Editorial/José Manuel González/EL FARO
La misa de corpore insepulto será este jueves 30 de abril, a las 11:30 horas, en el Tanatorio de Motril

Cuando una persona fallece se acaba su voz y su presencia física, en esta ocasión, la voz que dio voz, se va de nuestras vidas, pero queda para siempre y en MAYÚSCULAS, la voz que dio voz a todo y a todos–sin exclusión alguna-, a través de la radio.
Mari Pepa Gómez Hidalgo -83 años-, supo poner voz a la “voz” de personas anónimas que querían expresar sus vivencias, en tiempo grises, dando ella color en cada palabra.
Con su innato agracejo, cercanía y humanidad, lo hizo siempre. Dando motivo y esperanza a tantas motivaciones de gentes que querían expresar, públicamente, sus inquietudes, canciones y nobles necesidades demandas. Fue valiente. Nunca se escondió. Nunca dejó a nadie atrás.
La voz se apaga pero tu recuerdo queda, la más grande locutora de la Costa Tropical. Y sí, lo viví de cerca: mí admirada compañera y amiga Mari Pepa Gómez, ha sido tanto, que se quedan las palabras, pero también el roce, el cariño y las vivencias compartidas: en tiempos de Cabalgata de Reyes Magos, en Semana Santa, en Discos Dedicados, en Radio Madrugada, en sus familiares magacines matinales y en un sin fin de programas, donde siempre supo poner y dar la capacidad para transmitir y compartir con lo suyos, con su gente.
Hoy, con el sentimiento atravesado por el dolor, doy (damos desde EL FARO), el pésame a su inseparable marido, Jean Marie; a sus hijos Joaquín y Nathalie, y a sus nietos. Igualmente, al resto de la familia.
Fuiste, distinguida en infinidad de ocasiones -innumerables, y junto a los más grandes-. Pero me quedo hoy con la virtud de haber estado a tu vera; contigo en el micrófono en Radio Motril durante más de dos décadas; siempre aprendiendo y empapándome a la temprana edad de 23 años, (quién me hubiese dicho que pasado el tiempo, y, en armonía, complicidad, cariño y admiración, me iba tocar firmar tu jubilación, como director de Radio Motril en 2001). Ay!… la tarde que echamos -tras la firma y observando tu satisfacción-, se queda para ambos; estabas feliz con tus añoranzas; habías cubierto una etapa, y, tuve el placer de compartir un grandísimo punto de inflexión en tu vida. Así lo querías y cumplí con mi palabra. En verdad, empezaba tu nueva vida, alejada el trasiego del micro y la inmediatez de la noticia.
Y en lo personal, qué te digo amiga cómplice: siempre dispuesta y con tu arte, con un cante acompasado un brindis nacido del corazón, cuando aparcabas la identidad de locutora, para convertirte en la mejor de las anfitrionas en ese cortijo que dominaba Motril, desde tu norte, que siempre era Sur: tu refugio, tu familia, tu hogar, tus esencias, donde todo fluía de forma tan natural. Tan de verdad.
‘La Pepa’, -nuestra Pepa-, que nació para ser artista, y artista ha sido siempre -le dijo un día el gran Miguel Ríos-, ha marcado un tiempo en nuestro periplo vital que para siempre quedará grabado en lo más profundo de nuestro ser. Su habilidad radiofónica, humanizada por los cuatro costaos, su manera para comunicarse con la gente -sus radioyentes–, ha sido su particular seña de identidad. Ser auténtica en cada palabra, en cada frase pronunciada no es cuestión baladí, lo que le ha proporcionado el cariño y la admiración de toda una Comarca, al margen de las situaciones vividas a lo largo de la historia: dictadura, transición, democracia.

La figura de Mari Pepa, siempre cercana y noble, abierta a nuevas aventuras, innovadora para el tiempo que le tocó vivir, solidaria y extrovertida, la convierte en ciudadana ilustre de nuestro mundo más cercano. Hablar de su extenso discurrir profesional sería redundar en lo ya contando, desde sus inicios en la pionera emisora de Radio Juventud o su etapa más prolífica en Radio Motril, donde la chispa brotaba cada mañana cuando se encendía el piloto rojo de “estamos en el aire” durante veinticinco irrepetibles años. La pasión invertida en sus programas traspasaba las fronteras del oído para colarse velozmente hasta en el corazón, donde su voz se convirtió en la banda sonora de nuestras vidas”.
Todos hemos asistido -pues no había impostura- : a “las puertas y ventanas de tu corazón siempre estuvieron abiertas para todo aquel que quisiera compartir vida; unos se asomaron a su ventana, a otros se nos brindó el lujo de entrar por la puerta, a carta cabal, y disfrutar de su presencia siempre sabia y llena de improvisaciones absolutamente maravillosas. Y como su corazón, bondadoso y limpio, abrió las puertas de su casa para todos: desde el más grande artista, hasta el amigo más humilde, pues es bien sabido que en el hogar donde el cariño habita, cariño se recibe. Ella, la incansable locutora de radio, con la naturalidad que brota de la misma esencia de la persona, siempre supo imprimir a sus nobles causas sociales amor, pasión y dedicación plena, abanderando la identidad de nuestras costumbres y tradiciones, has intentado con tu voz privilegiada contribuir a que Motril despertara cada día, o se echase en los brazos de Morfeo cada noche, con la suave calidez pero intensa tonalidad de su voz, la que se elevaba al espacio a través de las ondas haciendo sentir al oyente mil y una sensaciones, todas ellas maravillosas y rebosantes de humanidad”.
La grandeza de Mari Pepa era tan variada como su grupo de incondicionales amigos, pero de manera paradójica, el haberse codeado con los más grandes artistas del flamenco y otras disciplinas, no la apartó de su condición humilde y directa, sin fisuras, sin ambages hipócritas o llenos de vanidad.
Su gremio, el de la Prensa de la Costa y Alpujarra tuvo a bien reconocer su trayectoria realizando una “Cena Homenaje”, también fue acreedora del premio “Postiguillo”, y con el tiempo, Hija Predilecta la ciudad de Motril. Además, pregonó a su querida Virgen de la Cabeza Coronada de Motril.

Mari Pepa Gómez tenía y albergaba lo que los andaluces llamamos con una “pasta especial”, con este carisma y categoría son sencillamente únicas e irrepetibles; y hemos tenido el orgullo y la honra, que de una manera u otra, de vivirla como amiga, compañera o locutora.
En el estudio de “continuidad” de la radio, cuando se encendía el “piloto rojo”, era el momento clave para escuchar, aprender y soñar junto a la maestra. Minutos del “ahora” donde cesa quién eres, para saber delante de quién estar. Y yo, lo he podido vivir como aire que respiras para alimentar tu vocación, sabiendo que el instante es irrepetible y te marcará para toda la vida.
Legado en papel
‘Algunas Cosas que Nunca Conté’ -su libro-, fue uno de sus legados escritos que llenó el Teatro Calderón. Un recuerdo en papel repleto de recuerdos y vivencias. Un libro/biografía, novelado en el que Mari Pepa nos regaló sus vivencias.
Narraba cómo comenzó su carrera en las ondas con tan solo 11 años en Radio Juventud, emisora pionera de Motril con la cual trabajó también en Málaga cuando cumplió 16 años. Es en esta etapa malagueña cuando comparte micrófonos con la conocida periodista María Teresa Campos.
Mari Pepa volvió a Motril en 1977 después de una etapa en el extranjero para poner en marcha las emisiones de Radio Motril Cadena Ser, emisora en la que fue la voz más reconocida de la Costa hasta su jubilación en 2001 y en la que ha sido testigo directa de la transformación de la ciudad.
Ella, era enamorada de lo nuestro, de la cultura y tradiciones motrileñas, una gran rociera y una magnífica aficionada al flamenco, un arte del que es una apasionada y del que sabe muchísimo gracias a las entrevistas que hizo a cientos de artistas, desde los más grandes como Camarón o Rocío jurado, a cantores y cantaoras locales.
Ahora todo parece fácil, pero Mari Pepa comenzó a trabajar en la radio en un momento que no era nada fácil para una mujer. Tal cual. Fue una pionera valiente. De ahí el valor de su testimonio vital, de su experiencia en todos los ámbitos de la vida.

Y que más les cuento. Mejor poquito y bueno. Quédense con aquello que ella entregó en vida con desparpajo sin igual, con sabiduría natural, con el corazón abierto de par en par, que con tanta naturalidad siempre supo dar.
No tengo y tenemos más que estar agradecidos, por siempre y para siempre. Tu José Manuel (tu ‘Nene’) aquél que buscaba vinilos en armarios para que tú los pusieras en antena, con tu dedicatoria y tu voz amorosa que llenaba de cariño cada receptor radiofónico, más allá de las ondas, te dice hoy: que yo no sería quien soy en esta bendita profesión sin haberte tenido a mi lado; que me devuelves a la cintas de Cartuchera y de Revox, a los Vinilos, a los primeros mini-dics, a cómo aprendimos a los discos duros del ordenador, y a ese “piloto rojo que te eleva al aire” al que «no hay que tenerle miedo, sino respeto, por los oyentes”.
Hoy, el cielo, te ha abierto las puertas con San Pedro leyendo tu vida con alegría como a ti te gusta-; la Virgen del Rocío bendiciendo tu entrada para cruzar a la otra bahía; tu Virgen de la Cabeza de Motril y Patrona dando un sol de agosto (en un abril, que siempre recordaremos); y tus amigos de siempre que marcharon al reino eterno; que te reciben entre palmas, seguririllas, soleares y fandangos, con velas de hechuras de la vega Motril; y todo, en un barquito que navega con aromas del sur, y un vestio de farales, que solo sabes lucir tú.
*La misa de corpore insepulto será este jueves 30 de abril, a las 11:30 horas, en el Tanatorio de Motril





