Domingo A. López Fernández
Cronista Oficial de la ciudad de Motril
El motrileño Joaquín Bustos proclama el pregón oficial de la Semana Santa de Motril
El pasado sábado, 21 de febrero, la costa tropical ponía en alza la celebración de su Semana Santa con el pronunciamiento de dos de sus tradicionales pregones oficiales. Es ya fecha institucionalizada que, iniciado el miércoles de ceniza, ese inmediato fin de semana sea el día elegido para cantar las excelencias de la fiesta mayor de la cristiandad. Cofradías y hermandades, círculos cofrades y fieles en general marcan la fecha en el calendario para hacerse presentes en este acto donde se atiende a las grandezas de nuestra fiesta mayor con la particularidad de desgranar, día a día, las virtudes y excelencias de cada una de las hermandades y cofradías de la tierra. Motril y Almuñécar fueron, pues los protagonistas del fin de semana, a falta de que Salobreña lo haga el próximo 21 de marzo.
Con esta disposición, Almuñécar celebraba en la tarde del sábado el que ya cuenta como XXXV pregón oficial de la Semana Santa sexitana. El acto tenía lugar en el auditorio “José Martín Recuerda” de la Casa de la Cultura, donde iba a impartir su pregón un conocido cofrade de la localidad, el compositor musical José Domingo del Castillo Matías. El pregonero es uno de los directores musicales de la muy reputada Agrupación Musical de Nuestra Señora de la Encarnación y ha pregonado la VI exaltación eucarística de la hermandad sacramental de la Santa Cena y María Santísima del Amor de Motril, entre otras actuaciones cofrades. En el acto, José Domingo del Castillo fue presentado al público por José Santiago Martín, director de “A golpe de Llamador”, programa radiofónico que lidera los temas cofrades de la costa granadina desde la cadena de Onda Cero Motril. José Santiago hilvanó en sus palabras la trayectoria semana santera del protagonista y su pertenencia a cofradías señeras de Almuñécar, entre ellas la de la Nuestra Señora de los Dolores, a la que acompañaba desde niño con su hábito penitencial. Por su parte, el pregonero, puso su énfasis en la trascendencia de la Semana Santa de Almuñécar recordando su infancia ligada al barrio de San Miguel y los tradicionales pasos procesionales de su época, juntamente con la música cofrade de la que es un gran compositor. José Domingo del Castillo finalizaba su discurso con unos sentidos versos dedicados a la semana santa de Almuñécar y las cofradías que la secundan, palabras que fueron gratificadas por un sonoro y prolongado aplauso del público presente. En el acto, el pregonero estuvo acompañado por amigos y familiares, primordialmente por su mujer, Eli, a la que dedicó sentidas palabras por su apoyo en su labor cofrade. Igualmente intervino en sus inicios, la Agrupación Musical de la Encarnación que ofreció dos marchas compuestas por el mismo, El Alma de Nuestras Vidas y Al cielo reza María. En palabras de su presentador, José Domingo del Castillo es el responsable de que la música cofrade esté presente en la costa, pues como compositor sus marchas son bastante conocidas en toda la comarca y la provincia granadina.
Por su parte, también en la tarde del pasado sábado, el Teatro Calderón de la Barca era escenario de la celebración del XLIII Pregón Oficial de la Semana Santa motrileña. Hace unos meses, concretamente en noviembre, quedaba desvelado el nombre del pregonero oficial de la Semana Santa de este año, cargo que recaía en una persona muy vinculada al mundo cofrade local, José Joaquín Bustos Gutiérrez, funcionario de la administración local que goza de grandes relaciones con las hermandades de la ciudad y sus cuadrillas de costaleros, pues el mismo forma parte de ellas, además de realizar una labor altruista en el Comedor Social Virgen de la Cabeza “Jesús Abandonado” de la ciudad de Motril.
El acto daba comienzo a las 20:30 hrs con una cuidada escenografía dispuesta sobre el escenario del teatro. En el centro, la cruz de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, aquella que guía los pasos del pregonero en su sentir penitencial en la madrugada del ya jueves santo. A su lado, los candelabros de cola del paso de la Virgen de la Victoria y, a su frente, la Corona de Reina Gloriosa de Nuestra Señora del Rosario. Finalmente, a sus pies, los faroles del paso de Santo Sepulcro y, en un lateral, el estandarte de la Agrupación de Hermandades y Cofradías. Simbiosis pura, pues con la fraternidad que atesora personalmente el pregonero con el mundo cofrade local. En su honorable cometido de pregonero era acompañado por la alcaldesa de la ciudad, Luisa Mª García Chamorro, la nueva concejala de Relaciones Institucionales de Cofradías y Hermandades de Motril, María Teresa Jiménez Cabrera, el vicario parroquial, D. Alberto Sedano Rodríguez, el nuevo consiliario de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Motril, D. Alejando Pablo Anguís Rodríguez, la Madre María Teresa, priora del convento de las MM. Agustinas Recoletas Nazarenas, en cuya iglesia se encuentra al culto la imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, el presidente de la Agrupación de Hermandades, David Merino Padial y, finalmente, el presentador del pregonero, Ángel Castilla Mancebo, hermano activo de la hermandad titular del miércoles santo al que unen grandes lazos de amistad con el protagonista del día. Ambiente de gala, pues para un Teatro Calderón que llenó todo su patio de butacas, palcos y plateas con un público variopinto en el que ocupaban sus lugares de honor la representación oficial de la ciudad, autoridades civiles y militares, cofradías y hermandades y hermanos en hermandad, amigos y público en general.
El acto fue conducido por David Correa Galeote, hermano mayor de la Cofradía del Santo Sepulcro y miembro de la junta de la Agrupación de Hermandades y Cofradías. Tras breves palabras, daba paso al presentador, Ángel Castilla Mancebo, quien definió al pregonero como “alguien con quien he compartido caminos, vivencias y momentos siempre bajo la mirada de la fe y del amor al prójimo. Hablar de Joaquín Bustos Gutiérrez es hablar de un hombre de fe, de compromiso y de entrega”. De la trayectoria personal del pregonero dijo que nació hace 51 años en Motril y que siguió sus estudios primarios en el colegio Cardenal Belluga. Su primera estación de penitencia la corre con tan solo 11 años en la cofradía del Santo Sepulcro, senda pasionista que ya nunca abandona. Con 15 años porta a Jesús del Perdón y, también, a Nuestra Señora de los Dolores, hermandad a la que le ha sido fiel sin faltar ningún viernes santo. También comienza su etapa ligada a la hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, al que porta bajo sus hombros como costalero en el año de 1992. En 1997 pasó a formar parte de la junta de gobierno de la hermandad, desde donde pasaría a ejercer el cargo de hermano mayor durante otros ocho años. En su labor de pregonero, en el año 2007, asumió el Pregón de las Glorias de María y, en 2016, la exaltación a los sagrados titulares de su hermandad. Es, asimismo, costalero de la Virgen del Rosario, y sigue siéndolo de la Virgen de los Dolores. Ángel Mancebo llegó a afirmar que Joaquín “ha vivido siempre la devoción no como un sentimiento pasajero, sino como un auténtico camino de vida constante, entregado y generoso, vivido con fidelidad a lo largo de todo el año”. El presentador, igualmente quiso destacar la faceta que le define en su fe y en su entrega a los demás, pues se encuentra al frente de la Asociación Benéfica Social Virgen de la Cabeza “Jesús Abandonado”, para hacer “presente el evangelio donde más hace falta”. Su pasado cofrade y su fe han sido determinantes para que la Agrupación Musical Rosario de Crevillente le rindiera homenaje con la composición de la marcha “Eterno Salvador”, testimonio sonoro de una forma de entender la fe, el compromiso y la devoción vivida desde el silencio, desde el esfuerzo callado y desde el amor sincero al Señor del Gran Poder”. Sin más, con esta larga trayectoria personal, cedía la palabra al pregonero con el célebre remate, “tuya es la palabra”.
José Joaquín Bustos accedía entonces hasta el atril para exaltar en su preámbulo la llegada de la primavera, estación bella de la que dijo que “al margen del buen tiempo trae el olor a azahar y al incienso de nuestras tradiciones”. Más el preámbulo le sirvió para ensalzar a todas y cada una de las devociones marianas de Motril, a la Virgen del Carmen, la Divina Pastora y la Virgen de las Angustias. Y, con ellas, a la Virgen de la Cabeza, patrona de Motril, de la que hizo referir su antigua leyenda que le trajo milagrosamente a esta tierra.
Entrando de lleno en su pregón y tras los saludas de rigor, tuvo palabras de agradecimiento para la Agrupación de Hermandades y Cofradías por su designación como pregonero de la Semana Santa de 2026, y a su presentador, al que nombró con su cariñoso apelativo de “Chicho”, al que definió como un luchador incansable que en todo momento se hace querer por sus amigos, compañeros y familiares, y del que destaco su labor cofrade en su papel de costalero y de auxiliar de pasos procesionales.
José Joaquín Bustos comenzaba su discurso en sí con un alegato para disfrutar de la semana santa como cofrades y como cristianos. Y, para ello, en forma de poema aludió de forma extractada todas y cada una de las estaciones de penitencia que ejercitan las cofradías de penitencia en la calle. Continuaba el pregón con el pasaje que recuerda la semana santa, lo que fue y lo que somos, para lo que llevó a la mente de todos cual ha sido su pasado ligado a la pasión en Motril desde niño. Y, en ello, dijo que “soy cofrade porque supieron llevarme a la calle a ver que era la Semana Santa, porque mi padre vistió la túnica de la Esperanza, por la devoción de mi madre a la Virgen de los Dolores y al Sagrado Corazón de Jesús, por cuantas veces me llevó ante el Cristo de la Salud…” Fueron éstos sus comienzos pasionistas, que relató con nostalgia ante los presentes para retrotraerse a los años setenta con una pasión del Señor que era muy distinta a la que hoy gozamos.
Continua ahora el pregón para recordar a las personas que hacen verdaderas a las hermandades, trayendo a la mente de todos a los que ya no están con nosotros, Cecilio Arcas, José Luis Escribano, María Teresa Bustos…, y tantas y tantas otras. Pero, también, a las personas que hoy siguen trasmitiendo la fe en sus titulares como Antonio Ruiz Sánchez, o Juan Manuel Jiménez Rufino y Jesús Vázquez Martín, a quienes definió como sus maestros y los que le abrieron las puertas de Jesús del Gran Poder, “pilares hermanos de mi hermandad antes, ahora y siempre”. Y, con ellos, a Miguel Ángel López Montero, el precursor de la escuela de costaleros, Paulino Chamorro, Enrique García, Matías Riquelme y “Manolita”, de quienes dijo que son personas que pasan desapercibidas por su carácter y su humildad, pero que han sido piezas clave de nuestra Semana Santa.
Y ya sin más comenzó el recorrido estacional de la semana santa motrileña comenzando por el domingo de Ramos en el que “Motril despertará del letargo invernal y saldrán ansiosos a las calles para ver al que triunfal va a entrar en esta noble ciudad como Cristo hecho Rey”. El blanco y el azul crea una auténtica marea humana de niños, adolescentes y adultos que siguen al Mesías subido a su borriquita. Se trata de “una fina estampa de tres generaciones de una misma familia con el mismo sentir Borriquito y con el mismo amor hacia la Virgen del Rosario”.
Fe y Amor también figura en su mente para recordar que su Cristo de la Fe llegó un día al convento de las Madres Nazarenas para preparar su bendición. Definió a esta hermandad con orgullo, pues “paso a paso, va creciendo llevando su fe a todo su barrio allá en lo más alto de San Antonio. El Cristo sale a la calle cada sábado de pasión con la sagrada misión de visitar a los enfermos que aguardan verle pasar por sus calles”.
El lunes santo tiene nombre de Humildad y Victoria, para representar que Jesús sale de Jerusalén y pasa a orar al monte de los Olivos con sus discípulos. “Es un día que amanece cargado de ilusión, pues son muchas las personas que acuden en la mañana al encuentro de los sagrados titulares”. Es más, el pregonero se congratula públicamente de la decisión de su junta de gobierno de hacer salir este año su cortejo desde el templo de la Encarnación.
Perdón y Misericordia son los titulares del martes santo, en cuya ermita Jesús es juzgado y condenado en un acto sublime que lleva a proclamar públicamente la sentencia de Poncio Pilatos. De la hermandad que le da culto llegó a decir que “con mucha humildad está creando un patrimonio artístico que es envida de muchos cofrades que deseamos ver ese misterio terminado y completado”. Y terminó su semblanza afirmando que la cofradía está formada por personas que trabajan incansablemente con devotos que aman a su Virgen y creyentes que ven en Jesús Preso solo amor y misericordia.
Salud y Mayor Consuelo son los titulares del miércoles santo, un día agustiniano con dos corporaciones hermanadas por la regla de San Agustín, una en la iglesia de la Victoria y la otra en el convento de la Visitación, que en los años 90 forjaron una unión que las hace inseparables. Recordó como la cofradía incorporó a la Virgen del Mayor Consuelo creando una auténtica escuela de hermanas costaleras en el año de 1992, las primeras de Motril, que estaban comandadas por su capataz, Luis Morales “Luigi”. El pregonero tuvo, igualmente un sentido recuerdo para Chiqui, “cofrade con el corazón más grande que ha conocido, lleno de ternura, cariño, amor y, sobretodo, devoción y fe en Jesús y María”.
El jueves santo es un día grande con tres cofradías en la calle. La primera en salir es la de Jesús de Pasión, que lo hace desde el Santuario de la Patrona, donde cientos de motrileños aguardan ver al Maestro en una de sus caídas con la cruz al hombro. Se trata, dijo, de “una hermandad constituida por gente valiente que vino a innovar nuestra semana santa, con la cultura y sabiduría aprendida de otros lares, una hermandad que se cultivó y se forjó en el anejo motrileño de Puntalón y hoy, finalmente, en el Santuario de la Patrona”. Ha sido, dijo, una hermandad humilde que ha crecido a lo largo de su historia, que ha sabido coger un camino ascendente e imparable con sus últimos hermanos mayores, consolidando a la hermandad y haciéndola crecer, especialmente en lo humano.
Tras Jesús de Pasión efectúa su salida penitencial el Nazareno y la Esperanza, cita obligada en la calle de las Cañas para ver a ese Jesús Nazareno “al que con su poder de Dios, hizo que la tierra que pisamos dejara de temblar y le dimos un voto eterno, convirtiéndose desde entonces, en el Señor de este tu Motril”. Y de la cofradía llegó a decir que es una corporación señera con dos sagradas imágenes que tienen una devoción enorme y que se trasmite de padres a hijos y de hijos a nietos.
La madrugada trae consigo al Silencio y con ella al Cristo de la Buena Muerte, donde en la plaza de los Mártires un toque de corneta llama a salir a la calle al titular cristífero. Y, en medio del bullicio, “la luz se vuelve sombra, y la luna se hace candil en la noche más oscura que padece la ciudad a la espera de ver al Rey de los Judíos, ya clavado en su cruz”. Jesús muere en su cruz y el silencio y la oscuridad hace trasladar el sonido desgarrador de las cadenas, y se hace penitencia del que quiere cargar el peso de su cruz para pedir por un familiar enfermo. Y, con los pies descalzos, camina con Él agarrando la áspera soga que es cordón umbilical de esa noche de humildad y penitencia.
Expiración y Valle, ya en el viernes santo, convocan a los fieles a uno de los actos más austeros de la semana santa, pues “en el atrio de la iglesia de la Encarnación, marcando la novena hora se ora conmemorando el momento de la muerte de Jesús en la cruz”. La hermandad de la Vera Cruz, dijo, hoy en Motril es ejemplar; “cuida a sus hermanos, siembra la fe en la divina juventud de esa tierra forjando jóvenes que hoy ya son hombres y trabajan con sus mayores por el bien y crecimiento de su hermandad. La corporación cofrade saca a la calle un calvario donde figura Jesús en la cruz tras expirar su último aliento y, a sus pies, María Santísima del Valle con San Juan Evangelista, el discípulo y apóstol más apreciado por Jesús”.
Señera en la noche del viernes santo es la cofradía del Santo Sepulcro y la Virgen de los Dolores. Según el pregonero, es día de tradición y de encuentro con “los amigos que son fieles al encuentro de un día para contemplar el cuerpo sin vida de Jesús y el corazón de una madre rota y acuchillada por tanto dolor. Es día en que se pone en la calle un cortejo oficial de nuestra ciudad que acompaña a Jesús en su Santo Entierro con los honores y distinciones más altos que al hombre hecho Dios se le puede otorgar”.
El sábado santo ensalza el nombre del Santísimo Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad. El pueblo se concentra en la calle Santa Ana buscando el encuentro de una madre desconsolada que ha perdido a su hijo. “Y, en esa calle de Capuchinos, espera la Virgen de la Soledad velando al hijo que se le fue. Y, tras de sí, la cruz, símbolo divino de la nueva iglesia, cruz que dio muerte para crear esperanza de vida”. El sábado santo es, según sus palabras, un día con el sello de un barrio volcado desde siempre con su cofradía capuchina, “un día de transición entre la muerte y la vida”.
Y con el domingo de Resurrección amanece un nuevo día en el que “vuelve a Motril la luz y la alegría, en el que el luto se hace color y se nota la primavera y el calor de nuestro sol. Al tercer día los mayores ceden su costal y prestan sus fajas y zapatilla a un ejército de querubines que salen a conquistar las calles con su inocencia, con su alegría y con su ilusión más verdadera”. En este día Jesús vuelve a la vida como “el cordero de Dios Padre, Dulce Nombre de Jesús Divino”.
El pregonero, en su discurso, ha tenido igualmente un pequeño recordatorio para Resurrección y Paz, cofradía que vuelve por sus fueros con las imágenes sagradas que un activo grupo de hermanos quiere reanudar este año la tradición perdida de salir en procesión. A ellos dio las gracias mil veces, “por devolver a Motril al Hijo de Dios que murió pero ha resucitado, devolviendo a su Madre la Paz al encontrarse con Él y saber que este año volverá a caminar por las calles de esta ciudad”.
Finaliza el pregonero su discurso con su hermandad, el Cristo del Gran Poder y su Madre del Mayor Dolor. Recordó así, los más de 300 años del convento en el que reciben culto sus imágenes titulares, para referir que las religiosas que lo habitan han entregado su vida a Dios, a la oración y a nosotros, pues piden por su pueblo, por los enfermos, por los que no tienen refugio ni alimento. En primera persona afirma que “cuando voy al convento le rezo a Él, Jesús del Gran Poder, imagen debida al escultor Domingo Sánchez Mesa que creó el verdadero rostro de Jesús en la tierra, el rostro de un Dios que en su dolor solo trasmite amor”. El pregonero, en sus palabras, trasladó al público la expectación de esa “madrugá” eterna en la calle de las Monjas llena de fieles y devotos a la espera que se abran las puertas de su casa hermandad y salga el Señor, el más grande de los Nazarenos. De sus hermanos dijo que “fieles son sus costaleros, cuadrilla donde las haya que es veterana y es hermana, fieles cirineos de su bendito Cristo que siempre llevan consigo en una pequeña estampa, en su pensamiento diario, pero sobretodo en su corazón y alma. Y fieles son los motrileños que cada miércoles santo, en la madrugada y a pesar de las horas, acompañan a su Cristo y a su Virgen, la Madre de Dios”. En su papel de costalero afirma que hay que estar dentro de su canasto para ver la verdadera devoción que los motrileños tienen a Jesús del Gran Poder. “Es verdadera fe en Cristo y sus caras lo dicen todo y sus lágrimas son el sentimiento más leal y verdadero. Y Fieles son los que lo aguardan en ese bendito callejón lleno de sueños, de manos que lo tocan desde lo alto de un balcón pidiéndole clemencia y rogándole su perdón”.
José Joaquín Bustos llega ya al final de su discurso con palabras para su hermandad, a la que define como “su familia y pilar de su vida, su refugio y su verdad”. Un largo poema dedicado a sus titulares pone el colofón al pregón oficial de la semana santa de 2026, pregón que culmina con un profundo ¡Viva Nuestro Padre Jesús del Gran Poder¡
José Joaquín Bustos ha sorprendido gratamente al público del Teatro Calderón con un verbo sereno, templado, y que por momentos sube sus decibelios a medida que prende en su expresión el sentir pregonero de su alma. Con ello pretende trasladar al público su fe, su devoción y su pasión, que al momento comparte con el público y que congratulado con sus palabras le ofrece un sentido y prolongado aplauso. En el ambiente, la música suave de marchas procesionales sirve de acicate a todos para seguir sus palabras de ensueño en una fiesta sagrada que ha sabido trasmitir con encanto, con devoción y con fe en todos y cada uno de los titulares que engrandecen la semana santa motrileña. Discurso señero, pues el de este año de 2026 que ha sorprendido gratamente por su mesura, su contenido, su fuerza y su quietud en el habla, pues solo ha tenido como acicate su pulgar para señalar con fruición y al alza los momentos más significativos de nuestra semana Santa.
Finalizado el acto, el pregonero y su presentador fueron obsequiados con el tradicional recuerdo de su presencia en el pregón oficial de Semana Santa de 2026. Seguidamente, tuvieron unas breves palabras el presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa, David Merino Padial, la propia alcaldesa de la ciudad, que supo poner en alza la que es fiesta sagrada de la cristiandad, y el vicario territorial, D. Alberto Sedano Rodríguez.
La jornada del sábado finalizaba con un pequeño concierto de marchas procesionales a cargo de la Asociación Musical de Pitres, que contrariamente a la costumbre impuesta en el Teatro Calderón, ha hecho su aparición por la puerta principal a los sones de la marcha “Ave María”, desde donde los músicos se han podido habilitar en el escenario. Impresionante sonido el de esta joven banda que ha sabido sacar lo mejor de sí y trasmitir su pasión por la música al público presente que le ha respondido con sonoros aplausos en cada una de sus interpretaciones musicales.
Tras casi tres horas de actividad pregonera y espectáculo musical, se daba por concluido el acto del día con la satisfacción plena del publico de haber asistido a un buen pregón en el que el tono, la mesura y el sentir espiritual envuelven las palabras del pregonero que, en sonada rima, gratifican profundamente el alma de los fieles y cofrades. Ha sido, desde luego, un buen reconocimiento a la semana santa motrileña, sus imágenes sagradas y sus gentes, los auténticos protagonistas de la fiesta sagrada.







Imágenes pregón Almuñécar










