La Junta apoya el nuevo modelo de negocio de la cooperativa San Sebastián que escala de la industria 4.0 al control de la comercialización

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R.E.F.

La delegada Virginia Fernández visita la empresa en Benalúa de las Villas donde se pondrá en marcha la nueva línea de negocio con la que pretenden alcanzar los 100 millones de facturación

La delegada de Empleo y Transformación Económica, Virginia Fernández, en su visita a la cooperativa (EL FARO)

La delegada territorial de Empleo y Transformación Económica de la Junta de Andalucía en Granada, Virginia Fernández, ha trasladado al presidente de la cooperativa de aceite San Sebastián, Rafael Serrano, el apoyo del Gobierno andaluz al nuevo modelo de negocio de la empresa de Benalúa de las Villas, que pasa por escalar de la industria 4.0 al control de la comercialización. Así lo ha manifestado la delegada durante la visita que ha realizado a las instalaciones de la cooperativa granadina junto a la alcaldesa de la localidad, María Angustias Cámara, y al presidente de la Denominación de Origen Aceite de Oliva Virgen Extra Montes de Granada, Gustavo Ródenas, quienes han conocido los últimos avances del proyecto de expansión y ampliación de mercado de dicha cooperativa.

Con 1.800 socios, 35 millones de kilogramos de aceitunas y 54 millones de facturación en 2020, la productora de la conocida marca de aceite ‘Amarga y Pica’ ultima la puesta en funcionamiento de una nueva línea de negocio basada en el control de los canales de distribución para dar respuesta al mercado y ganar en rentabilidad. Según ha valorado la delegada, “la apuesta de esta cooperativa es muy fuerte, pero a la vez sólida puesto que una vez que tienen consolidado el modelo cooperativista de trabajo pensando en la rentabilidad del productor han ido un paso más allá hasta implantar un modelo de negocio al más puro de una verdadera multinacional”.

Según ha explicado el gerente de San Sebastián, Eduardo Valverde, “hace diez años comenzamos un proceso de reconversión de la cooperativa hacia un modelo de industria 4.0 logrando la automatización de todos los procesos de producción, control de calidad, envasado, distribución y de la organización, de forma que hemos conseguido que estén todos conectados en un sólo programa”. Una vez consolidada la automatización de los mismos, la cooperativa comenzó a avanzar hace varios años hacia un sistema de trabajo empresarial basado en el análisis de datos y el control de la comercialización marcándose como objetivo alcanzar los 100 millones de euros de facturación en 2021.

“La reconversión de una almazara tradicional en una industria 4.0 nos ha permitido poder empezar a dedicarnos casi al 80% a ampliar nuestra capacidad de control de los mercados y los canales de distribución con la puesta en marcha de un plan estratégico que pasa por enfocar nuestros esfuerzos en el consumidor final”. Así, la cooperativa San Sebastián, que atiende a productores de hasta 27 términos municipales de Granada y Jaén, contará con unas instalaciones divididas en dos zonas diferenciadas: la almazara tradicional, enfocada a los agricultores; y la nueva zona de expansión que tendrá una envasadora, una comercializadora, un restaurante y un centro de interpretación. “Nuestro objetivo no es otro que rentabilizar todo el ciclo del producto y desde todos los ámbitos, desde que el agricultor trae su cosecha hasta que el cliente final lo prueba y se decide a comprarlo”, ha avanzado Valverde.

Visitas guiadas, catas y restaurante

La cooperativa San Sebastián, que abastece a todo el territorio nacional y exporta ya a Estados Unidos, China, Brasil y Japón, ultima una estrategia de marketing que pasa por “fomentar la cultura del aceite generando experiencias en directo en nuestras propias instalaciones”, para que lo que tienen previsto organizar visitas guiadas por la almazara y la nueva fase de las instalaciones donde celebrarán catas y experiencias gastronómicas y de maridaje en el negocio de restauración de la propia empresa pondrá en funcionamiento.

La delegada ha alabado “el ambicioso plan” de la cooperativa de aceite de Benalúa de las Villas, por ser un “ejemplo para este modelo empresarial que no sólo debe ser económico y rentable para sus socios sino que ha de ampliar horizontes si quiere competir en un mercado global”. Ello pasa por, “no sólo ser justos con los cooperativistas, sino por apostar por la inversión en la propia empresa, en la innovación de sus procesos y la ampliación de las líneas de negocio como está haciendo esta cooperativa”.

Fundada en el año 1.954, comercializa ya una decena de marcas, entre ellas la reconocida ‘Amarga y Pica’ que ha cautivado al cliente gourmet. Según ha recordado su gerente, “cuando nació esta marca nuestra estrategia pasaba por colocarla y generar valor añadido, pero también por proyectar ilusión de forma que generase altas expectativas y que éstas se viesen cumplidas”.

Parte del éxito de esta cooperativa, que a día de hoy tiene una capacidad de almacenamiento de diez millones de kg de aceite, ha sido “proponer proyectos que integren a productores de otras zonas, no que los absorban”. “En definitiva, de lo que se trata es de ganar rentabilidad en un mercado tan volátil como es el del aceite y de pensar en el consumidor final, atendiendo al producto desde el principio del proceso”, ha apostillado Valderde.

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