Europa Press.-
Un estudio de la Universidad de Granada confirma el riesgo de desprendimiento en una ladera que podría generar una ola de más de 30 metros en el embalse

Un estudio liderado por la Universidad de Granada (UGR) ha confirmado el riesgo geológico potencial de la ladera de El Arrecife, situada junto al embalse de Rules. En un escenario extremo, podría producirse un desprendimiento de millones de metros cúbicos de terreno, generando una gran ola que afectaría a infraestructuras clave de la zona.
La investigación ha sido llevada a cabo por un equipo multidisciplinar de los departamentos de Geodinámica e Ingeniería Civil de la UGR, junto a especialistas de la Universidad de Alicante, la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC. El trabajo, publicado en la revista Landslides, confirma el peligro ya apuntado en estudios anteriores.
Un escenario extremo
Los resultados del estudio estiman que un volumen de ocho millones de metros cúbicos podría movilizarse si se combinan dos factores: elevada humedad en el terreno y un terremoto de gran magnitud, superior a 6. Los investigadores señalan que este escenario corresponde a una situación extrema, ya que la coincidencia de ambos factores tiene periodos de retorno muy largos en la región.
Las simulaciones numéricas muestran que el desprendimiento generaría un impacto de gran magnitud en el embalse. Se produciría una ola que superaría los 30 metros y que podría alcanzar hasta 45 metros en la orilla opuesta.
Este fenómeno implicaría la inundación parcial de la carretera autonómica A-346 y de la autovía A-44, que es la principal vía de conexión entre Granada y la costa. Además, si el embalse se encontrara a su máxima capacidad, la ola podría rebasar ligeramente la coronación de la presa.
Monitorización para reducir el riesgo
El estudio pone de manifiesto la necesidad de establecer medidas de monitorización para controlar la ladera. Los investigadores subrayan la incertidumbre asociada a la estimación geofísica y a las propias simulaciones, por lo que proponen acciones concretas.
La instalación de inclinómetros permitiría determinar con más precisión la superficie de ruptura del terreno. Por su parte, el despliegue de piezómetros facilitaría el control del nivel freático en la ladera, siendo medidas clave para reducir el riesgo potencial para infraestructuras y población.





