MEMORIA DE ANIVERSARIO EMILIO GONZALEZ CARRILLO (25/4/1954 – 26/1/2025)

✍Domingo A. López Fernández

Cronista Oficial de la ciudad de Motril

EL GRAN BELENISTA DE LA CIUDAD DE MOTRIL (I)

En la madrugada del domingo, 26 de enero de 2025, fallecía en Motril Emilio González Carrillo, el gran experto belenista de la ciudad, quien durante 26 años ha sido el encargado de montar el espectacular nacimiento del Niño Dios en la iglesia de la Encarnación. Todos los años, la mente de Emilio no paraba de idear como había de ser el montaje del Belén para las navidades y de sorprender siempre con un toque de originalidad de clara raigambre “motrileñista”, pues siempre había un estreno que le hacía diferente al del año anterior. Sin ir más lejos, el Belén de la Navidad de 2024 incorporaba una enorme maqueta de la iglesia Mayor hecha en madera y totalmente a mano que estaba sin concluir, así como una taberna del pueblo que llevaba por título “El Ramblero”. Para el que había de ser el Belén del año de 2025, Emilio ya tenía en su mente terminar la maqueta de la iglesia e incluir entre el poblado de casas blancas la pastelería de Videras en honor a la Torta Real, juntamente con la originalidad de la fragua del “Pompa”, todo un símbolo del Motril de antaño que se hallaba enclavada en la calle Capitán, en lo alto de la Rambla de Capuchinos y a las espaldas del cine “Coliseo Viñas”. Lamentablemente, su fallecimiento ha imposibilitado poder contemplar esa recreación del nacimiento del Hijo de Dios con todas las estructuras, casas, personajes, oficios, soldados y todo lo que llevaba aparejada la obra de arte que constituía su recreación histórica.

Emilio niño con su pasión al fútbol.

Esta navidad pasada se ha echado de menos a Emilio en la iglesia de la Encarnación, pues con su muerte, lamentablemente, no se ha podido montar el tradicional Belén que llamaba siempre la atención por su espectacularidad y grandeza. En 2025, lejos de la monumentalidad a que nos ha tenido acostumbrados, el Nacimiento del Niño Dios se ha dispuesto junto a la pila bautismal de la iglesia con tres figuras confeccionadas en cartulina que representan a los Reyes Magos y que junto a las escalinatas del antiguo coro señalaban donde se encontraba el pesebre donde estaba el Niño Jesús, María y José.

La labor desarrollada durante tantos años por Emilio ha sido totalmente altruista y desprendida, pues el Belén se erigía con las imágenes propiedad de la iglesia y las que el mismo aportaba, que eran muy numerosas, de forma que poco a poco se fue armando una grandiosa escenografía sacra en la que nunca faltaban personajes de lo más típico como podían ser soldados romanos, judíos, carpinteros, tenderos, lavanderas, niños, animales de granja, comerciantes, agricultores, herreros…etc., además de estructuras como norias con aporte de agua en movimiento y un auténtico poblado en el que nunca faltaba el castillo de Herodes con su guardia pretoriana o las pirámides de Egipto.

De viaje con los amigos a Jaén.

Como ha quedado expresado, Emilio González Carrillo fallecía inesperadamente en Motril en la madrugada del día 26 de enero de 2025, noticia que era comunicada públicamente por EL FARO. Dada la trascendencia alcanzada año a año con su Belén, nuestro medio reeditaba la entrevista que se le realizó en el mes de diciembre de 2022 como homenaje a su obra, su altruismo y su dedicación en bien de la ciudad de Motril, pues todos los días era visitado por infinidad de personas, familias enteras y colegios que salían enormemente gratificados del buen gusto, la estética y la fidedigna recreación del nacimiento del Hijo de Dios. EL FARO ha querido ofrecer un nuevo homenaje a Emilio González Carrillo en el aniversario de su fallecimiento, en el que se rescata su trayectoria vital y su obra como forma de no olvidar lo que fue y lo que ha constituido todo un símbolo para la iglesia y la misma ciudad, pues como bien llegó a expresar en el Diario Ideal en la navidad del año 2001, el Nacimiento era “una forma fácil y visual de acercar los misterios de la Navidad a los más pequeños, una idea que comparte el párroco de la iglesia y que justifica así el sentido originario de la obra”. He aquí pues, el relato de su vida y de su obra como grato recuerdo a su persona.

Emilio González como hermano portador del paso de la Virgen de los Dolores. Foto Francisco Medina Gijón.

RASGOS BIOGRÁFICOS

Emilio Marcos González Carrillo nace en Motril el día el 25 abril 1954, noticia que es dada a conocer en EL FARO en la habitual sección del Registro Civil que se corresponde con la edición del día 4 de mayo de dicho año. Emilio recibe su segundo nombre de pila, Marcos, siguiendo la tradición familiar de inscribir al recién nacido con el del santo del día, en este caso, el de Marcos, el Evangelista. Por la dificultad y complejidad del parto, su madre es asistida en el Centro Maternal Infantil del antiguo Hospital de Santa Ana que se localiza junto a la iglesia de la Divina Pastora, dependencias que fueron inauguradas y bendecidas en el mes de marzo de 1943. Nace Emilio en el seno de la familia que tienen establecida sus padres, Emilio González Ramos, conocido por “Carrizo”, y Concepción Carrillo Villada, conocida popularmente como Pura. Es un matrimonio de origen humilde, en el que el cabeza de familia desempeña sus tareas laborales en el ayuntamiento de la ciudad, concretamente en el cobro de impuestos en el mercado, el matadero municipal y las corridas de frutos de Carchuna. Emilio es el único varón de los cuatro hijos habidos en el matrimonio y hace el número tres tras la mayor, Mari Pili, Inmaculada y, después de él, la menor, Marta. En honor a la verdad hay que decir que antes que él hubo un embarazo que no culminó bien al nacer sin vida la que era tercera niña por causa de la difteria que le fue contagiada a la madre. La realidad es que el espíritu maternal de sus padres quedó con ganas de un niño, de ahí que Emilio fuese el próximo en nacer.

De adolescente junto al mar.

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

El matrimonio reside por esta época en una casa ubicada en la placeta Morales, que abandonan a raíz de la muerte de la abuela para trasladarse a la vivienda que alberga el despacho de tabacos de la calle Fina. Allí conviven en unión de toda la familia y gestionan conjuntamente la venta de tabaco, negocio que prospera bien y permite a los padres de Emilio comprar un piso en el bloque que inicia la calle Santísimo. Capuchinos va a ser, pues el barrio donde Emilio ejercita sus correrías de niño y sus juegos infantiles.

En el plano educacional, Emilio ingresa en el colegio de San Agustín para cursar la educación primaria, que va a proseguir con buen aprovechamiento, aunque los estudios no van a ser su fuerte. En la iglesia de la Victoria toma su primera comunión, como es costumbre, vestido de marinero y de manos del Padre Amancio Macua de la Consolación, provincial de la residencia agustiniana de muy grato recuerdo en la ciudad.

Encendiendo la candelería del paso de la Virgen de los Dolores.

Ya adolescente, y habiendo cursado el bachillerato, sus padres deciden que se presente a unas oposiciones a banca cuyo proceso selectivo tiene lugar en Sevilla, aunque no va a ser seleccionado. Por aquel entonces desarrolla los hobbies propios de su edad. El futbol es una de las pasiones que practica junto a sus compañeros de la Peña Los Leones. También le agrada mucho la naturaleza, aspecto que le viene dado por la cercanía a su abuelo, que es propietario de un cortijo en Lagos.

Llegado el tiempo de cumplir el servicio militar, Emilio solicita ser voluntario en el cuerpo de Aviación para poder estar cerca de la familia y, de paso, si le gustase, poder continuar la carrera militar. Su destino va a ser el Escuadrón de Alerta y Control nº 9 de Motril (EVA9), donde cae bien a un coronel destacado en el Conjuro que le plantea llevarle a Madrid cuando termine el servicio militar para poder ejercer como controlador aéreo. Sin embargo, los padres y su abuela tienen su opinión propia y no desean que se marche el único varón de la familia, lo que les induce a buscarle un trabajo estable en la conocida papelería “Cervantes” que se encuentra enclavada en la popular calle Vilchez.

En la feria con los amigos.

Tras varios años de soltería, en uno de los habituales guateques que organiza su amigo Francisco Medina Gijón en el Monte de los Almendros conoce a una joven salobreñera, María Angustias Robles Sánchez, con la que mantiene su noviazgo y contrae matrimonio el día 4 de abril de 1981. Emilio y María Angustias se casan en la ermita de la Patrona, la Virgen de la Cabeza, siendo el sacerdote contrayente D. Francisco Peinado Manzano, amigo personal de la familia. Cuatro años más tarde va a nacer su única hija, Lourdes, buena nueva que colma a la pareja de plena felicidad.

Durante estos años Emilio da rienda suelta a su otra pasión, la semana santa. Así, ingresa en la cofradía del Santísimo Cristo de la Salud, pasando a formar parte de la junta de gobierno que se organiza en el mes de abril de 1979 y en la que va a desempeñar el cargo de tesorero. Aquí va a ser hombre para todo, dada su habilidad y don artístico, pues va a ser quien diseñe la maqueta de la parihuela en la que se pensó sacar en procesión al Cristo, aunque luego será descartada, pues se optará por portar la imagen a hombros y brazo alzado. También se hace hermano de la cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de los Dolores, quedando integrado en la cuadrilla que porta a su titular mariana en la tarde del viernes santo. Igualmente, ingresa como hermano activo en la cofradía de la Santa Vera Cruz, a la que aporta su granito de arena para engrandecer su desfile procesional. En ella participa en todo cuanto se le requiere, ya sea vendiendo las tradicionales campanillas de barro para la procesión del domingo de Resurrección, como arreglar cualquier deterioro del paso o la venta de lotería que sufraga la tradicional procesión de los niños.

Emilio portando el paso de la Virgen de los Dolores.

Durante bastantes años Emilio ejerce su trabajo en la papelería “Cervantes”, y va a ser aquí donde surja su afición belenistica. En una entrevista que le realizada el Diario Ideal y que fue publicada en fecha de 31 de diciembre de 2016 el mismo Emilio lo cuenta. Afirma en ella que “estando en la papelería fue cuando empezó mi afición por los belenes. Vino un representante de Valencia de unos grandes almacenes que nos suministraban bolitas de cristal, y fue por aquel entonces cuando se creó la moda de los árboles de navidad y esas cosas. Otro día llegó un representante de Murcia para vender figuritas y volvió la afición de los Belenes. Siempre me han gustado: los rectifico, hago las casas, castillos como el de la iglesia Mayor…”. Así pues, durante muchos años, ha ido adquiriendo los muy variados personajes que componen un Belén, siendo la suya una de las mejores colecciones de la ciudad. Es un hobby que le gratifica enormemente en su ser, pues disfruta diseñando, componiendo escenas y planificando el entorno que enriquece el nacimiento del Niño Dios.

Emilio portando al Cristo de la Salud en el día del miércoles santo en los inicios de los años ochenta. Foto Francisco Medina Gijón.

Emilio mantiene muy buenos contactos con agentes comerciales dedicados a la venta de figuras belenísticas en Murcia, Sevilla y Córdoba, entre otras ciudades, a los que exige sobretodo calidad y perfectos detalles en su configuración y aderezo artístico. En este sentido hay que reconocer que son muy numerosas las personas amantes de este género imaginero que se conmemora en la Navidad y todas tienen claro que Emilio González es el mejor proveedor de las figuras que siempre suele exponer en el escaparate del negocio para captar la atención de los clientes. Incluso, hay quien le encarga que le monte personalmente un Belén en su domicilio, en un bar, en un comercio o, incluso las mismas monjas establecidas en la ciudad, lo que le lleva a darle al Nacimiento su impronta personal. Nunca hay uno igual, pues en función del lugar, de la petición del cliente, de los gustos estéticos y la variedad de figuras, diseña con estudio la composición de la escena del pesebre y los elementos y personajes que le rodean. Los Belenes de Emilio son auténticas obras de arte y así le es reconocido por sus clientes y los amantes de este particular género de imaginería religiosa en pequeño (continuará).

Emilio González tomando su primera comunión de manos del padre Amancio Macua (OAR).
Con los compañeros que hacen la primera comunión en la iglesia de la Victoria.
Emilio González cumpliendo el servicio militar en el EVA9.
En el servicio militar.
En el equipo de la peña de Los Leones.
En Lanjarón con su peña de amigos.

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