✍Manuel Domínguez García
Cronista Oficial de la ciudad de Motril
ALGUNOS DATOS SOBRE EL ESCUDO DE MOTRIL HISTORIA Y TRADICIÓN

La heráldica municipal es la disciplina encargada del estudio, descripción y representación de los escudos, banderas y demás emblemas que identifican oficialmente a los municipios. Se trata de una de las manifestaciones simbólicas más antiguas, duraderas y representativas de España, ya que durante siglos las ciudades, villas y concejos utilizaron diferentes símbolos gráficos para expresar su identidad, su autonomía y su importancia política y social dentro del territorio.
Desde la Edad Media, los municipios sintieron la necesidad de diferenciarse unos de otros mediante señales propias que permitieran reconocerlos fácilmente. Estas representaciones aparecieron inicialmente en sellos concejiles utilizados para autentificar documentos oficiales, privilegios, acuerdos y comunicaciones administrativas. Con el tiempo, dichos signos evolucionaron hasta convertirse en escudos heráldicos y banderas municipales, símbolos que han llegado hasta la actualidad como parte esencial de la identidad local.
El origen de la heráldica municipal se sitúa entre los siglos XII y XIII, coincidiendo con el desarrollo de la heráldica medieval europea. En esta época, los concejos comenzaron a adquirir mayor importancia política y administrativa, especialmente durante el proceso de repoblación y organización territorial llevado a cabo en los reinos cristianos de la Península Ibérica.

Los municipios necesitaban validar documentos y distinguirse de otras localidades, por lo que comenzaron a emplear sellos propios. Estos sellos contenían imágenes y símbolos relacionados con la ciudad, su historia, sus actividades económicas o sus características geográficas. Con el paso del tiempo, tales representaciones pasaron a integrarse en escudos heráldicos permanentes.
En muchos casos, las villas y ciudades adoptaron inicialmente las armas de sus señores feudales o de los reyes bajo cuya jurisdicción se encontraban. Sin embargo, cuando obtenían privilegios, fueros o independencia administrativa, modificaban esos símbolos incorporando nuevos elementos que representaban su autonomía y su personalidad propia. También era frecuente que los monarcas concedieran armas municipales como recompensa por servicios prestados a la Corona, especialmente durante las guerras y campañas de conquista.

No tenemos constancia documental de la existencia de sellos o escudos de la villa de Motril en el siglo XVI, sí debieron tener pendón o bandera ya que existe en el Concejo municipal la figura de alférez mayor. En 1567 el alférez era Alonso de Perpiñán y recibe por parte del Concejo la bandera la de la villa. En 1568 es nombrado perpetuamente por la Corona como alférez mayor de Motril Diego Ramírez de Haro y entre cuyas funciones estaban en portar bandera de la villa, que sería con seguridad un pendón real de color carmesí, que llevaba las armas reales en una cara y las del municipio en la otra. Este cargo sería heredado por la familia Ramírez y los condes de Bornos que lo ostentarían hasta mediados del siglo XIX, aunque casi siempre lo harían a través de tenientes de alférez.
Estos pendones eran concesiones reales que se otorgaban como recompensa a los municipios por prestar algún servicio a la corona, o bien por haber realizado alguna gesta colectiva relevante al soberano.
Es posible, por lo tanto, que la villa ya contara en esta época con algún tipo de escudo o representación heráldica que por ahora desconocemos.

Seguramente el que diseñará definitivamente el escudo de Motril debió ser Tomás Aquino y Mercado, primer historiador conocido de la ciudad. Utiliza como símbolo en este escudo la representación de un castillo, que debió estar basado en el recuerdo de la existencia de una alcazaba musulmana en lo que después sería el Cerro de la Virgen de la Cabeza, que fue mandada derribar por Fernando el Católico en 1499. Refiere Mercado que el castillo era obra de fenicios y que era de piedra y de planta cuadrada. Él conoció los gruesos cimientos y cuando en 1613 los franciscanos establecieron en el Cerro su convento, pudo ver, al allanar el terreno, caños de plomo y cinco cisternas de agua.
El historiador de Vélez Málaga Francisco de Vedmar, publicaba en 1652 que el antiguo Motril había sido solo un castillo con dos o tres guardas “que aun oy se ve que es el que está en la puerta por donde se sale a para Castil de Ferro”. Se refería, el historiador malagueño, al citado castillo del Cerro que se veía desde la puerta de la muralla de Castil de Ferro, que estaba la en la actual confluencia de las calles Muralla con la de Zapateros.

En la portada del libro de Mercado “Historia del antigüedades y excellencias de la villa de Motril, antigua Sexi”, escrito en 1650, hay un dibujo a tinta del escudo de Motril, consistente en un castillo mazonado, cuyo cuerpo principallleva puerta de arco de medio punto y dos óculos, almenado con remates triangulares y con tres torres con ventanas de arcos de medio punto y almenas también concluidas con triángulos, la central o “del homenaje” más alta, donjonada y coronada por una bandera desplegada. El castillo aparece orlado por la leyenda “Sexifirmiensis Senatus Populusque”.
Mercado que creía, y así lo defiende en su libro, que nuestra ciudad fue la antigua Sexi romana y por eso adopta para el escudo, rodeándolo, el mencionado lema: “Sexifirmiensis”, (Sugiriendo la lectura original que debió ser: Civitas Sexi firmun Iulium = La ciudad Sexi fiel a Julio Cesar) “Senatus Populusque” = Del Senado y del Pueblo, siendo su acrónimo SPQR (Del Senado y del Pueblo Romano)
La Arqueología demostraría posteriormente que la Sexi municipium firmun iulium, sería la actual Almuñécar.

Con el paso del tiempo, este lema debió deformarse y ha terminado siendo “CIVITAS SEXIS FOR MENSIS S.P.Q.” e incluso en algunas ocasiones “CIVITAS SEXIS FOR MENCIS S.P.Q.”; frases que no tienen ningún sentido.
El SPQ se usaba en los escudos de las poblaciones como una muestra del orgullo municipal y de los derechos civiles.
Originariamente el escudo de Motril tendría un solo pendón concejil de color rojo carmesí que coronaba el castillo, que debió ser concedido por la Corona, así lo afirmaba el cronista local Tros de Ilarduya, por la defensa por los vecinos de la villa contra el asalto de los moros de Tetuán en 1565. O, también, pudo ser concedido en agradecimiento por los servicios prestados por Motril para la recuperación de Bujía y la toma de Argel en 1558.

Por paralelismo, es posible que posteriormente se le pusiesen dos banderas a cada lado del castillo. Así aparecen en la medalla grabada con ocasión de la conmemoración de la coronación de Luis I en 1724 y posteriormente en la medalla conmemorativa de la proclamación de Carlos IV en 1789.
Seguramente la forma original del escudo de Motril sería la española, con la base redondeada, muy común en Alemania, que se usa aquí desde la entronización de la dinastía de los Habsburgo. Probablemente, desde el siglo XVIII y la llegada de la casa de Borbón al trono español, se introduce en España el escudo de tipo francés: rectangular, con los vértices inferiores redondeados y terminado en punta.Así podemos ver el escudo de la ciudad en la ya citada medalla conmemorativa de la entronización de Luis I de 1724. Este modelo es el que ha perdurado en la forma del escudo de Motril la actualidad.

El timbre del escudo debe estar ocupado por la Corona Real de tradición abierta, ya que desde el 3 de junio de 1657 que el rey Felipe IV concede a Motril el título de ciudad, separado su corregimiento de Granada y autoriza al Concejo motrileño a usar dosel con las armas reales y el escudo la ciudad, como lo tenían las ciudades de Lorca o Huete. El uso de la corona real en el escudo indica, también, que Motril es una ciudad de realengo y nunca perteneció a un señor feudal.
En la cabildo de 16 de octubre de 1657, el Concejo acuerda encargar la realización del dosel en damasco carmesí y que llevasen bordados tres escudos, dos de la ciudad y en medio de ellos el escudo con las armas reales. Los escaños de pino y nogal para los regidores, también, llevarían tallados el escudo de Motril. En 1685 encargarían al orfebre granadino Alonso Andrés de Valdivieso la realización de unas mazas de plata como insignias ceremoniales y símbolos de autoridad que representan el poder histórico del concejo municipal.

Heráldicamente, teniendo en cuenta en parte la existencia de un antiguo cuadro con el escudo de la ciudad que, aunque con importantes errores de la leyes heráldicas, ha influido notablemente en los escudos elaborados desde el siglo XIX, podemos considerar que el escudo histórico de Motril, podría estar conformado en un campo de azur (azul), un castillo de dos cuerpos, no una torre, donjonado en oro, con puerta, óculos y saeteras de sabre (negro). Dos pendones de gules, (rojo) con astas de sabre (negro), situados a izquierda y derecha sobre el primer cuerpo del castillo.
Posteriormente, posiblemente en los años 50 del siglo XX, en los cantones diestro y siniestro de la punta se le añadió un mar de purpura (morado) y finas líneas de ondas paralelas de sabre sobre la base del castillo, representado el mar.
La bordura de plata u oro con lema “CIVITAS SEXIS FOR MESIS S.P.Q.” en sabre sobre la plata o en gules sobre el oro. Recordando, aunque sea un error histórico que Sexi sea Motril y la deformación del título original, que esa leyenda se ha mantenido por tradición en nuestra heráldica municipal.
Rodeando el escudo, una orla de gules con la leyenda en plata: “Muy noble y leal ciudad de Motril”

En lo que se refiere a este título de “Muy Noble y Leal” que aparece en la heráldica de la ciudad, no hay por ahora una fecha concreta sobre su concesión. Se ha escrito que le fue otorgado por Felipe V, seguramente por los servicios prestados por los motrileños durante la Guerra de Sucesión. Otras fuentes citan que lo confirió Fernando VI en 1757. Lo cierto es que ya se usaba en 1677 como consta en la revalidación del voto que hizo Motril a la Inmaculada Concepción: “En el nombre de Dios. Amén. En la muy noble y leal Ciudad de Motril, en ocho días de el mes de Diciembre, año del nacimiento de nuestro Redemptor y Salvador Jesucristo de mil seiscientos y setenta y siete, estando en la sala de las casas de el ayuntamiento de esta ciudad”.
En 1680 así aparece recogido en el título del libro de Niño de Guevara sobre la epidemia de peste sufrida por la ciudad en 1679: “Recuerdos para el escarmiento de las divinas iras y efectos de la sobernas misericordias, experimentados en la epidemia contagiosa padecida y perfecta sanidad lograda en la Muy Noble y Leal ciudad de Motril, este año de 1679”; o en 1709 con ocasión de la publicación de un panegírico que “la muy noble y muy leal ciudad de Motril” consagró “a su Patrona y Señora María Santísima de la Cabeza en la rogativa que hizo, pidiendo alivio de la hostilidad cruel que por la plaga de langosta padecía”.

El escudo de Motril constituye uno de los principales símbolos institucionales y representativos del municipio, al condensar elementos vinculados a su trayectoria histórica, su identidad colectiva y su patrimonio cultural. Al igual que ocurre con numerosos escudos municipales andaluces, su composición heráldica incorpora símbolos cuyo significado remite a acontecimientos, tradiciones y características que han contribuido a configurar la evolución histórica de la ciudad.
En su condición de emblema oficial, el escudo se encuentra presente en la documentación administrativa, los edificios públicos y los actos protocolarios organizados por el Ayuntamiento. Más allá de su función identificativa, desempeña un importante papel como vehículo de transmisión de la memoria histórica local, al proyectar una representación simbólica de los valores, la herencia cultural y la continuidad histórica de la comunidad motrileña.
De este modo, el escudo no solo actúa como un distintivo institucional, sino también como una manifestación visual de la identidad y del sentimiento de pertenencia de la población al municipio.





