En una carta en prensa recordaba a los tres legionarios que fallecieron en acto de servicio en mayo de 2013

El pasado 8 de mayo, LA VOZ publicaba en su versión digital el artículo ‘Carta a los héroes incógnitos de la Legión’, firmado por el teniente general almeriense Antonio Jesús Cabrerizo Calatrava (con familiares arraigados profundamente en Motril y puntos de la provincia granadina) y que sería replicado en la edición en papel el 9 de mayo. En sus líneas, el almeriense que ahora ocupa el cargo de segundo jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra (SEJEME) recordaba a los tres legionarios que fallecieron en acto de servicio en mayo de 2013. Además de ese emotivo recuerdo, el artículo ahora ha tenido otro reconocimiento: un reconocimiento en el marco del Premio Nacional de Periodismo ‘José Ortega Munilla’.
Los premios, organizados por la Agrupación Nacional de Legionarios de Honor con el patrocinio de la Fundación Unicaja, fueron entregados en Málaga. El jurado destacaba que el artículo de Cabrerizo Calatrava es «una impresionante y conmovedora carta a tres héroes anónimos legionarios: Velasco, Navarro y Prieto que ofrecieron su vida en el cumplimiento del deber. La carta destaca el comportamiento heroico de muchos legionarios anónimos y hace un recorrido por innumerables actuaciones de héroes legionarios anónimos, poniendo en valor a la Legión actual».

Los premiados
El VI Premio Nacional de Periodismo ‘José Ortega Munilla’ este año ha recaído en el Legionario de Honor y presidente del Consejo General de Relaciones Industriales y Ciencias el Trabajo de España (CGRICT), Rafael Ruiz Calatrava, por su artículo ‘La Legión española. El espíritu del guerrero. Del Bushido samurái a los Tercios, la mística de un cuerpo de élite’.
En esta edición, el jurado ha decidido conceder el Premio Especial ‘Ad Honorem’ al GE Amador Enseñat y Berea (JEME), por su extraordinaria ayuda a la Agrupación Nacional de Legionarios de Honor ‘José Ortega Munilla’, y a la Asociación de Periodistas Europeos, por el cometido realizado durante treinta y cinco años con la celebración de los ‘Seminarios Internacionales de Seguridad y Defensa’.
Además, la revista ‘La Legión’ recibí también en la Universidad de Málaga, con motivo del 68 º aniversario de esta revista, el Premio al Mérito, que concede la propia Agrupación Nacional de Legionarios de Honor.

Asimismo, el jurado ha considerado conceder dos accésits. Al GD Antonio Ruiz Benítez, por su artículo ‘La Legión después de la Legión, Carta a un nuevo legionario, de los legionarios de corazón de ayer, de hoy y de siempre’, que describe magistralmente en una carta dirigida a un nuevo legionario recién incorporado lo que es la Legión; sus orígenes, su historia, lo que la hace diferente y la esencia de su mora.
A Eva María Toribio Ortiz, técnico especialista en Marketing y Comercio Internacional, por su trabajo ‘Carta a una nueva legionaria’, en el que rinde tributo a una reciente dama legionaria tras el acto de fin de la UFAL en el IV Tercio de Ronda; precisamente, el mismo día de la publicación. Lo sorprendente es que esta mujer dejó los hábitos y su convento no hace mucho tiempo, como relata en la carta ficcionada que una hermana le envía desde aquel remanso de paz conventual una vez que se ha producido su alta como dama legionaria.
Este certamen, patrocinado por Fundación Unicaja y dotado con 10.000 euros, toma el nombre del académico y periodista José Ortega Munilla, padre de José Ortega y Gasset, y tiene entre sus objetivos el reconocimiento de la historia y la cultura militar, reflejado en la divulgación de la labor del Ejército y la Legión.
El jurado de esta cuarta edición, presidido por el periodista y embajador de la Marca Ejército, Pedro Luis Gómez, ha estado compuesto por José Manuel De la Esperanza, teniente general del Mando de Adiestramiento y Doctrina; Francisco Fernández Verni, embajador de la Marca Ejército y presidente de la Agrupación Nacional de Legionarios de Honor; Cristina Rico, directora de División de Actividades, de la Fundación Unicaja; y Álvaro Mendiola, embajador de la Marca Ejército y miembro de la Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga .



Carta de Antonio Jesús Cabrerizo Calatrava, motivo del premio otorgado
CARTA A LOS HÉROES INCÓGNITOS DE LA LEGIÓN
Ahora que nos acercamos al aniversario de aquel fatídico día de mayo de 2013 en que tres legionarios entregaron su vida cumpliendo con su misión, me acuerdo de todos aquellos que nunca piden nada y afrontan sus obligaciones y sacrificios de forma generosa y servicial. Creo que siempre es buen momento de recordar a los héroes, y lo hacemos periódicamente en los actos a los caídos y en algunos homenajes, y también de reivindicar a los que cada mañana acudís al cuartel para cumplir con vuestros deberes y dar lo mejor que tenéis por España, por el Ejército y por vuestra unidad.
De entre todos vosotros, cada cierto tiempo surgen héroes que se sacrifican hasta el extremo y cuyas acciones recordamos con honor periódicamente, como pretendo hacer ahora con esta sencilla carta. Velasco, Navarro y Prieto eran así, honestos, valientes y, sobre todo, MILITARES. Fue un honor servir con ellos y conocerlos.

No quiero hablar de su muerte, quiero hablar de las acciones que protagonizaron en vida y que desgraciadamente son desconocidas para la mayoría, pues parece que lo que se publica y emite sobre La Legión actualmente apenas recoge su historia reciente, quizás porque los escritores, directores y productores siguen sin darse cuenta que La Legión es mucho más que las guerras de África ¡Qué error basarse siempre en la misma bibliografía y no dedicar tiempo a conocer la valía actual de La Legión!
Quizá sea buen momento de recordar, de nuevo, que La Legión no ha dejado de evolucionar, dándose cuenta de la importancia de contar con los apoyos de combate que no tenía y que motivó la creación de la Brigada de La Legión en 1995. Desde entonces La Legión dispuso de todas las capacidades de combate necesarias para las misiones que tenía que cumplir y no ha dejado de demostrar su eficacia, siendo muchas las muestras de arrojo y valor de los legionarios en operaciones internacionales y en la preparación de las mismas.
Esta carta no es solo un homenaje a la vida y misiones de tres legionarios destacados, es un guante lanzado para que se difundan los hechos recientes de La Legión. En Francia dicen que la historia no es ciencia si no pasa por la narrativa y por ello, antes de que los olvidemos, habría que colaborar a recoger y difundir los grandes méritos demostrados por los legionarios en los últimos años, incluidos los de Velasco, Navarro y Prieto.
Os propongo descubrir las historias de aquellos pelotones de legionarios que tuvieron que poner rodilla en tierra y dar punzadas en el suelo para salir de zonas minadas. Localizar una mina explosiva es complicado, pero levantar muchas y abrir un pasillo, casi de noche, requiere destreza, instrucción y espíritu de sufrimiento y dureza.

Y así, no puedo dejar de contaros la heroicidad de aquel pelotón que en Vértice Vigocho (Afganistán) en 2012 supo repeler una emboscada y, lo más importante, actuar bajo fuego enemigo de forma sincronizada y serena para evacuar a un compañero herido en combate, consiguiendo que llegara al hospital perfectamente estabilizado (curado) por ellos en minutos.
Es preciso destacar también la actuación de aquel equipo de desactivación de trampas explosivas que se aventuró por unos barrancos para neutralizar lanzadores de cohetes y cuyo recorrido fue trampeado la noche anterior con minas que instruidamente supieron descubrir y desactivar, salvando a los componentes de la patrulla a la que abrían camino.
Y no me puedo dejar en el tintero la gran cantidad de ocasiones en que los legionarios se han interpuesto entre personas indefensas (en muchos casos niños, ancianos y mujeres) y milicianos enfervorecidos deseando impartir violencia y muerte como injusta venganza y limpieza étnica. Muchos de vosotros fuisteis testigos directos de la bravura legionaria en Konjic (Bosnia), la destreza para evitar que ardieran los autobuses del convoy de refugiados en Istok (Kosovo), la imperturbabilidad para conseguir salvaguardar a las mujeres en Afganistán, y tantas y tantas acciones de mérito que apenas nadie describe.
Tampoco podemos olvidar a aquella compañía que actuó con eficacia en la zona más dura de Diwaniya (Iraq) en 2004 y de los convoyes en la “carretera de la muerte” (Metkovic a Sarajevo) en Bosnia en 1992. Y debéis saber del peligro de desmontar y trasladar una Posición Avanzada de Afganistán bajo fuego enemigo en 2012, y de la osadía de salvar a una niña en Kosovo en el año 2000 haciendo frente a un grupo de violadores armados; y de la valentía y el vértigo de desmontar una antena parabólica de 150 kilos en una torre de 30 metros de altura para evitar que aplastase a los compañeros que nos daban enlace en vértice Paris (Bosnia), etc.
Vosotros, todos los protagonistas de estas historias sois héroes, aunque nunca presumáis y nunca lo haya escrito nadie en ningún libro. A más de 60 grados en Afganistán o trabajando a 25 grados bajo cero en Kosovo, nos habéis dado grandes lecciones de valor, disciplina y espíritu legionario. Son acciones simples y complejas, reacciones serenas y enérgicas, pero siempre entrenadas, pues en el combate no hay lugar a la improvisación. Ejemplo y esfuerzo, si, ese es el auténtico espíritu legionario.
Legionario, debes conocer estos hechos; cada uno es la historia de un arrojo generoso y fruto de una excelente preparación. Que ellos sirvan de ejemplo a nuestra conducta y sumen méritos al camino glorioso de nuestra historia, que debe abrirse paso como brecha abierta en la densa humareda que provoca el olvido y el desconocimiento.
Y siempre recordaremos el sacrificio de los tenientes Muñoz y Aguilar, del brigada Velasco, el sargento 1º Navarro, el sargento Prieto, el cabo CL Ospina Pérez y los Caballeros legionarios Jiménez Jurado, Gámez Chinea, León Gómez y Del Castillo Peinado; y tantos otros que nos dejaron en acto de servicio, que quizás no aparezcan en los libros que se están publicando, pero que son la sólida base del ejemplo de entrega llevado al extremo. No os olvidéis nunca de ellos porque quizás no haya mejor objetivo en la vida que tratar de reflejar en uno mismo todo lo que sus acciones recogen y que se suman a los más esenciales principios: Honor, Valor, Disciplina y Lealtad.

La Legión ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías y sistemas de armas, pero sirviéndose de ellas para cumplir la misión con el mismo espíritu de siempre. Aunque en el futuro tengamos otra forma de combatir y otras armas que usar, el ejemplo de estos legionarios nos corrobora que, como afirma nuestro JEME Enseñat, “nuestra capacidad más importante siguen siendo los valores y la preparación profesional de nuestro personal”.
Con esta carta, legionario, te doy las gracias por servir con valor y no rendirte, ya que tus esfuerzos, aunque no siempre sean reconocidos, son la base de tus valores, inherentes a tu forma de ser. A ti y al resto de legionarios que os esforzáis día tras día sin descanso por La Legión y por España, solo me resta pediros que no olvidéis nunca a Velasco, Navarro y Prieto, y que sigáis siendo “únicos y sin igual”.



