EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA

✍Antonio Gómez Romera

Domingo, 14 de junio de 2026

EN EL XCVIII ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE ERNESTO “CHE” GUEVARA

Hoy domingo, 14 de junio, festividad de San Eliseo (885 a 790 a.C.), profeta inspirador de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en la vigésimo cuarta semana de 2026, se cumplen 98 años (jueves, 1928), del nacimiento en Rosario (Argentina) de Ernesto “Che” Guevara de la Serna: médico, periodista, guerrillero, político y revolucionario comunista marxista.

Ernestito de bebé.

Infancia y Juventud

Ernestito es el mayor de los 5 hijos de Ernesto Rafael Guevara Lynch (1900 – 1987), empresario y biógrafo, y Celia de la Serna Llosa (1906 – 1965), militante política. Sus 4 hermanos menores son: Celia (1929 – 2023), arquitecta e investigadora, Roberto (1932 – 2018), abogado laboralista y miembro del grupo armado revolucionario ERP, Ana María (1934 – 1990), arquitecta, y Juan Martín (1943). Sus padres son algo bohemios y no tienen una rutina laboral fija. A los dos años de edad, Ernestito sufre su primer ataque de asma severa, enfermedad que determina en gran parte su carácter obligándole a sobreponerse a cada paso y a redoblar esfuerzos para realizar actividades a la par de sus amigos y compañeros.

La familia se muda en 1932 a la ciudad de Alta Gracia, en las sierras de Córdoba, por recomendación médica. Celia, su madre, le enseña las primeras letras ya que él no puede ir a la escuela por el asma. Solo va a cursar regularmente 2° y 3° grado, el resto, los estudia en casa. Va a leer, con pasión, toda su vida. La biblioteca de su casa reúne varios miles de volúmenes, libros de autores clásicos de la literatura universal, de historia, de filosofía, psicología, arte y aventuras, algunos de ellos en francés. Hay obras de Karl Marx (1818 – 1883), Friedrich Engels (1820 – 1895) y Vladímir Ilich Uliánov “Lenin” (1870 – 1924), con los que más tarde se va a familiarizar en su juventud temprana.

El bebé Ernestito en brazos de su madre (1929).

La familia pasa muchas temporadas en campos de amigos y parientes, sobre todo en vacaciones de verano e invierno, en casa de sus tíos Edelmira de la Serna y su marido Ernesto “Pato” Moore, en la ciudad de General Galarza (Entre Ríos), en la hacienda de los Gamas, en Morón (Buenos Aires), en la estancia “El Socorro”, de la familia Echagüe, en Pergamino (Buenos Aires), en un campo de su madre en Villa Sarmiento (Haedo) y, sobre todo, la Estancia Santa Ana, de Ireneo Portela, en Baradero (Buenos Aires), propiedad de su abuela paterna, Ana Isabel Lynch Ortíz (1861 – 1947), donde aprende a ordeñar y a hacer manteca y los chicos gozan de su libertad a la hora de la siesta, mientras los mayores duermen: juegan a la paleta, al tenis, a tirar petardos y a nadar en el tanque australiano, un  depósito de agua portátil.

El lugar donde Ernestito se siente mejor, a pesar del clima frío y ventoso, es Mar del Plata. La familia pasa varias temporadas en Playa Grande. Los familiares más queridos de Ernestito, aparte de sus padres y hermanos, son su abuela paterna Ana Isabel Lynch y su tía soltera, Beatriz Guevara (1904 – 1986). Antes de radicarse en Córdoba, la familia Guevara de la Serna vive en Buenos Aires (1932). Se instalan en un departamento ubicado en el quinto piso del edificio de Sánchez de Bustamante y Peña, Barrio Norte. Conocen un nuevo paseo: los lagos de Palermo. Es allí donde Ernestito aprende a montar en bicicleta. En aquel barrio nace su hermano Roberto el día 18 de mayo de 1932.

Ernestito con su hermana Celia en la casa de su tía en San Isidro.

Sus padres, buscando una atmósfera saludable para el asma de Ernestito, valoran el trasladar el domicilio familiar a Tandil, Mendoza, Mar del Plata. En 1933, la familia reside por un tiempo en Córdoba capital, en el Hotel Plaza, frente a la Catedral, para volver después a Buenos Aires, donde Ernestito queda en manos del Dr. Soria, neumólogo. Posteriormente, viven un tiempo en Villa Allende. Más adelante, en Argüello, y, por último, cerca de Alta Gracia. Allí los Guevara viven durante casi un año en el Hotel Las Grutas, ubicado a 4 kilómetros de la ciudad, en medio de las sierras. Con el tiempo, se va a convertir en casa de retiro espiritual de las Carmelitas. Hay en las proximidades una capilla construida dentro de una gruta para venerar a la Virgen de Lourdes, donde los domingos van en familia a misa.

Después viven en una casa situada en la calle Avellaneda 401, Villa Carlos Pellegrini. Es un viejo chalet, con una palmera datilera en la puerta. Esa zona es conocida como el Alto, para diferenciarla de la Ciudad Vieja, denominada el Bajo. Posteriormente, se mudan a otra casa, que queda cruzando la calle: Villa Chichita, también llamada Casa de los Fantasmas, por los ruidos nocturnos que producía el viento norte. Allí nace su hermana Ana María el 28 de enero de 1934.

Ernestito en su niñez.

Más adelante, la familia vuelve a cruzar la calle y se instalan en Avellaneda 501. La casa se llama Villa Nydia. Allí transcurren muchos años de la infancia de Ernestito. La gente del lugar habla de ese chalet como “Vive como Quieras», evocando una película de la época. Así viven los Guevara: puertas abiertas, amigos y niños entrando y saliendo.

Después se trasladan al chalet de Fuentes, al de Forte, al de Ripamonti, al de Doce, a medida que se vencen los contratos. Todas estas viviendas eran muy similares, construidas por los ingleses en tiempos del ferrocarril. Ernesto recuerda vivamente aquellos años de Alta Gracia: el convento de los jesuitas donde vivió Santiago de Liniers (1753 – 1810), penúltimo virrey del Río de la Plata antes de ser fusilado por los revolucionarios de mayo, el Tajamar, un dique que se llena con los chorrillos de las sierras, la catedral, las escuelas, especialmente la de San Martín y la Liniers, donde cursa estudios. Los chicos iban a nadar a La Hoya en las sierras donde saltaban al agua desde un peligroso peñasco. Los domingos hacían excursiones al campo, que culminaban con unos chorizos a la brasa y un mate cocido.

Ernesto con 12 años de edad.

En 1941, la familia Guevara se traslada a la ciudad de Córdoba para que Ernesto pueda comenzar sus estudios de Enseñanza Media, el Bachillerato. En 1942 conoce a Alberto Granado Romero (1922 – 2011) en un partido de fútbol y a los 15 años de edad (1943) emprende un viaje por las provincias del norte de Argentina en una bicicleta a la cual le ha agregado un pequeño motor marca «Cucchiolo». Recorre 4500 kilómetros uniendo Córdoba, Santiago, Tucumán, Jujuy, Salta y el regreso por San Juan y Mendoza. Su proeza deportiva no pasa inadvertida para propios y extraños, y una empresa propagandista lo retrata y divulga un afiche donde se ve a un joven atlético que empuña firmemente el manillar.

En 1947, la familia Guevara fija su residencia en Buenos Aires y Ernesto ingresa en la Facultad de Medicina. Durante su etapa de estudiante universitario participa, en 1949, en las primeras Olimpiadas Universitarias celebradas en la ciudad argentina de Tucumán. El continúa sus estudios universitarios demostrando especial interés en la investigación del asma, alergias, lepra y la teoría sobre nutrición. Hace prácticas en el Instituto de Investigaciones Alérgicas y ya va pensando en consagrar su vida para curarlas.

Ernesto en su adolescencia.

Durante 1952, hace su primer apasionante viaje por América Latina, junto con su amigo Alberto Granado Romero. En una vieja moto “Norton 500 M18 modelo 1939”, llamada por él, “La Poderosa II”, recorren parte de Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela. La visita a las minas de cobre de Chuquicamata (Chile) resulta particularmente reveladora porque en ningún lugar como aquel han chocado con semejante grado de explotación de los obreros y de la discriminación del nativo. Con posterioridad a ese primer viaje, escribe una crónica titulada “Entendámonos”, y en la que expresa: “El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra Argentina, el que las ordena y pule, “yo”, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Este vagar sin rumbo por nuestra “Mayúscula América” me ha cambiado más de lo que creí”.

Regresa a Buenos Aires decidido a terminar la carrera de medicina. El 12 de junio de 1953 recibe el título de médico en la Universidad de Buenos Aires. En julio de 1953, inicia su segundo viaje por América Latina. En esta oportunidad visita Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, El Salvador y Guatemala. Cuando visita las minas de cobre, los poblados indígenas y las leproserías crece su humanismo, su forma “revolucionaria” de pensar y su firme “antimperialismo”.

Ernesto con su hermano Juan Martín, junto a su padre.

En Guatemala conoce a la economista y política peruana Hilda Gadea Acosta (1925 – 1974), con la cual contrae matrimonio en el verano de 1955 y de cuya unión nace su hija Hilda Beatriz Guevara Gadea (1956 – 1995). En este mismo año de 1955 conoce a Fidel Castro Ruz (1926 – 2016), en Ciudad de México, en el apartamento de la exiliada cubana María Antonia González, ubicado en la calle José de Emparan de la colonia Tabacalera.

Foto familiar de los Guevara de la Serna en 1945.

Colofón

La poesía le gusta desde la infancia y es su compañera durante la vida; tras su muerte, junto a su “Diario” en Bolivia, se encuentra un cuaderno con sus poesías predilectas.

El joven Ernesto.

El Museo del «Che» Guevara se encuentra ubicado en la calle Avellaneda 501, barrio Carlos Pellegrini, en la ciudad de Alta Gracia, en la Provincia de Córdoba – Argentina. Según Fidel Castro, “Che era una de esas personas a quien todos le tomaban afecto inmediatamente, por su sencillez, por su carácter, por su naturalidad, por su compañerismo, por su personalidad, por su originalidad, aun cuando todavía no se le conocían las demás singulares virtudes que lo caracterizaron”

Y el propio Che Guevara, en 1967, expresó que “Hay que endurecerse, pero sin perder la ternura jamás”.

Ernesto durante un viaje de visita familiar.

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