CÓMO CAMBIA LA TORTILLA

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CÓMO CAMBIA LA TORTILLA

Manuel María -Articulista-

Estoy sentado en el tranco del escalón… de la que ha sido de siempre mi casa, la de mis padres, donde siempre he vivido desde que tengo memoria, o algo que sirva para recordar. Aquí me doy cuenta cómo ha cambiado todo. Como hemos cambiado nosotros.

Los coches que pasan, la cantidad de coches que pasan a cada momento. Cuando antes, apenas pasaba alguno. Recuerdo que parábamos el balón, o la pelota, para que pasara y poder continuar el partido interrumpido, por el bramar del motor de aquella máquina. Cómo han cambiado las costumbres de los vecinos.

Antes sentados en los escalones y silla los mas mayores, todos formando un consejo de gente, que no paraban de narrar sus vivencias. Ahora nadie, nadie se reúne, nadie cuenta nada, cada uno va a lo suyo, cada quien piensa más en lo suyo que en lo de los demás…

Los primeros cigarrillos a escondidas… en los portales de las casas… las que tenían, portales. Los primeros amigos… Las primeras miradas furtivas al sexo opuesto… Las primeras reuniones con los mayores que nosotros. La suciedad de las primeras informaciones sobre el sexo… Las primeras hombrás… y sino, pregúntenle al que perdió los dientes… Eso sí que eran hombrás…

Se enteraba uno de lo que pasaba, ya fuera en el barrio o ya fuera dentro de la ciudad, pero el caso es que se enteraba uno de lo que había pasado  por los comentarios de los demás… Éramos “Todos a una…” como Fuenteovejuna. Para todo ahí estábamos, para lo bueno y para los malos tragos que tiene esta vida… para todo.

Y del vicio de fumar, que me dicen… Ese que nos inculcaron a todos, sin lastima, sin pena, sin…. Nada, a todos, nos lo inculcaron. Cuando menos a los de cierta edad.

Ahora todos los médicos, sean o no de la seguridad social, todos, sin excepciones, todos, ya digo, tratan de quitarnos del tabaco, si, ese vicio tan tonto, que viene siendo el fumeteo. Pero, y yo me pregunto: ¿acaso no se acuerdan de aquellos anuncios que emitían todas las teles del momento? ¿Acaso, no se acuerdan de lo de ser un hombre? -Siempre el que más fumaba-. Ahora salen con lo que cuesta mantener a un fumador empedernido, ¿ahora? ¿Ahora se dan cuenta? Y nuestra salud ¿Qué? ¿Qué me dicen de nuestra salud?, ¿Es que no hemos pagado bastante? ¿Es que le debemos algo, que no sea la inculcación, a alguien?.

Pero en fin, para que seguir hablando “estupideces”, porque sí amigos míos, no son sino, estupideces…

Había muchas cosas peores que ahora… Yo lo comprendo. Sobre todo para la mujer. La Reina de la casa. Antes no estaba mirada así.

Pero la verdad, antes se vivía de otra forma. De otra manera, acaso mejor, acaso peor, ustedes opinen.

Éramos de otra manera. De otra forma de ser. Había otra educación, acaso, ni mejor ni peor, otra. Había un respeto, había un cariño, había un miedo al que dirán mis vecinos. Había otras cosas, otros juegos, otra sinergia… a toda persona por el simple, que no tan simple, echo de ser mayor se le otorgaba un “usted”, se le daba un estatus… ahora no, ni de lejos, todo son, si lo permiten ustedes: tuteos… pero y quiero desde aquí gritar: ¡no lo toleren! ¡No lo permitan!, que se han ganado el usted a pulso. No toleren el “tuteo” ¡no!.

Y la mala educación, de esa ni hablamos; mala educación en todo, en la forma de comportarse, de estar, de… no sé, mala educación en todo. Pero son nuestros vástagos, nuestro hijos, que sino, otro gallo cantaría.

Prometo otro día hablar de otra cosa. No sé, ya veremos, de otro tema, y además, no anunciarlo por Internet. En fin, por hoy vamos a dejarlo así. Ya volveremos otro día sobre el tema…

Un abrazo, cómo no, cariñoso y, por supuesto, VIRTUAL (ya queda menos). ¡Ah! Y por favor, no lo olviden… INTERACTUEN

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