90 AÑOS ENTRE LA VERDAD Y LA LIBERTAD

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90 AÑOS ENTRE LA VERDAD Y LA LIBERTAD

VICENTE FERNÁNDEZ GUERRERO

Aunque, según Antonio Ayudarte, ilustre maestro de escuela motrileño, en noviembre de 1929 ya hubo algo así como un número cero de lo que sería EL FARO, es con fecha 7 de enero de 1930 cuando ve la luz el primer ejemplar numerado de esta publicación.

Así pues, desde el 7 de enero de 2020, este medio informativo es nonagenario. No hay muchas publicaciones en España con esa vigencia. Tras este preámbulo, aclaro que mi atención en el comentario que sigue va a estar supeditado desde el año 1978.

El 5 de agosto de 1978, después de una breve crisis, tuve el privilegio de iniciar la responsabilidad empresarial de que EL FARO continuara existiendo. Pude aglutinar el mejor equipo posible de colaboradores, mi más profundo y mayor agradecimiento hacia ellos, la mayoría no llegábamos a los 28 años, lo que nos hizo afrontar con la valentía y el descaro de la juventud el reto que tenía nuestra sociedad en aquellos años.

Eran los años de la Transición, cuando nuestras libertades aún estaban muy en peligro, pero tuvimos la ventaja para el éxito de pasar de estar vendiendo 168 ejemplares a casi 4.000 en pocos meses, porque la sociedad también anhelaba otra información. Era el año de la Constitución del 78. No obstante, teníamos una dificultad mayor que las publicaciones de ámbito nacional para satisfacer la demanda social de la mayoría. Al ser una publicación local, las noticias podían «contrariar» a algún vecino que te lo podías encontrar por la calle y manifestar personalmente su desacuerdo, a veces tuvimos hasta «impactos» físicos por lo publicado. Podría enumerar algunas anécdotas, mejor lo dejamos para otra ocasión. Fueron años de apertura y creo que supimos dar respuesta a los momentos por los que estábamos pasando.

EL FARO abrió su contenido a todas las voluntades ideológicas, tanto en la información como en la opinión; así pasaron por sus páginas plumas de todo el espectro que alumbraba libertad. Nuestra línea editorial no tenía colores ni censura alguna. Como las palabras se las lleva el viento, para confirmar lo que digo, ahí está la hemeroteca donde se puede leer la pluralidad de artículos y noticias. Es esta una de las cosas por las que uno se siente orgulloso de haber timoneado parte de unos años de esta publicación que ya ha cumplido los noventa. Otra satisfacción es haber tenido, a lo largo de mis años al frente de esta publicación, un plantel de profesionales y colaboradores que son notarios de la realidad de nuestro pueblo y entorno de la Costa por haber escrito la historia de sus gentes y poder conocernos pasado el tiempo.

Se dice que «todo tiene un precio en esta vida y el precio de la libertad es la soledad». Afronté este reto para ser libre y no ha sido fácil mantener esta publicación solo con los ingresos de ventas y la publicidad gestionada, con el plus personal añadido de que por lo que se ha venido publicando en EL FARO, para los de izquierdas uno es de derechas y viceversa. Así hice mío el principio o dicho de Tucidides: «El secreto de la felicidad es la libertad; el secreto de la libertad es el valor».

De esta manera resumo mi responsabilidad al frente de un medio informativo que acaba de cumplir 90 años. Hoy hay otros valores para mantener publicaciones sujetas a las diversas voluntades.

Es este un sentimiento de bienestar que tengo ya a mis años por haber podido dar respuesta de esta manera a la obligación o razón de existir como todos tenemos en la vida.

Seguramente habría sido más adecuado en este escrito contar algo de la historia de EL FARO en su noventa aniversario con sus protagonistas, noticias, citas de sus colaboradores, hechos acontecidos… por una persona como yo que ha vivido en primera fila parte de esos noventa años, pero he preferido disfrutar de mi libertad para contar algo de lo que ha sido mi responsabilidad.

Larga vida a EL FARO, ahora en digital, bajo la dirección del periodista motrileño José Manuel González, -acreditado profesional desde hace décadas en radio, prensa y televisión-en quien he depositado toda mi confianza y responsabilidad.

Para más detalles y regocijo del lector, invito a valorar y comentar la historia de EL FARO a mis dos buenos amigos Domingo López Fernández y Manuel Domínguez García, recientemente nombrados cronistas de Motril, nombramientos que me han hecho muy feliz.

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