RELATOS DE LA HISTORIA DE MOTRIL

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LA REPOBLACIÓN DE LA ALQUERÍA MOTRILEÑA DE PATAURA, TRAS LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS EN 1573

Manolo Domínguez García -Historiador y Cronista Oficial de la ciudad de Motril-

Tras la derrota de los moriscos en la Guerra de las Alpujarras en el año 1571, se produce un exilio forzoso que les lleva fuera del Reino de Granada y sus propiedades confiscadas.

Como primer paso para la deportación se constituye en Madrid en 1570 el Consejo de Población de Granada. La Real Cédula de 24 de febrero de 1571, ordenaba que quedasen incorporados al Real Patrimonio de Su Majestad todos los bienes de los moriscos deportados y convocaba a los súbditos del rey a trasladarse al Reino de Granada. Los bienes de los moriscos pasan a ser definitivamente de la Corona y a partir de ahora, se tienen que repartir entre nuevos pobladores para garantizar una continuidad en el poblamiento y el cultivo de las tierras y así evitar que se produjese un deterioro mayor que el ocurrido en la guerra en la economía del reino granadino.

Los moriscos de Motril no se levantaron en armas, seguramente porque la fuerte guarnición militar que había en la villa se lo impidió, pero fue atacada sin consecuencias importantes por los sublevados de los lugares vecinos en la noche del 8 de noviembre de 1569. Tras la derrota, los moriscos de Motril y Pataura fueron expulsados de su tierra y conducidos fuera de reino de Granada por el cuadrillero Juan Ebausti a Toledo y, posteriormente a Extremadura, especialmente a Llerena.

En 1573 comienza el proceso de repoblación de las “Alpujarras, Sierras y Marinas” del reino de Granada, donde se incluía a Motril y a los lugares de su término como es el caso de la alquería de Pataura.  En un primer momento, se decide realizar una investigación sobre la calidad y cantidad de los bienes requisados. El responsable de esta investigación en la zona de Granada sería Juan Rodríguez de Villafuerte, corregidor de Granada, quién tendría bajo su responsabilidad realizar las averiguaciones de las tierras y bienes de los moriscos expulsados, especificando como eran los núcleos urbanos y sus términos, detallando el número adecuado de repobladores cristianos que se deberían asignar a cada una de las poblaciones. Los informes son enviados al Consejo de Población de Granada. Este Consejo designaba a los “jueces de comisión” encargados de realizar el apeo o inventario de todos los bienes y su repartimiento a los nuevos pobladores. Todo quedaría detallado en unos libros llamados “Libros de Apeo y Repartimientos”.

Estos documentos marcan el comienzo de la historia cristiana de muchos de los pueblos de Granada y aportan una valiosísima información sobre la transformación definitiva del mundo musulmán al cristiano en el reino de Granada y en este caso hemos elegido la alquería de Pataura

Libro de apeo de Pataura 1573 (Archivo Histórico Provincial de Granada).

Hace ya más de un siglo que esa pequeña población situada al oeste de Motril, antigua alquería musulmana, desapareció arrastrada por las torrenciales aguas del río Guadalfeo. Se situaba junto al margen izquierdo del río, a los pies de la cara oeste de los montes del Magdalite , casi frente a Lobres y junto al camino viejo que conducía de Motril a Salobreña, perteneció a la jurisdicción del concejo de Motril y fue incluida,seguramente, en las capitulaciones otorgadas por los Reyes Católicos tras la conquista de esta zona en 1489, nombrándose como alguacil al mudéjar Estudecay y con una población aproximada de unos 70 vecinos, unos 250 habitantes, a mediados del siglo XVI dedicados al cultivo de la caña de azúcar, de la vid, cereales, frutales y de la seda. Sus tierras se regaban con la acequia principal de Motril y la acequia vieja de Pataura.

Pataura dependía, como decíamos, del gobierno de Motril, pero era tierra de realengo y gozó de cierta autonomía al elegir anualmente dos regidores, dos alcaldes y un alguacil de entre los vecinos de la alquería y que su término tenía de levante a poniente un cuarto de legua y de norte a sur tres cuartos de legua. Estaba a una legua del mar y a media de Motril. Lindaba por levante con el término de la ciudad de Motril y que lo distingue la portada que llamaban de Bates, monte arriba hasta la cruz de Monteser y sigue la loma aguas verticales hasta el pago que llaman de los Perdidos del Vicario. Por poniente tiene al rio Guadalfeo y por el norte la rambla del Escálate, confinando por el sur con la acequia hasta llegar al pago del Algarrobillo o del Cabón.

Tras la expulsión de los moriscos de la alquería, el Consejo de Población asignó a Pataura para repoblarla 40 vecinos cristianos viejos a los que se le repartiría 50 “suertes de población”, en principio cada suerte estaría compuesta por una casa, 9 marjales de riego, morales para producir una onza de seda y 11 marjales de secano sin provecho.

El apeo y deslinde de las tierras confiscadas a los moriscos, que se conserva incompleto en el Archivo Histórico Provincial de Granada, se hizo el 25 de octubre de 1573 por Diego de Salcedo, que sustituyó en el cometido al regidor motrileño Alonso de Cazalla, ayudado por el morisco Lorenzo Amador. En el documento que se conserva solo aparecen inventariadas las tierras de riego, huertas y arboledas del término de la alquería pertenecientes a los pagos de Panata, Xarea, Caná, Corucho, Malda, Conayd, Fadin Alzorzal, Majar, Puente del Hadid y Cabo y las tierras de secano y viñas de los pagos de Andacalgaci y Palopar.

Dibujo de la alquería de Pataura en 1753.

Por el estado de deterioro del documento del apeo, no podemos saber al completo el número de marjales que se deslindaron en cada uno de los pagos, por lo datos que podemos obtener se deslindaron unos 760 marjales de regadío, de los cuales la mayoría eran tierras susceptibles de ser plantadas de cañas que quedaron para la Corona y el resto para repartir a los repobladores. Un documento posterior, de 1577, cita que la Corona poseía en Pataura 1.400 marjales de cañas. De secano se apearon unos pagos de 2.000 marjales de eriazos y viñas viejas en Andacalgaci y las viñas del pago de Palopar.

También aparecen deslindados, en los citados pagos de regadío, tierras pertenecientes a los habices, a la iglesia de Salobreña, a la de Pataura, Inquisición, a Francisco de la Torre y a Diego Hernández de Baena.

Una vez terminado el apeo, se procedió al repartimiento de las tierras de los moriscos a los nuevos repobladores cristianos. El juez de comisión para el reparto fue, también, Diego de Salcedo. Como decíamos todos los bienes confiscados a los habitantes moriscos de Pataura fueron distribuidos en 50 suertes, para 40 nuevos vecinos repobladores, es decir, que habría 10 de ellos que recibirían 2 suertes. Los nuevos vecinos cristianos de Pataura tenían que ser de fuera de reino de Granada, y se comprometían a residir en la alquería con sus mujeres e hijos, ganados, bagajes y armas.

El repartimiento en se hizo en función de seguir unos parámetros de igualdad, de manera que cada nuevo poblador recibiría un lote de propiedades equitativas e igualitarias en cantidad y calidad y por sorteo, de manera que ningún nuevo vecino se sintiese agraviado; aunque, como citaba, 10 de los 40 nuevos vecinos recibirán el doble de propiedades, seguramente en razón del caudal que cada uno aportara desde su lugar de origen.

En el repartimiento inicial, cuya copia del siglo XVIII se conserva en el Archivo Municipal de Motril, se reparten casas, tierras y arboles a 38 nuevos vecinos, reservando dos suertes más para el cura beneficiado y para el sacristán de la iglesia de Pataura. Las tierras y casas repartidas pertenecían a unos 85 propietarios moriscos, entre los que podríamos citar a las familias de los Abencebuche, Alacerí, Arbí, Baiçí, Hadid, Maçerol, Valençí, Xenín y Tagarí. 

Al final, cada suerte estuvo compuesta por una casa de morada, 3 marjales de riego en Panata, 7 marjales de riego en el pago del Álamo de la Vega, 5 marjales de viña, morales y moreas para producir una onza de seda y árboles frutales (una media de 6 árboles por cada suerte).

Los 40 repobladores cristianos iniciales y que serían los nuevos vecinos de Pataura procedían de:

RepobladorOrigen
Andrés PérezPortugués
Gaspar de PradosYa afincado en Pataura
Hernando HurtadoToledo, Ya afincado en Pataura
Francisco DelgadoTorre de Esteban (Toledo)
Francisco GarcíaPozuelo de Aravaca (Madrid)
Gabriel GonzálezGallego de Santiago
Diego de SalasVizcaíno de Laredo
Hernando RodríguezPortugués de Amegón
Alonso García de TudelaCatalán de Correá
Diego de CastroPortugués de Yelbes
Francisco Gómez de BéjarSalamanca
Francisco de ArriolaÉcija (Sevilla)
Francisco DelgadoTorre de Esteban (Toledo)
Francisco MelaraCarmona (Sevilla)
Francisco DezaAlbolote
Francisco RodríguezGallego de Monferrer
Alonso RuizOrán
Luis  PérezArjonilla (Jaén)
Gerónimo CaballeroCalzada del Campo de Calatrava
Alonso HernándezBelmez (Córdoba)
Francisco CaballeroCalzada del Campo de Calatrava
Alonso DiéguezGallego
Rodrigo GarcíaSin especificar
Pero HernándezTalavera de la Reina (Toledo)
MartínFlandes
Benito del ValleBaena (Córdoba)
Juan PérezBriviesca (Burgos)
Francisco MachucaSalamanca
Pedro GonzálezZamora
Martín HernándezPortugués
Nicasio HernándezÚbeda (Jaén)
Bartolomé CondeÉcija (Sevilla)
Andrés RamírezÉcija (Sevilla)
Francisco Ravelo el MozoPortugués de Amegón
Francisco HernándezSin especificar
Bartolomé GarcíaArdales (Málaga)
Pedro RaveloPortugués
Gabriel DelgadoValdemoro (Toledo)
BeneficiadoSin especificar
SacristánSin especificar

Dos suertes se les repartieron a Gaspar de Prados, Hernando Hurtado, Francisco Gómez, Francisco Delgado de Toledo, Francisco Malara, Francisco Deza, al flamenco Martín, a Bartolomé Conde, a Francisco Delgado y Andrés Ramírez.

En total para estos 40 nuevos vecinos cristianos de la alquería se les repartieron 523,5 marjales de tierras de regadío:

PagosMarjales
Panata152
Álamo de la Vega339
Boraití3
Corucho2
Maguedad2
Maheda1,5
Conait3
Fanata  al Zorzal2
Handaca el Hadid0,5
Cabón1
Sin especificar17,5

En tierras de viñas se les dieron 285 marjales y en arboles los siguientes:

ÁrbolesNúmero
Morales621
Olivos3
Limoneros114
MoreasTodas las del término
Albaricoques72
Granados73
Higueras52
Membrillos41
Ciruelos4
Perales3
Naranjos7
Duraznos2
Parras6
Almendros2
La vega en Pataura en la actualidad.

En cuanto a las moradas se les repartieron 48 casas habitables, 9 solares y sitios de casa, 1 corral y 3 habitaciones que en esa época se denominaban “palacios”. No se repartieron ni el ingenio de azúcar, ni el horno de la alquería, ni el molino, ni la casa fuerte, ya que todos estos edificios pertenecían desde antes de la expulsión de los moriscos a cristianos viejos, como es el caso de ingenio azucarero que era de la familia Hurtado o el molino de Lieña que era propiedad de los herederos de Francisco Ramírez de Madrid y Beatriz Galindo.

El 17 de marzo de 1574, pocos meses después del repartimiento inicial, el corregidor de Granada Juan Rodríguez de Villafuerte comisionado por el Consejo de Población, realiza una visita de inspección a Pataura para ver el resultado de la repoblación. En esta visita, cuyo documento se conserva en el Archivo General de Simancas, se decía que por las averiguaciones que se habían hecho con los regidores y vecinos de la alquería había habido 70 vecinos moriscos y “se acordó que haya quarenta vecinos y que el lugar se reparta en cinquenta suertes”.

Pero en la visita del corregidor se encuentran que solo viven en Pataura 29 vecinos, 114 personas; es decir, que no se había conseguido la repoblación completa prevista para el lugar. Los vecinos que había en ese año de 1574 son los siguientes:

VecinosPersonasSembradosGanadosBagajesArmas
Hernando Hurtado, de Toledo35 (4 esclavos y 30 criados)3 fanegas50 cabezas99Arcabuz
Benito del Valle, de Marbella 4 (mujer y 2 hijos)0000
Francisco de Arriola, de Laredo 4 ( mujer y 2 hijos)001Espada
Gerónimo Caballero, de St. D. de la Calzada2 (mujer)000Espada y ballesta
Juan Díaz, de (…)2 (mujer)000Espada y ballesta
Pedro de Prado, de Alcalá la Real 6 (mujer, 2 hijos y 2 esclavos)002Espada y lanza
Martín flamenco, trompeta2 (1 hijo)000Espada
Francisco Gómez, de Béjar del Castañar  3 (1 hijo y 1 mozo)30 fanegas030
Gonzalo López, de Galicia, escudero14 fanegas01Lanza y adarga
Diego de Salas, de Vizcaya 3 (mujer y 1 hija)002Espada y arcabuz
Gabriel Rodríguez, de Asturias, mercader de lienzos10000
Alonso García de Tudela, de Lorca 4 (mujer y 2 hijos)001Ballesta
Francisco Rodríguez, de Monferrer, barbero2 (mujer)000Arcabuz, alabarda y espada
Alonso de Santisteban, de Úbeda 5 (mujer y 3 hijos)001Espada y ballesta
Luis Pérez, de Arjonilla (Jaén), escudero 3 (mujer y 1 hijo)20 fanegas2 cabezas2Lanza y adarga
Benito de la Rosa, de Alcaudete3 (mujer y un mozo)0010
Gabriel González, de Galicia2 (mujer)000Arcabuz
Juan Rodríguez, de Castro 3 (mujer y 1 hija)000Arcabuz
Francisco Delgado el Viejo, de  la Torre de San Esteban Hambrán 5 (mujer y 3 hijos)0000
Francisco Delgado el Mozo, de la Torre de San Esteban Hambrán1000Arcabuz
Francisco Rabelo, portugués 3 (mujer y 1 hijo)001Lanza y adarga
Melchor Gutiérrez, de Jaén10000
Francisco Rabelo, portugués, escudero1001Lanza y adarga
Simón Rabelo, portugués 2 (1 esclava)013 cabezas0Lanza
Pedro Rabelo el Mozo, portugués3 (2 esclavas)000Lanza
Mateo de Bañuelos, de Toledo 3 (mujer y 1 hijo)000Lanza
Pero Ruiz, de Talavera de la Reina10000
Benito Ruiz, de Cuenca 5 (mujer y 3 hijos)0000
Hernando de Robles, de Fregenal 4 (mujer y 2 hijos)0000

Dos años más tarde, el 19 de mayo de 1576, el nuevo corregidor de Granada Arévalo de Zuazo, vuelve a visitar Pataura para comprobar si al final se había completado lo previsto por el Consejo de Población con respecto a proceso repoblador. El documento de esta visita, también, se encuentra en el Archivo General de Simancas.

Se había conseguido repoblar con 31 vecinos cristianos, o lo que es lo mismo 93 personas. Se habían sembrado 25 fanegas y 186 marjales de cañas. Los vecinos tenía 100 cabezas de ganado, 11 bagajes, 18 arcabuces y 2 ballestas.

Al final la repoblación de la alquería de Pataura fue un fracaso, no se consiguió el número de repobladores suficiente, quizá por su situación cercana al mar en una época en la que la costa de Motril vivía en una situación de frontera de un África hostil, donde los rebatos por la presencia de berberiscos, turcos y corsarios eran frecuentes y no sería un lugar muy atractivo para habitar. Por otro lado, las propiedades que se repartieron no fueron de buena calidad; las mejores tierras, idóneas para plantar cañas, se quedaron en manos de la Corona y eran arrendadas, por el momento, a grandes propietarios y posteriormente, a partir de 1577, serían vendidas en pública subasta.

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