en el corazón del desierto de Nubia, el 22 de setiembre pasado, los templos de Abu Simbel, reconstruidos en un nuevo emplazamiento, con perfecta exactitud, luego de haber sido cortados y elevados, bloque por bloque, a más de sesenta metros de altura sobre el acantilado de greda donde se los tallara originalmente”.
Tras el éxito de la mayor Campaña de Salvamento del Patrimonio llevada a cabo hasta la fecha, Egipto decide regalar 4 de los templos rescatados a Estados Unidos, Países Bajos, Italia y España, que son obsequiados, respectivamente, con los templos de Dendur, Taffa, Ellesiya y Debod. El jueves, 18 de junio de 1970, llegan al puerto de Valencia a bordo del buque “Benisa” las cajas embaladas que contienen las 2300 piezas del Templo de Debod. Dos años se tarda en reconstruirlo en Madrid, en el solar del antiguo cuartel de la Montaña y el martes, 18 de julio de 1972, abre sus puertas al público.

El segundo gran proyecto internacional de la UNESCO se produce por la inundación de Venecia (Italia), que es causada por el desbordamiento de la laguna el viernes, 4 de noviembre de 1966, y que alcanza los 194 cm. Es considerada la peor catástrofe de la historia de la ciudad, lo que lleva a la Organización y al Gobierno Italiano a tomar medidas para proteger la histórica ciudad y su patrimonio (450 palacios y 200 iglesias en peligro), mediante la instalación de gigantescas compuertas móviles.
La laguna de Venecia, antiguo mar palúdico que sigue siendo todavía el mayor sistema interior de agua marina existente en Italia, tiene la forma de una media luna poco curvada, orientada al NE-SO, de 55 kilómetros de largo como máximo y entre 8 y 14 kilómetros de ancho, según los puntos. Comprendidas todas las tierras que sobresalen del agua, su superficie se acerca a los 550 km2. Este lago salado está separado del mar por un litoral discontinuo: islas largas, ahusadas, llanas, residuos de aluviones y restos de glaciares que datan de la era cuaternaria relativamente recientes. Los centenares de islotes tienen idéntico origen y consistencia: arcilla y arena.

En noviembre de 1971, crea el programa científico intergubernamental sobre el Hombre y la Biosfera, MAB, por sus siglas en inglés: “Man and the Biosphere Programme”, con el objetivo de establecer las bases científicas para mejorar la relación entre las personas y el entorno en el que viven. Su Red Mundial de Reservas de Biosfera es una red dinámica e interactiva de sitios de excelencia que fomentan la armonía entre las personas y la naturaleza para el desarrollo sostenible mediante el diálogo participativo, el intercambio de conocimientos, la disminución de la pobreza y la mejora del bienestar humano, el respeto de los valores culturales y la capacidad de la sociedad para hacer frente al cambio.
El jueves, 16 de noviembre de 1972, se crea la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural. El Artículo 6 de la Convención, afirma: “Respetando plenamente la soberanía de los Estados en cuyos territorios se encuentre el patrimonio cultural y natural a que se refieren los artículos 1 y 2 y sin perjuicio de los derechos reales previstos por la legislación nacional sobre ese patrimonio, los Estados Partes en la presente Convención reconocen que constituye un patrimonio universal en cuya protección la comunidad internacional entera tiene el deber de cooperar”.
En el día de hoy, se cumplen 28 años (lunes, 1987) del nombramiento de don Federico Mayor Zaragoza (1934 – 2024) como Director General de la UNESCO, continuando el trabajo del profesor y político senegalés don Amadou Mahtar M’Bow (1921 – 2024), en el cargo desde 1974. Durante casi 12 años (12 de noviembre de 1999), Mayor Zaragoza desempeña el cargo, siendo relevado en el puesto por el diplomático japonés don Koichirō Matsuura (1937).

Nacido en Barcelona el viernes, 26 de enero de 1934, Federico consigue el Doctorado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (1958); gana el puesto de Catedrático de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada en 1963, de la que pasa a ser Rector 5 años después (1968 – 1972). Es especialista en metabolismo cerebral y cribado neonatal. En Granada es nombrado Vicepresidente (1971) y Presidente en funciones (1972 – 1973) del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Después continúa su carrera como Catedrático de Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid (1973 – 2004). En cuanto a su trayectoria política, es subsecretario del Ministerio de Educación y Ciencia (1974 – 1975), Diputado por Unión de Centro Democrático (UCD) en el Parlamento (1977 – 1978), Consejero del Presidente del Gobierno (1977 – 1978), Ministro de Educación y Ciencia (1981 – 1982) y Diputado al Parlamento Europeo (1987). Se incorpora a la UNESCO en 1978 como Director General Adjunto antes de convertirse en Director General de la Organización en 1987. Es reelegido para un segundo mandato en 1993.
Federico Mayor Zaragoza, en su artículo “El derecho humano a la paz”, declara: “En 1995, quincuagésimo aniversario de las Naciones Unidas y de la UNESCO, Año Internacional de la Tolerancia, recordamos con especial énfasis que sólo en la medida en que nos esforcemos cotidianamente en conocer mejor a los demás -¡el «otro», soy yo!- y en respetarlos, conseguiremos tratar en sus orígenes la marginación, la indiferencia, el rencor, la animadversión. Sólo así lograremos romper el círculo vicioso que conduce a la afrenta, al enfrentamiento y al uso de la fuerza (…) La paz duradera es premisa y requisito para el ejercicio de todos los derechos y deberes humanos. No la paz del silencio, de los hombres y mujeres silenciosos, silenciados. La paz de la libertad y por tanto de leyes justas, de la alegría, de la igualdad, de la solidaridad, donde todos los ciudadanos cuentan, conviven, comparten”.
El lunes 14 de diciembre de 1992, la UNESCO protege y retira del listado del Patrimonio Mundial en Peligro a Angkor, al ser declarada Patrimonio de la Humanidad. Se trata de la que fue antigua capital del Imperio jemer que se encuentra ubicada en la actual Camboya. La ciudad y el imperio florecieron aproximadamente desde el siglo IX hasta el siglo XV.

Tras la destrucción del “Puente Viejo” de Mostar, el martes, 9 de noviembre de 1993, durante las Guerras Yugoslavas, la UNESCO inicia su reconstrucción. Los cimientos se colocan en junio de 2001 y durante el año 2002, el Puente Viejo sobre el río Neretva se reconstruye siguiendo los métodos del siglo XVI. Desde 2005 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Rescatando su historia hay que recordar que Mimar Hayruddin, alumno del famoso arquitecto Sinan, considerado el padre de la arquitectura otomana clásica, construyó el puente en 1566 con un arco ligero de 27 metros de amplitud, 4 metros de anclaje y 30 metros de longitud. La altitud respecto al nivel del agua en verano es de 20 metros. El puente está flanqueado por dos torres fortificadas, la Torre Halebija a la izquierda y la Torre Tara al lado, ambas del siglo XVII. La robustez de la construcción fue tal que resistió el paso de los blindados nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
La Conferencia General de la UNESCO en su 32ª reunión, celebrada en París del lunes, 29 de septiembre, al viernes, 17 de octubre de 2003, crea la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial con las siguientes finalidades: a) la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial; b) el respeto del Patrimonio Cultural Inmaterial de las comunidades, grupos e individuos de que se trate; c) la sensibilización en el plano local, nacional e internacional a la importancia del Patrimonio Cultural Inmaterial y de su reconocimiento recíproco y d) la cooperación y asistencia internacionales.

Colofón
Estados Unidos, miembro fundador de la UNESCO, se retira de la Organización el 31 de diciembre de 1984, durante el mandato presidencial de Ronald Reagan, en protesta contra lo que considera una mala administración económica y excesiva “politización” -en el contexto de la Guerra Fría-, cuando aportaba la cuarta parte de su presupuesto. Tras diecinueve años de ausencia, Estados Unidos retorna a la UNESCO el miércoles, 1 de octubre de 2003, coincidiendo con la 32 Conferencia General. En aquella sesión el responsable de Educación estadounidense, Rod Paige, afirma que su país vuelve como un miembro más, sin un programa propio, deseoso de «participar y escuchar a los otros» y de «trabajar en equipo». Ocho años después, el 31 de octubre de 2011, la Unesco admite como miembro de pleno derecho a Palestina y la administración estadounidense, a las órdenes de Barak Obama, anuncia que va a eliminar los fondos que entrega a la organización, aunque se mantiene en su seno. El 12 de octubre de 2017, ya con Donald Trump en la presidencia, Estados Unidos fue un paso más allá y anunció de nuevo su retirada del organismo. El argumento del abandono, que en cumplimiento de los estatutos se hizo efectivo el 18 de diciembre de 2018, fue una supuesta tendencia antiisraelí en la organización y la necesidad de reforma en la misma. Israel siguió el mismo camino, con similares razones, el 1 de enero de 2019.

Cada 4 de noviembre se celebra el “Día Mundial de la UNESCO”, una fecha que rinde homenaje a esta organización que opera a favor del patrimonio universal, cultural e histórico, como también por la igualdad de todos los pueblos del mundo. En noviembre de 2023, la 42ª sesión de la Conferencia General de la UNESCO proclama el 17 de octubre como el “Día Internacional del Patrimonio Cultural Inmaterial”.
MONDIACULT, la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre políticas culturales, ha reunido a agentes, socios y líderes culturales de todo el mundo en Barcelona, del 29 de septiembre al 1 de octubre de 2025, para definir una agenda mundial para la cultura y ratificar su compromiso con la misma. Actualmente, los Objetivos Estratégicos de la UNESCO son: garantizar una educación equitativa e inclusiva para todos, construir sociedades sostenibles compartiendo el progreso científico, hacer del mundo un lugar más justo e inclusivo y garantizar que las nuevas tecnologías beneficien a la humanidad.





