✍Vicente Tamayo Jiménez/Opinión.-
UN 24 DE MARZO, LUNES SANTO DE 1986

24 de Marzo, Lunes Santo de 1986. 20.00 horas en la puerta del Santuario de la Patrona. Tres secos golpes con la palma de la mano. Se abren las puertas de ajustadas dimensiones y sobre la rampa instalada a propósito del esperado estreno, aparece el cortejo tras la austera Cruz de Guía a la que escoltan dos sencillos faroles con cera ardiendo. Tras ellos un total de 56 hermanos portan velas y preceden a chiquillos (hijos y sobrinos), que serán a posteriori los acólitos del paso elevando el humo purificador del angosto recorrido. Por fin, la silueta de hombre semidesnudo, con rostro perdido, sangre y moratones, aparece sobre un monte de claveles rojos, flanqueado por cuatro grandes hachones de hierro, con cirios encendidos.
El paso, es el primero que sale a la calle con los costaleros bajo los faldones. A la voz del capataz, 12 de los hombres salen de la parihuela y recogen los zancos para que los 18 restantes bajen hasta ponerse a gatas y en esfuerzo de absoluta coordinación pongan al Señor bajo el cielo del anochecer con Motril a sus pies y ante la atenta mirada de fieles y curiosos que jalonan la preciosa estampa de la bajada del Cerro.

Todo comenzó tras la desaparición de la extraordinaria Escuela de costaleros creada por el primer capataz que se animó a buscar jóvenes para sacar a hombros a la Virgen de los Dolores del Viernes Santo. Era el Hermano Mayor de la Cofradía de los Estudiantes, la del agustino Cristo de Salud, que mi persona llevaba de capataz. Miguel Ángel López Montero, abogado, músico, pintor, imaginero, etc.. un humanista, impulsó esa creación que siguieron Rafael Tovar, Paulino Barranco, Emilio Linares, José Hernández Marín y un servidor repartiéndonos los puestos para que todos los pasos salieran a hombros. Y así fue. Teníamos voz y voto como una cofradía más en la Agrupación que presidía D. Fernando Valdivieso. Todo eso después con el cambio de gobierno grupacional se quedó en agua de borrajas.
Disolución de la Junta de la Salud, nombrando una gestora y cada cofradía con el capataz asignado. A mi me tocó el Sepulcro y la Soledad.

En abril del 84, y queriendo cambiar algo que se nos antojaba un poco obsoleto, empezamos a crear un proyecto Paulino Barranco y yo mismo junto al añorado cofrade y amigo de mi familia, Cecilio Arcas. Lo primero asesorarnos bien. Mi profe de religión del Instituto Javier de Burgos fue el elegido. D. José Juárez Calvache, de paciencia infinita, recientemente fallecido. Nos abrió las puerta de su iglesia de Puntalón y de su propia casa para las reuniones. Partir de cero no era misión fácil y ahí comenzaron las incorporaciones. Y la firma de un crédito de un millón de las antiguas pesetas, del Banco atlántico pagado en tiempo y forma, para encargar la imagen al profesor de Bellas Artes, Antonio Barbero Gor. Aún recuerdo en su estudio como quiso que le mostrara la postura para hacer la talla y luego verla en barro.
Esteban Viñas, agente de seguros y primer hermano mayor, Rogelio Marín, reconocido joyero, José Luis Lorenzo, contable de Radio Motril, y posterior fundador y Hermano Mayor de las hermandades del Gran Poder y el Resucitado, José Luis Bosch, licenciado en Matemáticas, y fundador de la Hermandad del Dulce nombre y la Vera Cruz, (con ambos tiene la Semana Santa motrileña una importante deuda), Jean Marie Nollet, agente inmobiliario, Antonio Martín Tapia, pirotécnico, Hugo Guillén, profesor de autoescuela, Carlos González, abogado, Pedro Feixas, locutor de radio, Carlos Guimarai, periodista, José Antonio Rubiño, gestor, Francisco Rodríguez Martín, Kiko uno de mis 2 hermanos chicos, Jordi Sánchez Nofuentes, el otro y un largo etc…de entrañables amigos personales de la talla de Francisco Gijón, Miguel Aguado, Valeriano Ferreira, Paulino Chamorro, Jesús Cobos, por citar algunos y a quienes tanto debe la Hermandad.

Pero todo salió y bien, y el tener muchos amigos en el Cuerpo Nacional de Policía que aún no apadrinaba a ninguna cofradía, fue otro acierto pleno por el cariño que cuarenta años después sigue existiendo. Me consta que es mutuo. Basta mirar la salida del Via Crucis oficial de la Agrupación de este año, presidido por el «Maestro», para comprobarlo. También hubo malos tiempos, pero ocurre en todas las familias. La verdad es que ahora, viéndoles desde un segundo plano, se ve el cariño y el trabajo que se le dedica por parte de los hermanos y hermanas, incluso con su grupo joven. La mano experta de Sergio Segura Chamorro, y su equipazo, que desde la presidencia y tantos años delante del paso, son una garantía y un enorme valor para nuestra Semana Mayor. Tampoco quiero olvidarme de D. Carlos del Castillo Jiménez, también hoy desaparecido, que hizo posible que, recién nacidos, la curia Diocesana aprobara unos estatutos con un sello muy particular, abriendo el camino para que las demás se ajustaran al nuevo Código de Derecho Canónico.

En otra ocasión contaré otros avatares y periplos de los inicios de porqué «Pasión y Amargura», o los ciriales mas usados de una Semana Santa y de donde viene la Reina del Martes Santo y que tiene que ver con varas
Pd. No estaba loco por querer sacar un paso con costaleros «por dentro» en Motril.
Ah, y gracias Javi Carrasco por tu cuadro resumen de mi Semana Santa. En mi casa, en el salón. Mil gracias.





