ESPAÑA

Siente mi alma
un profundo sentir
y quema, como una llamarada.
Veo ahondar en ti miserias…
¡Y no reconozco a mi querida España!
Caen, malogradas, mis lágrimas,
al verte sufrir,
despreciada y mancillada.
Sesgan verdades, impera la histeria
y roban, tu honor y tu tiara.
Una incierta calma,
me insta a escribir,
al verte humillada y ultrajada:
de fuera a dentro
y de dentro a fuera,
de una parte, contra toda
o de media contra media…
¡Mi España maniatada!