✍Domingo A. López Fernández
Cronista Oficial de la Ciudad de Motril
Fotografías: Paulino Martínez Moré
Cronista Gráfico Oficial de la ciudad de Motril📸
La procesión nazarena hunde sus raíces en el siglo XVII y ensalza la figura del Señor de Motril en un majestuoso paso junto a su Madre Gloriosa

La tradición se impone en todos los sentidos en el día del jueves santo. La festividad es plena en la mayor parte del país, lo que posibilita los esperados desplazamientos vacacionales ya que da lugar a un pequeño puente que permite regresar a los respectivos lugares de cuna para ver a la familia y disfrutar de las procesiones del lugar, como es obvio. En Motril se nota esta tradición secular que se suele dar cuando se encuentran por la calles a los viejos amigos, a antiguos compañeros y a familiares que desempeñan su trabajo en otras ciudades. La Semana Santa es grande y permite estas casualidades de la vida y, sobretodo, que el motrileño regrese a sus orígenes para vivir unas sentidas jornadas con sus sagrados titulares, aquellos que en su juventud le permitieron orar en la calle al paso de una procesión o sostener el paso procesional sobre sus hombros. La Semana Santa es fiesta sagrada y permite estas veleidades que gratifican el ser y el sentimiento religioso de los fieles.
La semana santa también permite una tradición culinaria que es típica de la fiesta sagrada. También se encuentra enraizada en años, diríamos siglos, pues las familias recogen esas viejas recetas que vieron de sus padres y abuelos para celebrar la fiesta sagrada. El jueves y viernes santos es tradición culinaria el realizar un potaje de garbanzos con bacalao y acelgas como forma de mantener la vigilia y no comer carne. De segundo, son muy típicas las tortillas o “voladillos” de bacalao, cuando no el bacalao frito. Y, de postre, una gran variedad de suculentos platos como el arroz con leche, las torrijas, roscos fritos o natillas. La tradición manda, pues en las formas, en la conmemoración, en el estar en la calle y, por supuesto, en la gastronomía del lugar.

El jueves santo es el día en el que en Motril salen a la calle tres procesiones de penitencia. Ya hemos comentado la primera de ellas, la de Nuestro Padre Jesús de Pasión, y ahora toca el turno a la segunda, que también queda sujeta a la tradición de siglos pasados, pues sale a la calle Nuestro Padre Jesús Nazareno, que ha sufrido a lo largo de la historia diversas reorganizaciones, la última, a raíz de los años posguerra, que es la que con el tiempo va a dar lugar a que se incorpore como titular a María Santísima de la Esperanza.
En sus remotos orígenes la cofradía nazarena nace en el año de 1635 con el título de Jesús Nazareno y la Virgen de la Amargura. Lo hace siguiendo la tradición que impone la celebración de la fiesta sagrada de la mano de imágenes dotadas de movimiento para realizar los pasos procesionales que hicieron celebre a La Judea motrileña, compañía de soldados romanos que actuaban en las representaciones sacras. La cofradía quedó prácticamente extinguida con la epidemia de peste de 1679, pero resurge con fuerza en el siglo XVIII y, a partir de aquí, con etapas de esplendor y decadencia, se va a extender hasta el año de 1936 en el que quedará disuelta con motivo de la guerra civil. Entrados los años cuarenta surge en la ciudad un movimiento regenerador de las corporaciones penitenciales que va a dar lugar a que en el mes de abril de 1947 quede perfilada la nueva cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, siendo aprobados sus estatutos en el mes de noviembre de dicho año por el entonces arzobispo de Granada, D. Balbino Santos Oliveira. Con ello, la primera procesión de semana santa con la imagen de Jesús Nazareno va a tener lugar en los días finales del mes de marzo de 1948. Posteriormente, en 1953 será incorporada la titular mariana con el título de María Santísima de la Esperanza, que es obra del mismo autor que realiza la imagen cristífera, Antonio Martínez Olalla.

Desde hace años, la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno hace su salida penitencial desde su casa hermandad, sita en la calle de las Cañas. Su partida tiene lugar cuando la hermandad de Nuestro Padre Jesús de Pasión está a punto de pasar por la Carrera Oficial, por lo que el público tiene que optar entre una y otra procesión, aunque se lleva la palma la que va a ser señera partida del Nazareno desde su casa hermandad. La calle Cañas es a esta hora un auténtico hervidero de gentes donde ya no es posible caminar y mucho menos conseguir un lugar en primera fila. Como es tradición, a las 20:30 h las puertas quedan abiertas para que el cortejo se despliegue calle abajo y salga a la calle el impresionante paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno a los sones de la Agrupación Musical Dulce Nombre de Jesús que estrena su presencia en la plaza y que figura desplegada en la cuesta que da acceso a la ermita de la Virgen del Carmen. Con posterioridad lo hace el paso de la Virgen de la Esperanza a los sones de la Marcha Real ante una inmensidad de público que atesta por completo el recorrido oficial y las calles aledañas.

El cortejo nazareno abre su cabeza con la cruz de guía que va escoltada por dos faroles, a los que siguen las dos filas penitenciales que portan hábito y capillo de color morado, capa de color blanco y cíngulo dorado. Entre medias de la fila figura el libro de reglas portado por un hermano y escoltado por dos varas presidenciales. Igualmente se muestra el estandarte cristífero que deja ver pintado en un óvalo el rostro del titular, figurando en lugar destacado el grupo joven nazareno que va acompañado por las madres que a modo de fiscales controlan la buena marcha del cortejo. Asimismo, figuran en el cortejo representantes del Ejército del Aire en su calidad de hermanos honorarios, figurando presentes, tras ellos, la alcaldesa de la ciudad, Luisa Mª García Chamorro, el presidente de la Autoridad Portuaria José García Fuentes y el concejal de Juventud y fiestas, Gerardo Romano Ortega. Asimismo se dispone una presidencia corporativa en la que figura Carlos Bustos Rodríguez, uno de los hermanos más antiguos en activo de la cofradía que ya fue enaltecido con el otorgamiento del premio Nazareno, Señor de Motril, en el año de 2017. Junto a él, otro histórico nazareno que pregonó en su día a su titular y fue capataz del paso, José Hernández Marín. Tras ellos, los acólitos con su pertiguero al frente y los propios que componen los incensarios, cuerpo que inmediatamente precede al impresionante trono de Nuestro Padre Jesús Nazareno. El titular se eleva sobre la canastilla y va tocado con túnica bordada en oro con motivos vegetales y cordón al cuello para evidenciar su condición de reo, que se entrelaza con el cíngulo dorado y queda rematado en dos borlas. Nuestro Padre Jesús Nazareno es obra del escultor granadino Antonio Martínez Olalla, efigie que es realizada en 1938 por encargo de Dª Emilia Jiménez Uyá a devoción de su marido, D. Luis Cuevas Jiménez. Se trata de una imagen de vestir, de 1,80 m de altura, con cuerpo anatomizado y policromía afecta sólo a las partes visibles: cabeza, manos y pies. Muestra movimiento en los brazos, condición impuesta por la donante al objeto de que pudiese cumplir con la tradición de bendecir como lo hacía su antecedente que fue destruido en la guerra civil. Muestra el Nazareno tristeza en su rostro y un porte melancólico; es el vivo retrato del ser humano que conoce su destino y que acepta los designios del Padre de morir en la cruz. En su morfología la cabeza expresa el detallado canon que perfila el escultor, patente, sobretodo, en el aspecto simétrico de la faz. El Nazareno luce barba que se parte ligeramente bajo el mentón y bigote menudo de talla superflua, de forma que los rizos solo aparecen esbozados. Por contra, en su centro, una boca diminuta deja ver la laboriosidad del interior y el minucioso tratamiento de los dientes. El equilibrio de las formas se hace más que evidente en la disposición de la nariz, que es recta y promediada entre ambos pómulos. Los ojos, a su vez, grandes y rasgados, mantienen una leve caída que está en consonancia con la traza circunfleja de las cejas. Es más, quedan éstas perfiladas a través de una fina línea policroma que se arquea en el entrecejo para ahondar la expresión de sentimiento. Por lo demás, la figura aparece tocada con peluca de pelo natural, corona de espinas y potencias de metal sobredorado. Marcha tras el paso el acompañamiento musical que queda a cargo de la Agrupación Musical Dulce Nombre de Jesús de Granada, que interviene en la plaza por primera vez, y que ha dado buena cuenta de su saber hacer en la interpretación de marchas procesionales, tanto en las de corte lento como las de matiz alegre.

Ultimado el paso de misterio se abre la sección mariana con la cruz parroquial y ciriales. Marchan los penitentes tocados con hábito y capillo de color blanco y capa y cíngulo de color verde. Abiertas las filas se ubica en su centro el estandarte mariano, al que sigue la amplia representación del Grupo Joven. Tras ellos, a cierta distancia, una presidencia de tres hermanos en penitencia con báculos presidenciales que da paso a la amplia representación de “madrinas” de la Virgen. Tras ellas, el consiliario de la hermandad, D. José Ignacio Martínez Garzón, a quien acompaña María José Garrido en representación del Real Cuerpo de Camareras de la Virgen. Sigue el emblema de la “bacalá” nazarena escoltada por cuatro varas y, a continuación, el cuerpo de ciriales e incensarios que precede al paso de palio. Marcha con toda la candelería encendida, lo que hace ensalzar aún más si cabe la belleza de María Santísima de la Esperanza, que es obra del escultor Antonio Martínez Olalla. La Virgen ha sido ataviada por su vestidor, Francisco Garví Fernández, con una bella saya de color rojo orlada de bellos motivos vegetales bordados en hilo de oro que luce en su frente el fajín de general que le ha sido donado con numerosas condecoraciones. Además, se reviste para la ocasión con su tradicional manto de color verde esperanza orlado igualmente en oro y tocada como corresponde con corona de reina gloriosa del cielo. Luce, en su pecho numerosas joyas donadas por sus hermanos y el puñal que atraviesa su corazón para significar la profecía de Simeón que refiere que “una espada te atravesará el alma” para anticipar la angustia de la Madre del Hijo de Dios al que va a ver morir en la cruz. En cuanto a su apostura, lleva en su mano izquierda un pañuelo para enjugar sus lágrimas y varios rosarios en su derecha. Cierra el cortejo mariano la Asociación Musical Mi Bemol de Itrabo, que ha destacado por la interpretación de marchas de corte alegre que han hecho lucir a la cuadrilla mixta que innova en este año la cofradía.

Cinco horas de recorrido procesional dan para contemplar muchas escenas singulares de este cortejo en la calle, de entre los que se puede destacar la salida de ambos pasos a la calle desde su casa hermandad, momento en el que es difícil transitar por la calle de las Cañas. Igualmente, el paso frente a la ermita del Señor de Junes que siempre concentra la atención del público, por lo que de connotación tiene con su titular, el Nazareno que preside su altar. Igualmente, el paso por la avenida de San Agustín, con la ofrenda de flores que les ha hecho la corporación del Santísimo Cristo de la Salud, así como la que también le ha efectuado cofradía de Nuestro Padre Jesús del Perdón con su estandarte presente y miembros de su junta de gobierno. La suspensión de la carrera oficial que en otros años se ha montado en la plaza de España ha dispuesto que los pasos tengan que transitar por la calle de Puerta Granada, hecho totalmente novedoso que ha hecho lucir el paso de los costaleros por la estrechez de la vía. Y, finalmente, la clausura de la estación de penitencia en la casa hermandad, donde bien entrada la noche se ha vuelto a concentrar en la calle de las Cañas un público joven que ha esperado estoicamente a este momento único, mientras que la cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte está ya presta para salir a la calle. También hay que destacar que por segundo año consecutivo, la cofradía ha dispuesto que su estación de penitencia se constituya en un espacio cardio-protegido, de forma que va a portar un desfibrilador externo automatizado (DESA), en prevención de cualquier incidencia que pueda acontecer entre los miembros del cortejo y el público presente.

Buena salida penitencial y buen recorrido procesional de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el “Señor de Motril”, que con la bonanza del tiempo ha podido discurrir con orden, prestancia y seriedad, a remanso de los buenos sones que ha podido interpretar la Agrupación Musical Dulce Nombre de Jesús en todo su recorrido. Y, sobre todo, el espectacular paso mariano, que ha podido lucir en todo su recorrido la espléndida candelería encendida, aspecto que le ha conferido una brillantez y porte que ha hecho historia, ya que no es habitual que en un cortejo sacro la labor del encendedor del paso quede totalmente eclipsada.
Tal como ha quedado expresado, la cofradía nazarena iniciaba su salida penitencial desde la casa hermandad sita en la calle Cañas. En verdad, desde una hora antes, se hace imposible transitar por la misma y, mucho menos, cruzar las calles adyacentes ya que se encuentran atestadas de gentes que quieren contemplar ese momento único y especial en el que las puertas de la casa hermandad quedan abiertas para que salgan las imágenes titulares. En todo su entorno se aprecian esas ganas de ver los pasos en las calles en una semana santa que es anómala por circunstancias climatológicas y que previsiblemente, en este día de jueves santo, se va a erigir en la primera jornada de nuestra fiesta mayor en cumplir fielmente los ejercicios penitenciales.

Con puntualidad exquisita, se ha acercado hasta las puertas de la casa hermandad una veterana camarera de la Virgen de la Esperanza, Angustias Correa Ruiz, persona que este año ha designado la junta de gobierno para que llame a salir a la calle la procesión. Con los tres toques consabidos se ha verificado la salida penitencial, poniendo a su cabeza la cruz guía y dos faroles de frente de procesión, a los que ha seguido una ordenada “pavera” infantil tocada con hábito penitencial sin capirote. Son, sin duda, el relevo generacional que las corporaciones tienen en cartera para que un día no muy lejano pueda seguir su devenir penitencial en el panorama cofrade motrileño. Se ha dispuesto a continuación la sección nazarena en dos filas que marchan tocadas con los colores que le son propios, hábito y capillo penitencial de color morado, capa de color blanco y cíngulo dorado, portando todos velones de parafina en las manos. En su centro, un hermano porta la bandera corporativa, a la que sigue el libro de reglas escoltado por dos varas presidenciales y, finalmente, el estandarte titular bordado en oro que deja ver en su centro el rostro pintado de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Seguidamente, se ha dispuesto la primera representación oficial de la cofradía que componen militares del destacamento del EVA-9 en su calidad de hermanos honorarios. Tras ellos, la propia de la institución municipal que personifica la alcaldesa de la ciudad, Luisa María García Chamorro, además del presidente de la Autoridad Portuaria, José García Fuentes, y el hermano en hermandad de más antigüedad, Carlos Bustos.
El cuerpo de acólitos y ciriales, junto a los incensarios, ha precedido, según protocolo, al monumental paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que está realizado en madera tallada y es portado en modalidad de trabajadera sevillana por treinta y cinco costaleros. Sobre él, en plano alzado, se muestra con esplendidez al titular para hacerle presente desde todas las ópticas de la calle. La efigie del Nazareno es obra de posguerra y fue realizada en el año de 1938 por el insigne escultor granadino Antonio Martínez Olalla. Su efigie aparece tocada con potencias doradas y va ataviado con su tradicional túnica de salida que en su parte inferior muestra esplendidos bordados en oro, así como en la bocamanga. Finalmente, ha cerrado la sección nazarena la Agrupación Musical Nuestra Señora de los Dolores de Villanueva del Arzobispo (Jaén), que ha brindado espectacularmente los sones y sonidos que marcan el devenir del paso costalero. Así, se ha podido escuchar con fuerza e intensidad la marcha “Virgen de la Hiniesta” a la salida de la carrera oficial, “Reina de Reyes” a su entrada en la plaza de España, y “Pange Lingua”, marcha que ha dado lugar al rezo establecido este año en el palco elevado junto al ayuntamiento, lectura que ha verificado el padre consiliario, D. José Albaladejo. A continuación, la agrupación musical ha continuado con la sentida composición “Nuestro Padre Jesús de la Victoria”.

Seguidamente, ha quedado dispuesta la sección de María Santísima de la Esperanza, que abre su marcha con la cruz parroquial y ciriales, seguida, al igual que el tramo nazareno, por la “pavera” infantil tocada con el hábito titular y sin “caperuz”. A continuación se deja ver la bandera mariana escoltada por dos varas presidenciales y el estandarte de la sección confeccionado en terciopelo de color verde que muestra en su óvalo central el rostro de María Santísima de la Esperanza. Marchan los hermanos de luz tocados con los colores típicos de la sección, túnica de color blanco y capa y cíngulo de color verde. El tramo mariano presenta ahora el Real Cuerpo de Camareras de la Virgen y la insignia de la “Bacalá”, que figura bordada en oro y con el escudo corporativo en su centro, así como el de la ciudad de Motril.
El tramo reseñado da continuación al cuerpo de acólitos y ciriales, junto a los incensarios, que van esparciendo su característico olor en aras de purificar el aire que precede a una imagen sagrada. Con la majestuosidad que se desprende de un paso de palio, se deja ver la imagen de María Santísima de la Esperanza con toda su candelería encendida, estampa singular que mueve a la devoción y al particular sentimiento de fe que desprende la Madre del Hijo de Dios. La “Esperanza” también es obra del imaginero Antonio Martínez Olalla, que la realizó por encargo de la cofradía en el año de 1952. Frente a frente, se muestra el bello rostro concebido por el imaginero, que aparece tocado con corona como reina del cielo, así como el espléndido manto de color verde esperanza que le cubre y que presenta ricos bordados en oro con motivos vegetales.

Cierra finalmente el cortejo la Asociación Musical Mi Bemol de Itrabo, que interviene por quinto año consecutivo y que lo hace con su peculiar estilo y buenos sones. De ello han dado buena cuenta sus integrantes a lo largo del recorrido, destacando, por ejemplo, la interpretación de la marcha “Aurora, Reina de la mañana” en la plaza de España, composición que ha sido seguida con “Al Cielo la Reina de Triana”.
El cortejo Nuestro Padre Jesús Nazareno ha dirigido sus pasos hacia su casa hermandad por la calle Cañas, donde era imposible transitar ante la enorme presencia de público. La clausura de la procesión ha tenido lugar a las 1:25 hrs de la noche, momento en el que se ha encerrado la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Con posterioridad lo ha hecho el paso de palio, concretamente a las 2:00 hrs de la madrugada, en un sentido momento que ha tenido como colofón el recibimiento que le han hecho los componentes del paso de misterio.
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