RELATOS DE LA HISTORIA DE MOTRIL

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 EL OLVIDADO “ALJIBE DE LA VILLA DE MOTRIL”. UNA OBRA HIDRÁULICA DEL SIGLO XVI

MANOLO DOMÍNGUEZ -Historiador y Cronista Oficial de la Ciudad de Motril-

Una ciudad y una vega sedientas, en una zona como la que ocupa geográficamente Motril, el agua constituyó históricamente una pieza crucial de supervivencia y desarrollo. El permanente esfuerzo por el control y acceso al agua dio lugar a elaboradas formas de extracción, transporte, almacenaje, distribución y usos.

 Los cultivos tradicionales de la vega motrileña, especialmente la caña de azúcar, han sido muy exigentes en agua; requerimiento que, debido a las condiciones climáticas naturales, no se puede cubrir con el sólo aporte de las lluvias. Por lo tanto, la existencia de esta agricultura local y del poblamiento de Motril fue únicamente posible si lo contemplamos desde el punto de vista del establecimiento de un sistema de regadío artificial. Es decir, fue absolutamente necesario la construcción de una acequia que llevara el agua desde el rio Guadalfeo hasta la llanura aluvial motrileña y permitiera, de esta manera, el desarrollo de la agricultura de regadío.

Algunos antiguos cronistas y eruditos locales remontan el origen de esta acequia a época romana, pero lo más probable es que su construcción se deba a los musulmanes, tal y como citan numerosos documentos históricos. De todas maneras desconocemos la fecha de su construcción inicial, pero parece muy antigua. Los primeros datos que tenemos sobre la acequia son del siglo XV, siendo en esta época su longitud más corta, puesto que desembocaría hasta el último tercio del siglo XVI por la pucha de Monfoto en la rambla de los Álamos. Posteriormente, sobre finales de los años 80 de este siglo XVI, siendo alcalde mayor el licenciado Salguero Manosalbas, se alargó hasta Torrenueva al ponerse en cultivo cañero los pagos del Vadillo, los Molinos, Puentes, Caldera, Hoya de Perea, Peregrina, Pucha Nueva, la China y Paterna; antes dedicados a olivos, higueras, viñas, panizos y prados.

El trazado de la acequia también hubo que modificarlo en 1686 en la zona de Panata y Pataura, elevándola a una cota superior a los, seguramente, 30-50 metros de altura iniciales e introduciéndola más hacia las laderas de los montes, debido a que había variado la madre del rio por las avenidas y se cegaba con frecuencia con arenas y fangos el canal.

Pero también, la acequia fue tradicionalmente el único medio de abastecimiento de agua potable al núcleo urbano y sirvió de fuerza motriz a los molinos harineros y posiblemente algunos ingenios de azúcar establecidos a lo largo de su curso.

Por lo tanto, a lo largo de la historia de Motril, fue necesario extremar el cuidado y la subsistencia de la acequia. Cualquier rotura, atasco o quiebra dejaban sin agua a la vega y sedientos a los habitantes de la población. Los libros de actas del Concejo municipal que se conservan, están llenos de acuerdos sobre el mantenimiento, la limpieza, los reparos y arreglos continuos y constantes de la acequia. Enormes cantidades de dinero público y privado se destinaron en nuestra ciudad durante los siglos de la Edad Moderna, al sostenimiento de este canal imprescindible para la propia existencia de Motril y de los motrileños.

El Cuartel de la Guardia Civil se construyó sobre la zona en la que existió el “Aljibe de la Villa”…

Tradicionalmente el abastecimiento de agua a los habitantes de Motril se hacía mediante aguadores o la misma población se proveía en los pilares públicos situados en el puente del camino de Salobreña, hoy cercano al edificio donde está Correos; y en el puente del Salitre en la actual calle Narciso González Cervera. También, en las fuentes del Chorrillo y del Caño del Agua, próximas a la actual plaza de la Tenería.

El problema para los regidores del Ayuntamiento era como resolver el suministro de agua a los ciudadanos cuando la acequia se cortaba para limpiarla o cuando se rompía por tormentas y avenidas de las ramblas, lo que era bastante frecuente en la antigua acequia, un simple canal abierto en la tierra; o en épocas de sequias. La solución estaba, como se hizo en muchas otras ciudades de parecidas características a la nuestra, en la construcción de un aljibe público que permitiera almacenar agua para usarla momentos de escasez y mantener, aunque fuese reducido, la provisión de agua potable para los motrileños.

Uno de los elementos más importantes en la estructura urbana de cualquier ciudad es su red de abastecimiento y reserva de agua, de la que los aljibes o cisternas son uno de sus elementos principales. Son depósitos subterráneos, cuya capacidad está ligada al uso urbano para toda la población y su emplazamiento en núcleos de población suele localizarse en el interior de edificios importantes, dentro de los recintos amurallados o unidos a él.

En el caso de Motril la primera vez que tenemos referencias de la intención de construir un aljibe municipal es junio de 1538, cuando el teniente de corregidor Lope García, plantea en el cabildo la conveniencia de construir una cisterna de gran capacidad por las frecuentes quiebras de la acequia que dejaba sin agua a los vecinos. Tres meses llevaba la villa sin agua porque la acequia se había roto por las grandes lluvias y avenidas de las ramblas.

Días después el concejo acordó pedir a la Corona licencia para poder hacer un repartimiento de 200 ducados entre los vecinos de Motril y Pataura y así poder construir el aljibe, enviando toda la información de cómo se quería hacer y cuál sería el costo estimado de la construcción. El lugar elegido para la edificación del aljibe fue un solar al sur de la villa junto al borde exterior de la acequia y las murallas, justo en la esquina de la huerta del Malbar, donde se había construido un torreón grande y grueso con troneras sobre un puente para pasar la acequia. Es posible que la entrada al aljibe estuviese por el interior de esta torre. Hoy el sitio del aljibe estaría ocupado por el Cuartel de la Guardia Civil.  Se edificó con un pilar y un brocal y debió estar terminado de construir totalmente sobre 1540, año de extremada sequía. No conocemos fehacientemente el tipo de aljibe que se construyó ni su tamaño. Solo por algunos testimonios orales de gente que lo vio en los años 30 del siglo XX que por unas obras de abrió en parte, interpretamos que era rectangular, de considerables proporciones y estructura de ladrillo con arcos de medio punto y bóveda de cañón. Se llenaba con una derivación o partidor de la acequia situado en la actual plaza de la Tenería y que hemos podido ver en las últimas excavaciones arqueológicas realizadas en esta plaza.

Tradicionalmente la zona se conoció como la “Huerta del Aljibe” que tenía cuatro marjales de extensión y perteneció primero al regidor y capitán de la gente de guerra  Andrés de Castilla y posteriormente al, también, regidor Juan Salcedo Molina. A fines del siglo XVI y principios del XVII  esta propiedad estaba a la salida de la villa “cómo vamos hacia la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza”, lindado con la acequia y el balate de Aguas del Hospital.

Debió estar en servicio durante casi todo el siglo XVII y durante el siglo XVIII dejó de usarse y quedó abandonado ya que las necesidades de agua potable debieron cubrirse por otros medios. A mediados del siglo XIX se decía que no había aljibes en Motril, excepto los existentes en algunas casas particulares. El aljibe de la villa ya debió ser una obra inútil y difícil de utilizar para otros propósitos. La historia del aljibe de la villa pronto se olvidaría, pero el gran aljibe motrileño del siglo XVI continúo enterrado y seguramente muy poca gente recordaba su emplazamiento. En los años 40 del siglo XX, algunos trabajadores de Aguas del Ayuntamiento de Motril se preguntaban, extrañados, donde iba parte del agua de la acequia desde la zona de los Hospitalicos; alguno pensó que podría tratarse del antiguo aljibe subterráneo que aún almacenaba agua. No iría muy descaminado.

Finalmente, debió ser destruido al construirse el Cuartel de la Guacia Civil de la Avenida de Salobreña al mediar el siglo pasado y aquí terminó el “Aljibe de la Villa” y su larga historia de cuatro siglos de existencia.

1 Comentario

  1. Fantastico articulo como los que he leido de este cronista y magnifica foto que como ya soy viejo conocí tal y como sale, para los «nuevos» lo que sale delante del cuartel de la Guardia Civil es La Casita de Papel, emblematico hotel de D. Angel Martinez de la Camara y Dña Conchita Salmeron Fernandez. A la izquierda, la casa que se ve es la huerta de D. Federico Cordoba. ¡Que tiempos!!!

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