EFEMÉRIDES DE FIN DE SEMANA

✍Antonio Gómez Romera

Domingo, 19 de abril de 2026

EN EL CXLIV ANIVERSARIO DE LA MERTE DEL NATURALISTA CHARLES DARWIN, PADRE DE LA TEORIA DE LA EVOLUCIÓN

Grabado del Funeral de Charles Darwin.

Hoy domingo, 19 de abril, festividad de San Expedito (siglo III), mártir y comandante de la Legión XII Fulminata del ejército romano bajo el gobierno del emperador Diocleciano, en la decimosexta semana de 2026, se cumplen 144 años (miércoles, 1882), del fallecimiento en Downe, Kent (Inglaterra), a las 3 y 1⁄2 de la tarde, del científico y naturalista Charles Darwin, a la edad de 73 años, probablemente a consecuencia de una patología vascular coronaria y cerebral. Es considerado el padre de la Teoría de la Evolución, una de las teorías científicas más importantes y de mayor trascendencia en la historia de la humanidad.

Tras su muerte, el cuerpo de Darwin es colocado en un ataúd hecho según sus deseos por el carpintero del pueblo, John Lewis: “Hice su ataúd tal como él lo quería: tosco, tal como salió del taller, sin pulir, sin nada”. El vecino y amigo de Darwin, Sir John Lubbock (1834 – 1913), prepara un memorial el 21 de abril que firma junto con muchos otros parlamentarios sugiriendo la conveniencia de un entierro en la Abadía de Westminster. Este fue enviado al deán de Westminster, George Granville Bradley (1821 – 1903), que se encontraba entonces en Francia, pero inmediatamente telegrafió en francés: “Oui sans aucune hésitation regrette mon absence”, “Sí, sin dudarlo, lamento mi ausencia”.

Tumba de Charles Darwin.

Los hijos de Darwin: William, George y Henrietta, se encargan de los preparativos, seleccionan a los portadores del féretro y hacen listas de familiares, amigos y dignatarios a invitar. También asisten los embajadores de Francia, Alemania, Italia, España y Rusia, así como representantes de universidades y sociedades científicas. Su entierro se celebra con todos los honores de un héroe nacional el 26 de abril, siendo portado su féretro por miembros de la cámara de los comunes, el presidente de la Royal

Society y sus amigos Joseph Dalton Hooker (1817 – 1911), Thomas Henry Huxley (1825 – 1895) y Alfred Russel Wallace (1823 – 1913). Sus restos yacen en la cara norte de la Abadía de Westminster de Londres, junto a la tumba de Isaac Newton (1643 – 1727).

Retrato de Charles Darwin.

Su Su Su viaje alrededor del mundo

Cuando Charles, nieto del doctor Darwin el poeta (Erasmus Darwin, 1731 – 1802) está aparentemente decidido a cursar el Doctorado de Teología, surge el ofrecimiento del capitán Robert Fitzroy (1805 – 1865) para que lo acompañe como naturalista en el viaje del bergantín HMS Beagle, para una misión que durante 5 años les va a llevar a América del Sur, África y Oceanía. El HMS Beagle es un buque de guerra inglés de la clase Cherokee, más pequeño que una fragata y tiene unos 28 metros de eslora. La sigla HMS está formada por las iniciales de las palabras “Barco de Su Majestad”: una señal de la adhesión del barco a la corona británica. Este velero de 2 mástiles y 10 cañones es botado en el Támesis en 1820.

John Stevens Henslow (1796 – 1861), el reverendo, profesor de botánica y maestro riguroso, que lo ha entrenado en la difícil ciencia de la investigación, y Josiah Wedgwood II (1769 – 1843) el tío complaciente, son los padrinos de esta aventura y el padre (Robert

Planos del HMS Beagle, 1832.

Darwin, 1766 – 1848), inicialmente reticente, finalmente accede. Charles, que ya está en condiciones de acceder a un trabajo rentado, le pide a su padre 30 libras esterlinas oros anuales durante todo el tiempo que dure el viaje, requisito indispensable para realizarlo. El padre finalmente acepta, pero Charles gasta ya 200 libras durante el primer año y aún más en los sucesivos. Serán estos los primeros de los muchos años en que el padre, autoritario y benevolente, financie las actividades académicas del hijo. Finalmente, el martes, 27 de diciembre de 1831, el HMS Beagle, zarpa de Davenport (Plymouth, Inglaterra).

A Charles se le permite solo una maleta mediana como equipaje y le es adjudicada una hamaca en el camarote de la cubierta delantera de popa, a medio metro del techo y otro medio metro de la mesa de mapas. Enseguida comprueba que sufre terribles mareos. Tan mal se encuentra que pasa las primeras semanas tumbado en la hamaca y el único alimento que tolera son las uvas pasas. La estrechez del espacio de que dispone le obliga a ser extremadamente ordenado y llevar un riguroso método para organizarse.

Acuarela de HMS Beagle por Conrad Martens.

Tardan 2 meses en atravesar el Atlántico hasta recalar en Río de Janeiro. El propio Darwin describe personalmente las particularidades del viaje: “Encanto, sólo es una palabra débil para expresar los sentimientos de un naturalista que ha paseado por primera vez por un bosque brasileño. La elegancia de las hierbas, la novedad de las plantas parásitas, la belleza de las flores, el centelleante verde del follaje y, sobre todo, la general exuberancia de la vegetación, me llenaron de admiración. Una mezcla altamente paradójica de sonido y silencio impregna las partes umbrías del bosque. El ruido de los insectos es tan fuerte que hasta puede ser percibido desde un barco fondeado a varios cientos de yardas de la costa; en el recogimiento del bosque, en cambio, parece dominar por el contrario un silencio total”.

Desde Brasil continúan al sur hasta desembarcar en Maldonado, desde donde los científicos reconocen las costas de Uruguay y Argentina, la Pampa y la Patagonia oriental. La vida en el Beagle está regida por el capitán Robert Fitzroy. Este, que es descendiente ilegítimo del rey Carlos II y sobrino del duque de Grafton, se comporta como un aristócrata, autoritario y dogmático. Es, asimismo, un excelente marino.

Itinerario del viaje del HMS Beagle entre 1831 y 1836.

A fines de 1832 los viajeros llegan a Tierra del Fuego, donde permanecen 2 meses y medio efectuando detenidas observaciones y exploraciones científicas. Luego, atraviesan el Estrecho de Magallanes para recorrer detenidamente los canales australes y el litoral chileno, hasta arribar a Valparaíso en julio de 1834. Desde ese puerto emprenden varias expediciones por la zona central de Chile y en noviembre zarpan hacia el sur para recorrer Chiloé, las islas Guaitecas y el Archipiélago de Chonos. Luego visitan la zona sur del país, principalmente Valdivia y Concepción.

Charles es acompañado en el viaje por el oficial médico Robert Mac Cormick (1800 – 1890) y su ayudante, el joven Benjamín Bynoe (1803 – 1865), un graduado reciente. Charles lee, colecciona especímenes y con los miembros de la oficialidad juega a las cartas (es un mal bromista con los perdedores), ajedrez y backgammon.

Tras el retorno a Valparaíso en marzo de 1835, Charles se separa del H.M.S. Beagle para realizar su recorrido a caballo hacia el norte de Chile, donde visita las localidades de Coquimbo, Huasco y Copiapó, donde se interesa por las faenas de los distritos mineros y el estudio de la cordillera del desierto de Atacama. Se une al Beagle en el puerto de Caldera para tomar rumbo a Iquique y luego al Perú. El viaje prosigue por la costa del Océano Pacífico y sus islas: el archipiélago de las Galápagos principalmente.

El HMS Beagle en el estrecho de Magallanes. Ilustración para la revista The Popular Science Monthly, mayo de 1900.

Charles es alto, de 1,80 aproximadamente, de pelo castaño, con calvicie a partir de los 30, barba algo rojiza que comienza a dejarse cuando llegan a la Patagonia, ojos castaños con pequeños puntos violáceos y excelente visión hasta que llega la presbicia, labios sonrosados y algo finos, cabeza grande, redondeada, nariz larga y recta, tórax normal y piernas largas. Delgado, en el inicio del viaje, engorda al final del mismo. Fuma en general cigarrillos después de su viaje a las Pampas. Gusta de pescar y cazar y adora a los perros y a los caballos.

El viaje en el Beagle lo transforma de incierto alumno a investigador certero y testarudo, utilizando el método de la hipótesis deductiva: “Mi mente es una máquina de recolectar hechos, con los cuales después elaboro leyes”. Durante todo el viaje, Darwin sufre de fuertes mareos, que no ceden al pasar los días, semanas y meses; Charles tiene una extraordinaria aptitud física en este viaje: efectúa largas caminatas, asciende montañas y recolecta material que luego debe ayudar a transportar, cabalgando cientos de kilómetros.

Réplica del HMS Beagle en Punta Arenas, Chile.

El HMS Beagle emprende el camino de regreso hacia Inglaterra, vía Tahití, Australia, Sudáfrica y Santa Elena. Según afirma, “Vimos numerosos de esos notablemente curiosos anillos de tierra coralina a escasa altura por encima del nivel del mar, los cuales son llamados islas lagunas. Una larga y resplandeciente playa blanca está cubierta por un festón de vegetación verde, la línea se adelgaza rápidamente en ambas direcciones y desaparece tras el horizonte. Desde el tope del mástil puede distinguirse en el centro de ese anillo una gran extensión de agua tersa (…) Nada me ha alegrado más que sus habitantes. En la expresión de sus rostros hay una dulzura que prohíbe de entrada pensar en lo salvaje, y una inteligencia que muestra que se adelantan en la civilización. La gente normal deja completamente desnuda la parte superior del cuerpo durante el trabajo, y justo así se muestran los tahitianos del modo más favorable. Son muy altos, anchos de hombros, atléticos y bien proporcionados. La mayoría de los hombres van tatuados, y esos ornamentos acompañan con tal gracia el dinamismo del cuerpo que el efecto es muy elegante. Un dibujo frecuente, que varía en sus pormenores, recuerda la copa de una palmera. Brota de la línea media de la espalda y se expande atractivamente hacia ambos costados. La comparación puede resultar sorprendente, pero encontré que el cuerpo de un hombre exornado de esa manera parecía el tronco de un árbol noble, abrazado por una planta trepadora”.

Charles Darwin y El Origen de las Especies.

Pero aún tarda en llegar a casa. Mientras navegan hacia el oeste desde las costas de África, FitzRoy advierte ciertos errores en las primeras cartas náuticas que ha trazado, y atraviesa de nuevo el Atlántico para volver a explorar la costa de Brasil. Refiere Charles Darwin que “Uno de los días observé algo extraño: me hallaba al borde de una llanura limitada por un gran declive de aproximadamente mil pies de profundidad, cuando vi a barlovento, a una distancia de pocas yardas, algunas golondrinas de mar luchando contra una brisa muy poderosa, mientras que el aire, allí donde yo me encontraba, estaba completamente tranquilo. Me acerqué hasta el borde del precipicio, donde la corriente de aire era desviada hacia arriba por el acantilado, extendí mi brazo y percibí enseguida toda la potencia del viento. Una barrera invisible de dos yardas de ancho separaba una calma chicha completa de una fuerte corriente de aire”.

Finalmente, el HMS Beagle fondea en Falmouth el domingo, 2 de octubre de 1836, después de un largo viaje de 4 años, 9 meses y 5 días de duración. Y, Charles Darwin, ya es un científico famoso debido a las colecciones de animales, fósiles y plantas que él ha ido enviando durante su viaje.

Charles Darwin y la teoría de la evolución

Colofón

Con todo el material y la experiencia recopilada durante su viaje a bordo del HMS Beagle, escribe su gran obra. La primera edición, publicada el 24 de noviembre de 1859, tiene un nombre mucho más largo que el que conocemos: “El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida”. No es hasta su sexta edición cuando se renombra al actual: “El origen de las especies”, texto que revuelve e impulsa la Biología, al ser el primer científico que ofrece evidencias que explican la evolución del ser humano.

Su publicación constituye una revolución científica similar a las que, en su momento, causaron el astrónomo e ingeniero Galileo Galilei (1564 – 1642), el polímata renacentista Nicolás Copérnico (1473 – 1543) y el físico, teólogo, inventor, alquimista y matemático Isaac Newton y, además, produce una auténtica conmoción en la conservadora sociedad británica del siglo XIX, que lo considera como una herejía. Por ello, va a recibir los más feroces e insultantes ataques a su persona durante el resto de su vida.

Reflexión de Charles Darwin: “Este mundo no lo heredarán los más fuertes, lo heredarán los más capaces de cambiar, el factor más importante para la supervivencia, no es ni la inteligencia ni la fuerza, si no la adaptabilidad; la supervivencia y el éxito en la evolución no dependen de la fuerza bruta o la inteligencia sobresaliente sino de la capacidad de una especie para adaptarse a los desafíos cambiantes de su entorno”.

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